Características Psicológicas Clave para el Emprendimiento Exitoso
El espíritu emprendedor, desde hace mucho tiempo, ha sido el motor que impulsa el progreso y desarrollo humano. Los grandes avances tecnológicos y las ideas que han transformado el pensamiento y el mundo tienen algo en común: nacieron de la mente de personas emprendedoras. Emprender es crear desde cero, algo donde no había nada; implica salir hacia lo desconocido y enfrentar nuevos desafíos inéditos. De hecho, el mundo empresarial está marcado por la presencia de individuos excepcionales que, a través de su visión, determinación y habilidades únicas, logran destacar como emprendedores exitosos.
A pesar de que la Real Academia Española (RAE) define emprender como «acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro», en Esade se concibe esta acción como algo mucho más profundo. Para nosotros, el emprendimiento va más allá de simplemente iniciar algo; implica innovación, asunción de riesgos y una visión a largo plazo, entre otras cualidades fundamentales. La actitud emprendedora es la conducta de administrar los recursos para generar unos resultados, según la actividad en que se desarrolla.
La psicología está muy relacionada con el ámbito del emprendimiento, puesto que cuando una persona toma la decisión de emprender está realizando no solo una inversión a nivel económico y de tiempo, sino también una inversión a nivel emocional. Por tanto, tiene que hacer balance de cómo esta decisión puede afectar a la vida de la persona que emprende. Más de la mitad de los proyectos emprendedores fracasan por la personalidad de las personas que los llevan a cabo. En los últimos años, los estudios sobre la capacidad emprendedora han incluido las características psicológicas de las personas que emprenden. Por ello, vale la pena preguntarse, ¿cuáles son las características psicológicas de un emprendedor?
Tipos de Emprendedores y su Enfoque
Existen muchos tipos de emprendedores, pero en general, son personas con altas habilidades para detectar oportunidades en el mercado y sacarlas adelante antes que sus competidores. Habitualmente se considera que una persona emprendedora es aquella que ha montado algún proyecto o negocio y ha tenido éxito, lo cual es correcto en términos generales, pero el asunto da mucho más de sí.
El Emprendedor Apasionado
Un emprendedor apasionado es una especie única y está dispuesto a sacar su proyecto adelante sin rendirse fácilmente. La pasión, la motivación y el esfuerzo son sus principales características. El emprendedor apasionado se caracteriza por su interés, la motivación y el esfuerzo con el que enfrenta cada proyecto y desafío. Se trata de un emprendedor que despierta admiración en las personas de su alrededor que deciden seguirle como líder por la pasión con la que defiende sus ideas. Al emprendedor apasionado le diferencia la actitud, la motivación y la determinación para hacer frente a cualquier eventualidad.
El emprendedor apasionado cuenta, además, con una voluntad muy elevada que le hace embarcarse, normalmente, en más de una empresa a la vez. Esta emoción, la pasión, se convierte en su motor y lo da todo en las ideas y proyectos en los que cree realmente. Esta pasión le sirve de motivación y le llena de energía para ser capaz de trabajar durante largas jornadas.
Una representación visual de la pasión y el enfoque de un emprendedor.
Intra-emprendedores y Emprendedores Sociales
Ahora bien, no son menos importantes las intra-emprendedoras, o innovadoras, es decir, personas que trabajan en una empresa o institución y llevan a cabo innovaciones importantes en el ámbito de su puesto de trabajo, mejorando así el rendimiento de la empresa o alguno de los procesos que pueden darse dentro de ella. Cabe, finalmente, hablar de emprendedores sociales, cuando las capacidades de innovación e iniciativa se concentran en mejorar las condiciones de vida de la comunidad; todo tipo de voluntariado y ONGs estarían encuadrados en esta categoría.
Características Psicológicas Esenciales del Emprendedor
Las características psicológicas del emprendedor hacen posible inferir que no existe un perfil único para los emprendedores, sino que la combinación de características de tipo cultural, económico y personal influye más en algunas personas que en otras y, por ende, solo algunos se involucran en el emprendimiento. Los emprendedores son personas que, con determinación y pasión, ven más allá de las limitaciones y encuentran oportunidades en los lugares más inesperados. Son individuos que se caracterizan por su capacidad de soñar en grande: no limitan su pensamiento, tienen una gran disciplina para transformar esos sueños en realidades tangibles.
