Detenidos Empresarios en Librilla por Caso de Desaparición y Muerte de Dos Africanos
El pasado mes de diciembre de 2024, Jean Mirabeau Ngoho, de 52 años y originario de Camerún, y Siaka Coulibaly, de 37 años y de Costa de Marfil, desaparecieron en extrañas circunstancias tras una reunión en una nave de Librilla, Murcia. Tras meses de ardua investigación, la Guardia Civil detuvo a varios empresarios de Librilla y allegados por su presunta implicación en la desaparición de ambos.
Un día antes de que desapareciera, Siaka Coulibaly (de 37 años) fue a ver a su amigo Yigo. Había quedado con un empresario de la zona para cerrar un negocio y quedó en llamarlo al día siguiente. Pero cuando Yigo miró el móvil, no había ninguna llamada. Miró la última conexión: 10 de la mañana del día 14 de diciembre. Siaka no sabía vivir sin mirar el teléfono más de media hora.
Algo similar le pasó a Isabella, la mujer de Jean Mirabeau, de 52 años. El último mensaje que le envió su marido antes de desaparecer era la ubicación de un punto recóndito de la geografía murciana. Las coordenadas señalaban una nave junto a la autovía A7, entre campos de limones, en una zona que prometía convertirse en lugar estratégico para la industria regional y terminó con un puñado de almacenes cerrados a cal y canto.
Mapa de la Región de Murcia, España, mostrando la ubicación de Librilla.
El Hallazgo de los Cadáveres
A cinco kilómetros de Librilla, Murcia, hay una nave de camiones abandonada, de una empresa en quiebra, donde esta semana han encontrado dos cadáveres, posiblemente de Siaka y Jean, en un depósito de aceite usado. El antiguo dueño de la compañía y su sobrino han sido detenidos.
Desde la terraza de un piso que sobrevive sobre un bar clausurado, Francisco Simancas apunta con el dedo a cada rincón de la nave desolada que tiene en frente. La puerta principal que daba a las oficinas está empalada; unos 15 remolques blancos con el logo de Porkytrans están arrumbados; las ruedas se amontonan en un lateral. “Y ahí, ahí en el centro, estaba la fosa de aceite usado donde la Guardia Civil encontró los cuerpos”, termina de señalar y se queda mudo.
Simancas ha vivido estos cinco meses con su hija de 17 años junto a un lugar donde la Guardia Civil cree que han asesinado a dos hombres. Donde supuestamente habían tratado de deshacerse de sus restos, ocultándolos entre los químicos corrosivos de los desechos de los vehículos que ya no mueve nadie.
El 14 de diciembre, desde la terraza de su casa, Simancas vio entrar al recinto a “dos personas de color” y avisó a las autoridades. Así lo ha declarado en un juzgado esta semana. La Guardia Civil solo ha informado de la detención de tres personas -el dueño de la compañía, su sobrino y su esposa, que seguirá el proceso en libertad- y del hallazgo de dos cadáveres, cuya identidad no ha sido confirmada oficialmente todavía. Pero no ha proporcionado más información sobre la investigación en curso.
Las Víctimas y sus Pistas
Los muertos de esta historia habían dejado pistas. Resulta que los dos habían nacido en el extranjero. Y resulta también que los dos eran negros. Jean, de Camerún, y Siaka, de Costa de Marfil. Y estos detalles no serían relevantes para este crimen, si no fuera porque no son los dos primeros africanos que desaparecen en la Murcia rural en unas condiciones igual de macabras.
Y eso fue lo que Yigo, que es de Burkina Faso, pensó cuando su amigo Siaka no le respondía a ninguna de sus llamadas. -Hace unos años, desapareció mi primo y nunca encontraron su cuerpo. Iba con otro. Y en eso estaba pensando cuando el teléfono de su amigo Siaka seguía sin dar señal.
Presentación XI Barómetro Empresa Familiar
No habían pasado ni 48 horas de la desaparición y gran parte de la comunidad africana que levanta las hortalizas murcianas que se come Europa ya sabía que Jean y Siaka habían entrado a las instalaciones de una empresa de Librilla, propiedad de la compañía de transportes Porkytrans (antigua Transportes Argos), y no habían salido de ahí. Corrieron a la Guardia Civil a poner una denuncia con todas las pistas de los muertos. Esto era a mediados de diciembre de 2024.
