Desaparición Forzada de Personas en Argentina: El Caso de Santiago Maldonado y la Lucha Contra la Impunidad
En Argentina, la pregunta «¿Dónde está Santiago Maldonado?» se ha convertido en un símbolo poderoso. El caso de Santiago Maldonado se ha vuelto crucial, generando campañas en redes sociales, fotos e inscripciones en las calles. Es frecuente que en actos públicos, políticos o artísticos, se exija la aparición con vida del joven. La sociedad ha salido a las calles, exigiendo respuestas y mostrando una cohesión social notable.
Mural exigiendo la aparición de Santiago Maldonado.
Pero, ¿por qué este caso causó tanta conmoción? Matías Lanzi, un joven productor de televisión, explica: «Nuestra sociedad es muy sensible a estos temas debido a su historia. Las desapariciones en tiempos de dictadura nos marcaron y se logró un consenso de que eso no podía ocurrir nunca más. Por eso, el caso de Santiago no pasa desapercibido, porque la sociedad siente que esa frontera se está violando».
El Impacto de la Historia Reciente
Según Carlos Pisoni, integrante de la agrupación de derechos humanos HIJOS, la gran movilización social se debe a que en Argentina «la sociedad llegó a un consenso de que las desapariciones no pueden volver a ocurrir. La figura del desaparecido en este país sin duda moviliza por nuestra propia historia reciente. En Argentina hablar de desaparecido es recordar a los 30.000 compañeros que desaparecieron en la última dictadura cívico militar. Hay un pacto entre la sociedad de no retroceder en estos asuntos».
Gabriela Ketzel, Directora del equipo de trabajo internacional del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), considera que «es de una gravedad extrema porque no hay otros casos que tengamos registrados de una persona desaparecida después de un accionar ilegal en una protesta social. Esta respuesta internacional ayudó a que empezara a tener relevancia el tema porque del otro lado la respuesta del gobierno era confundir y dispersar».
Para Guadalupe, una estudiante de Gestión Cultural, «hay un sector muy grande de la población que no quiere volver a vivir lo que se vivió en la dictadura, que falte gente de las casas. La sociedad no se banca más estas cosas. Es importante marchar porque estas causas se tienen que visibilizar en la calle. Soy defensora de que la calle es del pueblo y tenemos una sociedad que le gusta manifestarse».
Lo cierto es que a medida que pasa el tiempo ya quedan menos esperanzas de encontrar a Santiago Maldonado con vida. Ahora lo que se busca es que su desaparición no quede impune.
Resumen 2017: La desaparición de Santiago Maldonado en Argentina
¿Quién era Santiago Maldonado?
Santiago, también conocido como «Lechu» o «El Brujo», era un joven de 28 años, oriundo de una pequeña localidad de la Provincia de Buenos Aires, que había emprendido un viaje con su mochila al sur de la Argentina. Con sus artesanías y sus herramientas para hacer tatuajes, vivía una vida austera, aventurera y con mucha conciencia social. En enero había viajado a Chile y estuvo recorriendo la isla de Chiloé e interiorizándose sobre la problemática de los pescadores artesanales allí. En abril se instaló en El Bolsón, un pueblo pintoresco en la provincia de Chubut muy visitado por turistas de todo el mundo.
Santiago Maldonado.
Diversos testimonios sumados a las pericias que constan en la causa judicial aseguran que la madrugada del 1 de agosto, Santiago estaba junto a los mapuches protestando por la libertad de un hombre referente de esa comunidad, Facundo Jones Huala, que se encuentra detenido. Esa misma madrugada, la Gendarmería Nacional irrumpió en un violento operativo comandado por el jefe de gabinete de seguridad, Pablo Noceti, quienes ingresaron al campamento. Allí comenzaron a disparar y a incendiar las viviendas precarias lo que generó una huida de los miembros de la comunidad. Aquí se cruzan varias versiones sobre cuál habría sido el paradero de Santiago.
La Respuesta del Gobierno y la Investigación
El 15 de agosto, la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue a la Cámara de Senadores para dar explicaciones. Allí sostuvo: «Nuestro gobierno de ninguna manera podría avalar ninguna situación de violencia en la Gendarmería Nacional, pero no tenemos indicios de que la Gendarmería haya actuado con violencia ni haya tenido ningún detenido».
Unos días después de aquella defensa, la fiscalía cambió de nombre la causa 8232/2017 que hasta entonces era titulada «NN sobre averiguación de delito» y pasó a llamarse «desaparición forzada». Este cambio implica, concretamente que el ojo se puso sobre la Gendarmería como principal responsable.
Después del pedido de la familia y de la multitudinaria marcha y presión social, el propio Presidente Macri rompió el silencio el martes 5 de septiembre: «Lamento mucho porque estamos en un momento donde lo que no queremos es violencia. Estamos colaborando con la justicia todo lo posible». Luego de eso, llamó a una reunión de urgencia con varios ministros para tomar cartas en el asunto y envió al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, al lugar de los hechos como señal de «preocupación».
