Percepción Social de los Emprendedores: Desafíos y Contribuciones en España
La imagen y credibilidad de los empresarios en España es un tema de constante debate y análisis. En los últimos años, empresarios y directivos españoles no se consideran reconocidos socialmente y piensan que su imagen ha empeorado. Urge una reacción de los poderes públicos ante la situación de los empresarios en nuestro país, se trata de mejorar su imagen y credibilidad, que ha sido denostada.
La Imagen del Empresariado en España: Una Realidad Compleja
Una Percepción Mayoritariamente Negativa
Un estudio de Funcas, basado en una encuesta a 400 empresarios y directivos y en 60 entrevistas personales, trazó un panorama marcado por preocupaciones. Así, dos terceras partes de los encuestados creen que su imagen en la sociedad es negativa (10% muy negativa; 56% bastante negativa), mientras que solo un 14% la califica como positiva.
De manera preocupante, el informe de Funcas recalca que el 56% de los empresarios considera que España no es un buen país para emprender. Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es la falta de confianza en la figura del empresario. Además, un 50% de los encuestados cree que la sociedad tiene una imagen bastante negativa de los empresarios, y apenas un 15% considera que su papel es visto de manera positiva.
Comparativa de Percepción Empresarial
La siguiente tabla resume hallazgos clave sobre la percepción social de los empresarios en España, destacando las diferencias entre distintos estudios y momentos:
| Fuente del Estudio | Aspecto de la Percepción | Porcentaje |
|---|---|---|
| Funcas (hace 5 años) | Imagen social negativa (muy negativa) | 10% |
| Imagen social negativa (bastante negativa) | 56% | |
| Imagen social positiva | 14% | |
| No es buen país para emprender | 56% | |
| Sociedad tiene imagen bastante negativa | 50% | |
| Papel del empresario visto positivamente | 15% | |
| Barómetro AVE 2024 | Imagen muy positiva o positiva de empresarios | 77% |
| Imagen pública ha mejorado o se ha mantenido | >70% | |
| Admira a algún empresario | 41% | |
| No siente admiración por algún empresario | 49% | |
| Emprender es difícil o muy difícil | 83% |
Factores que Deterioran la Imagen Pública
La percepción de inseguridad jurídica y de mal aprovechamiento de la presión fiscal -considerada desproporcionadamente alta en relación con la calidad de los bienes y servicios que provee el Estado- completa una visión poco estimulante para la actividad empresarial que afecta más a España que a otros países europeos. La excesiva carga fiscal, la burocracia y la inestabilidad política son algunos de los factores que desmotivan a quienes desean lanzar un negocio.
Desde las instancias gubernamentales y desde la voz de muchos políticos se da una visión del empresariado que no es positiva. Habitualmente, cuando se aprueba una norma y escuchas a la ministra de Trabajo hablar de esa nueva Ley, tienes la sensación que los empresarios son los malos de la película, sorprendentemente. A veces da la sensación que dicha normativa se aprueba para corregir algún comportamiento equivocado del propio empresario. Eso al final cala en la sociedad. Son normas restrictivas para la flexibilidad del empresario. Eso genera que la imagen del colectivo sea de profesionales tramposos, que no cumplen con la normativa y que sus trabajadores serían esclavos.
El problema es la imagen del empresario que se da de cara a la sociedad. Las normas laborales tienden a restringir determinados comportamientos suyos y su capacidad de actuar en beneficio de las personas que trabajan en la empresa. En lugar de tener un Estado que fomente la actividad del empresario y le ayude a emprender, tenemos un Estado que le pone trabas y aprueba normas que no le ayudan a desarrollar su negocio.
La situación ha ido empeorando en los últimos años. Desde el Covid este contexto es peor, pero la sobrerregulación es un problema grave porque les asfixia financieramente, con obligaciones laborales y fiscales excesivas. En el estudio de Funcas se habla de una década crítica esta última, donde se criminaliza al empresario sin ningún motivo.
Muchos profesionales creen que ha llegado el momento en que el Gobierno cambie de talante. Es fundamental que la normativa laboral no se haga para reprender al empresario partiendo de una base equivocada donde se piensa que este colectivo va a incumplir este tipo de normas. Este tipo de prejuicios hay que eliminarlos. La normativa laboral se hace a veces en el que incumple, y no en el que cumple. Al final, con todos estos cambios normativos restrictivos se tiene una visión equivocada del empresario, alejada de cualquier imagen moderna, en profesionales que generan riqueza y negocios en nuestro país.
El Gobierno, cuando aprueba medidas de calado sin contar con el empresario, siempre lo justifica desde el lado de que ellos no han querido participar, pero como en el caso de la reforma de la reducción de jornada o el nuevo salario mínimo interprofesional no se ha contado con ellos ni se les ha escuchado. En muchos casos se desprestigia a la patronal dejándola de lado en este tipo de reformas de calado.
