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Comunicación

Black Mirror: Un Análisis de su Reflexión sobre el Comercio Digital y la Reputación Online

by Admin on 20/05/2026

Desde su estreno en 2011, Black Mirror, creada por Charlie Brooker, se ha convertido en una de las series más influyentes para pensar críticamente la relación entre tecnología y sociedad. La primera vez que vi un episodio de Black Mirror, sentí como si me hubieran arrojado a un espejo oscuro que reflejaba no solo el presente, sino los temores más profundos del futuro. El título de la serie hace referencia directa a las pantallas de los dispositivos que usamos a diario: teléfonos, televisores, computadoras. Según Brooker, estas pantallas son espejos que nos devuelven una versión distorsionada de nuestra sociedad y, a menudo, de nosotros mismos. En su núcleo, Black Mirror es una advertencia y un recordatorio: la tecnología es un reflejo de nosotros mismos.

Un aspecto clave de la serie es su enfoque en las consecuencias imprevistas. La tecnología, como muestra Black Mirror, no es intrínsecamente mala, pero su uso desenfrenado y sin límites éticos puede generar resultados devastadores. La producción británica creada por Charlie Brooker, Jesse Armstrong y William Bridges se ha convertido en una fuerte crítica social en temas como la vida digital, la adicción a la tecnología, la pérdida de privacidad, la manipulación de la información, la inteligencia artificial, la realidad virtual, la socialización en línea y la obsesión con la fama.

El "Poder Sensóptico" y la Economía de la Vida Afectiva en la Era Digital

Black Mirror ha explorado los impactos de la tecnología en la sociedad, presentando escenarios que parecen extraídos de un futuro distópico. Uno de los episodios más emblemáticos es "Nosedive" (temporada 3). En este mundo, cada interacción social es calificada con estrellas, y el promedio determina el acceso a vivienda, empleo o transporte. Recuerdo el impacto que me dejó “Nosedive”, con su mundo gobernado por calificaciones sociales, y cómo esa historia me hizo cuestionar mi propia dependencia de las redes. Las redes sociales actuales ya funcionan como mecanismos de validación simbólica, donde la reputación digital influye en oportunidades reales. "Nosedive" exagera el sistema, pero no lo inventa, ya que el episodio expone cómo la búsqueda constante de aprobación termina erosionando la autenticidad, convirtiendo las relaciones humanas en transacciones estratégicas.

Hace un par de años publicaba un artículo sobre la administración del sentir en las redes sociales tomando como referencia el capítulo “Caída en picado” de la serie Black Mirror. En “Caída en picado”, cada encuentro entre las personas exige una calificación, un puntaje. El planteo de “Caída en picado” nos otorgará la posibilidad de delimitar un espacio de efectuación del poder sensóptico en la lógica algorítmica que articula la economía de las sensaciones en las redes sociales. Una economía basada en el intercambio de vida afectiva con el fin de obtener valoraciones positivas que le otorguen a los usuarios una posición de privilegio en la mirada pública. A valoraciones positivas representadas como unidades mínimas de expresión como “Me gusta”, la denominamos “moneda sintiente”. Las redes sociales brindan a los usuarios un espacio de interacción donde compartir se ha convertido en un comercio de vida afectiva, y donde reaccionar es una forma de valoración (calificación) administrada por la inteligencia sensible de la técnica.

Podríamos afirmar que las unidades mínimas de expresión como el “Me gusta” usadas en las redes sociales podrían considerarse un fenómeno de efectuación del ejercicio del poder sensóptico. La economía de la vida afectiva en las redes sociales ocurre gracias a una lógica algorítmica que administra la sensibilidad individual y colectiva. Vivimos en el marco de una economía de la vida afectiva que implica formas de control horizontal senso-reactivas entre los usuarios y mecanismos de administración corporativa de la información tendientes a la obtención de beneficios económicos, sociales y políticos.

Reputación Online y el Impacto en el Consumo y el Mercado Laboral

La reputación online es el reflejo del prestigio o de la estima de una persona o una marca en internet. En muchos sectores (como el de la restauración/hotelero, el de las redes profesionales o el del consumo colaborativo), el sistema de ratings se ha convertido en un factor fundamental.

