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Comunicación

El Mercado Negro de Teléfonos Móviles: Un Negocio Clandestino y sus Consecuencias

by Admin on 28/09/2025

Diariamente, en ciudades como Barcelona, se denuncian una media de 450 hurtos y robos al descuido. Más de la mitad de estos incidentes ocurren en las calles de Ciutat Vella. Los delincuentes han descubierto que robar un móvil es mucho más rentable y fácil que robar una cartera.

Los turistas, que utilizan sus teléfonos cada vez más como cámaras fotográficas, y la dependencia generalizada de estos dispositivos, hacen que estos aparatos, valorados en muchos casos en cerca de mil euros, sean llevados con demasiada despreocupación en la mano.

Tras el asalto, los teléfonos móviles inician un camino vertiginoso que les puede llevar, en pocas horas, a ser vendidos en cualquier establecimiento de telefonía de una ciudad marroquí. El país del norte de África es el principal destino de un porcentaje altísimo de los aparatos robados en Barcelona.

Es curioso porque marcas importantes como Apple carecen de tiendas oficiales en el país vecino, pero hay decenas de establecimientos en Casablanca o Marrakech en los que se venden como si fueran nuevos. Ciutat Vella es el escenario principal de este tipo de delito, y los turistas, las víctimas. Los teléfonos se roban porque hay un gran mercado negro dispuesto a comprarlos, sin preguntar procedencia.

Los responsables policiales de Ciutat Vella reconocen que las calles del distrito son, además, el lugar en el que se reúnen todos los teléfonos robados en el resto de la ciudad. En estos momentos el perfil mayoritario del ladrón de móviles es un menor marroquí o adolescente que acaba de adquirir la mayoría de edad y ha decidido sobrevivir delinquiendo fuera del sistema de protección.

En solitario o en grupo, elige a las víctimas y roba a destajo. “Realizan tirones con una gran facilidad porque la gente camina despreocupada con el teléfono en la mano.

El teléfono permanece en manos del ladrón poco tiempo. El distrito tiene diferentes pisos francos regentados también por marroquíes, argelinos o pakistaníes que compran al contado cualquier aparato, encendido, apagado, bloqueado, dañado durante el robo... Todo vale.

Rutas del Tráfico de Móviles Robados

La gran mayoría de esos móviles se guardan en los pisos durante unos días y después viajan, o por carretera y ferry, por avión en la maleta o en paquetes vía postal, hasta Marruecos. También a Argelia, pero haciendo una primera parada en Marsella.

Otros terminales acaban por piezas o enteros en locutorios y tiendas de telefonía móvil regentadas por pakistaníes en el Raval. Estos son los más cuidadosos trabajando con material robado y los más difíciles de detectar comercializando piezas de origen ilícito, explican fuentes policiales.

Muchos aparatos no permanecen más de una hora en manos de los ladrones. El término IMEI significa international mobile equipment identity y es un identificador único que tiene cada móvil. La combinación de los 15 números de un IMEI no la tiene ningún otro teléfono del mundo, y cuando el dispositivo se conecta a una red envía automáticamente ese identificador. Se trata de una especie de carnet de identidad único, con el que se puede identificar sin error en todo el mundo.

Pese a todo, Urpa de Barcelona diseñó su propio programa informático para cotejar semanalmente las referencias de los IMEI que se denuncian en toda Catalunya con los listados que les envían esos locutorios y los comercios de segunda mano. Semanalmente reciben unas 1.500 referencias de objetos que han sido denunciados. La inmensa mayoría son teléfonos.

Pero es difícil que en los listados que los comercios facilitan a los Mossos se detecten piezas robadas. Esta unidad realiza inspecciones por sorpresa en estos establecimientos y no hay semana que no encuentren terminales que han sido denunciados por robo.

Otro de los agujeros negros del sistema son las tiendas de reparación de teléfonos, en la que los ciudadanos chinos se están haciendo fuertes abriendo nuevos locales. Aquí si que no hay ningún tipo de control.

La unidad de investigación de la Guardia Urbana de Barcelona logró desarticular una organización criminal integrada por miembros de una misma familia rumana que, además de desvalijar coches de turistas estacionados en parkings de la ciudad, vendían en un piso de la calle Agricultura todo el material robado. En ese punto de receptación del barrio del Besòs los investigadores localizaron material por valor de 300.000 euros.

Los detenidos, tres de los cuales ingresaron en prisión, vendían el material robado en ese piso, en el que también vivían, o lo distribuían en otros inmuebles de Ciutat Vella.

