Competencias Personales y Sociales Clave para el Emprendimiento
Ser emprendedor supone un desafío que requiere esfuerzo, pasión y perseverancia. Pero el tesón no es suficiente para gestionar una empresa: es necesario que este perfil trabaje una serie de habilidades. Es conveniente, por ello, que el emprendedor dedique tiempo, formación y esfuerzo a desarrollar habilidades necesarias para el negocio, tanto 'hard skills' (habilidades duras) como 'soft skills' (habilidades blandas).
Durante años se ha hablado del emprendimiento desde la estrategia, la innovación o la tecnología. Sin embargo, en la práctica, los proyectos no suelen fracasar por una mala idea, sino por una base personal poco trabajada. En los procesos de acompañamiento, rara vez los problemas empiezan en el plan estratégico. Suelen aparecer en la toma de decisiones, en la falta de foco, en la dificultad para adaptarse a los cambios o en una comunicación poco clara. Porque las habilidades técnicas permiten empezar, pero son las competencias personales las que permiten liderar, sostener y hacer crecer un proyecto en el tiempo.
El emprendimiento innovador exige hoy mucho más que una buena idea o una tecnología diferencial. Este monográfico aborda, desde un enfoque riguroso y aplicado, las competencias clave que permiten a las personas emprendedoras crear, validar y escalar proyectos innovadores de forma sostenible. A lo largo del monográfico se analizan competencias fundamentales como el liderazgo ágil, la comunicación estratégica, la resiliencia y el pensamiento estratégico; competencias técnicas y especializadas vinculadas al marketing, la gestión financiera, la tecnología o el marco legal; y competencias emergentes y transversales como la innovación sostenible, la inteligencia emocional o la construcción de culturas diversas e inclusivas.
Diferenciando Hard Skills y Soft Skills en el Emprendimiento
Las 'hard skills' o habilidades duras más demandadas en la actualidad están directamente relacionadas con la digitalización y la innovación: programación, 'blockchain', ciberseguridad o 'machine learning' son algunos ejemplos. Dentro de las 'hard skills', también son fundamentales los conocimientos financieros. También es clave saber rodearse bien, tanto captando a un director financiero (CFO, por sus siglas en inglés) experimentado como apoyándose en otras organizaciones.
Algunas 'soft skills', como la empatía, son innatas, pero existen otras, como la comunicación avanzada, que se pueden perfeccionar y aprender, como señala un informe de la consultora global McKinsey. En esta categoría de habilidades blandas se incluyen las relacionadas con capacidades como la comunicación y persuasión, el pensamiento crítico, el compromiso, la flexibilidad para saber adaptarse a las circunstancias, el trabajo en equipo o la resiliencia. Las 'soft skills' son cada vez más demandadas, una tendencia que, se prevé, seguirá creciendo durante esta década en todos los sectores empresariales. En concreto, se pronostica un crecimiento estimado en la demanda de las habilidades sociales y emocionales de un 26% en Estados Unidos y un 22% en Europa para el 2030, según el mencionado informe.
| Tipo de Habilidad | Descripción | Ejemplos |
|---|---|---|
| Hard Skills | Habilidades técnicas y cuantificables, aprendidas a través de la educación formal o la experiencia. | Programación, blockchain, ciberseguridad, machine learning, conocimientos financieros. |
| Soft Skills | Habilidades interpersonales y cualidades personales, difíciles de cuantificar. | Comunicación, persuasión, pensamiento crítico, resiliencia, empatía, liderazgo. |
El enfoque es eminentemente práctico, con ejemplos concretos, reflexiones aplicadas y casos reales que muestran cómo estas competencias se traducen en decisiones, aprendizajes y resultados tangibles.
Competencias Personales Clave para el Emprendedor
La competencia emprendedora implica desarrollar un enfoque vital dirigido a actuar sobre oportunidades e ideas, utilizando los conocimientos específicos necesarios para generar resultados de valor para otras personas. Aporta estrategias que permiten adaptar la mirada para detectar necesidades y oportunidades; entrenar el pensamiento para analizar y evaluar el entorno, y crear y replantear ideas utilizando la imaginación, la creatividad, el pensamiento estratégico y la reflexión ética, crítica y constructiva dentro de los procesos creativos y de innovación; y despertar la disposición a aprender, a arriesgar y a afrontar la incertidumbre.
