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Comunicación

La Cumbre de Belgrado de 1961 y el Legado de Josip Broz Tito en el Movimiento de Países No Alineados

by Admin on 22/05/2026

Hace casi 70 años, después de la ruptura con Moscú, la Yugoslavia socialista definía su posición a partir de sus diferencias con el bloque soviético y el capitalismo occidental. El socialismo yugoslavo se caracterizó no sólo por el auténtico movimiento partisano, el vuelco revolucionario espontáneo y el desarrollo de su propia versión de socialismo -la autogestión de los trabajadores- en el plano local, sino también por la construcción de una posición única en el mundo, como parte del Movimiento de los No Alineados (MNOAL) en el plano internacional. El MNOAL le permitió a Yugoslavia salir del aislamiento y entrar en la arena política internacional, lo cual era muy importante a fines de la década de 1940 y comienzos de 1950, puesto que entonces Yugoslavia perdió conexión con el Este y su apoyo, por haber sido expulsada del Cominform.

Orígenes y Principios Fundacionales del Movimiento de Países No Alineados

El Movimiento de Países No Alineados (Non-Aligned Movement) es una organización internacional fundada en septiembre de 1961, iniciada por países como Yugoslavia, Egipto e India. Sus comienzos se vinculan a la Conferencia asiática y africana de Bandung, Indonesia, en 1955. Esta conferencia, basada en el principio de "buscar puntos en común y reservar las diferencias", aprobó un programa de unidad y lucha contra el imperialismo, demostrando la gran fuerza de los nuevos países independientes y proporcionando inspiración ideológica e impulso político al Movimiento de Países No Alineados.

En 1956, el presidente yugoslavo Josip Broz Tito, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser y el primer ministro indio Jawaharlal Nehru celebraron conversaciones en la isla de Brioni, Yugoslavia. Ante la grave confrontación entre los dos principales bloques militares, oriental y occidental, que perjudicaba a numerosos países pequeños y medianos, propusieron formalmente la idea de la no alineación. Nehru fue el primero en referirse a los principios de la no alineación en un discurso de 1947. En 1954, Nehru y el premier chino aceptaron los cinco principios de coexistencia, ideas que luego fueron incluidas en el MNOAL. Posteriormente, otras figuras políticas como el presidente indonesio Sukarno, el jefe de Estado camboyano Norodom Sihanouk y el presidente ghanés Kwame Nkrumah también abogaron activamente por el Movimiento de Países No Alineados.

El MNOAL se formó por oposición a la neutralidad; no como observador pasivo y aislado, sino como agente activo para la coexistencia pacífica y la construcción de un mundo diferenciado de los regímenes del Este y de Occidente. El término mismo fue discutido con frecuencia y se usaron otras variantes: Nasser propuso «no intervención»; en Ghana, Egipto y Guinea se usó «políticas de neutralidad positiva».

En junio de 1961, a iniciativa de cinco países (Egipto, Yugoslavia, India, Indonesia y Afganistán), se celebró en El Cairo la conferencia preparatoria para la primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Países No Alineados, con la participación de 20 países. La conferencia estableció claramente cinco criterios para participar en la conferencia de países no alineados:

  1. Seguir una política exterior independiente basada en la coexistencia pacífica y la no alineación.
  2. Apoyar los movimientos de independencia nacional.
  3. No formar parte de alianzas militares con las grandes potencias.
  4. No firmar acuerdos militares bilaterales con las grandes potencias.
  5. No proporcionar bases militares a potencias extranjeras.

Los objetivos del movimiento eran apoyar la descolonización, luchar contra el imperialismo y el racismo, por el desarme nuclear y por una alianza con los países en desarrollo tanto en el ámbito económico como cultural. La finalidad del MNOAL era impulsar un debate sobre el Tercer Mundo en las Naciones Unidas.

El Movimiento de Países NO Alineados (MPNA) 🌏 - El Mapa de Sebas

Delegados en la Conferencia de Bandung, Indonesia, en 1955.

La Cumbre Fundacional de Belgrado (1961)

Del 1 al 6 de septiembre de 1961, se celebró en Belgrado, capital de Yugoslavia, la Primera Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, convocada por cinco países: Egipto, Yugoslavia, India, Indonesia y Afganistán. A ella asistieron representantes de 25 países, marcando la formación oficial del Movimiento de Países No Alineados. "Que la reunión ayude a los superpoderes a entender que la suerte del mundo no está sólo en sus manos", fue una declaración clave de la época.