¿El Emprendedor Nace o se Hace?
Si pensamos que el emprendedor “nace, no se hace”, cualquiera que reúna las características adecuadas está prácticamente predestinado a ser emprendedor y, a la larga, un empresario. Sin embargo, lograrlo está en función del contexto que le rodee y la influencia de factores culturales, económicos, sociológicos y psicológicos. Vistas esas características de la personalidad emprendedora es legítimo preguntarse si es posible mejorar esos aspectos, o se tiene el nivel que se tiene de una vez por todas. Nuestro porvenir no está escrito en los genes de forma inmutable, como bien nos enseña la epigenética (López-Otín, 2019). La educación y la sociedad tienen una influencia significativa sobre la formación de una mente emprendedora.
Rasgos Clave de la Personalidad Emprendedora
Los determinantes importantes del comportamiento emprendedor son los rasgos de personalidad que presentan los individuos. La literatura ha empezado a converger en un grupo determinado de rasgos en el que, en mayor o menor medida, están de acuerdo los investigadores. A continuación, se detallan algunas de las características más relevantes:
- Confianza en sí mismo: Fundamental para atraer oportunidades.
- Perseverancia y determinación: Compromiso a largo plazo, clave para superar obstáculos.
- Energía: Capacidad para trabajar largas jornadas con entusiasmo.
- Talento: Habilidad natural o desarrollada.
- Habilidad para tomar riesgos calculados: Evaluar beneficios y desventajas antes de actuar.
- Necesidad de realización: Impulso intrínseco para lograr metas.
- Creatividad e Innovación: Capacidad de generar ideas nuevas y encontrar soluciones originales.
- Iniciativa: Buscar activamente oportunidades y actuar sobre ellas.
- Flexibilidad y Adaptabilidad: Capacidad para aceptar el cambio y nuevos retos.
- Responsabilidad: Asumir el impacto de sus acciones.
- Independencia: Deseo de ser su propio jefe y tomar sus propias decisiones.
- Previsión: Anticipar problemas antes de que ocurran.
- Dinamismo: Actividad y energía constante.
- Polivalencia: Habilidad para manejar diversas tareas y roles.
- Conocimiento del producto, mercado, equipos y tecnología: Información esencial para la toma de decisiones.
- Habilidad para tratar a la gente: Comunicación efectiva y liderazgo.
- Adaptación a los momentos críticos: Manejo de la incertidumbre y la adversidad.
- Orientación hacia la utilidad o ganancia: Enfoque en resultados tangibles.
- Optimismo: Ver oportunidades donde otros solo ven obstáculos.
- Internalización: Atribuir resultados a causas internas.
- Tolerancia a encarar la ambigüedad y la incertidumbre: Habilidad para manejar situaciones complejas.
- No conformismo: Búsqueda constante de mejora.
- Liderazgo: Capacidad de inspirar y guiar a otros.
Una representación infográfica de las principales características psicológicas de un emprendedor.
Rasgos Psicológicos Basados en la Investigación Científica
Ciertos rasgos han sido fuertemente argumentados en la literatura científica como integrantes de la personalidad emprendedora:
- Locus de Control Interno: Las personas con un locus de control interno alto piensan que ellos son capaces de controlar los resultados, por lo que dedicarán más esfuerzo y persistencia hacia los resultados deseados, lo que, a su vez, debería ayudar a iniciar una aventura empresarial y a mantenerla exitosamente. Por el contrario, las personas con locus de control externo pueden ser más pasivas, ya que si uno piensa que no es capaz de controlar los resultados, no tiene razones para cambiar activamente su entorno y comenzar un negocio.
