Carlos Alberto Solsona y la Recuperación de la Nieta 129: Cuatro Décadas de Búsqueda y Esperanza
Abuelas de Plaza de Mayo confirmó la recuperación de la identidad de una nueva nieta. Se trata de la nieta recuperada número 129. La noticia fue confirmada ayer en una conferencia de prensa de Abuelas de Plaza de Mayo, en Buenos Aires, de la que participaron Estela de Carlotto, presidenta de la organización, además de Carlos Alberto Solsona, su hermano José (tío de la nieta recuperada) y Marcos (uno de sus dos hijos).
La Noticia y la Emoción de un Padre
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó “Es la nieta número 129, que podrá conocer a su padre, a sus hermanos. Es una alegría enorme”. La presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, anunció que la hija de Solsona era la nieta recuperada número 129, una marca que cada año sube, poco a poco, como evidencia de un trabajo silencioso pero persistente por recuperar la identidad robada a unos 500 niños que nacieron en las mazmorras militares durante el terrorismo de Estado de los años setenta en Argentina.
Junto a ella estaba sentado Carlos Alberto Solsona, padre de la joven recuperada, quien expresó “Nadie tiene idea de las miles de noches que yo pasé sin poder dormir, esperando este momento”. “Nadie tiene idea de las miles de noches que pasé sin dormir esperando este momento”, dijo el argentino Carlos Alberto Solsona. Emocionado por haber llegado por fin a la orilla después de atravesar una búsqueda de décadas, Carlos Alberto Solsona sólo aguarda ahora el instante de conocer a la hija que hace 41 años tuvo con la cordobesa Norma Síntora.
La joven, a quien se conoció como Marcela, vive actualmente en España y se realizó voluntariamente la prueba de ADN. “Su papá la espera para abrazarla.
La Historia de Norma Síntora y Carlos Alberto Solsona
Los Padres y su Militancia
Norma Síntora, mamá de la mujer identificada, había nacido el 9 de agosto de 1951 en la ciudad de Cruz del Eje, donde cursó la secundaria en la escuela de maestros República del Perú. Tras recibirse de bachiller, en 1968 comenzó a estudiar ingeniería electrónica en la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de la UNC. Norma era oriunda de Cruz del Eje, Córdoba, donde hizo la escuela primaria y secundaria. En 1968 rindió libre las materias de quinto año y con su hermano Daniel se trasladaron a la capital provincial para ir a la universidad.
Norma comenzó a estudiar Ingeniería Electrónica. Durante el ingreso a la facultad, conoció a Carlos, quien venía de estudiar Ingeniería Química en Santa Fe y se cambió a Electrónica. Tras un noviazgo de varios años, en marzo de 1975 se casaron. Cuando se produjo el golpe contra Isabel Perón en marzo de 1976, la pareja militaba en el grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), donde ella era conocida como “la Morocha”, “Raquel”, “Marta” o “la Turca”.
El Secuestro y la Desaparición
En el momento de su secuestro, Norma estaba embarazada de ocho meses, por lo que se esperaba que quien ahora se conoce que se trata de una hija naciera en mayo o junio. Para una niña, habían pensado en el nombre Soledad. Con su pareja, Carlos Alberto Solsona, militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) y tenían un hijo, Marcos, nacido en 1976, quien se encontraba al cuidado de sus abuelos maternos.
El 21 de mayo de 1977, Norma -a quien Solsona describió como una mujer “inteligente, amable y persistente”- fue secuestrada junto a sus compañeros de militancia y dueños de la casa donde se alojaba en Moreno, Isolina Beatriz Rocchi y Rubén Castro. Desde entonces Norma, Isolina y Rubén continúan desaparecidos.
Según el relato de Abuelas, ambos pensaron en el exilio luego del golpe de Estado de 1976. Para el año 1977, Solsona ya había salido del país y esperaba encontrarse en España con su esposa y el pequeño Marcos. Según indica el comunicado difundido por Abuelas, al momento del secuestro, Carlos Alberto se encontraba fuera del país y luego debió exiliarse. La familia Solsona-Síntora pretendía escapar de la dictadura y reencontrarse en España: Norma con su hijo mayor Marcos y su bebé -a quien pensaban llamar Pablo, si era varón, o Soledad, si era mujer-, con Carlos, ya fuera de Argentina. Pero no hubo encuentro posible: el 21 de marzo de aquel año, los militares secuestraron a Norma de la casa de unos compañeros de militancia. La mujer estaba embarazada de ocho meses y dio a luz en cautiverio.
Nada más se supo de ella ni de su embarazo. Carlos debió permanecer en el exilio y Marcos creció con sus abuelos, con una verdad contada lentamente, leyendo las cartas de su papá. Recién cuando cumplió 10 años, pudieron reencontrarse. Solsona perdió cualquier rastro e inició entonces una búsqueda que duró más de 40 años. A principios de los ochenta, pudo reencontrarse con su hijo Marcos. El niño había quedado al cuidado de sus abuelos maternos y la familia intentó mantener el vínculo mediante fotos y cartas. Faltaba el bebé. Las noticias de la época daban cuenta del nacimiento en cautiverio de los hijos de las prisioneras embarazadas. El plan de apropiación se completaba con la entrega de los niños a familias adoptivas, la mayor parte de ellas integradas por matrimonios de militares.
