El Día del Empresario: Reconocimiento a la Fuerza Motriz del Progreso
En diversas partes del mundo, el papel insustituible de los empresarios como motor de la creación de bienestar y progreso es objeto de reconocimiento. Esta figura clave, que transforma ideas en realidades y asume riesgos para generar valor, tiene fechas especiales dedicadas a celebrar su contribución.
Día del Empresario a Nivel Internacional: 27 de Junio
Cada 27 de junio se celebra el Día del Empresario, una fecha que la ONU instituyó en 2017 para reconocer el fundamental papel que los empresarios desempeñan en la sociedad. Este día destaca su esfuerzo continuo en la creación de bienestar y progreso, siendo piezas esenciales en el funcionamiento de la empresa y la economía.
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¿Qué Significa Ser Empresario?
Para ser empresario hay que ser un poco 'anormal'. La gente normal no ve oportunidades, no asume riesgos. En el proyecto Escola & Empresa de FemCat, que busca acercar a los estudiantes a la figura del empresario, se destaca que entre la lista de características del empresario están el liderazgo, la empatía, el compromiso, la honestidad, la iniciativa, la asunción de riesgos, el espíritu crítico, la flexibilidad y el trabajo en equipo.
Hoy en día se habla más de emprendedores que de empresarios, olvidando que al igual que la oruga se convierte en mariposa, el emprendedor lo hace en empresario. En las escuelas de negocios se enseña a gestionar una empresa, pero ser empresario es más. El empresario además de gestionar emprende, y se juega su patrimonio. No se puede enseñar a ser empresario; por otro lado, el ADN no garantiza la transmisión de la voluntad ni de la capacidad empresarial, pero tampoco la impide. El ecosistema familiar y social pueden facilitar la aparición y el desarrollo del espíritu empresarial.
Un empresario mira más el largo plazo que el corto, asume riesgos con prudencia, busca la mejora continua más que el pelotazo, prefiere ir sobrado de recursos que corto, y le preocupa el encaje social de su proyecto. Los motivos para ser empresario pueden ser muy variados, entre ellos: ganar dinero, crear o mantener un legado, crear puestos de trabajo, demostrar la valía, ser el propio jefe, la vanidad, defender el patrimonio familiar, o cumplir el deseo de los progenitores. Ser empresario es una de las cosas más excitantes que se pueden hacer con la ropa puesta.
Los políticos no crean empresa ni puestos de trabajo: lo hacen los empresarios. Lo que sí pueden hacer los políticos es crear un entorno que facilite, o al menos no desincentive, el espíritu empresarial. Los empresarios requieren de los políticos sobre todo un marco legislativo abarcable, entendible y lo más estable posible; pero eso a lo mejor es como pedir peras al olmo.
Uno de los principales retos de las familias empresarias es transmitir a la siguiente generación el reto, el placer y la responsabilidad que supone ser empresario. Las dificultades son muchas, pero las satisfacciones mayores; y no necesariamente familiares. Los beneficios económicos son necesarios, pero decir que son el único motivo para ser empresario es como decir que vivimos para respirar. Como dijo Peter Drucker "la grandeza del líder empresarial es saber cómo y cuándo debe marcharse". Hay que procurar que la presión político-social no le lleve a emprender el camino de los coetáneos de John Galt en la novela "Atlas" de Ayn Rand. Por eso, lamentablemente, es necesario un día del empresario en el que se reconozca su insustituible papel en la sociedad, como motor de la creación de bienestar y progreso. El funcionamiento de la empresa requiere combustible y que las piezas encajen; el empresario lo hace posible.
El Día del Empresario Nacional en Argentina: 16 de Agosto
El 16 de agosto de cada año se celebra el "Día del Empresario Nacional" en Argentina. Esta fecha conmemora un hito fundamental para el desarrollo económico y social del país, el cual es crucial para fomentar la inversión y la protección de la economía patria.
Origen y Fundamentos: La Confederación General Económica (CGE)
El 16 de agosto de 1953 se formó la Confederación General Económica (CGE), trasformándose en una organización empresarial de gran densidad histórica. Bajo sus muros, hombres y organizaciones abrieron las puertas de la revolución industrial, potenciaron el progreso y crearon riqueza trayendo el desarrollo del campo, de la industria propia, el comercio y los servicios, llegando con sus productos a cualquier rincón del mundo.
