Del Fracaso Emprendedor a la Resiliencia: Aprendiendo de los Errores para Construir el Éxito
Fracaso es una palabra que cuesta pronunciar. La palabra fracaso es un duro golpe para nuestro ego. Reconocer que un proyecto emprendedor no nos salió bien, es una prueba dura.
Pero saber qué has aprendido, por qué te han ocurrido las cosas y cómo evitar que te vuelvan a ocurrir es la clave para tener éxito en el futuro con tu próxima idea de negocio. Sin duda alguna, cualquier emprendedor te dirá que ha tenido éxitos y fracasos, y seguramente muchos más los segundos que los primeros. Es una cuestión del ecosistema que tal vez muchos no te dicen cuando empiezas en este camino. Y es que, primero que emprendedores, somos humanos, donde tenemos emociones, que sin diferencia alguna hacen parte desde nuestras ideas y propósitos.
El Camino Emprendedor: El Fracaso como Maestro
Emprender es un camino. De media se tarda 5 años y 3 proyectos fallidos para que un emprendedor alcance el “éxito”. Ese periodo de tiempo, los fallos, fracasos, errores y aciertos, es aprendizaje muy valioso que nos ayudará a conseguir el éxito.
A veces, el fracaso es duro, pierdes dinero, tiempo, amigos e incluso la familia. Dicho esto, el fracaso te enseña mucho más que el éxito. Para mí, el fracaso es sinónimo de aprendizaje; cuando más aprendemos es cuando pasamos por dificultades y sabemos resolverlas. En definitiva, transitar el fracaso me había convertido en mejor emprendedor y, sobre todo, en mejor persona. Me alegro de haber fallado para aprender, porque a pesar de todo tuvimos suerte.
El #emprendimiento es un mundo de #incertidumbre y de #cambios; al comienzo creemos que es tener una #idea y ya…pero en realidad es mucho más profundo. Con esta frase se podría resumir el emprendimiento: no hay un camino, no hay una fórmula mágica, todos podemos hacer las cosas de distintas formas.
Por qué Emprendemos y el Valor de la Persistencia
Nadie quiere emprender porque odie tener un ingreso fijo a fin de mes, o porque le parezca genial la incertidumbre que implica. Ningún emprendedor dio el primer paso porque le encante que su estilo de vida esté sujeto a los cambios del mercado, y tener que adaptarse completamente.
Todos los emprendedores siguen el mismo patrón: soñaban algo, sea de forma muy concreta o un poco abstracta, y ninguno de los caminos que tenían frente a ellos parecían llevar a ese objetivo. Tal vez porque no hay un «trabajo» para aquello que disfrutan. En otros casos es que quieren que sus ingresos sean distintos a los normales. Para algunos es elegir con quién trabajar, o cuándo. Para muchos es la libertad que desean para crear su propio estilo de vida. Y cuando se trata de los sueños, renunciar no debería ser realmente una opción. Entonces sólo queda salir y crearlo.
Errores Fundamentales que Marcan el Destino Emprendedor
En este post te cuento las lecciones de mi primer fracaso emprendedor. A lo largo de mi camino personal y como emprendedor, he cometido grandes errores que me llevaron al borde casi de la depresión. Estos son algunos de los más comunes y valiosas lecciones aprendidas:
1. Estudio de Mercado Deficiente y Cliente Objetivo Erróneo
El estudio de mercado no es contar la idea a tus amigos. Elegir al cliente objetivo es la clave de que haya o no negocio. Reunimos un puñado de datos que nos animaron a seguir, pero que no tenían fundamento. Es como cuando invitas a merendar a tus amigos para enseñarles a tu hijo. Con nuestro proyecto ocurría lo mismo… La gente pensaba en 3 emprendedores, que se lanzaban a crear una empresa innovadora, con tecnología que cualquiera no podía entender y que hacía algo que a primera vista parecía atractivo; así que todos nos decían que adelante, que tenía buena pinta.
En nuestro caso, no elegimos bien quién era nuestro cliente objetivo. Como muchos otros emprendedores creímos que nuestro producto era para todo el mundo y resultó que nadie lo quería. Quisimos abarcar un espectro de personas tan grande que no nos permitió hacer un buen estudio del cliente, ni conocerlo ni, por supuesto, empatizar con él.