- Autoeficacia: Se refiere a la convicción de que uno puede organizar y ejecutar efectivamente acciones para producir unos resultados. Refleja la percepción para realizar un trabajo o tarea concreta y afecta a la elección de la acción y a la cantidad de esfuerzo ejercido. La iniciativa empresarial conlleva importantes riesgos y dificultades, por lo que parece claro que los emprendedores necesitan altos niveles de autoeficacia. Dado que la autoeficacia predice la perseverancia ante dificultades y la efectividad personal, también se relaciona con la actividad emprendedora.
- Propensión al Riesgo: Los individuos con puntuaciones altas en esta dimensión, estarán inclinados a comportamientos de alto riesgo, es decir, considerarán las alternativas cuyas consecuencias finales puedan alejarse de su marco de expectativas de resultados. La actividad emprendedora implica, por definición, asumir riesgos de algún tipo. La propensión al riesgo es, junto con la proactividad y la innovación, una de las tres dimensiones de la llamada orientación emprendedora, y se refiere a la disposición del sujeto a comprometerse con oportunidades bajo posibilidades de fracaso. La tolerancia y actitudes positivas hacia el riesgo predicen la formación de intenciones emprendedoras.
- Proactividad: Esta se refiere a la tendencia a iniciar y mantener acciones que directamente cambian el ambiente circundante. Las personalidades proactivas identifican oportunidades y actúan sobre ellas, muestran iniciativa, realizan acciones directas y perseveran hasta que consiguen un cambio significativo. La proactividad implica un énfasis en anticipar y prevenir problemas antes de que ocurran y una orientación a la acción que incluye una interpretación creativa de las normas y un alto nivel de persistencia y paciencia para operar el cambio.
| Rasgo Psicológico | Descripción | Relevancia para el Emprendimiento |
|---|---|---|
| Locus de Control Interno | Creencia de que los resultados de la vida son controlables por las propias acciones. | Impulsa el esfuerzo, la persistencia y la iniciativa para el éxito empresarial. |
| Autoeficacia | Convicción en la propia capacidad para ejecutar acciones y lograr resultados específicos. | Predice la elección de acciones, el nivel de esfuerzo y la perseverancia ante desafíos. |
| Propensión al Riesgo | Disposición a comprometerse con oportunidades que implican posibilidades de fracaso. | Esencial para la toma de decisiones en entornos inciertos y para la innovación. |
| Proactividad | Tendencia a iniciar y mantener acciones que cambian activamente el entorno. | Permite identificar y actuar sobre oportunidades, anticipar problemas y perseverar. |
Gestión Emocional y Habilidades Blandas
Las llamadas habilidades blandas ('soft skills') son un fuerte en el emprendedor, ya que aplica la inteligencia emocional y social tanto al proyecto como a sus compañeros. Los emprendedores con éxito son capaces de asumir nuevos retos o desafíos, y nunca ven barreras, sino retos que es posible saltar o evitar.
- Optimismo: Asumir la responsabilidad y el impacto que tienen sus acciones, también cuando las cosas van mal, o no salen todo lo bien que esperaba. Tener una actitud mental de ¡Sí, yo puedo!
- Inteligencia y gestión emocional: Las personas emprendedoras saben que su fuerza está en su capacidad para gestionar de forma adecuada sus emociones, y saben qué función está cumpliendo cada emoción y de qué está informando.
- Tolerancia a la frustración: Un emprendedor no malgasta tiempo ni recursos en aquello que no puede controlar, y además asume que no puede hacer nada por controlarlo. No le incomoda la sensación de incertidumbre o pérdida de control.
- Asertividad: El emprendedor se muestra y se esfuerza por ser amable y justo, por agradar a las personas que le rodean. Ahora bien, el deseo de caer bien no le impedirá expresar su opinión sin miedo. Todo se puede decir si se encuentran las palabras adecuadas.
- Resiliencia: Para un emprendedor el fracaso no es algo desconocido. Para continuar y tener opciones de triunfar, ha de aprender de los errores sin obsesionarse con ellos. Cada fracaso es una oportunidad para mejorar, siempre y cuando la experiencia de “fracaso” sea un aprendizaje.
- Paciencia: El emprendimiento requiere paciencia y aceptar que un buen paso adelante requiere tiempo por muy pequeño que sea.