A lo largo de su trayectoria y a través de momentos difíciles, la CGE ha dado siempre ejemplo de objetividad y acierto en la orientación de las políticas económicas y sociales que convenían al país. Aportando siempre sus análisis y reflexiones, facilitando las tareas de decidir y contrastando sus propuestas con la realidad más cruda de cada situación del empresario PyME. Procuró siempre controlar la extranjerización de la economía argentina y desarrollar más el mercado de producción y consumos nacionales; e impulsó como ideas básicas: un país productivo, un mercado interno pujante, un compre nacional para los productos y el desarrollo de industrias estratégicas entre otras. Además, a través de su primer presidente, José Ber Gelbard, creó el Instituto de Estudios Económicos y Financieros (IEEF), para la formación moderna de empresarios y seguimiento y conocimiento de la realidad nacional.
José Ber Gelbard, cofundador y primer presidente de la Confederación General de Economía, definió así su concepción de la relación entre obreros y empresarios: "Nosotros no hemos de lograr salarios altos si no logramos una alta productividad. La productividad no debe significar en ningún modo volver al cañaveral o a la fazenda donde trabajaban con el látigo, ni tampoco debe significar una tortura moral o física para el obrero. Debe significar una producción concordante con lo que se le paga y adecuada a su propio esfuerzo". La CGE es portavoz de gran parte del empresariado del país y reúne a la totalidad de las provincias a través de una estructura federal. Fruto de su constante y permanente interés por profundizar en la realidad y actualidad de los distintos sectores del país, una de las características de la política de la CGE ha sido y es la de acompañar al empresario PyME en sus aspiraciones y expectativas. La CGE es la casa de todos los empresarios y actúa en defensa de los intereses de las empresas asociadas tal como lo exigen los nuevos tiempos y circunstancias.
La Lucha por una Economía Nacional
El proceso de extranjerización de la economía en nuestro país comenzó en 1955. Desde ese año en adelante, la Nación argentina ha perdido una enorme cantidad de empresas, y una parte de ellas han sido reemplazadas por empresas extranjeras, desbaratando el aparato industrial, apoderándose de los servicios públicos y desarrollando los sectores destinados a exportar materias primas y productos primarios, demoliendo sistemáticamente los principios firmados en 1947 en Tucumán cuando se declaró la Independencia Económica.
El instrumento principal para este cambio ha sido siempre el control de la estructura financiera, y las malas artes utilizadas por Gran Bretaña y Estados Unidos, que incumplieron todos los tratados firmados para evitar pagar lo que debían, inventar deudas inexistentes e impedir que se usen las libras obtenidas por la venta de productos primarios a Inglaterra, mediante la declaración de "inconvertibilidad de la Libra". La combinación de falta de financiamiento competitivo, apertura aduanera e encarecimiento de los insumos dejó a las empresas grandes de argentina al borde de la quiebra, tal fue el caso del grupo industrial Siam Di Tella, del grupo Salimei, o la otrora fábrica de máquinas-herramientas Wecheco, para mencionar unas pocas, mientras que grandes empresas como Terrabusi o Bagley fueron adquiridas por los famosos "inversores extranjeros", que en realidad no invirtieron nada, sino que se apoderaron de los activos existentes a precio de remate, y con el financiamiento barato pusieron de nuevo en marcha lo que ya funcionaba.
Ante tal situación, debemos fomentar un proceso para des-extranjerizar nuestro sistema económico, organizando sistemas de protección para la economía patria y alentar al empresario nacional para que siga invirtiendo en su país. Este marco no es sólo actual; ya a mediados del siglo XIX se dirimían estas dos tendencias: país con predominio colonial o país con desarrollo propio e independiente. Manuel Belgrano afirmaba: "la importación de mercaderías que impidan el consumo de las de el país o perjudiquen el progreso de sus cultivos y sus manufacturas lleva tras de sí la ruina de una nación". En el debate en el Parlamento por la ley de Aduanas después de la crisis de 1866 Vicente Fidel López defendió el proteccionismo industrial frente a las posiciones librecambistas. Carlos Pellegrini afirmó: "somos una granja del extranjero, un pedazo de territorio extranjero". En otro momento alegó "no seamos en el porvenir un país de pastores, seamos una nación de obreros". Sin desconocer la importancia del agro subrayó: "sin industria no hay nación".
