La Burbuja Emprendedora: Definición Académica y Realidad
La idea de que asistimos a una burbuja del emprendimiento es una cuestión de observación y debate en el ámbito económico y social. Este fenómeno ha cobrado especial relevancia desde la gran crisis de 2008 a escala internacional, cuando la solución mágica para resolver los males de la economía y el trabajo se centró en que las personas generaran su propio sustento.
La burbuja emprendedora se caracteriza por un aumento progresivo y exagerado de las expectativas y valoraciones en el sector del emprendimiento, muy por encima de un precio o valor de equilibrio sostenible. Esto es provocado por un desajuste entre la oferta y la demanda, donde la euforia y las expectativas infladas superan la realidad.
En las últimas semanas, se ha escrito con intensidad en los medios sociales acerca de la burbuja del emprendimiento. Desde las instituciones públicas han surgido diversos programas que fomentan esta actividad, pero a veces sin el control o tamiz adecuado, lo que ha contribuido a alimentar esta burbuja.
Factores que Alimentan la Burbuja Emprendedora
Uno de los aspectos más preocupantes es el incremento de advertencias sobre cómo, aunque se predica sobre la importancia de la calidad frente a la cantidad, la realidad es bien distinta. Un dato revelador de esta tendencia a la atomización en España es la existencia de 57 aceleradoras, 71 incubadoras y casi 150 inversores. Cada uno de esos centros con sus recursos invertidos, con sus metodologías y su 'batalla' particular.
De forma directa o indirecta, se está potenciando aún más una visión individualista, a través de la cual no caben uniones ni interferencias en la 'idea' de negocio de cada emprendedor. Esta atomización lleva a una fragmentación y a un debilitamiento del tejido empresarial, un fenómeno que ya ha ocurrido en otros sectores productivos con resultados similares.
Al calor de la burbuja emprendedora han surgido también muchas personas y entidades como coaches, formadores, mentores, aceleradoras, lanzaderas, agencias de desarrollo y viveros de empresas. El mundo cooperativo también se ha visto afectado, con un crecimiento de más del 76% en la creación de cooperativas de trabajo en los últimos diez años, muchas de ellas como solución de autoempleo ante la precariedad laboral.
Comparación con otras Burbujas Financieras
Para entender mejor la burbuja emprendedora, es útil compararla con otras burbujas financieras históricas. Una burbuja financiera es, simplemente, un aumento progresivo y exagerado del precio de un bien o un conjunto de bienes, muy por encima del precio que se estima de equilibrio, provocado por un desajuste entre la oferta y la demanda.
Ejemplos Históricos de Burbujas
- Crisis de 1929: La burbuja por excelencia, donde todo el mundo pensaba que el mercado de acciones subiría indefinidamente, hasta que el desequilibrio entre los precios de las empresas y la situación de la economía provocó su estallido.
- Burbuja de las puntocom: Más reciente, afectó a empresas tecnológicas que en España estuvieron capitaneadas por Terra, con valoraciones infladas y expectativas irrealistas.
- Burbuja del Bitcoin: Actualmente, existe un intenso debate sobre si el Bitcoin, una moneda que comenzó con un valor muy bajo y ahora se cotiza a miles, está experimentando una burbuja debido a su evolución de precio demasiado elevada en un corto periodo de tiempo.
Las fases de una burbuja se evidencian cuando, en un período muy corto de tiempo, el precio experimenta una evolución demasiado elevada, claramente por encima del precio de equilibrio. La predicción es complicada; la única manera de desinflarla sin estallido sería una bajada paulatina del precio sin hacer demasiado ruido. El problema surge cuando, en un periodo corto de tiempo, se producen bajadas muy fuertes, lo que indica que la burbuja ha explotado y el pánico se apodera del mercado.
Expectativas Infladas y la Realidad del Emprendimiento
La esencia de esta burbuja emprendedora es que se vive más de las expectativas que de la realidad. Hay una "inflación de expectativas" en cuanto a lo que supone emprender. Parece que la solución a todos los problemas se encuentra en palabras como "startup", "emprendedor", "venture capital", "incubadoras" o "aceleradoras", pero no siempre es así.
Muchas veces, solo se cuenta la narrativa de éxito de jóvenes emprendiendo proyectos, pero se olvida la cara dura, el esfuerzo, los riesgos y los problemas que supone vender. El motivo principal es que las expectativas irracionales nunca desembocan en decisiones racionales y suelen acabar en disgustos.
El pulso y la salud de una joven empresa no se miden por la cantidad o el número de inversores que apuestan por ella, sino por los clientes que consigue. La propia definición de cliente a menudo se ha olvidado, sustituyéndose por visitas, descargas, usuarios o cualquier otra cosa menos una que es clave: la disposición a pagar de forma recurrente.
Capacidades y Errores Comunes
Emprender requiere de capacidades, trabajo duro, experiencia, equipos, contactos, formación y muchas dosis de suerte. Sin embargo, en la euforia, todo esto se subestima. Se cree que lo único importante es el producto, y se olvida que la tecnología es un medio, no un fin, y que las necesidades y problemas de los clientes son lo primordial.
Las alarmas que indican que algo no funciona saltan cuando la única preocupación está en el producto, en el premium, en salir al mercado por haber conseguido capital, y se olvida el negocio, la caja, lo que cuesta conseguir el primer cliente, es decir, la parte inicial que es verdaderamente importante. Emprender implica un alto riesgo y no se puede pensar solo en tener el "cojo-producto" o la "cojo-idea".
Desde fuera se tiene la idea de que las cosas son más fáciles de lo que son en realidad. Esas ideas iniciales son muy bonitas y se edulcoran bien, incluso se fomentan en ciertos eventos con casos de éxito donde se dice que el camino es muy fácil, pero no se cuentan la infinidad de "cadáveres" que se quedan por el camino.
Las startups, un ecosistema que se toma el mundo
Rentabilidad, Viabilidad y Escalabilidad
En el mundo del emprendimiento, hay tres conceptos que a menudo se utilizan de forma inconsciente o se confunden: rentabilidad, viabilidad y escalabilidad. La rentabilidad marginal, que interesa mucho a los inversores porque suele ser atractiva, no debe confundirse con la rentabilidad total.
Un usuario nuevo de una plataforma puede costar cero en términos marginales y generar un margen cercano al 100%, pero la pregunta clave es: ¿cuál es el volumen de caja recurrente de inversión y gasto que se debe asumir mensualmente para que eso ocurra? Ahí es donde la rentabilidad total puede ser muy baja.
La inconsciencia financiera es importante. Muchas veces, se ve al financiero como el gran enemigo, lo cual es un error. En el mundo del emprendimiento se necesitan trazar puentes entre quienes hablan de finanzas y quienes hablan de negocio, sin importar si el proyecto es de Internet, big data, inteligencia artificial o una zapatería.
Hacia una Corrección del Sistema Emprendedor
Vamos hacia una corrección del propio sistema emprendedor. Hay inversores del mundo más amateur que están empezando a perder dinero. La inversión se dirigirá hacia negocios que combinen la rentabilidad y el sostenimiento con la posibilidad de que haya salidas por parte de los inversores; es decir, negocios más rentables y más sostenibles. Cada vez habrá menos "disparos al aire".
Llegará un momento en que los experimentos de "voy a crear algo para ver si me lo compran" tenderán a desaparecer. Así como el incremento del paro ha llevado a un incremento de startups, la recuperación de la economía hará que de verdad emprendan aquellos que crean que tienen una solución de mercado. Porque se olvida que para emprender se necesita, ante todo y sobre todo, resolver un problema a alguien.
