Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

Cuando Éramos Emprendedores: Inspiración y Lecciones de Éxito

by Admin on 24/11/2025

Emprender un negocio o poner en marcha una idea no es tarea fácil. Por lo general, el emprendedor debe atravesar un camino lleno de obstáculos, con falta de financiación inicial, sacando tiempo de donde no lo tiene y escuchando a quienes le dicen que para qué complicarse la vida.

Algo muy común en los emprendedores es que en algún momento encontraron el plus de motivación que les hacía falta. Este "chute" de ganas de cambiar el paradigma puede llegar de múltiples maneras, pero en muchas ocasiones se busca la inspiración en otros que ya lo lograron. Y aquí estamos, en pleno 2022 y en un mundo convulso que cambia de un día para otro.

Sin embargo, hay más ejemplos e historias que nunca para encontrar esa inspiración que estamos buscando. El relato de otros emprendedores puede ayudarte, la historia de otros profesionales puede inspirarte. Si estás pensando iniciar un proyecto, quizás te ayude a pensar que tú también puedes.

Muchos comienzan un negocio por afición, es verdad, pero lo que no cuentan es que un gran porcentaje lo hace a media jornada mientras tienen un trabajo seguro el resto del día. Y eso es muy cómodo.

Las empresas empiezan como pueden. Nacen de una intuición o de una convicción y del coraje. Mucho coraje. La mayoría de las nuevas empresas perecen en el intento. Pero a veces van bien. Y se produce el milagro. Crecen y con su crecimiento las cosas cambian. Se busca mejorar los procesos.

Lo que antes se hacia a salto de mata, se regulariza. Al principio y durante mucho tiempo se anteponían los recursos a las capacidades. Se vendía lo que uno imaginaba podría armar para cumplir el compromiso adquirido. Es el estrés del crecimiento, que puede ser tan intenso como el estrés del cierre, pero que es mucho más agradecido.

Crecer, o a veces simplemente sobrevivir, supone esfuerzo. Contar más las deudas que las horas que uno empeña. Explorar mercados con viajes imposibles y tentando puertas frías. Muchos crecieron o sobrevivieron sin saber que a lo que hacían un día le llamarían resiliencia.

Esta es la historia de muchos fundadores. Una historia que cuando la empresa ha crecido y algún directivo se expresa con excesiva arrogancia es bueno recordar. Cuántas veces he pensado cuando he visto a altivos jefes de compras maltratar a proveedores que seguramente no saben que sus fundadores debían haberse sentido muchas veces así, aplacados, sin saber si se negocia el precio o simplemente la dignidad.

Las historias de los fundadores se olvidan. El éxito entierra el recuerdo de los esfuerzos iniciales, de las faltas de liquidez, de la dudosa calidad de los inicios. Y a veces también se pierde la memoria de las primeras ayudas, de aquellas oportunidades que tenían el origen en generosidades ajenas.

Y una vez las empresas se han consolidado. ¿a qué aspiran? Pues a repetir el éxito. A industrializarlo. A automatizarlo. A proyectarlo a todos los mercados que pueden. Y así nacen las inercias. Es algo natural. Se agradece un poco de pausa.

Vender, producir y cobrar sin tener sobresaltos cada día. Y esta lógica que descansa en la aceptación de los clientes y en nada más, un día se percibe como ineluctable. Ya nadie se acuerda del modo en qué empezó todo. Vender es casi un derecho adquirido. Crecer es la expectativa repetida. Y la empresa engorda su coraza administrativa. Se normativiza.

Algunos otean los clientes desde la lejanía. Muchos fundadores se preocupan porque comprueban cómo se diluye el sentido de urgencia. Las inercias relajan. Jeffrey Pfeffer define la inercia como la incapacidad de una empresa de cambiar tan rápido como su entorno.

La inercia lleva a repetir presupuestos o a incrementarlos un poco y sobretodo lleva a que cada unidad vele por los espacios que ha conquistado. Y es aquí dónde la empresa, que todavía puede mantener tendencias positivas, empieza a dar síntomas alarmantes de torpeza.