ESADE Alumni organizó una sesión titulada «Black Mirror a debate: redes sociales y reputación online», a partir del análisis del primer capítulo de la tercera temporada de la serie Black Mirror. Actualmente, tiene más importancia un comentario digital negativo que una valoración positiva. «Las opiniones siempre han tenido mucha influencia, pero ahora son decisivas en muchos de los negocios, porque cualquier usuario puede compartir una experiencia», comentó Alejandro Lorenzo. Antes todo dependía de los comentarios de los expertos para determinar la cualidad de un producto o servicio, pero ahora cualquier persona con acceso a Internet puede dar su opinión al respecto. Por esta razón, Lorenzo insistió en que «es fundamental invertir tiempo en analizar las opiniones, porque suponen una oportunidad para ver qué estás haciendo bien e intentar solucionar cualquier problema».

«Todo se mueve por las estrellas que puede tener un producto», remarcó Coromina, quien ve cómo se mide la reputación de cualquier servicio con tan solo un clic. Y es que, cuando nos descargamos una aplicación, podemos ver cuántas estrellas tiene, lo que constata la satisfacción de los usuarios. «Cuando una app tiene solo 3 estrellas sobre 5, que en el fondo es una buena nota, ya no te la descargas», añadió Tost. Y es que los usuarios dan mucha importancia a las críticas porque, según datos de estadísticas, un lector mira de 10 a 15 opiniones de media.

Esta presión también se está dando en el mundo de los influencers. «Nos están calificando en todo momento», explicó María José Cayuela. «En el sector de los blogueros, según el engagement y el alcance que tengas entre tus seguidores, en las listas de los eventos te marcan un precio o te invitan. Dependemos de algoritmos que te obligan a tener mucha interacción. Es una lucha entre los algoritmos y las personas». El problema, como apuntó Carreras, es que no se puede dejar de estar en las redes sociales y, además, el mercado se aprovecha.

Coromina insistió en que «muchos políticos gobiernan a golpe de tuit», y algo similar pasa en las contrataciones realizadas desde el departamento de Recursos Humanos de las empresas. Muchas se fijan en cómo es la persona en sus redes sociales, y no todas son fiables. Según Lorenzo, «hay que ir con cuidado, porque cada canal tiene su funcionalidad». Cayuela, por su parte, explicó que todo lo que hacemos deja rastro: «Por esa razón, no solo debemos dejar comentarios negativos en las redes, sino también sobre todo aquello que nos parece satisfactorio». Según Tost, todo depende del uso que da el usuario en masa a la red social. En este sentido, una educación digital sería fundamental para corregir los errores que se cometen en la red. Cayuela subrayó que para la «Generación Like», los niños de 12 años, es importante la popularidad en las redes sociales y que un like puede determinar una amistad.

Impacto del comercio electrónico

Tecnologías de Black Mirror y su Reflejo en el Comercio Electrónico y la Interacción Digital

Black Mirror nos lleva a futuros ficticios con protagonistas víctimas de la tecnología, pero muchos de los recursos tecnológicos de la serie ya están entre nosotros. Aquí una recorrida por algunas de las herramientas digitales que ya existen y sus implicaciones en el comercio y la sociedad:

Tecnología en Black Mirror Episodio / Descripción Equivalente o Implicación en el Mundo Real / Comercio
Clonación y Mundos Virtuales Inmersivos Robert Daly crea clones digitales de sus compañeros de trabajo en un mundo virtual a partir de su ADN. La clonación es una realidad (oveja Dolly). Entornos virtuales inmersivos (MMORPG) son populares, abriendo mercados de bienes virtuales y identidades digitales.
Imitación Vocal / Transferencia de Conciencia La conciencia de Ashley es transferida a una versión robótica (Ashley Too) que pertenece a una fan. Conceptos como los avatares de ABBA para espectáculos. chatbots y IA pueden imitar voces y personalidades, lo que es relevante para asistentes virtuales y atención al cliente.
Vehículos Autónomos Una camioneta de pizza autónoma atropella a un peatón, desencadenando una serie de eventos. Los vehículos autónomos son una realidad que exige pautas éticas. Pizza Hut y Toyota presentaron en 2018 un concepto de "vehículo de entrega completamente autónomo".
Alimentos desde Células Bing Madsen y Abi consumen alimentos cultivados en una placa de Petri. Los cultivos producidos a partir de células se están convirtiendo en una realidad, impactando la industria alimentaria y el comercio de productos sostenibles.
Recuerdos Imborrables / Implantes de Memoria Un implante graba todo lo que se hace, ve y escucha, permitiendo revivir cada momento. Existen anteojos que graban video y lentes de contacto que toman fotos. Neuralink propone implantes cerebrales, lo que implica una recolección masiva de datos personales para servicios y monitoreo.
Recuperar Seres Queridos (a través de IA) Martha contacta con un sustituto artificial de su novio fallecido, reconstruido a partir de su historial digital. Los chatbots y la IA ya pueden imitar a una persona real. Desarrollo de robots sociales que utilizan datos personales para simular interacciones, creando nuevos servicios de "compañía" digital.
Plataformas para Citas (Algorítmicas) Frank y Amy se encuentran gracias a "El Sistema", que coteja datos para emparejar sujetos ideales. Tecnología popular y muy difundida de las plataformas para vínculos personales, donde los algoritmos se utilizan para "vender" o "emparejar" perfiles, generando una economía de las relaciones.