Para una mejor comprensión de la iniciativa no alineada habría que observar con detenimiento el clima político internacional de la época. Los estados recientemente independizados, antes colonias, enfrentaban varias tensiones incluida la agudización de los conflictos de la Guerra Fría. En 1961, solo unas semanas antes de la primera cumbre no alineada en Belgrado, se alzó el muro de Berlín, lo cual radicalizó las relaciones ya tensas entre el Este y Occidente. Y un día después del inicio de la conferencia de Belgrado, la Unión Soviética lanzó una prueba de su bomba de cincuenta megatones. La proliferación nuclear era, sin dudas, el centro de la atención mundial. Además de que la descolonización aseguraba la soberanía, este fue el período de la Guerra de Corea, de la invasión soviética en Hungría, y de los enfrentamientos militares de Estados Unidos en Cuba, Vietnam, Congo y Laos.

La repentina importancia de Belgrado se puso en evidencia cuando la conferencia recibió el apoyo de partidos políticos, movimientos anticoloniales, agrupaciones, dirigentes e intelectuales de todo el mundo que vieron allí una oportunidad para sus propias luchas, pero también un dique de contención a la peligrosa escalada de la Guerra Fría. Los organizadores no esperaban más de 100 periodistas cubriendo el evento, pero el inicio de la construcción del Muro de Berlín transformó al evento en uno de importancia mundial.

Unificar en un temario una convocatoria tan variopinta significó todo un desafío. Había allí viejas repúblicas y también nacientes estados de las luchas anticoloniales; había monarcas, como el emperador Haile Selassie de Etiopía o el príncipe Norodom Sihanouk de Camboya; jefes de partidos nacionalistas burgueses, líderes de golpes de Estado y representantes de movimientos nacionalistas de masas. Y un solo representante de Latinoamérica, el presidente cubano Osvaldo Dorticós. Para recibir el encuentro, en las principales avenidas de Belgrado se podían ver enormes carteles en varios idiomas con consignas en favor de la paz, lo que no podía interpretarse sino como un mensaje hacia la Guerra Fría.

Aunque el inicio de la construcción del Muro de Berlín aparecía como el tema que atravesaría el encuentro, para los países africanos en proceso de descolonización no había otro tema sino el colonialismo. Eran, en cambio, los estados asiáticos y Yugoslavia los que veían el riesgo en la división en áreas de influencia entre Estados Unidos y la URSS y su posible escalada nuclear. Ninguna de las dos ideas terminó por imponerse y esa tensión moldeó la cumbre.

La cumbre formó dos delegaciones para que viajaran a entregar los mensajes en persona a John Kennedy y a Nikita Kruschev. La Declaración de Belgrado, el documento final, no hizo ninguna referencia a la fundación de una organización o a la necesidad de una futura reunión similar. Los delegados, más bien, expresaron lo contrario. Pero, sobre todo, los países allí reunidos se habían propuesto reformar una institución que ya existía, antes que crear una nueva: la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En efecto, no fue sino hasta fines de los años cincuenta que la ONU vio la necesidad de modificar su estructura, a medida que un gran número de nuevos estados ocupaban sus bancas, y de repensar el poder de veto de las potencias coloniales y nucleares.

Josip Broz Tito, Jawaharlal Nehru y Gamal Abdel Nasser en Brioni, 1956, fundadores del Movimiento de Países No Alineados.

Liderazgo de Josip Broz Tito en la Escena Internacional

Sin pertenencia a ningún pacto militar o bloque político, Yugoslavia se sentía amenazada. Después del conflicto con Stalin y su expulsión del Cominform (1948), Yugoslavia trató de asegurar su posición en la ONU. Redefinió su política exterior y comenzó a establecer relaciones de cooperación con Asia, África y más tarde con América Latina. «Los pueblos de Yugoslavia no pueden aceptar el supuesto de que hoy la humanidad debe elegir entre la dominación de una gran potencia o la otra», afirmó Edvard Kardelj, ministro de Relaciones Exteriores yugoslavo y uno de los fundadores del proyecto no alineado en Yugoslavia, en la Asamblea General de la ONU en 1950. En su exposición, rechazaba la dominación de los dos regímenes de las potencias que gobernaban el mundo y hacía un llamado por la igualdad de las naciones pequeñas y grandes. Argumentó a favor de la separación entre las antipatías ideológicas en general y la amenaza militar, en alusión a la intervención estadounidense en Corea y la amenaza soviética a Yugoslavia.

Yugoslavia mencionó su propia experiencia: una nación pequeña e independiente (a pesar de la hostilidad de las dos grandes potencias y de los pasados regímenes fascista y nazi) con su propia versión del socialismo, la autogestión. El objetivo era vincular el desarrollo y las aspiraciones de Yugoslavia con los de África y Asia. Por primera vez, Yugoslavia comenzaba a desarrollar su marca propia en política exterior global, y a la vez tomaba un papel de liderazgo en la formación del movimiento.