Me ha resultado de gran inspiración la lectura del libro del profesor de la Universidad de Cornell, Samuel B. Bacharach, que lleva por título: Transforming the Clunky Organization (Transformando la organización torpe). Conozco empresas que, sobre el papel, lo hacen todo bien.

Tienen una misión, una visión y unos valores colgados en cada pared oportuna. Hacen formación y conferencias sobre innovación y emprendimiento. Flirtean con la agilidad. Se gastan dinero en sesiones de team building de lo más exótico. Tienen plan estratégico y seguro que se aprestan a tener uno de transformación digital.

Pero les cuesta horrores cambiar y adaptarse a un mundo de disrupción con poco respeto a las inercias y a las historias de éxito. Y es que cambiar no es escenificar el cambio. La torpeza consiste en imaginar que el cambio es algo desapegado de las personas. No.

La adicción a la inercia es lo natural. Pero la inercia, pensar que el futuro es una prórroga del pasado, no es el paradigma que facilita las adaptaciones ágiles. Y para eso están los líderes, los directivos y la comunidad profesional.

Liderar es luchar y dar ejemplo contra las inercias de futuros pretenciosos y contra las arrogancias impostadas. Los líderes están para regresar a la humildad. Para henchirse en vanaglorias sirve cualquiera. Para transformar se requieren liderazgos que sepan vincular capacidades y oportunidades.

Liderar es explorar. Liderar es buscar la combinación de eficiencias para el negocio actual y innovación para los negocios futuros. Liderar es evitar el sobrediagnóstico que impide tomar decisiones no inerciales. Cuando uno no quiere cambiar lo primero que hace es pedir un informe más.

Me impresionan esos líderes que saben quebrar las inercias por qué lo hacen a costa de su propio confort. Lo hacen pensando en los clientes y en el futuro de la empresa. El camino más cómodo siempre conduce a la mediocridad.

Las inercias nos agotan la inspiración y corrompen la autenticidad. Las inercias se esconden en nuestras linealidades, en las reuniones de nuestros equipos y en las costuras de nuestras burocracias. Desafiar las inercias es recordar lo que se hizo en origen, cuando las partes y el todo eran lo mismo. Cuando las sedes no eran doradas pero los clientes se servían con urgencia. Retar las inercias es volver a poner el cliente en el centro y repensar estructuras, como cuando empezamos.

Libros que Inspiran a Emprender

Por ese motivo, repasamos los mejores libros que te motivarán para dar el salto y emprender ese negocio que tienes en mente.

  1. El libro negro del emprendedor: Fernando Trías de Bes, coautor de La buena suerte, analiza los factores clave del fracaso y define los rasgos que debe reunir un verdadero emprendedor: motivación y talento para ver algo especial en una idea que puede que otros ya conozcan. Pero, por encima de todo, es necesario disponer de un espíritu luchador: no fracasan las ideas, sino las ilusiones que se dejan vencer por falta de imaginación y flexibilidad para afrontar imprevistos.
  2. Cuando éramos emprendedores: Con grandes historias de empresas como Nike, IKEA o Netflix, este libro está repleto de curiosidades, estrategias y relatos que nos acercan a los inicios de las marcas que hoy ocupan una posición líder en el mercado. El libro ofrece una variedad de relatos que revelan los inicios de algunas de las marcas más reconocidas globalmente. El enfoque principal del libro es inspirar a los lectores mediante la narración de historias reales de emprendedores que lograron transformar sus ideas en marcas exitosas. En el contexto actual, donde la innovación y la adaptabilidad son claves, el libro ofrece perspectivas valiosas sobre cómo las marcas más exitosas del mundo han evolucionado y se han adaptado a lo largo del tiempo. Las historias se destacan por su autenticidad y detalle, mostrando no solo los éxitos, sino también los fracasos y aprendizajes que enfrentaron los emprendedores. El libro puede servir como fuente de inspiración y aprendizaje para nuevos emprendedores, ya que ofrece lecciones valiosas sobre cómo superar obstáculos y aprovechar oportunidades.

