Definición de Liderazgo según la RAE: Un Análisis Profundo
El liderazgo, considerado la "quintaesencia" del management, se ha transformado en un arte que sigue capturando nuestra atención. A pesar de la vasta cantidad de información disponible, continuamos descifrando sus códigos, matices y esencia.
La Real Academia Española (RAE) presenta tres acepciones distintas para "liderazgo":
- "Condición de líder".
- "Ejercicio de las actividades del líder".
- "Situación de superioridad en que se halla una institución u organización, un producto o un sector".
La RAE indica que la palabra "líder" proviene del inglés "leader," que significa guía.
Una definición más completa podría ser el conjunto de habilidades y principios con los que una persona o un grupo de personas influyen, guían y motivan, partiendo de la base de que un líder no solo tiene que tomar la iniciativa o gestionar proyectos, sino que también debe promover la colaboración, generar confianza o fomentar el trabajo en equipo. Tanto la definición, estar a la cabeza de un grupo, como la de sus sinónimos contienen palabras que describen elementos clave dentro del liderazgo como estar al frente, guiar, orientar e influir.
En 1994, Ronald Heifetz, profesor de la Universidad de Harvard, describió el liderazgo como un conjunto de estrategias y prácticas que se pueden utilizar para superar obstáculos, lograr cambios significativos y adaptarse a entornos desafiantes y complejos en su obra «Liderazgo sin respuestas fáciles».
En clave de “talento” podríamos hablar de que “el talento para el liderazgo hay que medirlo por el poder de resolver bien los problemas que se plantean con personas, proyectos, clientes, proveedores…, con muchos “jugadores” y “actores”. Puestos a poner apellidos podríamos ponerle también el apellido de “inteligente”.
Es cierto, queda mucho por escribir y decir sobre el liderazgo actual. Los tiempos son convulsos.
Características Principales del Liderazgo
A la hora de ejercer el liderazgo, las personas que se desempeñan en la situación de líderes deben contar con una serie de rasgos.
- Aprendizaje Continuo: Es importante para encontrarse capacitado para ejercer sus funciones y, asimismo, poder adaptarse a los cambios que se generen en el entorno.
- Resiliencia: Es otra de las capacidades con las que debe contar un líder, para poder enfrentarse a los obstáculos y superarlos.
- Visión: Se presenta como una capacidad del liderazgo para poder anticipar y planificar lo que pueda traer el futuro y, sobre estas premisas, establecer objetivos.
- Honestidad y Motivación: Se presentan como otras cuestiones relevantes para ejercer el liderazgo y de este modo, en el primer caso, tomar decisiones y llevar a cabo acciones basadas en la ética y la transparencia y, en el segundo caso, fomentar el trabajo en equipo y potenciar el desarrollo de las personas que son parte de las empresas.
- Comunicación efectiva: Contar con la capacidad de comunicarse de manera efectiva opera en una doble vertiente: tanto ser capaz de transmitir con claridad las ideas como escuchar de manera activa lo que pueden aportar sus equipos.
- Inteligencia emocional: A estas cualidades comunicativas han de incorporarse también la inteligencia emocional para comprender y gestionar las emociones tanto propias como ajenas o la capacidad de delegar confiando en su equipo y distribuyendo de manera adecuada las tareas.
Fuente: corporatefinanceinstitute.com
Importancia del Liderazgo
El liderazgo cuenta con una gran relevancia como factor diferencial para ayudar al éxito de las organizaciones, instituciones o grupos y cuya importancia aflora en diferentes aspectos.
Una de las cuestiones por la que el liderazgo es relevante tiene que ver con la capacidad de conseguir objetivos orientando el trabajo de las organizaciones y maximizando las fortalezas existentes. Ante el hecho de que incluso organizaciones con buenos recursos o con planificación adecuada pueden llegar a fracasar en sus objetivos, el liderazgo emerge como uno de los pilares sobre los que sustentarse el éxito o el fracaso en la consecución de los citados objetivos.
Además de contar con autoridad y responsabilidad, quien ejerce el liderazgo también debe inspirar, guiar o motivar al resto de componentes de las organizaciones para, por un lado, avanzar hacia los objetivos marcados, pero, por otro lado, fomentar el crecimiento personal y profesional de los equipos, lo cual redunda también en el reconocimiento de los logros o la creación de entornos positivos. Estos ingredientes pueden ayudar también a elevar tanto el nivel de compromiso como la productividad.