Recordamos estos conceptos después de haber sufrido los efectos del plan Martínez de Hoz durante la dictadura. Hoy desde la Sociedad Rural y otros foros similares se alienta aún la persistencia del modelo agroexportador y la vuelta al neoliberalismo de la década de los 90. Estos grupos ocultan que ese modelo eliminó a cientos de miles de pequeños productores agrarios. Frente a los deseos de los latifundistas, los grupos concentrados y el capital financiero internacional siempre hubo resistencias populares, especialmente de los sectores empresariales pequeños y medianos ligados con el mercado interno y el quehacer nacional.
El empresariado nacional, integrado en su mayoría por las Mipymes, no conforma una sola organización pero expresa la lucha por reivindicaciones comunes. Las Mipymes integran un conglomerado social de alrededor 1.500.000 comerciantes, prestatarios de servicios, industriales y productores agrarios. Aportan alrededor del 45% del PBI y constituyen la principal fuente de trabajo con casi el 70% del empleo. El Empresario Nacional apuesta siempre a su país, reinvirtiendo en el mismo, arriesgando su capital, dando trabajo y aportando con sus impuestos, para que nuestra sociedad avance en un sendero de desarrollo. Es quien prefiere producir en nuestra tierra en vez de recurrir a posibilidades que brindan otros países; que sufre las políticas económicas erradas y crece con las acertadas; aquel que junto con sus trabajadores vive el día a día, en su comercio, industria o tierra; que resiste ante la presión adversa local o extranjera.
Antecedentes Históricos y la Formación de la CGE
Un hecho poco recordado refiere que en 1896 durante el gobierno del general Roca decenas de miles de talleristas, microempresarios, con sus obreros y familias se concentraron en Plaza Lorea para reclamar medidas que pusieran fin al ahogo de la industria nacional. Con las olas migratorias de fines del siglo XIX y comienzo del XX y la sustitución de importaciones durante las dos guerras mundiales -en especial la segunda- se generaron en todo el país multiplicidad de actividades agrarias, industriales, comerciales y de servicios.
Esa situación dio lugar a que entidades de la zona del noroeste argentino tuvieran la iniciativa de agruparse para conformar una central que los representara. El 24 y 26 de mayo de 1950 se reunieron en Catamarca y labraron una declaración fundacional que se conoce como "Acta de Catamarca" y conformaron la Confederación Argentina de la Producción, la Industria y el Comercio (CAPIC). Esta entidad continuó ampliando sus objetivos en todo el país y tras sucesivas etapas se constituyó en la Capital Federal, el 16 de agosto de 1953, la Confederación General Económica (CGE) que presidía José B. Gelbard. Sus primeras medidas pusieron énfasis en "reactivar las economías locales en forma conjunta y asumir el progreso general de la Nación". Se creó una Comisión de Zonas cuyas primeras reuniones se realizaron en Comodoro Rivadavia y La Rioja. La idea era integrar el país. Después de conformar 3 confederaciones y 40 federaciones se adhirieron centenares de centros empresariales de la ciudad y el campo.
Por el papel que ha desempeñado en defensa de los intereses del sector y las instituciones democráticas consideramos importante que se festeje el Día del Empresariado Nacional el 16 de agosto en conmemoración de la fecha en que se fundó la CGE como entidad más representativa del sector.
A continuación, una tabla que resume la importancia de las Mipymes en Argentina:
| Aspecto | Contribución de las Mipymes en Argentina |
|---|---|
| Número de entidades | Alrededor de 1.500.000 (comerciantes, prestadores de servicios, industriales y productores agrarios) |
| Aporte al PBI | Alrededor del 45% del PBI |
| Empleo | Casi el 70% del empleo |
Propuesta para el Día del Empresario en Cataluña: 29 de Noviembre
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha solicitado a los candidatos de las formaciones políticas que se presenten a las elecciones en el Parlament de Cataluña, que apoyen una proposición no de ley para establecer el 29 de noviembre como Día del Empresario en Cataluña. La fecha del 29 de noviembre se considera emblemática, como símbolo de lo que supuso la introducción del vapor y el inicio de la industrialización moderna en Cataluña. El 29 de noviembre de 1833 la “Fábrica Bonaplata” publicaba un anuncio en la prensa invitando a visitar sus instalaciones en el barrio del Arrabal de Barcelona y ofrecía sus servicios a los industriales de Cataluña.