    📖 La Ventaja de la Felicidad - Un Resumen de Libros para Emprendedores

  3. Steve Jobs: Una de las historias de emprendimiento más impresionantes es la de Steve Jobs. El fundador de Apple que comenzó en un garaje y construyó uno de los imperios tecnológicos más importantes de la historia. Walter Isaacson es el autor de la única biografía escrita con la colaboración de Jobs, el retrato definitivo de uno de los iconos indiscutibles de nuestro tiempo.
  4. Console Wars: Ha habido grandes batallas en la historia de la tecnología y una de las más impresionantes es la que protagonizaron Sega y Nintendo a comienzos de los 90. Al igual que la rivalidad entre Coca-Cola y Pepsi o Apple y Microsoft cambiaron la industria y escribieron la historia, la encarnizada contienda entre Sega y Nintendo sacó lo mejor (y lo peor) de ambas empresas y transformó para siempre el mundo del entretenimiento.
  5. Padre rico Padre pobre: Robert T. Kiyosaki es un inversionista multimillonario, emprendedor, educador, conferencista y autor bestseller de la serie Padre rico Padre pobre. Después de retirarse, a los 47 años, fundó CHASFLOW Technologies y creó Rich Dad, compañía que hoy en día ofrece a millones de personas en el mundo consejos para ser económicamente independientes. Robert ha escrito 16 libros que han vendido más de 27 millones de ejemplares en todo el planeta.

De Emprendedor a Director de Proyectos: Una Transición Natural

¿Cómo se pasa de lanzar 2 negocios con veintipocos a ser Director de Proyectos de 50 startups? En junio de 2016 entró como Director de Proyectos en Lanzadera. Ahora, ha pasado de emprender en primera persona a “emprender desde la barrera”. Son más de 50 equipos los que han pasado por sus manos, de sectores tan dispares como Inteligencia Artificial o Fintech. Miguel sigue gestionando el riesgo, pero de otra forma.

Sí. Es mi primer trabajo por cuenta ajena y la primera vez que tengo a alguien por encima a quién rendir cuentas. Siempre he sido una persona inquieta que necesita retos para estar motivado. Por ejemplo, hace 5 años participé en la carrera “Quebrantahuesos”, consiste en recorrer 200km por los Pirineos con subida a cuatro puertos de montaña. Podría ser una etapa dura de La Vuelta a España. Me apunté sin tener ni idea de ciclismo y sin tener una bicicleta de carretera, simplemente porque era un reto a superar (y quería engancharme a hacer deporte). Conseguí acabarla sin morir en el intento.

Otra historia curiosa es cuando fui DJ en el FIB (Festival Internacional de Benicàssim), compartiendo cartel con Bob Dylan y David Guetta. Quien es emprendedor lo lleva en los genes, suele ser una persona inconformista que necesita retos constantes y su aversión al riesgo es inferior a la media del resto de personas. Pero también necesita entrenamiento y apoyo.

Con solo 24 años abriste con tu novia de entonces tu primer negocio, Kauf Vintage, una tienda de prendas de segunda mano. Mi primer negocio lo monté con mi pareja de aquel momento. A ambos nos gustaba mucho Berlín, una ciudad atípica con mucha variedad cultural, y ambos habíamos vivido en el extranjero. Nos dimos cuenta de que en Europa las tiendas de ropa de segunda mano eran algo habitual pero que en España no existían. ¿Por qué?

Nuestra conclusión fue que era cuestión de prejuicios, la gente asociaba la ropa de segunda mano a suciedad, algo que era para gente con pocos recursos… Así que nuestra hipótesis de solución fue crear una tienda con una imagen muy cuidada, con los pocos ahorros que teníamos y el apoyo de nuestras familias. Seleccionábamos las prendas una a una, lavábamos toda la ropa (en nuestra casa) antes de colgarla en las perchas y nos asegurábamos de que no tuviese ningún desperfecto.

