Cómo Generar un Proyecto de Emprendimiento Exitoso: Pasos Clave
Cuando una persona emprendedora comienza un proyecto, su ilusión solo se ve superada por el número de servicios que pretende abarcar, que suele ser muchísimo mayor de los que su clientela potencial necesita.
Por eso, es fundamental que pautes con claridad las fases por las que debe transcurrir tu proyecto emprendedor y tener claros determinados principios que pueden ser decisivos para ayudarte a triunfar.
1. Identificación de la Idea de Negocio
Estás ante la génesis de tu negocio y, mucha gente tiene la percepción romántica de que las ideas brillantes fluyen por sí solas en medio de una ola de creatividad, pero lo cierto es que todo depende del punto del que partas, ya que hay diferentes maneras de llegar a una idea que te convenza.
Puedes tener la suerte de tener algo que te apasione y quieras dedicarte a ello de manera profesional, puede que encuentres una oportunidad de negocio a raíz de alguna experiencia laboral previa que hayas tenido, o incluso puede surgirte la oportunidad de abrir una franquicia o darle continuidad a un negocio traspasado.
Hace unos años, una joven emprendedora llamada Alazne se dio cuenta de que, aunque había hecho infinidad de viajes por todo el mundo, apenas tenía fotos de recuerdo que merecieran la pena. Selfies borrosos, encuadres deficientes, gente por todas las partes… fuera cual fuera la razón, de las miles de fotografías que había tomado solo se salvaba un puñado.
Cuando se le ocurrió la idea, Alazne cubrió la primera y, probablemente, más importante etapa de su camino emprendedor; pero tuvieron que pasar un par de años hasta que consiguió centrar el foco y poner en marcha el que sería su proyecto definitivo. Encontrar una idea de negocio y empezar a perfilarla requiere tiempo.
2. Elaboración del Plan de Negocio
La mayoría de las veces esta “idea” es el resultado de un largo proceso de análisis, búsqueda de oportunidades, diálogo con la clientela potencial y, en definitiva, trabajo que debe concluir con la elaboración de un Plan de Negocio.
Este plan te ayudará a comprobar si tu idea tiene posibilidades reales de prosperar. Además, el Plan de Negocio, será una simulación de cómo funcionaría y organizarías tu empresa si estuviese abierta.
Se convertirá en un buen ejercicio en el que plasmarás todas las ideas que tengas para el proyecto, de una manera ordenada y valorar si, efectivamente lo que quieres llevar a cabo va a ser rentable y te lo puedes permitir. Será un ejercicio ilusionante porque estás construyendo algo sobre aquella idea que tenías en mente.
Un plan de negocios (también llamado proyecto de negocio o plan de empresa) es un documento en el que se describe tanto la naturaleza del negocio que queremos desarrollar como los objetivos y estrategias que vamos a llevar a cabo).
Esta tarea es cualquier cosa menos una pérdida de tiempo. El plan de negocio será tu guía durante la puesta en marcha de tu empresa y, además, será el documento que revisen tus potenciales inversores. Aunque no existe una estructura fija en base a la cual redactarlo, sí podemos destacar algunos puntos fundamentales que te servirán para darle forma al documento.
Puntos Fundamentales del Plan de Negocio
- Define las características de tu producto o servicio. Nadie mejor que tú mismo para detallar con claridad y concisión el fundamento de tu negocio: ¿Qué ofreces? ¿Qué valor añadido presenta respecto a la competencia? Plantéate éstas y otras preguntas para conocer todos los detalles de lo que tu futura empresa ofrecerá. A fin de cuentas, tu producto o servicio será en un primer momento tu carta de presentación en la sociedad empresarial.
- Realiza un análisis estratégico realista sobre tus ventas. Una vez sabemos qué vamos a vender, tenemos que plantearnos ¿cómo lo haremos? ¿Quién lo adquirirá? Debemos definir cuál es nuestro potencial cliente y el tamaño de nuestro mercado para determinar cuál puede ser nuestro volumen de ventas. En función de ese cliente ideal, también sería recomendable detallar nuestro público objetivo.
- Decide tu forma jurídica. ¿Has optado por crear tu propia empresa como autónomo? O, por el contrario, ¿prefieres constituirte como sociedad? En ese caso, también tendrás que decidir qué figura societaria adoptar: limitada, laboral, anónima…
- Conoce a tu competencia. Elabora un estudio de mercado y define cuál es la situación actual del mercado en el que se ofertará tu producto o servicio. Saber contra quién competirás es la clave para detectar y potenciar el valor añadido de tu producto.