La búsqueda de los cadáveres no comenzó hasta hace 10 días.
La Empresa Porkytrans y sus Problemas
Simancas lleva seis años siendo los ojos de otra persona: Andrés Narváez. El hombre al frente de Porkytrans que absorbió Argos cuando ya no podía con más deudas. Desde que absorbiera la firma de transportes y colocara a su antiguo jefe, Juan Martínez (ahora detenido), como accionista minoritario y sus hijos en el consejo de administración, han mantenido una batalla frontal por el control del negocio.
Los pleitos judiciales terminaron por abocar a la empresa a un concurso de acreedores que todavía no se ha cerrado y el despido de unos 40 trabajadores, muchos de ellos del pueblo. Y, según detallan las denuncias presentadas por Simancas, Juan Martínez, de 71 años, atrincherado en lo que quedaba de su negocio con algunos familiares.
El abogado de Martínez, de su sobrino Jesús P. La Guardia Civil investiga el móvil del posible crimen contra Jean y Siaka, una de las hipótesis que se ha publicado en la prensa local es una posible estafa de billetes falsos. “Juan necesitaba vender lo que fuera para salir adelante. Seguramente lo engañaron”, sospecha Narváez.
El día en que desaparecieron los dos hombres, Simancas relata que los vio entrar. Y que no había sido la primera vez, según consta en su declaración judicial a la que ha tenido acceso este diario. Yigo reconoce que desde que encontraran los cadáveres, las personas que le habían contado al principio dónde había sido visto por última vez su amigo, se esfumaron. Incluido el único que se salvó: el que los esperaba con el coche en la puerta.
La Investigación y las Hipótesis
La Guardia Civil ha detenido a varios empresarios de Librilla y allegados por su presunta implicación en la desaparición de Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, los dos africanos a los que se les perdió el rastro el pasado diciembre tras una reunión en una nave de Librilla, según confirmaron fuentes cercanas al caso.
Tras meses de ardua investigación, los agentes de la Policía Judicial tomaron en la tarde de este lunes las instalaciones de una conocida empresa librillana, que actualmente se encuentra cerrada tras entrar en concurso, en busca de los cuerpos de ambos. Isabella con su esposo Jean Mirabeau.
«Su primo me llamó más tarde preocupado porque no respondía al teléfono. Me dijo que el móvil de Jean sonaba, pero no contestaba. Luego intenté llamarlo varias veces y de repente ya no dio señal, no sonaba, estaba apagado», relató Isabella. Tampoco sabemos nada de él y su teléfono también está apagado», explica Fatma, la mujer de Siaka.
La Guardia Civil tiene razones para sospechar que los dos africanos mantuvieron una reunión con los empresarios en el interior del recinto y que nunca llegaron a abandonar las instalaciones. Tras meses de indagaciones la operación, que se encuentra bajo secreto de sumario, explotó este lunes, cuando se produjeron las detenciones.
Los dos detenidos por la desaparición de Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, los dos hombres a los que la Guardia Civil buscaba desde este lunes en Librilla, pretendían poner en circulación miles de euros falsos con los que solventar problemas económicos que arrastrarían desde hace años, indican fuentes cercanas al caso. Tal y como publicó en primicia este diario, los investigadores detuvieron, por su presunta implicación en la desaparición y muerte de dos amigos, ambos de origen africano, a los que se les pierde la pista en diciembre, a un responsable de la compañía, dedicada al transporte y a la compra y venta de ganado, y a un familiar suyo, en concreto su sobrino.
Los sospechosos son el entonces encargado (no el dueño) de la firma en Librilla, un septuagenario; su sobrino y la esposa de este último. Esta tercera persona sería, tal y como apuntan fuentes próximas a la investigación, cónyuge de unos de los sospechosos. Esta mujer no estaría directamente relacionada con los hechos que acontecieron esa noche en la que el móvil de los desaparecidos deja de dar señal (después de que uno de ellos mandase a su esposa la ubicación por mensajería), pero sí sería conocedora, presuntamente, de información de interés para el Instituto Armado referente a los movimiento de su esposo aquella jornada.