Todo el mundo dispone de estas competencias, más o menos desarrolladas, y lo que ayuda a emprender con éxito es ponerlas a prueba, entrenarlas y mejorarlas día a día, conscientemente, de manera planificada, formándose, saliendo de la zona de confort, con perseverancia y evaluando de manera continuada.
Iniciativa y Proactividad
La inquietud y curiosidad empujan a una búsqueda constante de oportunidades, algo primordial para emprender. Actuar, anticiparse a los problemas, buscar continuamente ocasiones de negocio, pensar en cómo adelantarse a la competencia con nuevos productos o servicios… En resumen, ejecutar acciones orientadas a objetivos muy claros. Esta es la competencia indispensable en un emprendedor ya que, como se puede imaginar, no existe emprendimiento donde no hay iniciativa.
Gestión del Riesgo
Para ser capaz de llevar una idea a la acción es imprescindible saber tomar riesgos y evaluar contrapartidas y recompensas. Con este enfoque, evitaremos el miedo a dejar pasar oportunidades y haremos frente al temor al fracaso. Hay que tener una cosa muy clara: las personas emprendedoras deben ser valientes, no imprudentes. Un emprendedor con éxito es perseverante y no se rinde ante los obstáculos: cuando los demás abandonan, él sigue adelante. Un gran emprendedor hace siempre lo que dice que hará: mantiene su palabra a pesar de tener que hacer esfuerzos extraordinarios y sacrificios personales.
Autoconfianza y Autoeficacia
Creer en uno mismo y confiar en las propias capacidades. La autoconfianza y la autoeficacia son rasgos de personalidad que nos hacen vernos capaces de alcanzar nuestras metas y afrontar los retos. La autoeficacia, además, evita sentir miedo a tomar riesgos, por lo que la mente emprendedora se centrará siempre en los beneficios de las oportunidades que se le presentan. El emprendedor es optimista y seguro. El convencimiento de ser capaz de realizar una tarea adecuadamente o tomar decisiones para resolver un problema son imprescindibles.
Análisis, Creatividad e Innovación
Para aportar nuevas ideas y tomar las decisiones correctas es fundamental el pensamiento creativo, que nos permite obtener distintas perspectivas y alternativas originales. Asimismo, con el pensamiento crítico podremos analizar, argumentar y aplicar la lógica. Un buen emprendedor ve oportunidades donde los demás ven problemas, y toma la iniciativa para hacer negocio. Un gran emprendedor utiliza estrategias bien definidas para influir en el comportamiento de los demás convenciéndoles para que hagan lo que ellos quieren.
Capacidad de Liderazgo
Un emprendedor debe organizar su trabajo y el del equipo, siempre con un estilo de liderazgo acorde a su personalidad y al modelo de trabajo. Para dirigir un equipo, debe erigirse como un líder capaz de transmitir con pasión y motivación todo aquello que hay que hacer. Los mejores emprendedores orientan a otras personas a seguirlas y trabajar junto a ellos. Saben vincularse con diferentes tipos de personas para establecer acuerdos, ofrecer feedback e inspirar valores.
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Resiliencia y Flexibilidad
Emprender implica decidir de forma constante en escenarios incompletos, asumir riesgos y sostener el rumbo incluso cuando no hay certezas. No se trata de eliminar la incertidumbre, sino de aprender a convivir con ella sin que paralice el proyecto. La capacidad de adaptación completa es la base. El contexto cambia constantemente y los proyectos que avanzan son aquellos que saben revisar decisiones, incorporar aprendizajes y ajustar el rumbo sin perder su esencia. Esta última, tiene que ver con la capacidad para adaptarse a los cambios y recuperarse de las situaciones adversas en entornos VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, por sus siglas en inglés). Ser emprendedor significa correr riesgos y comprender que la posibilidad de un fracaso siempre existe. El emprendedor es uno de los perfiles más comprometidos con el negocio y así debe demostrarlo. En ocasiones, esto implica contar con la fuerza de voluntad para sacar adelante un proyecto cuando todo va viento en popa, pero también cuando hay dificultades.
Comunicación y Persuasión
La comunicación es otro de los pilares fundamentales. A lo largo de los años he comprobado que muchos conflictos, tanto internos como externos, nacen de mensajes poco claros o mal interpretados. Comunicar bien no es solo saber expresar ideas, sino saber escuchar, alinear expectativas y generar confianza. Se trata de una 'soft skill' fundamental para todo emprendedor: una comunicación clara, asertiva y empática le ayudará a conseguir financiación, estrechar lazos con su equipo y conseguir socios para su proyecto. Esta habilidad es determinante para aquellas etapas en las que la empresa se encuentra con retos o desafíos que puedan impactar en el correcto funcionamiento de su actividad.