Montar un negocio ya es como un ataque de un velociraptor, si además lo haces con tu pareja es como si luego también te ataca un tiranosaurio. Bajo mi punto de vista, hace que el riesgo sea mayor. Yo acabé rompiendo con mi pareja de aquel momento porque era muy difícil compaginar trabajo y vida personal. Nos complementábamos muy bien (ella más enfocada al diseño de las prendas, yo a negocio) pero los conflictos del trabajo te los llevas a casa y viceversa. También conozco parejas que han emprendido juntos y les va muy bien.

El negocio de la tienda de ropa de segunda mano nos iba bien y a pesar de que mi socia y yo ya no fuésemos pareja nuestra relación era buena. El problema era que no compartíamos la visión del negocio. Yo quería abrir más tiendas y vender más online. Mi socia quería dejar el negocio como estaba, una única tienda y ventas online que venían sin invertir apenas en publicidad, porque nos daba de comer y vivíamos cómodos. Yo necesitaba seguir creciendo (personal y profesionalmente) y ella se conformaba con un autoempleo.

Por ello acabé creando un segundo negocio donde los límites fueran mucho más amplios y con socios que también compartían esa ambición. Ahí nació Regalamos.es que luego pasó a llamarse Splitfy, una startup fintech para recoger dinero entre varias personas. Fueron unos tiempos apasionantes, pero también me salieron muchas arrugas y tuve muchas noches en vela… No hacía otra cosa más que trabajar.

Cometí muchos errores de libro debido a mi inexperiencia: emprender con tu pareja, tardar en sacar a gente del equipo, no tener un modelo de negocio claro, perder el foco, no acertar con el timing… La lista es muy larga. Pero también aprendí muchísimo. Emprender es muy intenso.

Muchas veces tienes la sensación de estar en la cresta de la ola y otras veces en el fondo de un pozo. Y puede que solo hayan pasado unos minutos de un momento a otro. Una vez estaba en un evento de startups en Madrid y me entrevistaron en directo para Espejo Público. ¡Desde el plató me hacía preguntas ni más ni menos que Susanna Griso! Y yo estaba súper emocionado, con mi camiseta de mi startup puesta para que toda la audiencia la viese (en aquel momento aún nos llamábamos Regalamos.es) y así atraer el mayor tráfico posible a nuestra web.

Cuando acabé la entrevista enseguida llamé a mi CTO y le pregunté cómo había sido el pico de visitas, cuántos miles de usuarios nuevos teníamos, cuánto dinero se había recaudado en la plataforma a raíz de salir en la televisión nacional en directo. Mi CTO me contestó muy serio: “El servidor no ha escalado bien y la web se ha caído a los pocos segundos”. Nunca lo olvidaré. De estar en el cielo a pasar al infierno casi de manera instantánea.

Algo también curioso y que nunca me hubiese imaginado es que, a raíz de la ronda de inversión que hicimos, entró como socio el Grupo Zeta (propietarios de revistas como Woman, Cuore, Interview…) y acabamos escribiendo una sección en la revista Cuore durante varios meses para atraer usuarios a Splitfy. Una revista que siempre había visto leer a mis hermanas en la playa en verano y que nunca había entendido. Si unos años atrás me dicen que acabaría escribiendo una sección en la revista Cuore me hubiese reído un buen rato.

Desde hace unos años has pasado de “emprendedor en serie” a Director de Proyectos. La realidad es que fue bastante natural. Llevaba varios años emprendiendo con dos negocios en paralelo y, a pesar de mi juventud, ya me notaba cansado. KAUF vintage iba bien pero Splitfy no. No teníamos modelo de negocio y nos quedábamos sin caja… Dedicaba casi todo mi tiempo (y mi salud) a la startup y las cosas no salían… Era el momento de hacer cambios.