Agentes de la Guardia Civil durante el operativo de búsqueda en Librilla.
En cuanto al investigado más joven, el sobrino (un sujeto que estaría viviendo en la propiedad de Librilla para evitar que la okupasen), los profesionales de la Policía Judicial encargados del caso sí lo sitúan en la nave en el momento en que los dos amigos, ambos de origen africano, se personaron para encontrarse de nuevo con estos empresarios, con los que habrían hecho ‘negocios’.
Los dos principales sospechosos de la desaparición de los africanos pasaron este miércoles por la mañana a disposición judicial. Lo hicieron engrilletados, desde las dependencias del Instituto Armado, que posee indicios para que, previsiblemente, tío y sobrino acaben en prisión provisional.
En realidad, detallan las mismas fuentes, se indaga en si los españoles habrían recurrido a los extranjeros porque estos les hicieron creer que sabían cómo fabricar dinero: que tenían la fórmula mágica para conseguir elaborar en su propio domicilio, con químicos, billetes que daban el pego, que parecían de verdad.
Tras unos primeros contactos para abordar este fraude, los responsables de la firma se habrían percatado de que estaban siendo víctimas de un timo. Sin embargo, no denunciaron la estafa de la que se sabían víctimas ante la Policía o Guardia Civil ni se lo dijeron a los supuestos timadores: lo que hicieron fue quedar con ellos en el gran recinto de la compañía, en concurso de acreedores desde hace años.
Los dos amigos acudieron a la cita, presumiblemente sin tener constancia de que los empresarios habían descubierto la estafa, y desde luego sin ser conscientes de que, seguramente, no saldrían de la nave (recinto en el que hay varias firmas) con vida.
Esa noche del 14 de diciembre, creen los investigadores, se habría producido un enfrentamiento físico entre, al menos, los cuatro hombres (los dos empresarios y los dos amigos africanos) durante el cual habrían salido mal parados los extranjeros. Las actuaciones están declaradas secretas.
El Programa 'En Boca de Todos' y el Testimonio Clave
'En boca de todos' estuvo presente en la búsqueda con drones de los dos empresarios por parte de la Guardia Civil. Hablamos con un testigo que vio entrar a los dos empresarios desaparecidos en la nave de Murcia afirma que ''nunca salieron''.
Días después, el programa conseguía conocer, en exclusiva, que hubo un testigo que vio a los empresarios entrar, pero no salir. Al parecer, el testigo de lo ocurrido, que trabajaba para los desaparecidos, se quedó fuera esperando en un coche mientras sus jefes hacían negocios dentro, pero nunca les vio salir de allí.
Nacho Abad, presentador del programa, descubría nuevos datos sobre este encuentro entre empresarios: "Las dos personas africanas que utilizan el timo, presuntamente, de los billetes tintados. Contactan con dos empresarios que tienen una empresa que se llama Porkytrans S.L., que deben tanto dinero que cierran en 2017, tienen un montón de denuncias por parte de empresas muy conocidas de este país''.
El presentador explica que los dos hombres africanos timaron a los empresarios con el truco de los billetes tintados y que éstos no les denuncian, cuando sería lo lógico, sino que vuelven a quedar con ellos y es cuando se les pierde la pista.
Prisión Provisional para los Sospechosos
Este pasado jueves, el programa informaba que en el almacén donde se les pierde la pista a estos empresarios se habían encontrado restos de sangre y hoy la Guardia Civil localizaba dos cuerpos sin vida.
La titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Totana acordó este miércoles el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para dos de los tres detenidos por su presunta implicación en la desaparición de Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, los dos africanos a los que se les perdió el rastro el pasado diciembre tras una reunión en una nave de Librilla. Están investigados por un doble homicidio y dos delitos de ocultación de cadáver. La tercera detenida quedó en libertad, con obligación de comparecer periódicamente en el juzgado y retirada de pasaporte, investigada por encubrimiento.