En declaraciones periodísticas, Sergio, el hermano de Santiago, fue muy duro: «El Gobierno sigue resolviendo hipótesis falsas y no ayuda con la investigación».
Desaparición Forzada en Democracia: Una Realidad Persistente
Pese a la campaña de confusión de los medios de comunicación, Santiago Maldonado está desaparecido. No es el primer desaparecido en democracia, ni tampoco el primero después de Jorge Julio López. La continuidad de la práctica represiva de desaparecer personas tras detenerlas ha sido moneda corriente en todos los gobiernos durante los últimos años.
La definición estricta de la desaparición forzada de personas vigente en la Ley 26.679 es “la privación de libertad cometida por un particular o agentes del Estado, y donde la institución ha prestado su apoyo o aquiescencia y se niega a informar o reconocer esa privación de libertad”. Recordemos que el Artículo 142 ter del Código Penal, modificado por esa ley, no hace exclusivos en la definición de este delito a los casos con resultado de muerte probada o presunta, sino que pone el acento en la concurrencia de la complicidad estatal y la negativa a reconocerla o informarla debidamente.
En nuestro país la mayoría de los casos de desaparición de personas no se investigan, o bien llegan a juicio con figuras penales morigeradas o fragmentarias (como los apremios, las vejaciones, y en los menos de los casos la tortura seguida de muerte) que no explican la dimensión real de la prepotencia impune con que actúan los agentes del Estado en la represión cotidiana.
Desde 1983 ha habido más de 210 casos de desaparición forzada en todo el país. Pese a la continuidad de los gobiernos constitucionales, tantas veces defendida como garantía suficiente del respeto a la vida y la libertad ambulatoria, la protección frente a las detenciones arbitrarias y las torturas, los casos se han seguido acumulando con los años.
Los picos represivos en materia de desaparición forzada han sido los años 1994 (17 casos), 1997 (12 casos), 2001 (13 casos), 2003 (13 casos), 2006 (13 casos) y 2009 (13 casos).
Esto implica que durante los seis años del gobierno de Alfonsín se produjeron el 7% de las desapariciones forzadas, durante los diez años del Menemismo el 33%, en los 3 años en que Gobernó De La Rúa 9%, en la gestión de Duhalde también el 9%, y durante los doce años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner se produjeron 39% del total de desapariciones.
Infografía sobre desapariciones forzadas en Argentina.
Estos datos evidencian por qué el Kirchnerismo y todos sus aplaudidores intentan lavarse la cara reclamando a cuatro voces la aparición con vida de Santiago, y ocultando que durante su gobierno desaparecieron al menos 90 personas. Entre estos podemos mencionar los emblemáticos casos de Iván Torres (Chubut-2003), Sergio Ávalos (Neuquén-2003), Julio Lopez (La Plata. Bs. As.-2006), Luciano Arruga (Bs. As.-2009), Luciano González (Chubut-2009), Mario Golemba (Misiones-2008), Daniel Solano (Río Negro-2011).
La provincia de Chubut, en la que desapareció Santiago, es una de las que cuenta con mayor índice de desapariciones forzadas, con 15 casos desde 1983 a 2017. Allí fue desaparecido Luciano González de 41 años en 2009, detenido por el GEOP en Cerro Centinela en el marco de un operativo de cacería al poblado de Corcovado (Departamento Futaleufú), por la muerte de un policía y en un hecho represivo similar al de Cushamen. Sus restos fueron hallados e identificados en 2013 y el caso sigue impune.
No podemos tampoco dejar de mencionar que durante el gobierno de Cristina F. de Kirchner, el genocida César Milani, como jefe mayor del ejército fue el encargado del armado de la estructura represiva en la Patagonia y en todo el país.
Casos Testigo
- Andrés Nuñez
- Miguel Bru (durante el gobierno de Carlos Menem)
- Iván Torres (durante el gobierno de Néstor Kirchner)
- Luciano Arruga
- Jonathan “Kiki” Lezcano
- Sergio Ávalos
- Daniel Solano
- Mario Golemba
- Jorge Julio López
Hace varios años los pueblos originarios vienen sufriendo la persecución, criminalización, y represión, además del robo constante de sus tierras por parte de empresarios como Benetton o hasta los de la propia familia del presidente Macri. En todo el territorio, estos crímenes se incrementan cada vez más.
Por eso el ataque del Lof en Resistencia de Cushamen, porque necesitan aleccionar y borrar del mapa a los que luchan y resisten. Por eso la desaparición de Santiago, para intentar ejemplificarnos una vez más, para implantar el terror y el pie de plomo, creyendo que con eso van a dominar la rebeldía de los oprimidos.