Miles de teléfonos móviles robados en España parecen seguir una ruta internacional que termina en mercados clandestinos, especialmente en Marruecos, según un reportaje de El Confidencial. A menudo, estos dispositivos, robados principalmente en ciudades como Barcelona y Madrid, cruzan el Estrecho de Gibraltar para terminar en mercadillos en ciudades como Sidi Slimane, conocida por ser un punto clave del comercio negro de dispositivos electrónicos en la región.

Los teléfonos robados en España son obtenidos por redes criminales bien organizadas, que operan en las principales ciudades del país. Según varios informes policiales, estas organizaciones suelen emplear una logística compleja para trasladar los dispositivos a Marruecos.

En muchos casos, los teléfonos robados son “lavados” y desbloqueados, eliminando cualquier tipo de restricción que impida su reventa. En Marruecos, existen centros especializados donde estos dispositivos son reacondicionados y preparados para el mercado negro. Una vez en Sidi Slimane, los teléfonos son vendidos a precios mucho más accesibles que en Europa, lo que hace que el mercado clandestino sea atractivo tanto para locales como para revendedores de otras regiones de África y Asia.

Los cuerpos policiales, como los Mossos d’Esquadra en Cataluña, insisten en la importancia de denunciar el robo de un teléfono y registrar su número IMEI (Identidad Internacional de Equipo Móvil). Este número permite identificar de forma única cada dispositivo, facilitando su rastreo en caso de que sea detectado en alguna red o mercado ilegal.

Sin embargo, las redes criminales que operan en el mercado negro han encontrado maneras de eludir este control, a menudo cambiando el IMEI o vendiendo los dispositivos en países donde no existen mecanismos de verificación tan estrictos.

Para muchos usuarios, la experiencia de perder un móvil se convierte en una pesadilla al ver cómo los dispositivos, robados en su país, terminan fuera de su alcance. Susana Alegría, una víctima entrevistada en el programa Espejo Público, compartió cómo pudo rastrear su móvil hasta Marruecos poco después de que fuera robado, aunque ya estaba apagado.

Casos como el de Susana son cada vez más comunes, y el aumento de este tipo de incidentes ha llevado a muchos a exigir mayores sanciones y una cooperación internacional para frenar esta red.

En los seis primeros meses de 2025 se robaron en Barcelona más de 2.700 smartphones. Un dato que preocupa no solo a residentes y visitantes, también a las fuerzas de seguridad. Precisamente ahora, los Mossos d’Esquadra han habilitado una herramienta muy útil para que algunos de estos teléfonos robados puedan volver a sus legítimos propietarios.

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Operaciones Policiales y Recuperación de Dispositivos

En el mes de julio, los Mossos completaron una importante operación policial en Barcelona. Gracias a ella, lograron restacar un millar de teléfonos que habían sido robados en las calles de la ciudad, además de ordenadores, tablets y hasta una buena suma de dinero en efectivo.

Los más de mil móviles robados que han recuperado los Mossos d’Esquadra esperan a sus dueños en las dependencias policiales. Si tú también has sido víctima de uno de estos robos, hay esperanza: puedes comprobar en esta página web si tu dispositivo está entre los teléfonos que se han podido rescatar.

En caso positivo, tendrás que ponerte en contacto con la Policía de la Generalidad-Mossos d'Esquadra para verificar la información y que te informen de los siguientes pasos.

La geolocalización fue la clave. Los Mossos se apoyaron en herramientas de geolocalización para recuperar este millar de dispositivos, que en el mercado negro habrían tenido un valor en torno a los 400.000 euros, y desmantelar el grupo criminal que lo controlaba.

Gracias a herramientas como 'Encontrar mi iPhone' de Apple o 'Find Hub' de Google, muchas víctimas coincidieron en la ubicación de sus teléfonos en ciertas direcciones del barrio del Raval, lo que ayudó a los Mossos a centrar la búsqueda.

La investigación arrancó a principios del año pasado a raíz de diferentes denuncias de personas que le habían robado el móvil y los habían geolocalizado en distintas direcciones del barrio del Raval. Además, la policía recuperó 1.022 smartphones robados que podrían alcanzar los 400.000 euros en el mercado negro. También intervinieron 74 ordenadores, 32 tablets, 15 datáfonos y 43.000 euros en efectivo.

Esta red criminal operaba en pisos ubicados en el Raval, desde donde compraba el material sustraído a delincuentes habituales que actuaban en el centro de Barcelona.