Según explicaron fuentes cercanas al caso, los sospechosos son el propietario de la firma dedicada al transporte y a la compra y venta de ganado en cuyas instalaciones se busca a los desaparecidos; su sobrino y la mujer de este.
Los investigadores de la Benemérita prácticamente apuraron el plazo para la puesta a disposición judicial de los sospechosos -72 horas- a la espera de los avances del registro, que continúa, en la nave de Librilla donde, sospechan, se produjo el supuesto crimen. Los especialistas recabaron este miércoles algunos restos biológicos en las instalaciones que, conforme marca el protocolo, han sido remitidos a Madrid para que sean analizados en un laboratorio y comparados con el ADN de las víctimas.
El arresto de estos sospechosos se produjo casi medio año después de la desaparición de Jean Mirabeau Ngoho, de 53 años y nacionalidad camerunesa, y su amigo Siaka Coulibaly, de 37 años y de Costa de Marfil.
«Su primo me llamó preocupado porque no respondía al teléfono. Me dijo que el móvil de Jean sonaba, pero no contestaba. Luego intenté llamarlo varias veces y, de repente, ya no dio señal, no sonaba, estaba apagado», relató el pasado mes de febrero Isabella, esposa de Jean, a LA VERDAD, en una noticia en la que ya sus allegados se temían lo peor.
La Benemérita sospecha, sin embargo, que tras ese encuentro podría encontrarse un supuesto intento de estafa con billetes falsos -billetes tintados o 'wash wash'- por parte de los dos africanos. Se trata de una modalidad delictiva de estafa que consiste en ofrecer supuestos billetes de curso legal, tintados de negro, y una serie de productos para someterlos a un proceso de 'lavado' con el que regresan a su apariencia original.
Los agentes tiene razones para sospechar que los dos africanos mantuvieron una reunión con los empresarios en el interior del recinto y que nunca llegaron a abandonar las instalaciones. La Guardia Civil registra desde el pasado lunes las instalaciones de la nave de Librilla, cercana a la autovía A-7. Los investigadores se han desplegado por el recinto en un registro que podría prolongarse durante días.
Cronología de los Hechos Según Isabella
Isabella, la esposa de Jean Mirabeau Ngoho, uno de los dos desaparecidos, enseguida intuyó que algo grave podía haberle pasado a su marido. Así, la misma noche del sábado 14 de diciembre de 2024, el día que dio señales de vida por última vez, la mujer dejó su casa en Benalmádena (Málaga) y recorrió apresuradamente los más de 400 kilómetros que la separaban de Murcia con la intención dar con él.
Jean, de 52 años de edad y originario de Camerún, detallaría una vez allí, en la comisaría de la Policía Nacional, había estado alojado unos días en un hotel de la ciudad junto a su amigo y socio, Siaka Coulibaly, nacido en Costa de Marfil, de 37 años y con residencia en la localidad alicantina de Orihuela. Su marido, ahondaba Isabella, se dedicaba a la compra venta de coches de segunda mano. Tras aquella conversación con su esposa, Jean ya no volvió a descolgar el teléfono. El aparato sonaba y sonaba hasta que dejó de hacerlo.
Los agentes de policía que la atendieron la desviaron a la Guardia Civil, que era quien tenía las competencias en Librilla. El mismo domingo, acompañada de agentes de la Benemérita, Isabella acudió al polígono industrial, a las puertas de la empresa Porkytrans en concreto, pero no pudieron sortear su vallado por no contar los guardias civiles con autorización judicial para el registro.
Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, los dos hombres desaparecidos.
La Búsqueda en Porkytrans
Por entonces, en el recinto de la empresa Porkytrans, trabajaban a destajo una veintena de agentes de diferentes unidades de la Guardia Civil con el objetivo principal de encontrar los cadáveres de Jean Mirabeau y Siaka o algún resto biológico que pudiera demostrar que perdieron la vida allí. Estaban los de criminalística y los buzos del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS), quienes revisaban las balsas y la Unidad de Subsuelo, que hacía lo propio con los pozos y fosas sépticas. Se peinaba el terreno con un georradar y con perros especializados en la búsqueda de restos biológicos.