Un abogado y empresario dedicado a la recolocación de directivos y empleados, Juan Suanzes, señala que este es uno de los grandes problemas del país, que los empresarios están muy mal valorados. Nadie habla bien de los empresarios y este Gobierno parece que los odia. Se aprueban cuestiones importantes como el nuevo salario mínimo o la reforma de la reducción de jornada sin contar con ellos.
La percepción negativa sobre el emprendimiento en España contrasta con la visión que se tiene en otras economías desarrolladas. Estados Unidos es el país que los encuestados identifican como el mejor entorno para iniciar un negocio, con un 38% de menciones. En este país, la cultura del emprendimiento está más arraigada, el acceso a financiación es más sencillo y existe una mayor tolerancia al fracaso, considerándolo como parte del proceso de aprendizaje. Incluso Portugal, con un 15% de menciones, supera a España en cuanto a atractivo para emprender, debido a su flexibilidad regulatoria y a los incentivos gubernamentales para la inversión extranjera. En cambio, en España, el exceso de burocracia y las constantes modificaciones fiscales desincentivan la creación de empresas y dificultan su crecimiento y solo la mencionan un 2,8% de encuestados.
El problema tiene un trasfondo importante desde hace años, pues en la propia educación básica de los colegios no se habla bien del empresariado. No se entiende cómo se cuestionan las figuras de Amancio Ortega o Juan Roig, empresarios que generan riqueza y muchos puestos de trabajo. Ellos luchan por un país mejor y arriesgan su capital, pero pese a eso las críticas arrecian de algunos sectores de la opinión pública y de este Gobierno. Incluso ha habido ministros que han criticado que algunos empresarios hagan donaciones a la sanidad pública.
Los datos de Grant Thornton alertan sobre la gran distancia con la que los ciudadanos perciben a los empresarios, lo cual puede generar prejuicios y opiniones negativas. La consultora cree que esta desconexión también afecta a la percepción pública que se asocia frecuentemente a los líderes de compañías, que se suelen vincular a conceptos como beneficio (39%), lucro (38%) y rentabilidad (31%), mientras que valores como empatía (4%), ética (3%) o transparencia (2%) se encuentran a la cola.
Además, en España, la cultura laboral ha estado tradicionalmente marcada por la aspiración a conseguir un puesto de trabajo seguro, especialmente en el sector público. Esto se refleja en que un 48% de los ciudadanos prefiere que los jóvenes se enfoquen en una carrera dentro de la administración pública antes que en el emprendimiento. Además, la estabilidad laboral se valora más que la posibilidad de mayores ingresos a través del riesgo empresarial.
Otro factor que influye negativamente es que genuinos caraduras, cuando no delincuentes, se han autodenominado empresarios. Y desde las patronales y asociaciones empresariales no se han oído voces contra esos que iban deteriorando su imagen, pues ha prevalecido el espíritu gremial, o bien una actitud reverencial a quien acumulara dinero.
Infografía: Porcentaje de la sociedad que percibe negativamente la imagen de los empresarios.
ANÁLISIS DE IMPACTO REGULATORIO (RIA) PROF. FRANCISCO OCHOA
La Visión Positiva y el Rol Esencial del Empresariado
Contribución al Desarrollo Económico y Social
A pesar de este panorama, el empresariado sigue jugando un papel imprescindible en la economía española, al generar empleo y contribuyendo al crecimiento. Los empresarios son considerados como una pieza clave para el desarrollo económico y social de España, así como en la generación de empleo y riqueza. Según el informe de Funcas, un 66,5% de los empresarios encuestados reconoce que tienen una responsabilidad colectiva hacia la sociedad, no solo limitada a la gestión de sus empresas.
En cuanto a los datos sobre la aportación de las empresas, en España hay 3.207.580 empresas, de las que el 95,2% no tienen asalariados o son microempresas; el 99,8% son pymes y solo el 0,8% son medianas y grandes. El sector privado aporta el 84,6% del empleo de la economía española y su peso ha aumentado en tres décimas en 2023, y aporta el 86% del PIB total de España. En cuanto a la inversión del sector privado en la economía, aporta el 89,9% de la inversión total de España, el 90,1% en el caso de las TIC y el 94,7% en inversión en activos intangibles, como el I+D+I. Respecto a su contribución a las arcas públicas, solo a través del Impuesto de Sociedades las empresas aportan 36.608 millones de euros de ingresos a las arcas públicas (11,1% del total en 2022, dos décimas más que en 2021).
Infografía: Aportaciones clave del sector privado a la economía nacional.