Un error clásico del emprendedor confiado es montar un negocio en un mercado desconocido sin detenerse a analizar la competencia, los clientes. Esta falta de planificación da al traste con el negocio pasados unos años, un final casi cantado cuando se comete este error, incluso cuando se trata de personas que han trabajado varios años en ese mismo mercado.
2. Propuesta de Valor Débil y Falta de Diferenciación
No tener una propuesta de valor sólida es un mal negocio. Innovar y, además, más barato no suele ser posible. Nuestra propuesta de valor no era potente ni para que las personas acudieran a nuestras sesiones informativas. Así de crudo. Después de desarrollar los primeros prototipos, llegó la hora de colocarlos. Organizamos algunas reuniones para dar a conocer el sistema y las “enormes ventajas” que proporcionaba. La respuesta al valor que ofrecíamos se hizo bastante patente: el valor era muy cercano a cero. Lo más triste, habernos dado cuenta tan tarde.
A pesar de que existían sistemas que pretendían hacer cosas similares, nosotros lo íbamos a hacer mejor. Seguro que a las otras empresas no se les había ocurrido nuestra idea, así que como éramos más listos que nuestra competencia, nos lanzamos… Lógicamente, el resultado fue que la competencia sí había pensado en la solución que nosotros queríamos aportar, pero era tan compleja que ni ellos ni, por supuesto, nosotros sabíamos cómo resolverlo.
Además de eso, nuestro objetivo inicial era ofrecer nuestro sistema, que era mejor que los existentes, a un precio menor. Esta afirmación suele ser común. ¡Ja, ja, esta sí que es buena, porque confieso que lo pensamos! No es que lanzáramos el proyecto para hacernos ricos, pero le veíamos tanto potencial que nos lo llegamos a creer.
El exceso de confianza está detrás de un error muy común cuando los promotores del negocio se enamoran de su producto o servicio. Este es un error que se comete por falta de formación y un exceso de confianza. Tú puedes dominar un tema y tener una idea excelente, pero tienes que dominar un entorno que normalmente no conoces. Esta máxima se convierte casi en un mandamiento cuando se trata de productos innovadores.
3. Gestión Financiera Deficiente y Riesgos Ocultos
La falta de liquidez en los primeros meses de actividad del negocio es, desgraciadamente, una realidad a la que se enfrenta la mayoría de los promotores de un nuevo negocio. Existen pequeñas partidas que se van sumando y muchas veces terminan estrangulando el negocio. Estos errores clásicos suelen coincidir con los primeros meses de actividad, cuando apenas hay ingresos para ajustar los números.
Un error muy común es hacer el plan financiero sin tener en cuenta las necesidades a medio plazo. Y justamente cuando todo empieza a ir bien, parece que volvemos al principio, porque nos encontramos con que hay que realizar reinversiones para hacer frente a cambios en el mercado. Como regla general, el plan financiero se debe hacer a uno, dos y tres años. Pero si se trata de una industria tradicional, probablemente habrá que hacerlo a siete u ocho años para calcular el retorno de la inversión. Y en industrias más dinámicas habrá que ajustarlo cada seis meses. Lo importante es no plantearse este documento como algo rígido.
El exceso de costes fijos impidió a un emprendedor sacar a flote un negocio familiar de muebles que no pasaba por un buen momento. Se encontró con una plantilla desmotivada y un formato de tienda demasiado grande. Tenía un coste de estructura demasiado alto para la dimensión del negocio. La implantación del outsourcing se ha convertido en la panacea de muchos negocios para reducir los costes fijos. Pero solo se debe aplicar a aquellas áreas del negocio que no forman parte de su actividad principal si se quieren mantener unas pautas de calidad.
La mitad de los emprendedores financia el cien por cien del negocio de su propio bolsillo, y otra parte importante solicita ayuda de algún familiar. El resto tiene que recurrir a la financiación de bancos y empresas de capital riesgo. Esta última opción es la más arriesgada, especialmente si los recursos ajenos son superiores al 30-40% de la inversión total realizada. La asfixia del negocio por un exceso de deuda no solo se produce por una falta de clientes, sino también cuando el negocio va bien. Este mal cálculo entre los ingresos y el pago de la deuda fue precisamente la causa de fracaso de un negocio de regalos a empresas. “Nos mató el éxito. Nos iban tan bien las cosas que tuvimos que buscar financiación de bancos para hacer frente a los pedidos”. El estrangulamiento financiero de una empresa exitosa se produce casi siempre en empresas en las que entran en juego las economías de escala.
