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Comunicación

Ritxi Gonzaga: De Artista Plástico a Reflexiones sobre el Sistema del Arte

by Admin on 09/09/2025
Ritxi Gonzaga (Santander, 1976) es un artista plástico y docente, licenciado en Bellas Artes (Especialidad de Pintura) (1999) y con un Curso de Adaptación Pedagógica [CAP] (2000) por la Universidad de Salamanca. Su obra abarca la pintura y la escultura. A través de sus reflexiones, Gonzaga ofrece una visión crítica del sistema del arte y la sociedad contemporánea. Actualmente vive y trabaja en Santander.

Inicios y Trayectoria Artística

Gonzaga ha dibujado, pintado y modelado desde siempre. Con ocho años ganó su primer concurso de pintura a nivel interescolar y con trece un premio a nivel nacional en un concurso que organizaba la ONCE. Con el tiempo, se dio cuenta de que esa inquietud natural e incipiente le conecta de manera diferente con el mundo que le rodea. Al principio puedes sentirte extraño en comparación con otras personas, por esa inclinación que muestras al invertir tanto tiempo en ese tipo de actividades, pero después vas descubriendo lo afortunado que eres. Pues esa forma de acercarte al entorno, te hace conectar con la parte sensible de las cosas y poderlas conocer o manipular desde una concepción no convencional. Así es como funciona el pensamiento lateral o divergente. Por esa vía, según va pasando el tiempo todo eso se amplía o se sobredimensiona progresivamente, aumentando con ello tu capacidad reflexiva, introspectiva y transmisiva, en cuanto al aporte que puedes trasladar a las personas que se acerquen a descifrar las claves que vas depositando en la obra.

El Deseo y la Aspiración en el Arte

Para el artista es imposible vivir sin desear o ansiar algo. En muchos momentos es más fácil saber lo que no se quiere que aquello que se ansía. Si estás realmente apasionado por la actividad que realizas miras con admiración a los grandes artistas; quienes exponer en grandes centros de arte como ellos y ellas. Eso a nivel externo.Pero a nivel interno hay que hacerse preguntas sobre el impulso que te conduce al hacer. Así que, por un lado, te miras en ese espejo que suponen las personas a las que admiras y, por otro, vas construyendo, a la vez que te expresas, tu propio espejo interno del conocimiento; de ti mismo y tu propia forma de comprender la realidad. Al volverte protagonista de esa aventura propia que has emprendido de un modo bastante inconsciente, en principio, desconoces hasta qué grado lo estás consiguiendo y continúas movido por la inercia. Yo, en ese terreno, me veo que siempre pierdo perspectiva y nunca acabo de tener claro qué ansío exactamente. Simplemente se sigue adelante, de algún modo con desasosiego e insatisfecho, a la búsqueda de nuevos territorios expresivos, otras formas de contar cosas… Y así es como te vas inventando tu propia vida para tratar de escapar del nicho que te había preparado tu unidad familiar; acabas por burlar al destino a fin de conseguir ser otro; quien tú quieres ser y no lo que otros quisieran o esperan que seas. Y no sé por qué, pero esa tendencia continúa siempre presente: tratar de escapar, evadirme por medio de mi creación, ansiar ser otro distinto cada vez, efectivamente. Quizá supone eso aceptar el riesgo de lanzarte constantemente al vacío de lo desconocido, aún a riesgo de que acabes por convertirte en un monstruo. Pues la gran obra de arte considero que ha de ser monstruosa, y, más allá de esta, que no es más que un mero medio, el verdadero fin siempre es uno mismo.

La Insatisfacción como Motor Creativo

La insatisfacción te conduce a ansiar ser otro, encontrar nuevos horizontes; te lleva a seguir buscando porque nunca parece que los encuentras, o tras llegar a uno ya estás queriendo divisar el siguiente. En definitiva, esa Cosa en sí es inalcanzable. Por eso no se deja de hacer, dado que si encontráramos la plenitud absoluta ya no haría falta hacer más. Por eso este camino es un continuo compuesto de pequeños hallazgos encadenados. Una sucesión donde cada eslabón pudiera entenderse como un vector rizomático abierto a multitud de posibilidades. Un entramado no lineal que acaba por configurar un laberinto. El tuyo propio, aquel en el que perderte plácidamente. No sé si con más resignación que satisfacción por cómo se han dado las cosas, he de vivir en el convencimiento de que lo que ha sido, en función de la multitud de factores de cada momento, y lo que hubiera podido ser debido a ese potencial campo de posibilidades al que me refiero, es lo que he encontrado. Podía haber sido también de otra manera, sin duda, pero quedarse pensándolo es perder el tiempo. Es mejor pasar a la acción, porque el momento es ya y nuestro tiempo disponible puede ser limitado. Por ello, puedo decir que no he encontrado lo que buscaba y quizá no lo encuentre nunca. Y, por otro lado, paradójicamente lo encuentro todos los días.