Una Búsqueda de Cuatro Décadas
Solsona tomó la palabra cargado de emoción. “La empecé a buscar cuando tenía 30 y ahora tengo 70 años. La ‘mochila’ cada vez pesaba más, pero nunca nos la sacamos. La buscamos en todos lados que hubiera una pista”. Solsona contó que se ocupó personalmente de buscar a su bebé desaparecido, sin saber siquiera si era niño o niña. “Creé una especie de mecanismo de defensa, una coraza para evitar que esto me destruyera. Yo estoy en los 70 años y empecé a buscar a mi hija cuando era un treintañero. Todo eso hace que yo tuviese que convivir con una mochila que pesa y pesa y cada día pesa más, pero nunca abandonamos la esperanza. Hemos recorrido barrios, donde había una mínima pista ahí íbamos, a hablar con la gente, que nos preguntaba: ‘Entonces, ¿usted está buscando a un hijo?”.
Las familias Solsona y Síntora, en Argentina, y Carlos, desde el exterior, radicaron tempranamente la denuncia del niño o niña que buscaban en Abuelas. La identificación no fue fácil, en parte porque no nació de la sospecha de la nieta ahora recuperada, sino de Abuelas. Mucho más tarde, en 2012, por información recibida sobre una joven que había sido inscripta como hija propia por un matrimonio, nuestra institución resolvió invitarla a realizarse el examen de ADN. Carlotto explicó que en 2012 descubrieron el caso “de una joven que había sido inscrita con una partida apócrifa firmada por un médico de la policía y cuyo parto había ocurrido en su domicilio”. La mujer vivía en el exterior [en España] y dijo que viajaría en 2014 a Buenos Aires para seguir conversando sobre la posibilidad de analizarse. Pero el vínculo se rompió y solo pudo recuperarse en junio de 2017, cuando intervino un amigo de la mujer.
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La Recuperación de la Identidad 129
En 2017, a partir de un amigo que la animó a buscar su origen, se retomó el vínculo. Ese amigo, que vive en la Argentina, fue atendido por el equipo jurídico y el de Presentación Espontánea de Abuelas para despejar dudas y restablecer los puentes para que la mujer accediera finalmente a analizarse. En marzo de 2019, la mujer ingresó al país y, por una notificación de Migraciones, se presentó a la justicia. Hace dos semanas la nueva nieta ingresó al país y, por una notificación de Migraciones, se presentó a la Justicia el miércoles 3 de abril.
Allí, con intervención de la CONADI, aceptó analizarse en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) que confirmó que es hija de Norma y Carlos. El juez federal Sergio Torres tomó la causa. “Al dar el paso y realizar la búsqueda mi vida se completó. Si no encontraba a mis padres, mi vida siempre hubiera quedado incompleta, trunca", expresó Marcela.
“Ahora su familia la espera para abrazarla luego de 42 años. Pedimos que se respete su privacidad. Ayudemos a reparar las heridas que nos dejó la dictadura”, dijo Carlotto. En 2019 pudo abrazar a su hija Marcela.
Hacia el Reencuentro Familiar
La “nieta 129”, como la llamaron las Abuelas para mantener su identidad en reserva, tiene vivo a su padre y a un hermano, Marcos, nacido antes que ella y criado por un abuelo. El encuentro familiar aún no se ha producido. Solsona dijo que avanzará con cautela, sin apurarse. “No quiero imaginar situaciones, porque tengo mucho miedo de lastimarla. Ella tiene una vida, tiene más de 40 años y esto le cayó así, mi mayor preocupación es esa. Voy a intentar que no suceda”, dijo. Solsona se prepara ahora para el encuentro con esa mujer hoy adulta que deberá reconstruir una historia junto a un padre y un hermano desconocidos.
Datos Clave del Caso 129
| Hecho | Fecha / Detalle |
|---|---|
| Madre | Norma Síntora |
| Padre | Carlos Alberto Solsona |
| Nieta recuperada | Marcela Solsona (Nieta 129) |
| Fecha de nacimiento de Norma | 9 de agosto de 1951 |
| Desaparición de Norma | 21 de mayo de 1977 en Moreno, provincia de Buenos Aires |
| Estado de Norma al secuestro | Embarazada de ocho meses |
| Nacimiento del/a bebé (estimado) | Mayo - junio de 1977 (en cautiverio) |
| Inicio de la búsqueda de Abuelas | Denuncia temprana de las familias Solsona y Síntora |
| Primer contacto con la nieta | 2012 (interrumpido) |
| Restablecimiento de vínculo | Junio de 2017 (a través de un amigo) |
| Ingreso al país y presentación a la Justicia | Marzo de 2019 (semanas previas al 3 de abril) |
| Confirmación de identidad (restitución) | 8 de abril de 2019 |