Tito estuvo a cargo de las actividades internacionales de Yugoslavia hasta su muerte en 1980. En 1954, Tito fue el primer líder europeo y comunista en viajar a Asia, a bordo de su buque, el Galeb (Gaviota); en 1961, fue el primer jefe de Estado comunista en África al sur del Sahara. Los viajes y visitas de Tito desempeñaron un importante papel para conectar países y líderes. Cuidadosamente armada, la imagen de Tito -su carácter carismático y la forma en que vestía, se comportaba, posaba-, desempeñó un importante papel en la imagen de Yugoslavia ante el mundo. Como observa el cientista político Konstantin Kilibarda, su «dandismo posrevolucionario» fue una estrategia para «universalizar» a Yugoslavia en el MNOAL. Como observa Kilibarda, la no alineación fue «una estrategia performativa global» que les permitió a los líderes políticos posicionar a Yugoslavia en el mundo. Su reconocimiento fue importante tanto para quienes vivían dentro como fuera de Yugoslavia. Con sus viajes, Tito adoptó las modas y actitudes de sus anfitriones: fumaba habanos, inauguraba nuevos proyectos de infraestructura, visitaba fábricas, iba de cacería y jugaba al ajedrez.

Josip Broz Tito en su yate Galeb, un símbolo de la diplomacia yugoslava.

Evolución y Expansión del MNOAL: De la Solidaridad Política a la Cooperación Económica

El Movimiento viró gradualmente de la solidaridad política (que apoyaba luchas por la liberación y el rechazo de pactos militares) a la cooperación económica. Esto dio como resultado la creación del G-77 (en el que Yugoslavia era el único país europeo) y la UNCTAD (la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) en 1964. Un paso importante fue convocar a numerosos países para revisar las reglas y prácticas políticas y económicas establecidas por regímenes poderosos. Abrió un espacio para confrontar los modelos teóricos y las metanarrativas construidas sobre el paradigma antes dominante de la modernización, el desarrollo y la teoría del sistema mundo. El MNOAL bregó por un debate mundial e instó a la creación de un Nuevo Orden Económico Internacional (1973).

Los países no alineados se unieron en la lucha común contra la explotación por los superpoderes en demanda de sus derechos. Es importante notar el cambio de foco hacia los temas del imperialismo económico y las relaciones comerciales desiguales. En lugar de un desarrollo basado en la dependencia, se promovieron las economías autosuficientes (basadas sobre todo en la dinámica de las relaciones sociales internas, a la que se subordinaran los lazos externos). En realidad, estas políticas económicas fueron proyectos nacionalistas destinados a acelerar la modernización y a enriquecer a la sociedad a través de la industrialización.

«El paradigma de desarrollo estaba basado en la autosuficiencia», explica Anton Vratuša, académico esloveno, diplomático y embajador ante la ONU entre 1967 y 1969. «Pero esa autosuficiencia no era un sistema aislado y cerrado en sí mismo. Se buscaba hacer un llamado a la cooperación económica directa entre los países no alineados. Desde el comienzo, sus defensores propusieron explorar de manera sistemática formas de expandir la cooperación económica entre los países menos desarrollados.»

Yugoslavia puso en práctica varios planes de colaboración económica (en especial con Etiopía, Libia y el Oriente Medio). La compañía Energoprojekt, fundada en 1951 en actual territorio serbio, por ejemplo, construyó en Lusaka (donde se llevó a cabo la cumbre de 1970), numerosos tramos de las usinas hidroeléctricas, líneas telefónicas, infraestructura aeroportuaria, etc. En Libia y más tarde en Iraq, se impulsó la construcción (por ejemplo, la compañía SCT).

Sin embargo, la cooperación económica no estuvo exenta de desafíos. Se observaron deficiencias por la inadecuación de la red de mercados económicos, la falta de organización, la competencia desleal entre exportadores y productores yugoslavos, el fracaso para llevar a cabo acuerdos dentro de los términos estipulados por contrato, un conocimiento deficiente de las condiciones locales, operaciones lentas e incompatibilidad a la hora de cumplir promesas.