Críticas al Sistema del Arte

Gonzaga ofrece una crítica al sistema del arte, argumentando que este se sustenta sobre una base económica sujeta a intereses privados. Desde esa condición, la propia sistematización de un sistema (el del arte en este caso), valga la redundancia, en función del intercambio mercantil conduce al continuado refuerzo de su automatización para posibilitarse un asentamiento cada vez mayor; aquel que trabaja en pro de generar valores seguros con los que constituir un patrimonio que pueda revertir en beneficios a corto o largo plazo para determinadas personas. Todo lo contrario, su deconstrucción desde una perspectiva filosófica y humanista, podría sentirse como un debilitamiento que afectaría a quienes poseen sus inversiones volcadas en ese sistema tal y como se ha ido constituyendo.Si miramos al sistema del arte se puede observar que los agentes realmente influyentes (directores de museos, galeristas, críticos y comisarios o curadores), que trabajan de forma especulativa para satisfacer a quien paga por las obras (el/la coleccionista), hacen todo lo posible por seguir manteniendo su estatus. Aún a costa de saber, aunque se autoengañen o solapen sus actuaciones bajo un doble filo moral, que en la mayoría de las ocasiones se aprovechan vilmente del trabajo del artista. Pues la figura del artista, tal y como explicaba Pablo Helguera al comparar el mundo del arte con un tablero de ajedrez, es un mero e insignificante peón. Y a formar parte de esa esfera exclusiva son muchos/as los potenciales artistas llamados, pero muy pocos/as acaban por ser elegidos/as para lograr cruzar el damero y llegar a convertirse en “reinas” con libertad de movimiento. Desde ese punto de vista, el sistema del arte acepta su propio proceder corrupto, y en ese terreno acaban ganando los intereses especulativos de base económica sobre la misma creación, concebida esta desde su óptica más humanista. Este modus operandi monopoliza la situación y no ofrece demasiadas oportunidades a otras iniciativas. Como pasa en la sociedad, desaparece la clase media. Es decir: o estás arriba del todo o, como artista de segunda, no puedes sobrevivir en la época actual, o lo has de hacer a duras penas dentro de esta escena artística que se ha montado en relación al sistema neoliberal. Y es ahí, en esta presente era de la agencia, donde parece que quienes salen más airosos son quienes se dedican a la mediación, en detrimento del artista, quien siempre parece tener las de perder, aunque sea el origen del engranaje del sistema; quien crea la obra. Dado que es el/la artista quien más arriesga de primeras, haciendo una inversión económica y sacrificando su tiempo y energía en base a una ilusión que generalmente, una vez que comienza a funcionar dentro del sistema del arte, acaba por beneficiar más a otros/as que a sí mismo/a.Ante lo argumentado, para mejorar el sistema de arte hubiera que empezar deconstruyéndolo, de forma que, otorgando protagonismo a los verdaderos artífices, existiera una apertura más democrática a las oportunidades de visibilidad, o que estas no estuvieran tan comandadas o coartadas por los intereses económicos de carácter privado. En ese sentido, veo que lo público se halla demasiado pervertido por esos intereses privados. Además, hubiera que cuidar al artista y que los/las agentes mediadores no se aprovecharan tanto de él/ella: que las relaciones entre las partes implicadas en la gestión cultural fueran siempre reguladas bajo el manto de las buenas prácticas; pagándose en principio al quien genera la obra por el trabajo que realiza. Pues en la mayoría de las ocasiones, aprovechándose el sistema de esa ilusión que tienes, parece que te hacen creer que con el solo hecho de darte la oportunidad ya te han pagado, sin considerar que el/la artista ha realizado una inversión inicial, y que también ha de pagar sus facturas y tiene que comer todos los días, como el resto de la gente. Modificando esto, de entrada, lo cual sería sinónimo de mostrar un profundo respeto hacia lo que hace el/la artista y hacia su persona, comenzaría a existir un reparto más justo y ecuánime de todos los recursos y de todo el flujo económico que mueve este sistema. Pero, claro, para que este cambio pudiera ser posible debieran de estar concienciados todos/as los/las artistas, en bloque, para trabajar en colectivo, demandando derechos y denunciando injusticias a fin de que no se produzcan abusos. Y aquí radica un problema. Dentro de un colectivo tan individualista reina ese: “sálvese quien pueda”. Cada quien observa lo que le ha pasado al de al lado, pero, en vez de empatizar, piensa que a él/ella no le va a pasar.