El exceso de prudencia a la hora de invertir en el negocio es un error que puede acabar en fracaso por una infradimensión del negocio. Es un error que limita tanto el éxito como el crecimiento de la empresa. Si un restaurante va bien, se puede defender manteniendo una línea de calidad. Pero en la mayoría de los negocios tienes que reinvertir para crecer.
Cuando montas un negocio siempre calculas mal el tiempo que vas a tardar en empezar a cubrir los gastos. Crees que vas a tener clientes desde el primer día, que vas a crecer enseguida… Y después te das cuenta de que sí consigues contratos, pero con más tiempo del que habías calculado. En el fino equilibrio necesario para ajustar el presupuesto, tropezar con un cliente moroso puede suponer la muerte del negocio. “Tuvimos que cerrar porque hicimos un cliente muy importante, una agencia de publicidad, que nos empezó a hacer pedidos muy fuertes y cerró de la noche a la mañana dejándonos una deuda de doce mil euros”.
4. Desafíos con el Equipo y Socios
¿Tendré problemas con el equipo? El equipo emprendedor es clave para llevar el proyecto adelante. Deben tener objetivos alineados, implicaciones parecidas y perfiles heterogéneos. Los pequeños empresarios suelen confiar en su olfato o buen criterio para decidir quiénes deben ocupar los puestos clave de la empresa. En muchos casos aciertan, pero si no es así, las consecuencias pueden ser más graves de lo que a priori cabría esperar. Es recomendable hacer un estudio de la empresa y fijar los perfiles profesionales que se necesita para cada puesto.
Siempre se ha dicho que una pareja no se conoce bien hasta que no convive en la misma casa. Esta misma idea sirve para comprender por qué resulta tan complicado para la mayoría de los emprendedores conseguir una buena relación con sus socios. Cuando la química falla entre los socios, el resultado final es el cierre del negocio, o, en el mejor de los casos, la venta de una de las partes al socio más comprometido con el proyecto. Es un error muy frecuente entre los emprendedores porque hay cosas que nunca descubres hasta que no trabajas con tu socio. Y da igual que se trate de una persona a la que conoces desde hace años; incluso si se trata de un familiar o un amigo todavía puede ser peor.
Un error común de los promotores de un proyecto que empieza con escasos recursos es renunciar a buenos profesionales con experiencia porque resultan más caros. El equipo es una parte clave del negocio. Aunque no se tiene la estructura ni la pretensión de trabajar con multinacionales, es importante tener un equipo que no envidie a las grandes. Si el equipo está motivado, se luce y da lo mejor de sí. Otras veces el problema está en la dificultad de los promotores para hacer equipo.
5. Errores de Marketing y Estrategia Comercial
Un plan de marketing poco ajustado a las necesidades del negocio fue el principal motivo de fracaso de una empresa de formación y consultoría, a pesar de la experiencia profesional en el sector. Se diseñó una estrategia de marketing que no se ajustaba al mercado. Fundamentalmente porque se intentó abarcar demasiado, sin especializarse. Fue un error de marketing propiciado en su origen por una falta de reflexión sobre la propia empresa.
No se había dedicado el tiempo suficiente a pensar el negocio, a hacer un plan de empresa, un estudio de mercado, a analizar quiénes serían los clientes. Esta falta de planificación se materializó en errores importantes en el momento de empezar a tomar decisiones, como hacer un mal catálogo que daba la sensación de que la base del negocio eran los cursos de formación, cuando en realidad el objeto del mismo era la consultoría. Esto limitó la capacidad de vender y la cartera de clientes. Hacer otro catálogo era demasiado caro. Se intentó resolver a fuerza de hacer más visitas, ser perseverantes y cuidar mucho al cliente, pero no resultó.
Una lección aprendida es que a la hora de hacer una estrategia de marketing o de publicidad, tienes que tener muy claro a quién te diriges, qué quieres conseguir y hasta dónde quieres llegar. También es crucial enfocar bien el mercado y no montar una empresa sin los suficientes datos.