Tras la década de 1970, el Movimiento de Países No Alineados experimentó una expansión en su escala y una profundización en sus temas. En 1979, la Sexta Cumbre se celebró en América Latina, con la participación de 95 Estados miembros. Durante la década de 1980, América Latina experimentó una oleada de adhesiones. La Séptima Conferencia en 1983 corrigió la tendencia pro-soviética, reafirmó los principios relevantes e hizo un llamamiento para establecer un Nuevo Orden Económico Internacional y acelerar la Cooperación Sur-Sur. La Novena Conferencia en 1989 desplazó su enfoque hacia el ámbito económico, considerando la solución del desarrollo económico y la reducción de la brecha Norte-Sur como la "misión histórica de máxima prioridad".

Fases Clave del Movimiento de Países No Alineados

La siguiente tabla resume las etapas clave en el desarrollo del MNOAL:

Etapa/Evento Clave Fecha Enfoque Principal Líderes/Temas Destacados
Conferencia de Bandung 1955 Unidad afroasiática, anticolonialismo, coexistencia pacífica Sukarno, Nehru, Nasser; 10 Principios de Bandung
Reunión de Brioni 1956 Definición de no alineación, preparación de un movimiento Tito, Nehru, Nasser
Cumbre de Belgrado 1961 Anticolonialismo, desarme nuclear, coexistencia, reforma ONU Tito, Nehru, Nasser, Nkrumah, Sukarno; Crisis del Muro de Berlín, Prueba nuclear soviética
Expansión y Enfoque Económico 1970s Lucha contra el imperialismo económico, Nuevo Orden Económico Internacional Creación G-77, UNCTAD; Conferencia de Lusaka (1970)
Después de la Guerra Fría 1990s-Presente Defensa de principios de la ONU, multilateralismo, desarrollo Mantenimiento de la paz, derechos e intereses de países en desarrollo

Estructura y Funcionamiento del Movimiento

El Movimiento de Países No Alineados es una organización internacional muy laxa. No tiene una estructura permanente; su Presidencia tiene un mandato de tres años, y el Presidente actual es Uganda (desde 2024). Por lo general, celebra una cumbre y una reunión ministerial cada tres años. La Oficina de Coordinación se estableció por decisión de la 4ª Cumbre en 1973, con el objetivo principal de coordinar las posiciones de los países en el marco de las Naciones Unidas. Todas las reuniones del Movimiento de Países No Alineados se rigen por el principio del consenso. En caso de desacuerdo, los Miembros pueden presentar formalmente por escrito sus reservas al país presidente, indicando así que no se consideran vinculados por la resolución o documento en cuestión.

El Movimiento de Países No Alineados cuenta actualmente con 120 Miembros, 17 Estados Observadores y 10 Organizaciones Observadoras. Incluye a casi dos tercios de los Estados miembros de las Naciones Unidas, la gran mayoría de los cuales son países en desarrollo de Asia, África y América Latina, con una población total que representa aproximadamente el 55% de la población mundial, lo que le confiere una amplia representatividad en la comunidad internacional. China se convirtió formalmente en Estado Observador del Movimiento en septiembre de 1992 y participa continuamente en las reuniones enviando delegaciones y coopera en el marco de las Naciones Unidas.

Mapa que muestra los Estados miembros (verde oscuro), observadores (verde claro) y antiguos miembros (gris) del Movimiento de Países No Alineados.

El Legado de Tito y la "Yugonostalgia"

Tras un largo reinado, Tito murió en Liubliana el 4 de mayo de 1980 y fue enterrado en Belgrado unos días después, en un mausoleo también conocido como Casa de las Flores. Hoy en día es parte de un complejo conmemorativo en los terrenos del Museo de Historia Yugoslava y fácilmente hace una lista corta de atracciones imperdibles para todos los que visitan Belgrado. Su tumba todavía sigue visitada con frecuencia por los llamados yugo-nostálgicos de todos los ex estados miembros, que vinieron aquí para presentar su respeto y reflexionar sobre los tiempos pasados.

Aunque era un autócrata según los estándares actuales, Josip Broz Tito era un líder carismático amado por las masas. Lo que hizo destacar a Josip Broz Tito en comparación con los otros líderes comunistas de todo el mundo, es su famosa disputa con Joseph Stalin. Poco después de la guerra, en 1948, Tito rechazó muchas de las ideas de la Unión Soviética sobre estructuras económicas y políticas. Además, Tito no era popular solo dentro de las fronteras de Yugoslavia. A nivel internacional, fue visto como una figura unificadora no solo por mantener una coexistencia pacífica de las numerosas naciones eslavas bajo una bandera, sino también como uno de los patrocinadores del llamado Movimiento de Países No Alineados.