Percepción Reciente: Matices y Esperanza
En los últimos años, los empresarios han tomado consciencia de la importancia de hacer valer su figura en la sociedad ante la sensación de falta de reconocimiento. "Tenemos que salir del armario. No tenemos buena imagen porque los empresarios no salimos a dar la cara", decía el empresario valenciano Juan Roig allá por 2018. Seis años después, los datos no son negativos a pesar de las críticas que, en los últimos tiempos, se han vertido desde la política a los empresarios.
Según la segunda edición del 'Barómetro de Valoración del Empresario. Quiénes somos. Qué aportamos. Cómo nos valoran', impulsado por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), el 77% de la población tiene una imagen muy positiva o positiva de los empresarios españoles, idéntico porcentaje al año pasado, mientras que más del 70% considera que la imagen pública de los empresarios ha mejorado o se ha mantenido en este último ejercicio. Los encuestados consideran que los empresarios tienen un papel "importante" en el bienestar social y económico, con una valoración promedio de 7,4 sobre 10, una décima menos que en 2023.
De acuerdo con el estudio de Grant Thornton, alrededor de la mitad de los encuestados (45%) tienen una visión ‘buena’ o ‘muy buena’ del empresariado. Sin embargo, se observa una clara brecha por edad en esta apreciación. Esta percepción varía dependiendo de la edad de los encuestados.
En cuanto a la confianza empresarial, la resiliencia (13%), el liderazgo (13%) y la ética (12%) son los atributos espontáneos más asociados a los empresarios. En la percepción entre autónomos, pequeños y medianos empresarios y grandes empresarios, la innovación, el estatus socioeconómico y el desarrollo tecnológico son los tres atributos que más se destacan de los grandes, mientras que la valentía y el esfuerzo es lo que más destaca entre los autónomos.
Por otro lado, el 54% de los encuestados se muestra muy satisfecho o bastante satisfecho tras haber emprendido, nueve puntos menos que en 2023, y entre las personas que no han emprendido, casi seis de cada diez se arrepiente de no tener su propio negocio por no haber emprendido antes.
Más de la mitad de los encuestados cree que las mujeres tienen "más dificultades" a la hora de desempeñar sus funciones como empresarias que los hombres, y entre los motivos apuntan a la escasa inculcación de cultura empresarial, la "poca presencia" de referentes femeninos, un menor acceso a oportunidades profesionales, más dificultad para conciliar o el "cuestionamiento de su legitimidad". Además, un 87% considera que los empresarios asumen "más responsabilidades" y un 59% cree que se ve más afectada su salud mental que la del resto de trabajadores.
El Fomento del Emprendimiento y la Necesidad de Cambio
Factores que Impulsan la Intención Emprendedora
La mayoría de empresarios ven que su legitimación social resulta fundamental. Es relevante conocer de qué depende la intensidad con la que se manifiesta dicha intención de emprender. En buena medida, está determinada por la valoración social de la actividad emprendedora, la valoración personal de oportunidades y de aptitudes para emprender y la valoración de las condiciones del entorno. Así pues, un primer factor a considerar es si el éxito de una nueva empresa está asociado a un alto nivel de estatus social y económico para el emprendedor. De hecho, el prestigio y el reconocimiento social vinculado a la iniciativa emprendedora suele actuar también como un factor de motivación relevante a la hora de valorar la oportunidad y los costes de convertirse en empresario. En Catalunya, un 55% de los encuestados considera que emprender otorga estatus social y económico. Este porcentaje está por debajo de la media de los países de altos ingresos de la UE (70%) y de la de los países de altos ingresos a nivel mundial (78%).
Como segundo factor condicionante, se considera hasta qué punto la población declara que ser emprendedor es una buena opción profesional. La identificación de oportunidades en el entorno, susceptibles de ser aprovechadas mediante la creación de una nueva empresa, ha sido considerada tradicionalmente como el punto de partida habitual del proceso emprendedor. De hecho, la existencia de oportunidades brinda una idea del contexto, ya sea favorable o desfavorable, en el que se desarrolla el emprendimiento.
La visibilidad de experiencias, el hecho de tener ejemplos reales y cercanos facilita la observación del comportamiento de otros emprendedores, el aprendizaje a través de sus experiencias y contar con un modelo de referencia al embarcarse en la creación de una empresa. Además, el conocimiento de otros emprendedores aumenta el capital relacional del potencial emprendedor y puede ayudar a obtener recursos dentro de sus redes. Asimismo, la presencia de personas en la red social que hayan creado o gestionen su propia empresa puede influir en la deseabilidad de emprender y la credibilidad del nuevo proyecto empresarial. Por eso es relevante la existencia de modelos de referencia.