La Confianza en Uno Mismo: El Motor Interno
La confianza en uno mismo es la base para el éxito en cualquier contexto de la vida y, sobre todo, en el del emprendimiento. Un emprendedor con autoconfianza es capaz de atraer más oportunidades, incrementando así sus posibilidades de éxito profesional. Es fundamental para el emprendedor la confianza en sí y en su propia idea o proyecto, y no siempre es fácil transmitir esa seguridad, especialmente si tienes baja autoestima. Personalmente considero que este es uno de los grandes secretos para emprender con éxito: es necesario que creas que eres capaz de conseguirlo.
La confianza es una emoción y, como cualquier otra emoción, puede ser impulsada y mejorada. Para alcanzar ese alto nivel de confianza para superar los obstáculos de dirigir un emprendimiento, existen ciertas cosas que puedes hacer:
- Planea desde antes pero deja espacio para la espontaneidad: Una buena planificación reduce la incertidumbre.
- Escucha antes de hablar: Permite comprender mejor el entorno y tomar decisiones informadas.
- Asegúrate de sonreír: La actitud positiva influye en la percepción propia y ajena.
- Siente pasión por tu proyecto: La pasión genera energía y motivación.
- Visualiza el éxito: Como dijo Henry Ford “Tanto si crees que puedes hacerlo, como si no, en los dos casos tienes razón”. El ejercicio consiste en todos los días, al levantarte o acostarte, cerrar los ojos durante algunos minutos y visualizarte como un gran emprendedor. Piensa y siente qué habilidades tienes, cuáles habrás adquirido, cómo será tu día a día. Esta acción te llenará de confianza.
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Rompiendo la Barrera de la Zona de Confort
Precisamente por eso, la zona de confort funciona como un ancla que tira nuestros sueños hacia abajo. Es el lugar donde la comodidad y la seguridad aparentes mantienen cautivo a nuestro espíritu emprendedor. No es un espacio amplio sino un hueco pequeño donde nuestros sueños y capacidades se acurrucan, resguardándose de la nada y dejando escapar múltiples oportunidades de emprender, crecer y prosperar. Debemos romper la barrera de la zona de confort, ya que implica enfrentarnos ante situaciones y escenarios en los que deberemos desplegar nuevas formas de acción y operar en nuestro entorno, de cara a alcanzar los objetivos que perseguimos.
Representación de cómo salir de la zona de confort impulsa el crecimiento emprendedor.
Consecuencias de la Falta de Confianza
Muchas de las personas sufren de los mismos miedos, en mayor o menor intensidad cuando se enfrentan al emprendimiento, y uno de los puntos débiles suele ser la falta de confianza en sí mismo, sobre todo, en las capacidades. La falta de confianza en las propias capacidades puede bloquearte y paralizar tu vida. Porque si piensas y sientes así, seguramente sucedan dos cosas: que repitas en la vida situaciones similares, que corroboren aquello que piensas y sientes con tanto convencimiento, y que no te esfuerces por conseguir aquello que quieres, porque de antemano, para ti ya no es posible lograrlo. Cualquiera de estas dos situaciones es bastante grave en términos de resultados, es decir, que no conseguirás realizar tus sueños y, en consecuencia, no serás muy feliz.
La Importancia de la Psicometría en el Emprendimiento
La Psicometría es una disciplina dentro de la psicología que se centra en la medición y evaluación de las habilidades, aptitudes, personalidades y actitudes de las personas. Utiliza pruebas y cuestionarios certificados con la norma UNE-ISO 10667 para obtener datos precisos y objetivos sobre diversos aspectos psicológicos. En el contexto del emprendimiento, la psicometría es una herramienta de gran valor para identificar las fortalezas y áreas a potenciar de las emprendedoras, permitiendo una comprensión más profunda y científica de sus rasgos psicológicos que tienen impacto directo en su éxito y bienestar.