La pintoresca ciudad alpina de Bled, en Eslovenia, fue uno de sus lugares favoritos, donde convirtió una de las villas a orillas del lago en su residencia. De todas sus propiedades, la de las islas Brijuni, cerca de la costa de Istria, era la favorita absoluta de Tito. Pasó casi 6 meses de cada año aquí, dando la bienvenida a distinguidos invitados de todo el mundo. No fueron solo los líderes mundiales, como Fidel Castro e Indira Gandhi quienes recibieron su invitación; Tito también entretuvo a celebridades como Sofía Loren, Elisabeth Taylor y Richard Burton. Durante los largos años de su reinado, recibió numerosos obsequios bastante exóticos, incluidos animales como cebras, antílopes y ovejas somalíes, algunos de los cuales aún se pueden visitar en el parque safari de las islas.

Como todo verdadero dictador del siglo XX, Josip Broz Tito también tenía su propio búnker donde podía esconderse en caso de un ataque nuclear. El complejo fue construido en secreto entre 1953 y 1979 y su existencia solo fue desvelada para el público en general después de la desintegración de Yugoslavia en la década de 1990. Fue diseñado para funcionar como un centro de operaciones militares y un refugio para más de 350 personas, así como para la familia de Tito y colaboradores cercanos, cerca de la ciudad de Konjic, Bosnia y Herzegovina.

A Tito y a su esposa Jovanka les encantaba el glamur, que es más que evidente en las numerosas residencias que tenían por todo el país, como Vila Miločer en Montenegro. Josip Broz Tito no sería un verdadero dictador sin numerosas estatuas para acompañar el culto de su personalidad, siendo la más famosa la representación de bronce creada por Antun Augustinčić en 1943. Tito poseía muchos coches lujosos que hoy tienen un gran valor histórico; 15 de ellos forman parte de la exposición permanente del Museo Técnico de Eslovenia. El Galeb, que significa gaviota, fue un barco icónico utilizado por el mariscal Tito en sus numerosas misiones políticas desde 1952 hasta su muerte en 1980, y la ciudad de Rijeka ha decidido renovarla por completo y convertirlo en un museo.

Declive y Relevancia Actual del Movimiento

Hacia fines de la década de 1960, Yugoslavia se integró firmemente en las corrientes euroatlánticas de acumulación de capital a través de acuerdos económicos regionales y de la creciente migración de trabajadores yugoslavos a Occidente, en particular a Alemania Occidental. Sin embargo, la reestructuración política y económica de los años sesenta dio como resultado una reorientación de Yugoslavia hacia los países euroatlánticos. La no alineación no era tan solo un proyecto político, sino que se hizo realidad a través de encuentros concretos; además de la colaboración económica, también ocurrió en el campo de las artes, la cultura, la educación y la ciencia.

El Movimiento de Países No Alineados comenzó su decadencia en los años ochenta. La organización tuvo que afrontar el declive del socialismo y conflictos entre sus miembros, como la guerra entre Irán e Irak. La caída de la URSS y el establecimiento de un orden mundial unipolar en 1991 consolidó la crisis del Movimiento. Sin bloques hegemónicos perdía su razón de ser, por lo que pasó a centrarse en la defensa de principios de Naciones Unidas como la igualdad soberana entre Estados o el principio de no injerencia en asuntos internos. Desde entonces, otros foros y organizaciones internacionales como los BRICS, los EAGLES o el G77 han eclipsado al Movimiento de Países No Alineados. Las cumbres cuentan con temáticas específicas desde 2009, pero tienen escasa cobertura mediática y acuden cada vez menos miembros.

Bajo la presidencia de Azerbaiyán, el Movimiento se reunió en 2020 para hacer frente a la COVID-19. En 2021, con motivo de los sesenta años de la Primera Conferencia, Belgrado acogió un encuentro donde los miembros reiteraron su compromiso con el derecho internacional. La organización cuenta actualmente con 120 Estados miembros, principalmente países en desarrollo de Asia, África y América Latina. Profesa los principios de independencia, autonomía y no agrupamiento, se opone al colonialismo y al hegemonismo, y aboga por la democratización de las relaciones internacionales y por un Nuevo Orden Económico Internacional.

En Eslovenia no se ha analizado el MNOAL en forma retrospectiva y no se lo ha considerado un tema de investigación pertinente entre los académicos contemporáneos. Las relaciones de Yugoslavia con el mundo durante el socialismo no han sido investigadas en forma holística. El socialismo se estudia como un fenómeno local y aislado, desarticulado del contexto de las corrientes transnacionales e incluso rara vez en comparación con otras repúblicas yugoslavas. Opiniones como esta, aunque criticadas por algunos intelectuales, ilustran el cambio político en Eslovenia. La marginación de una perspectiva internacionalista preanunciaba una nueva era.

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