Los entornos cambiantes o las vertiginosas novedades tecnológicas son también situaciones ante las que tienen que lidiar quienes se encuentran en posiciones de liderazgo para, de ese modo, guiar a los equipos en momentos de crisis minimizando los hipotéticos impactos negativos. Los liderazgos eficaces sirven también tomar decisiones con celeridad y acierto pudiendo resolver conflictos que se hayan generado y manteniendo la cohesión de los equipos.
Pero además de “potestas”, el líder necesita de la “auctoritas”, que es cuando el equipo, las personas, te erigen “líder”, te reconocen como tal, porque tus actos y comportamientos están a la altura de ofrecerte su confianza y ahí es donde se reconoce el liderazgo natural. Hay mucho perfil con potestas y sin auctoritas, mucho jefe pero no líder, que diría un slogan. Y también al revés, y se pasa mal, porque, aunque te reconozcan líder, si no tienes acceso al poder para accionar cambios, seamos realistas, todo queda en nada. Un líder al frente de un equipo ha de tener ambas, potestas y auctoritas para poder comprender las fuerzas en juego, saber encontrar los puntos en que apoyarse para cambiar el rumbo y poseer el criterio, la lucidez y el coraje de llevarlo a cabo.
Pero solo no puede. Quisiera detenerme ahora y hacer una pequeña reflexión sobre el liderazgo humanista, que como concepto de partida es maravillo, pero si nos centramos en lo que se nos traslada a veces como “humanista” creo que se queda en un humanismo epidérmico, impostado y superfluo que abusa del concepto de empatía.
El Enfoque Humanista del Liderazgo
El humanismo fue un movimiento filosófico y cultural que surgió en Europa durante el siglo XIV. Se inspiró en la cultura y filosofía grecorromana, priorizó la razón por sobre la fe y se interesó por el concepto del hombre como centro del universo. Nació en las ciudades de Roma, Florencia y Venecia con los trabajos de Dante, Petrarca y Boccaccio. Los filósofos Erasmo de Rotterdam (“Elogio a la Locura”, lectura que recomiendo por su sorprendente actualidad), o Miguel de Montaigne fueron los dos mejores representantes de este humanismo brillante.
El humanismo se caracterizó por su culto al clasicismo, por promover una lectura analítica, un pensamiento crítico (no es nuestro mejor momento en esta competencia) para aproximarnos a un realismo que proporcionaría una comprensión plena del presente.
Y luego están los múltiples apellidos que le han salido al liderazgo, muchos y variados. Pero es imposible que todos sean tan diferentes, tan únicos, tan genuinos y tan novedosos: auténtico, efectivo, femenino, transgresor, inspirador, basado en datos, transformador, emocional, resiliente, sostenible, digital, y mi preferido, humanista, porque realmente el liderazgo ejercido por humanos para humanos, qué mínimo que sea humanista. Con el apellido se busca que el concepto “suene a nuevo”, pero cuando profundizas no lo es tanto, no puede serlo, porque en cuestión del liderazgo la dificultad no está en renombrarlo sino en hacer de una vez por todas lo que se supone que hay que hacer como líder.
Algunos ejemplos de estos "apellidos" del liderazgo y sus limitaciones:
- Liderazgo auténtico: "Sé tú mismo". Suena inspirador, pero liderar implica adaptarse, aprender y evolucionar.
- Liderazgo optimista: "La actitud positiva lo es todo". El optimismo es necesario, pero no reemplaza la estrategia, la preparación ni la toma de decisiones difíciles.
- Liderazgo empático: "El líder siempre escucha a todos".
- Liderazgo voluntarista: "Todos somos líderes". Democrático, sí. Realista, no tanto.
- Liderazgo humilde: "El líder debe ser siempre humilde". La humildad es una virtud, pero llevada al extremo puede convertirse en inseguridad o falta de dirección.
- Liderazgo de consenso: "El líder debe evitar el conflicto". El conflicto es inherente al ser humano (digamos que es muy humanista) ha de afrontarse y ser gestionado para que sea una fuente de crecimiento.