La mayoría de los emprendedores confiesa que tienen serias dificultades para poner un precio a sus servicios. Al final, por ser competitivo se ponen precios demasiado bajos. Es muy común cometer errores de distribución cuando una empresa intenta lanzar un nuevo producto al mercado, o cuando simplemente aspira a un mercado mayor y no ha planificado bien la dimensión de ese reto.
6. Falta de Planificación General y Gestión Empresarial
La euforia y la impaciencia por hacer realidad el proyecto empresarial suele ser el principal motivo de fracaso de muchos empresarios novatos. Más aún cuando se ha pasado por un MBA y se tiene plena confianza en las propias capacidades personales. Cuando montas un negocio, empiezas con mucha ilusión, crees que lo sabes todo y, a la hora de la verdad, te das cuenta de que no es así.
En los proyectos escasos de recursos, la falta de formación en gestión empresarial de los promotores hace que se multipliquen los pequeños problemas cotidianos. Esta limitación puede poner en peligro el futuro de la empresa. Lo importante es ser consciente de las propias limitaciones.
Las administraciones tampoco facilitan las cosas, porque estás obligado a pagar un montón de cosas antes de abrir la persiana de tu primer negocio. La falta de previsión relativa a los trámites administrativos necesarios para crear una empresa puso contra las cuerdas a una emprendedora. La Administración tardó dos meses y medio en concederle la póliza de responsabilidad civil. No esperaba que tardaran tanto y, de repente, se encontró con que ya tenía un NIF, tenía que pagar un alquiler, empezar a contratar personal fijo… y no podía ejercer ni empezar a hacer clientes por un problema legal.
Aunque parezca increíble, el exceso de información se ha convertido en una barrera para muchos emprendedores. Muchos de ellos confiesan que se sienten perdidos en la maraña de organismos públicos y de páginas web a las que podrían dirigirse. A veces esta falta de información puede ser crucial.
No establecí ningún plan de trabajo, de marketing o de contenidos. Sinceramente, este fue uno de los principales errores. No sentarme a hablar conmigo misma, marcarme objetivos y luchar por conseguirlos. TODO negocio o proyecto que no cuenta con una planificación y unos objetivos claros detrás está abocado al fracaso. Por mucho que luches y luches sin descanso, realmente te habrás convertido más en una persona «apagafuegos» que en una emprendedora o empresaria de éxito. Por fortuna, este error tiene muy fácil solución: sentarte contigo y marcaros unos objetivos y unas obligaciones para cada uno de manera clara. Otro de los errores es que se pasa demasiado tiempo buscando inspiración y soñando con lo que se va a hacer, en vez de sentarse en serio y escribir y planificar cómo se va a hacer. La solución aquí es fácil: menos pensar y más hacer.
Tabla de Errores Emprendedores Comunes y sus Lecciones
| Categoría de Error | Ejemplo Específico del Error | Lección Clave |
|---|---|---|
| Estudio de Mercado | Creer que el producto es para todo el mundo sin un análisis real. | Definir un cliente objetivo claro y validar la idea con datos, no solo opiniones de amigos. |
| Propuesta de Valor | Ofrecer un producto "mejor y más barato" sin una diferenciación sólida. | Comunicar un valor único y significativo. La innovación compleja no siempre es el camino. |
| Finanzas | Falta de liquidez inicial, costes fijos altos o mala gestión de deudas y morosidad. | Elaborar un plan financiero realista a corto y medio plazo, y prever contingencias. |
| Equipo y Socios | Mala selección de personal, conflictos con socios o no delegar en expertos. | Formar un equipo con objetivos alineados y perfiles complementarios, y aprender a delegar. |
| Planificación | Exceso de confianza, falta de un plan de negocio o desconocimiento administrativo. | Planificar meticulosamente cada etapa, desde lo legal hasta la estrategia comercial. |
| Marketing | Estrategia de marketing desajustada o comunicación ineficaz del producto. | Claridad en el mensaje, el público y los objetivos de marketing. No subestimar el precio. |
| Mentalidad | Enamoramiento de la idea, desmotivación o miedo al abandono. | Mantener objetividad, buscar mentores y recordar el propósito a largo plazo. |
La Actitud Frente al Fracaso: Resiliencia y Aprendizaje Continuo
El fracaso viene directamente relacionado desde los dolores, y me costó muchísimo emprender. Pero al final, transitar el fracaso me había convertido en mejor emprendedor y, sobre todo, en mejor persona. Esto depende el 100 % de nuestra actitud. Esto es lo que hace un GRAN LÍDER: enseñar con el ejemplo.