Los móviles robados no solo procedían de la capital catalana sino de diferentes zonas de Catalunya, como de una discoteca de Sitges o un festival de música de Montmeló. Incluso hay algunos dispositivos fuera del territorio catalán, arrebatados durante la feria de abril de Sevilla o en un festival musical en el municipio madrileño de Torrejón de Ardoz.

Los ladrones actuaban tanto en la calle, como en las estaciones de metro, en las terrazas de los bares, en discotecas o en comercios. Los propietarios de estos dispositivos eran dobles víctimas. Además de quedarse sin su terminal, recibían un mensaje fraudulento bajo una “apariencia legítima” en el que les solicitaban los credenciales de acceso al móvil para poder recuperarlo. A partir de ahí realizaban compras por la zona en pequeñas tiendas, principalmente supermercados, fruterías y carnicerías, que actuaban en connivencia con los delincuentes.

Hasta el momento, la policía ha acreditado una estafa por valor de unos 25.000 euros. Una vez que los criminales ya no podían realizar estafas con los móviles les daba dos salidas. Una de ellas era trasladarlos a Marruecos por carretera para venderlo en el mercado negro.

Apartado Web para Localizar el Móvil Robado

De los 1.022 móviles recuperados por la policía, por el momento han identificado a 171 propietarios a través de las denuncias. Para el resto de los aparatos, los agentes tratan de identificar al propietario y si no es posible se pondrán en contacto con las compañías de telefonía.

La investigación, enmarcada dentro del plan Kanpia contra la multirreincidencia, la lideró la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos con la Unidad de Investigación de Ciutat Vella y del área regional de investigación de Barcelona.

Los Mossos d’Esquadra llevaron a cabo una operación que puso fin a una red de tráfico de móviles robados, lo que resultó en la detención de 20 personas implicadas en este mercado negro de móviles y la incautación de más de 1.000 móviles, entre otros dispositivos.

Los criminales, en primer lugar, robaban los dispositivos móviles en Barcelona, y en algunos casos procedían a venderlos directamente en el mercado local. Según datos oficiales, en Cataluña se roban más de 150 móviles cada día.

El segundo método de las organizaciones criminales era estafar a las víctimas de robo mediante phishing.

La semana pasada, los Mossos llevaron a cabo el operativo y realizaron 11 registros entre domicilios y comercios, donde incautaron 1.000 móviles, 74 ordenadores, 32 tablets y más de 40.000 euros en efectivo.

Los agentes detuvieron a 20 personas, de los cuales cuatro han ingresados en prisión provisional. Según la investigación policial, las víctimas no solo perdían sus móviles tras el robo, sino que algunas personas también fueron víctimas de estafa por el método del phishing.

Según las autoridades, el grupo criminal que ofrecía este software ilegal y estafaba a las víctimas logró a obtener 25.000 euros hasta este método.

Los agentes ya han logrado identificar a 171 dueños de los 1.022 dispositivos recuperados, e incluso han enviado uno de los móviles a Islandia, para que vuelva a las manos de su dueño, un turista que fue víctima de robo mientras estaba de viaje en Barcelona.

El Mercado Negro en las Prisiones

La introducción ilegal de teléfonos móviles en las cárceles y su circulación entre los internos se ha convertido en uno de los principales problemas de los centros penitenciarios de España, entre ellos el de Botafuegos, en Algeciras.

El sindicato Acaip ha alertado de una situación que ha generado "un mercado negro que conlleva graves consecuencias para la seguridad del establecimiento y el buen orden interno".

"Los teléfonos móviles se han convertido en uno de los objetos más codiciados dentro de prisión", advierte Acaip, que contabiliza en 571 móviles los teléfonos interceptados de manera ilegal dentro de Botafuegos entre los años 2020 y 2024. Unas cifras en el resto de cárceles del país asciende a 12.882 móviles. Tan solo el pasado año se requisaron un total de 2.884 dispositivos de los cuales 59 fueron retirados en la cárcel de Algeciras.

El sindicato penitenciario recuerda que "los teléfonos móviles están prohibidos dentro de los centros penitenciarios porque permiten a los internos eludir los controles de comunicación establecidos, facilitando la continuidad de actividades delictivas, como la violencia de género, el narcotráfico o seguir coordinando las redes criminales desde el interior de prisión".

Y agrega que "esta prohibición no solo responde a criterios de seguridad, sino también al cumplimiento del mandato constitucional de reducación y reinserción social".