Tres días antes -domingo 4 de mayo- se había llevado a cabo tres detenciones:la de un empresario relacionado con la firma Porkytrans, la de un sobrino de éste, y la de una mujer, familiar de ambos. El mismo miércoles, mientras los agentes buscaban a Jean Mirabeau y Siaka en las instalaciones de la empresa, los tres sospechosos eran puestos a disposición del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Totana, cuya titular acordaba el ingreso en prisión provisional de los dos varones, investigados por dos homicidios y dos delitos de ocultación de cadáver, y la puesta en libertad, con retirada de pasaporte y la obligación de presentarse ante un juzgado periódicamente, de la mujer, investigada por encubrimiento.
Contradicciones e Indicios
«Se corrobora que a las víctimas se le pierde la pista tras entrar en esta empresa de donde no vuelven a salir», explicaba la delegada del Gobierno en la Región de Murcia, Mariola Guevara, «existiendo diferentes indicios y contradicciones en sus propias manifestaciones que hacen pensar que atentaron contra la vida de las víctimas», añadía.
Según los datos que han trascendido de la investigación, una de las hipótesis que maneja la Policía Judicial es que los africanos presuntamente podrían haber tratado de timar a los de Porkytrans con billetes falsos , la conocida como estafa wash wash.
Porkytrans está en liquidación y no debía registrar actividad en su sede de Librilla, pero a finales de 2024 se denunció a la Guardia Civil la presencia en las instalaciones de personal ajeno, moviendo los camiones. El contenido de la denuncia que presentó este hombre tiene importancia para la Policía Judicial porque oficialmente, el camerunés Jean Mirabeau, de 52 años, y el marfileño Siaka Coulibaly, de 38 años, se dedicaban a comprar vehículos de segunda mano. Aunque les constan antecedentes policiales por supuestas estafas con dinero falso.
Porkytrans es el nexo de unión entre los dos africanos desaparecidos y los empresarios encarcelados: Juan y Jesús. "Al parecer, había un mensaje de móvil amenazante de un detenido a uno de los desaparecidos", tal y como resaltan fuentes de la Guardia Civil. "Ambos desaparecidos tienen antecedentes por estafa". De modo que el dinero falso cobra fuerza como hilo conductor de este doble homicidio.
De hecho, la sede de Librilla está en concurso de acreedores y por encima del socio minoritario y encargado Juan M. S. (1954) estaba el consejero delegado de Porkytrans: Andrés Narváez.
La base logística está equipada con una estación de servicio, un lavadero, taller, cámaras frigoríficas, restaurante, aparcamiento para los camiones... Desde el domingo, no paran de peinar cada palmo para localizar los cadáveres de estos dos ciudadanos africanos.
El Instituto Armado está poniendo toda la carne en el asador para encontrar algún vestigio del camerunés Jean y el marfileño Siaka. Los buzos del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) se han sumergido en la balsa de riego y no han encontrado nada. La Unidad de Subsuelo ha metido una cámara pocera en los pozos ciegos de las instalaciones y con un georradar se ha escudriñado cada milímetro de terreno, para detectar algún resto óseo o movimiento de tierra realizado para enterrar a las víctimas.
Este miércoles, desde primera hora de la mañana, los monos blancos de criminalística bullían por el lavadero, por las cámaras frigoríficas y el foso de los camiones, para aplicar ilumino buscando alguna gota de sangre... Pero tras cuatro días no hay ni rastro de los cuerpos de los desaparecidos.
Tales palabras desvelan que "desde enero o febrero", la Policía Judicial ya tenía en la diana a Juan M.S., socio minoritario y encargado de Porkytrans, debido a que la señal del móvil de los desaparecidos acaba en el Polígono Cabecicos Blancos: el lugar donde le dijeron a sus esposas que iban a mantener una reunión de negocios el 14 de diciembre.
La investigación judicial deberá aclarar el motivo por el que parece que han desaparecido de la faz de la tierra los cuerpos de Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, tras la reunión que mantuvieron en diciembre en una de las naves de esta empresa de Librilla. El primero vivía en Málaga y el segundo en Orihuela, el motivo del viaje a tierras murcianas era realizar una operación de compra de vehículos de segunda mano para enviarlos a África, pero los pagaron con su vida.