Más que Skynet, la megainteligencia artificial de Terminator que dirige la rebelión de las máquinas, son estos pequeños dispositivos tecnológicos los que, al transformar radicalmente la cognición, la percepción y las relaciones interpersonales, están modificando a fondo el ecosistema mediático y social.

La Filosofía del "Me Gusta" y la Alienación Digital

Para Esteban Ierardo, el planteo del capítulo “Caída en picado” de Black Mirror nos sitúa en primera instancia en una cuantificación de la vida mediante un puntaje. Esto, que podemos visualizar actualmente en diversas aplicaciones donde valoramos cuantitativamente servicios, personas y productos, tiene como consecuencia una forma de alienación. “Reducir a las personas a una cantidad de estrellas, a un puntaje determinado y cambiante, pero constante, supone que lo humano se aliena, o se hace algo extraño ajeno a sí mismo” (Ierardo, 2018: 125). Se cuantifica el valor de la vida afectiva de los usuarios. Este valor se obtiene a partir de las calificaciones que otros usuarios realizan mediante el uso de unidades mínimas de expresión en aplicaciones técnicas capaces de procesar, administrar y socializar la información en las redes sociales.

Byung-Chul Han sugiere que el uso del botón “Me gusta” implica formar parte de un entramado tecnocultural de dominación del capitalismo. “El botón de ‘Me gusta’ es su signo. Uno se somete al entramado de poder consumiendo y comunicándose, incluso haciendo clic en el botón de ‘Me gusta’. El neoliberalismo es el capitalismo del ‘Me gusta’” (Han, 2014: 17). Al traducir nuestras sensaciones en unidades mínimas de expresión en las redes sociales, devenimos, parafraseando a Klossowski, una moneda sintiente. Convertirnos en moneda sintiente implica la articulación de una sensación expropiada que encuentra, en el tráfico cuantificado de las emociones de las redes sociales, su equivalente simbólico: “Me gusta”, “Me encanta”, “Me enoja”, “Me entristece”, “Me disgusta”. Al socializar las sensaciones, se artificializa el sentir (alegría, tristeza, enojo, molestia) a través de ciertos signos capaces de expresar un fenómeno sensorial y afectivo. Las unidades mínimas de expresión en las redes sociales adquieren la forma del dinero, convirtiendo nuestro sentir personal, íntimo y privado en una moneda sintiente que expresa su carácter impersonal, neutro y anónimo en su “carácter cuantificado”.

Para Franco Berardi, la obsesión económica provoca una permanente movilización de la energía productiva. Dada la gran cantidad de fuentes de estimulación nerviosa generadas por el mercado de la información, la atención se vuelve un recurso escaso. Se ha erosionado la capacidad de atención consciente, y el tratamiento de la información, así como la toma de decisiones, es cada vez más automática. Somos gobernados por alternativas binarias que generan un empobrecimiento de la experiencia que conduce a una reducción de la sensibilidad. La de-simbolización psico-económica de las formas de vida contemporánea es el resultado de la administración cibernética de las sensaciones y emociones. Dicha administración cibernética se efectúa mediante la cuantificación de las unidades mínimas de expresión que representan, en los regímenes psico-económicos del capitalismo audiovisual, una micro-divisa universal de intercambio: la moneda sintiente. Esta moneda que obtenemos a cambio de ceder información de nuestra vida afectiva nos posiciona, de mejor o peor manera, frente a la mirada pública en función de la cantidad que seamos capaces de obtener.

tags: #black #mirror #comercio #electronico #analisis

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