Esta práctica cada vez más habitual provoca que los funcionarios tengan que hacer frente a esta problemática "con medios insuficientes", ya que "los terminales son cada vez más pequeños y fabricados con plásticos por lo que escapan fácilmente a los detectores de metales, al ser diminutos pueden esconderse en lugares insospechados".

Además, Acaip subraya que han surgido "nuevos métodos de introducción de estos objetos prohibidos", en especial los drones, "con capacidad de sobrevolar las instalaciones penitenciarias y depositarse de forma precisa en el lugar convenido, todo ello gestionado desde el exterior por bandas organizadas previo pago económico del interesado".

"Si la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias tiene interés en abordar la problemática que se vive a diario en las prisiones españolas, debe instalar equipos electrónicos con nuevas tecnologías, los actuales inhibidores de frecuencia tienen una función decorativa porque o no están operativos o están obsoletos porque solo inhiben redes 3G y actualmente la tecnología es 5G", sostiene el sindicato.

Acaip destaca la labor de los funcionarios "a pesar de contar con medios limitados y a la creciente sofisticación de los métodos para introducir estos objetos prohibidos en las cárceles" y remarca "el esfuerzo, compromiso y profesionalidad de los funcionarios".

Un mercado negro de teléfonos móviles se ha ido construyendo en las cárceles con el paso de los años hasta el punto de que solo en 2024 se intervinieron cerca de 2.900 dispositivos en los diferentes centros penitenciarios dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Unos datos que ponen de relieve el hecho de que el teléfono móvil es uno de los objetos más codiciados en una prisión, una realidad de la que Huelva no es ajena, en tanto que en el último año fueron decomisados quince móviles en la prisión onubense.

Los datos remitidos a este periódico por Acaip-UGT, a través de la recopilación efectuada por el Portal de Transparencia, reflejan "una preocupante estabilidad en su presencia dentro de las cárceles".

Tanto, que un tercio de los móviles retirados en los cinco últimos años -un total de 47- lo han sido en 2024. Huelva queda lejos de las provincias andaluzas que lideran el ranking de decomisos, véase los casos de Almería (195) o Málaga I (161), pero también sufre una tendencia ascendente común a todas las cárceles del país y sobre la que Acaip-UGT pone el foco porque "muchos de estos dispositivos son utilizados por internos especialmente peligrosos, como condenados por delitos de terrorismo, violencia de género o pertenecientes a bandas organizadas, cuyas comunicaciones están restringidas por motivos legales o de seguridad".

Un acceso a estos teléfonos que, prosiguen en su denuncia desde el sindicato, "no solo les permite continuar con su actividad delictiva, sino que también genera conflictos internos, deudas entre presos y episodios de violencia relacionados con su control y tenencia".

Ante ello, desde Acaip-UGT quieren "poner en valor el esfuerzo y compromiso de los empleados públicos penitenciarios que, a pesar de los medios limitados y la creciente sofisticación de los métodos de introducción, continúan trabajando intensamente para frenar este tipo de contrabando".

En base a ello, la central sindical indica que "los funcionarios deben hacer frente a esta realidad con medios claramente insuficientes". Al respecto, explican que los terminales son "cada vez más pequeños y están fabricados con componentes plásticos", por lo que "escapan fácilmente de los detectores de metales y pueden esconderse en los lugares más insospechados".

Una circunstancia que "obliga a realizar requisas exhaustivas, que requieren formación especializada y suficiente personal, algo que hoy en día no se garantiza en todos los centros", advierten.

Además, subrayan desde el sindicato, surgen nuevos métodos de introducción que suponen "una grave amenaza para la seguridad". Se refieren a los drones, cuya capacidad de sobrevolar instalaciones y depositar objetos con precisión "convierte a estos dispositivos en vectores de riesgo casi indetectables, capaces de burlar las defensas actuales de los centros".

Ante ello, el sindicato reclama inversión "urgente y decidida" en tecnología moderna de seguridad, pues los inhibidores "instalados hace años, basados en redes 3G, han quedado obsoletos ante el avance de las telecomunicaciones".

En un comunicado de denuncia, Acaip-UGT sostiene que "la seguridad en prisión es un prerrequisito para la aplicación efectiva de los programas de reinserción. La introducción y uso de objetos prohibidos como los teléfonos móviles desestabiliza gravemente la convivencia, fomenta la violencia y socava los objetivos del sistema penitenciario. La lucha contra esta amenaza debe ser una prioridad para la Administración, dotando a los trabajadores de los medios humanos y técnicos necesarios para garantizar el orden y la seguridad en los centros".

tags: #mercado #negro #telefono

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