La Psicología del Emprendimiento estudia los factores psicológicos que influyen en la capacidad de una persona para iniciar y gestionar un negocio, tales como la autoeficacia, la resiliencia y la tolerancia a la ambigüedad. Sin embargo, la acumulación de inseguridad, frustración, ansiedad y estrés puede llevar al agotamiento y al deterioro del bienestar emocional, afectando negativamente la salud mental del emprendedor. Por ejemplo, sin la capacidad de recuperarse de las adversidades, las emprendedoras pueden experimentar altos niveles de frustración cuando enfrentan obstáculos. La constante preocupación por los fracasos y la falta de habilidad para manejar el estrés asociado con las adversidades acabará en altos niveles de ansiedad, y la incapacidad para manejar la incertidumbre puede generar altos niveles de estrés. A largo plazo, si no se evalúan estos rasgos de forma científica para tener un conocimiento objetivo, y se trabaja sobre ellos adecuadamente, no solo afectará a tu proyecto, equipo e inversores, sino también a tu salud mental.
El Fracaso como Oportunidad de Aprendizaje
Un emprendedor es un líder, debido a que ve oportunidades donde otros no ven nada, asume un compromiso y logra reconocimiento al declararse responsable de resolver todas las situaciones que se le presentan y reúne gente que tenga un interés similar. No se puede distinguir a una persona emprendedora porque no sienta miedo al fracaso, sino por su habilidad para enfrentar las circunstancias con resiliencia y optimismo. La normalización del fracaso como parte del proceso se ha convertido en un rasgo diferencial entre emprendedores más consolidados. Mientras que en entornos donde el fracaso se interpreta como estigma, el miedo a perder reputación tiende a inhibir la experimentación, en entornos de aprendizaje rápido, las trayectorias empresariales se construyen con mayor naturalidad sobre ciclos de prueba y error.
Desarrollo del Espíritu Emprendedor: El Rol de la Educación y el Entorno
Una pregunta habitual es si es posible detectar y estimular las características de la personalidad emprendedora desde la escuela. La respuesta es afirmativa: se puede y se debe hacer. La educación y la sociedad tienen influencia significativa sobre la formación de una mente emprendedora. En esto tienen que ver todos los procesos de formación a los que está sometida una persona desde el momento de nacer: la familia, la escuela, el grupo de amigos, la universidad, el club, la religión. Convertirse en un emprendedor exitoso implica un constante proceso de aprendizaje, adaptación y mejora tanto a nivel personal como profesional.
Realizar cursos, talleres o programas educativos en emprendimiento proporciona conocimientos fundamentales y herramientas prácticas para la gestión empresarial. En este sentido, en Esade, por ejemplo, cuentan con prestigiosos programas de emprendimiento que ofrecen una base sólida para futuros emprendedores, como el Master in Innovation and Entrepreneurship y el Grado en Dirección de Empresas. Durante las últimas tres décadas, han creado un ecosistema emprendedor que conecta estudiantes, con profesores, expertos y exalumnos a través de las aulas, proyectos innovadores, asociaciones estudiantiles, instituciones y empresarios/as. También colaboran con emprendedores a nivel internacional, brindándoles respaldo mediante recursos, herramientas, oportunidades de networking y programas a través de Esade eWorks.
Los emprendedores se enfrentan a innumerables obstáculos que pasan por la falta de cultura emprendedora, falta de recursos y falta de conocimientos, y consecuentemente inseguridad en el terreno empresarial. Todo esto constituye un reto permanente para los emprendedores, que se puede y se debe apoyar en la formación continua. Es importante desde niños trabajar en el diálogo interno que construye lo que el ser humano puede y quiere hacer para evitar el autosabotaje y la procrastinación. La transformación es un proceso de crecimiento, de podar lo que no sirve y sembrar las bases que mantendrán sólidamente la estructura emprendedora.
Un mapa mental que ilustra los componentes de una mentalidad emprendedora y cómo se nutre.
En resumen, lo que diferencia a quienes logran consolidar proyectos duraderos no es la ausencia de tropiezos, sino la decisión reiterada de aprender de ellos. La mirada más profunda revela que la verdadera innovación comienza en la mente de quienes se atreven a emprender.