Tabla: Comparación del Sistema del Arte con el Capitalismo

| Característica | Sistema del Arte | Sistema Capitalista || :-------------------- | :--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- | :----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- || Agentes Influyentes | Directores de museos, galeristas, críticos, comisarios/curadores | Inversionistas, grandes empresarios, instituciones financieras || Base Económica | Intereses privados, especulación con obras de arte | Propiedad privada, búsqueda de beneficios || Figura del Artista | Peón en un tablero de ajedrez, vulnerable a la explotación | Trabajador, a menudo en desventaja frente al capital || Mecanismo Corrupto | Aprovechamiento del trabajo del artista para beneficio de otros | Explotación laboral, desigualdad en la distribución de la riqueza || Solución Propuesta | Deconstrucción del sistema, democratización de las oportunidades, protección del artista | Regulación del mercado, redistribución de la riqueza, protección de los derechos laborales |

Las claves para entender el arte contemporáneo

Honestidad y Transparencia

Gonzaga considera que deberíamos aportar más honestidad y deberíamos eliminar tanto aprovechamiento interesado y abuso que se proyecta sobre el artista. Estimo que dentro del sistema del arte existen, como en el sistema capitalista a nivel general, mucho “tiburón” que, escudado en la mediación gerencial a la que se ha derivado -dentro de un sistema que se cierra sobre sí mismo, pues se bunkeriza, volviéndose sólido y hermético a fin de perpetuarse para proteger los intereses de aquellos/as pocos/as que se dedican a especular con todo lo que ahí circula, como quien vende y compra acciones en bolsa-, se aprovecha de la obra de todo artista que, incauto/a, caiga presa de sus redes de intereses. Claro, en este mundo de apariencias nadie de quien está ahí, mediando, te va a decir que en el fondo te está utilizando, y gran parte de las relaciones se enmascaran con acercamientos hipócritas, mensajes humanistas y tal…, ocultándose en la mayoría de las ocasiones ese trasfondo de interés económico que mueve gran parte de las transacciones. Por otro lado, no nos engañemos, ese trasfondo económico ha existido siempre. Es decir, muchas obras de arte se han realizado porque había un encargo previo, y aun así a muchos artistas les costaba cobrar. Lo peor es que si antes eso estaba claro, ahora muchos agentes juegan al despiste y a la ocultación, jugando, con ello, también con las ilusiones de muchos/as artistas que pretenden iniciar un camino profesional con su actividad creativa. Por eso, si hubiera más honestidad y transparencia, y las partes pudieran negociar bajo el manto de unas buenas prácticas que protegiera a ambas, a fin de tener las cosas claras desde el principio, el/la artista no sería víctima de tantos abusos y fraudes, y no se llevaría tanto desengaño.

Individualismo vs. Asociacionismo

Gonzaga cree que la esencia del sistema capitalista que nos impregna y atraviesa actualmente, es defensora de ese: “divide y vencerás”. Por eso, tanto en otros sectores como en el arte, al sistema le conviene dividirnos; que seamos individualistas y que compitamos entre nosotros, de tal forma que no seamos capaces de organizarnos como gremio para defender nuestros intereses como trabajadores dentro del sistema artístico. Por ello que, para combatir agónicamente dentro de este sistema que nos ahoga, veo que practicar ese asociacionismo estaría muy bien. En los 80, por ejemplo, los trabajadores se unían para hacer frente a la reconversión industrial y defender, así, sus empleos. Ahí el que podía convertirse en su enemigo y contra quien había que luchar para ofrecer resistencia a fin de defender derechos laborales (que, por otro lado, igual tampoco sirvió de mucho, sino que solo acarreó más problemas, y no por ello estoy diciendo que esté en contra de luchar hasta las últimas consecuencias por lo que se crea justo en función de la defensa de los propios derechos de un colectivo) se podía identificar y era visible. Pero en la actualidad vivimos en un mundo absolutamente gaseoso en el que todo son espectros que aparecen y desaparecen. Los accionamientos del sistema funcionan como una especie de ente intangible. Si tratas de enfrentarte con todas tus energías para cambiar alguno de sus accionamientos locales, ya se está reconstruyendo a la vez en otro sitio.

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