Y justo en ese momento apareció Lanzadera. Había una vacante de Director de Proyectos y querían que la ocupase un emprendedor. Fue un match casi instantáneo. Lanzadera siempre me había parecido un proyecto brutalmente ambicioso creado por uno de los mejores emprendedores del mundo, Juan Roig.

Siempre digo que ser Director de Proyectos es como emprender pero desde la barrera. Vives el día a día de los proyectos, estás codo con codo trabajando con los emprendedores, se aprende mucho y también se sufre mucho. Pero cuando llegas a casa por la noche y te metes en la cama duermes mucho mejor. El emprendedor puede que pase la noche en vela porque al día siguiente tiene que hacer un pitch ante inversores, no está llegando al objetivo de ventas o se está quedando sin caja…

La verdad, me siento afortunado por tener el trabajo que tengo y estar rodeado de personas con tanto talento. Los emprendedores son el motor de la economía, gracias a ellos se genera empleo y riqueza. Y esto es fundamental para que el país prospere y podamos vivir en un estado de bienestar.

Emprender es un aprendizaje continuo, resolver problemas y saltar piedras en el camino. Suelo insistir mucho en ser fiel a la misión de la empresa, tener foco, ser el mejor en un nicho concreto y no salirte de ahí. Esto te hace ir mucho más rápido como empresa y te permite llegar más lejos con menos recursos. Sobre aprendizajes, todos los días me llevo algo.

Admiración y Gestión del Riesgo: El Ejemplo de Clint Eastwood

Siempre he sido muy fan de Clint Eastwood por sus películas, su personalidad y su pasión por el trabajo. Empezó haciendo spaghetti westerns, luego películas policiacas, thrillers, dramas… También es director y productor. Y músico y compositor. También se dedicó a la política un tiempo y fue alcalde de su pueblo.

Si ves su trabajo y lees entrevistas que diferentes medios le han hecho a lo largo de su carrera, ves que tiene un liderazgo muy fuerte y una personalidad muy marcada. Es polifacético, sabe adaptarse al entorno (lleva 50 años dedicándose al cine y ha sobrevivido con gran éxito) y no le importa “cambiarse de chaqueta” si se equivoca o algo no le gusta. Creo que mi admiración por él viene porque muchas de sus cualidades son las mismas que las de un buen emprendedor.

Adaptarse al entorno, ser buen líder y polifacético, son algunas de las cualidades de un buen emprendedor. Tanto la vida de emprendedor como la de director de proyectos es muy exigente, implica muchas horas de trabajo, mucha planificación, resolver situaciones complicadas, estrés, tensión…

Por eso me gusta viajar de una manera más “relajada”, dejándome llevar sin tener que pensar mucho. Subirme a un coche y recorrer cientos de kilómetros sin un plan muy claro, simplemente marcar un objetivo e improvisar. Hace dos años hice un viaje en coche de una semana al Sahara donde el único objetivo era llegar con un todoterreno al desierto y conducir por las dunas. Otro año hice otro “roadtrip” de una semana donde el objetivo era llegar al casino de Lisboa vestido en traje. Este año el viaje ha sido ir al desierto de Almería en coche a visitar los rodajes donde Clint Eastwood rodó muchos de sus spaguetti westerns.

En todos estos viajes lo único que está claro es el destino, el resto (alojamiento, dónde comer, paradas de descanso…) se va viendo sobre la marcha. Ahora estoy volviendo a emprender, otra vez me he tirado a la piscina con un proyecto nuevo en el cual no tengo nada de experiencia.

tags: #cuando #eramos #emprendedores #historia

Publicaciones populares:

  • Estrategias de enseñanza de marketing para jóvenes
  • Empresa e Iniciativa Emprendedora
  • Impulsa tu Negocio en Ciudad Real
  • Características del Liderazgo en la Era Digital
  • Costo de un mentor: análisis
Asest © 2025. Privacy Policy