Pasión y Orientación a Resultados
El deseo personal es el principal motor de sus acciones. Los emprendedores se entregan a su actividad con cuerpo y alma para lograr las metas y objetivos trazados. Es por la pasión que siempre buscan cómo mejorar la calidad y eficiencia de sus productos o servicios. Y no solo importa la pasión personal, sino también la colectiva. Es esencial saber transmitírsela al equipo de trabajo. Un claro ejemplo donde se ve reflejada esta competencia fue Steve Jobs (cofundador de Apple) ya que siempre logró motivar a sus empleados y contagiarlos de su pasión. Los retos personales son impulsados por las metas y objetivos que se establece el emprendedor a corto y a largo plazo. Uno de los rasgos diferenciales del emprendedor es la capacidad de asumir riesgos, evaluando las consecuencias.
La Importancia del Equipo Emprendedor
A menudo se dice que lo más importante para que un proyecto empresarial tenga éxito es la capacidad del equipo emprendedor, incluso por encima de la idea o del modelo de negocio. Es posible que no todos poseamos cada una de estas competencias por naturaleza. Eso no significa que no podamos llevar a cabo un emprendimiento. Arriesgar y tomar una oportunidad es siempre posible. Hay que tener en cuenta que no es imprescindible que una sola persona reúna todas estas competencias. Siempre está la posibilidad de formar un equipo en donde se vean reflejadas algunas de ellas en cada uno de sus miembros, complementándose entre todos para lograr el objetivo deseado. Adoptar una cultura de colaboración en la compañía y contagiar al equipo permite enriquecer cada proyecto que emprenda la compañía: todos los profesionales, juntos, trabajarán para un mismo fin.
Fomentando el Espíritu Emprendedor desde la Educación
El emprendimiento está muy presente en la propuesta educativa del CEU, desde los primeros años de colegio hasta la etapa universitaria y postuniversitaria. Solo así se conforma una mente emprendedora orientada al éxito, capaz de tener iniciativa, creatividad, autoconfianza y entusiasmo. Todo este planteamiento está dirigido a potenciar la creación de nuevas ideas que aporten soluciones a problemas reales, colaborando de este modo a la mejora de la sociedad. En los Colegios CEU somos conscientes de la importancia de impulsar el emprendimiento en el aula. Es una forma de potenciar el desarrollo intelectual y social de nuestros alumnos, dotándoles de iniciativa, creatividad, autoconfianza y entusiasmo. El objetivo es formar jóvenes autónomos, capaces de aportar nuevas ideas y de plantear soluciones a problemas reales tomando decisiones y asumiendo riesgos. Todo, para formar a los líderes con corazón del futuro, decididos a cambiar el mundo a mejor.
En el Colegio CEU San Pablo Sanchinarro trabajamos cada día para formar personas autónomas, con confianza y capacidad de tomar decisiones, sin miedo a asumir riesgos y con un espíritu de superación. Por eso, fomentamos en nuestros alumnos distintas iniciativas enfocadas a desarrollar su capacidad de emprendimiento. Sin duda, es una competencia de gran valor en el mundo laboral y en los procesos de selección de personal. El concurso Junior CEU Emprende es un claro ejemplo de cómo trabajar las competencias emprendedoras. Proporciona a los estudiantes las herramientas necesarias que les permitan crear, en un futuro próximo, empresas de éxito. A lo largo de todas las etapas, trabajamos para que nuestro alumnado tenga la oportunidad de adquirir los conocimientos, habilidades y destrezas necesarias para impulsar su espíritu emprendedor.
En el Colegio CEU San Pablo Claudio Coello tenemos muy presente el emprendimiento en el aula. Es una forma de potenciar el desarrollo intelectual y social de nuestros alumnos, dotándoles de iniciativa, creatividad, autoconfianza y entusiasmo. Con ese espíritu, surge Primero Emprende. Una novedosa iniciativa del Colegio en la que participan todos los alumnos de 1º de Bachillerato y que se desarrolla durante los primeros meses del curso lectivo. Aquí, los profesores se convierten en sus coaches o guías y les ayudan a poner en marcha sus ideas emprendedoras.