No disfrutar del día a día es un error. Cuando estás en la playa y viene una ola, no puedes frenarla, hay personas que se zambullen y la pasan por abajo, otras que saltan y la pasan por arriba, otros se ponen de costado para que el golpe no sea tan fuerte, algunos no saben qué hacer y los revuelca hasta la orilla y también están los que la barrenan. Con esta frase se podría resumir el emprendimiento, no hay un camino, no hay una fórmula mágica, todos podemos hacer las cosas de distintas formas. Emprender es muy duro y cuando tienen los primeros problemas, terminan las empresas. En cambio, si sienten que están alineados a su propósito, van a perdurar en el tiempo.
Claves para no Abandonar
¿Cómo evitamos abandonar cuando algo no sale?
- Mirar el largo plazo: No miremos la punta de nuestros pies (consecuencias inmediatas). No miremos, tampoco, dos pasos adelante. Levantemos la mirada y pensemos en el mundo (nuestro mundo) en 10 años, o 20. Lo que nos da miedo en un primer momento es la consecuencia inmediata de probar algo sin certezas. Mi filosofía personal cuando pensé en emprender fue emprender con la tranquilidad de que, aunque me tomara 5 o 10 años, valía la pena. No esperaba tanto de mí como para resolver todo en 1 año.
- Cambiar lo que no funciona: Recordar por qué estamos en este camino no cambia el hecho de que si hoy nos sentimos frustrados es porque intentamos algo y no funcionó. Como dice el ya gastado dicho, «locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes«. Tenemos que continuar en el camino pero cambiar lo que ya sabemos que no funciona. Empezar por desarrollar los hábitos básicos, tener objetivos claros, trozar los grandes retos en pequeños pasos y buscar alternativas en cada uno. Si no encuentras alternativas, entonces es hora de trozar un poco más. Tener sistemas para reflexionar sobre nuestros experimentos y poner por escrito los resultados. Dar un pequeño paso cada día es exactamente lo contrario a abandonar.
- Buscar apoyo y nuevas perspectivas: Nos desesperamos, nos trabamos con un punto de vista o una idea y no le encontramos la vuelta. Queremos dejar. De repente, vemos una nueva idea. Internet ha hecho posible que estemos conectados, y tenemos que aprovecharlo a nuestro favor. Hablamos de recordar qué está en juego y ver nuevas formas de seguir. Recordá que está en juego. No repitas dos veces el mismo error.
Conectar con mentores que puedan orientar tu camino con base en su experiencia y conocimiento es fundamental para reducir las probabilidades de fracaso en tu empresa. Es mejor viajar acompañada que sola. Hay que aprender a delegar. No hay nada mejor que sentirte segura porque un profesional se está encargando de esas partes de tu negocio en las que no eres (ni debes ser) una experta. Puedes dedicar un tiempo a encontrar personas que te ayuden a no perder el tiempo y a ir directa al grano: los famosos mentores.
Hay que tener en mente las proyecciones que nos hacemos con las empresas. A veces son muy altas y cuando medimos nuestros progresos nos damos cuenta que estamos muy por debajo de lo que planteábamos. Me di cuenta que lo más importante es poner los pies en el suelo y tener estabilidad para seguir adelante. Nunca podemos dejar que el fracaso nos detenga; si somos observadores tendremos en cuenta que algunas de las empresas más exitosas fueron fundadas y levantadas por emprendedores que fallaron y cayeron en sus inicios (Microsoft, Apple y Virgin Group).
No hay nada más importante que comenzar tu negocio sobre una buena base. Hay que estar muy seguro, emprender de cero sin socios o sin un apoyo financiero que te respalde puede ser muy frustrante al principio. Y sobre todo lo que a mí me ha funcionado es ser cercana con mis clientes. No me considero una gran fotógrafa pero la fotografía de calidad es otra de las claves para el éxito.