Respecto a los factores que componen el índice anterior, el que ha recibido una puntuación menor es la educación y formación emprendedora en la etapa escolar (3,8). Por ese motivo, consideramos relevante destacar y visualizar iniciativas como CuEmE “Cultura Emprenedora a l’Escola” de la Diputación de Barcelona, que deben mantenerse y potenciarse. En este programa, que va por su edición número 13, participan más de 11.000 alumnos, con 2.900 proyectos de emprendimiento realizados en las diferentes ediciones, 292 escuelas, 60 entes locales y 113 municipios. Los alumnos del ciclo superior de primaria, a través de la creación y gestión de una cooperativa escolar, trabajan de manera transversal las competencias emprendedoras, poniendo las bases para ser posibles futuros emprendedores.
Esquema: Factores clave que fomentan el espíritu emprendedor en la sociedad.
En este contexto, una vez revisados los factores que condicionan la intención de emprender de la población catalana, el porcentaje de personas que espera emprender en los próximos 3 años en Catalunya se sitúa en el 9,9%, mientras que en Barcelona alcanza el 10,4%. En ambos casos, hay un incremento significativo respecto al año anterior: 2,4 puntos en Barcelona y 1,4 puntos en Catalunya. Si comparamos estos resultados con los de los países de altos ingresos, se observa que la intención de emprender en la UE y, sobre todo, a nivel mundial alcanza unos niveles mucho más altos: 15,0% y 20,7%, respectivamente.
El temor al fracaso se ha visto como un factor individual que inhibe la intención de emprender. En muchos países hay poca separación entre el riesgo personal y el riesgo del negocio, lo que significa que, si el negocio fracasa, el emprendedor puede enfrentar un estigma. Este estigma suele ser más pronunciado en entornos donde el emprendimiento no forma parte de la cultura social, lo que lleva a las personas a evitar situaciones de riesgo.
Diferenciando el Emprendimiento Tradicional y Social
Un estudio analiza los factores que inciden en la intención emprendedora, tanto tradicional como social, en estudiantes universitarios, considerando su percepción sobre las personas emprendedoras. Los resultados indican que la intención emprendedora tradicional está asociada principalmente a factores individuales, como la actitud hacia el emprendimiento y la alerta emprendedora, mientras que la intención social depende en mayor medida del ecosistema emprendedor y del apoyo institucional. Asimismo, se observa que los estudiantes con orientación tradicional tienden a valorar positivamente a quienes crean negocios, identificándolos como referentes, mientras que aquellos con orientación social adoptan una postura más crítica, vinculando el emprendimiento con fines lucrativos. Estos hallazgos resaltan la necesidad de diferenciar las estrategias formativas y las políticas de apoyo en función del tipo de emprendimiento.
Propuestas para un Entorno Favorable
Los datos de 2024 refuerzan la idea de que el emprendimiento goza de buena salud o, al menos, se recupera frente a las caídas de años anteriores. El desafío es doble: facilitar el entorno para que emprender sea más viable y cambiar la narrativa en torno a la figura del empresario.
El cambio de talante del gobierno debe ir acompañado de un fomento real del emprendimiento, sin tantas trabas burocráticas. En cuanto a los ámbitos de actuación pública más necesitados de reforma, los encuestados señalan, sobre todo, la administración y la función pública (48%), la fiscalidad (41%) y el sistema educativo (40%). Lo único bueno que podemos resaltar en estos años es la apuesta que han hecho los últimos Gobiernos por la formación profesional (FP), pero los empresarios estamos hartos de estar bajo sospecha.
Esta demonización del empresario debe cambiar y dar un giro de 180 grados en nuestro país. Deben ser los propios gobernantes quienes bajen la tensión con sus desafortunadas declaraciones y valoren realmente lo que están haciendo que es mucho por este país.
Asimismo, se vuelve a insistir en la necesidad de desarrollar una legislación específica para pymes. No puede ser que una empresa del Ibex 35 tenga el mismo marco normativo y obligaciones que una pyme de veinte trabajadores. No parece lógico ni normal. Esa doble legislación sería muy útil para tener en cuenta la idiosincrasia de las pymes y autónomos frente a las necesidades de las grandes empresas.
Ahora que empezamos a vislumbrar la salida de la crisis, se multiplican las propuestas para rehacer nuestro tejido institucional y rediseñar el modelo de crecimiento de nuestra economía. Y en todo ello el empresariado resulta fundamental, tanto por el liderazgo que le corresponde en cualquier modelo de futuro, como por la necesidad de recomponer su imagen, maltrecha tras episodios vividos en los últimos tiempos.
Puestos a rehacer nuestras instituciones, no nos limitemos solo a las políticas. En este mundo global, el papel del empresario es insustituible, por ello su legitimación social resulta fundamental. La clave radica en creer que existe un interés general y defenderlo porque, además, es el único que garantiza la estabilidad económica y, en consecuencia, la rentabilidad empresarial; en apostar por una economía de base industrial ya que, de lo contrario, vamos de cabeza a una desigualdad que rompe a las personas y quiebra la economía.