- Conoce tus necesidades iniciales. Para poner en marcha tu empresa probablemente necesites una oficina, o quizá hayas optado por instalarte en un vivero de empresas durante su nacimiento. También deberás detallar las infraestructuras tecnológicas e informáticas, las necesidades técnicas y decidir quién o quiénes compondrán el equipo humano. De nuevo, es necesario ser realista en este punto.
- Contrasta tus datos financieros. Conocer tu punto de partida económico y el objetivo al que quieres llegar es necesario, pero también lo es detallar cómo llegaremos hasta esa meta. ¿De qué recursos disponemos? ¿Necesitaremos ayudas para nuevos autónomos y emprendedores? Llegados a este punto recuerda que cualquier empresa en general, y las start-up en particular, arrojan resultados negativos financieramente en sus inicios.
- Revisa tu plan de empresa. Llegados a este punto, habrás definido y recopilado una gran cantidad de información. Revísala para detectar errores y corregirlos, e intenta sintetizar todo en un resumen ejecutivo. En este nuevo documento pon en marcha tu creatividad, ya que será el que tus potenciales inversores consulten. Recuerda captar la atención en los primeros párrafos para evitar que acabe almacenada junto a otras propuestas de negocio en un cajón.
Como has visto, un plan de negocio es, en definitiva, un mapa que indica a dónde queremos llegar con nuestra empresa y desde dónde partimos, además del camino que tomaremos para llegar a ese punto. Es, también, la puerta de entrada a las inversiones. Por ello, merece la pena dedicarle tiempo y esfuerzo.
Si necesitas ayuda o asesoramiento en la definición de tu proyecto de negocio, acude a tu Cámara de Comercio más cercana.
3. Búsqueda de Financiación
Si tras haber realizado tu plan de negocio, has decidido seguir adelante, lo siguiente que tienes que hacer es valorar si cuentas con el dinero suficiente para poner en marcha tu negocio e iniciar la actividad.
Si la respuesta es “sí”, genial, pero si es que “no”, tendrás que buscarla.
En España existen distintos tipos de ayudas y subvenciones a disposición del emprendedor que pueden ayudar a impulsar el desarrollo y crecimiento del negocio:
- 'Business angels'.
- Fondos de 'venture capital' o capital riesgo.
- 'Hedge funds'.
BBVA Spark, el aliado de BBVA para empresas de alto crecimiento, proporciona servicios financieros para los emprendedores que quieran poner en marcha su proyecto de negocio.
4. Puesta en Marcha
Si ya lo tienes todo preparado, es hora de ponerte en marcha. Empezarás por hacer efectivos todos aquellos compromisos (proveedores, local comercial en caso de que sea necesario, etc.) que en el plan de negocio identificaste como necesarios.
Una vez dispongas de todo ello, has de darte de alta como autónomo en Seguridad Social y Hacienda para empezar a facturar. Si quieres realizar todos los trámites derivados de tu alta sin titubeos puedes confiar en el servicio de una asesoría fiscal online para ello.
A estas alturas solo queda la parte burocrática. Elegir la forma jurídica adecuada y crear una sociedad mercantil son los pasos fundamentales.
5. Consolidación y Crecimiento
Aunque lo difícil no es poner en marcha un negocio, sino conseguir que se consolide en el mercado, mantener su rentabilidad a lo largo del tiempo, y, en su caso, que dé paso a una etapa de crecimiento.
Debes partir de la base de que, aunque vaya bien, tu empresa no puede funcionar de forma automática y hay que optimizarla a diario para adecuarla a las necesidades del mercado.
En esta última fase cierra el periodo emprendedor y deja paso a la etapa de consolidación y posteriormente de crecimiento. En ella te planteas aumentar la plantilla o contratar a tus primeros trabajadores, lanzar nuevas líneas de productos o servicios o incluso expandirte el negocio a otros países en lo que se conoce como internacionalización. Incluso puedes puedes llegar a proyectar un cambio de modelo de negocio.
La clave del éxito de esta etapa está en la transición de autónomo a sociedad.
Además de estos consejos no olvides aprovechar los programas de mentoring que tienes a tu disposición para recibir las aportaciones de otras personas emprendedoras que te pueden resultar muy valiosas para que tu negocio crezca.
