Bernardo Ruiz: El Legado Inmortal del Pionero del Ciclismo Español
En el vasto universo del ciclismo, hay nombres que resuenan con una fuerza inquebrantable, y uno de ellos es, sin duda, Bernardo Ruiz. Su figura se erige como un pilar fundamental en la historia del ciclismo español, no solo por sus proezas deportivas, sino por el espíritu indomable que lo llevó a abrir caminos en tiempos de posguerra y escasez.
Los Primeros Pedales y la Forja de un Campeón
Bernardo Ruiz Navarrete, nacido en Orihuela el 8 de enero de 1925, fue un hombre que conoció desde temprana edad las dificultades de la vida. Obligado por el hambre de la posguerra, sus primeras pedaladas estuvieron ligadas al "estraperlo", ayudando a su familia en el campo y transportando hasta 50 kilos de productos entre Orihuela y Cartagena en una vieja bicicleta. En esos 80 kilómetros se forjó su leyenda, en la carretera entre la capital de la Vega Baja y la ciudad portuaria cartagenera.
Su hijo recuerda que "en las salidas con los amigos siempre se escapaba", lo que demuestra su talento innato. También fortaleció sus piernas en las empinadas cuestas del Seminario de Orihuela, en el monte San Miguel, con pendientes de hasta el 25%. A los 16 años, su primera victoria en una ruta de aficionados le reportó 25 pesetas, el triple de lo que cobraba su padre en un mes, un incentivo que decantó la balanza hacia el ciclismo profesional.
Ascenso al Olimpo Ciclista Nacional
Bernardo Ruiz se dio a conocer en la Vuelta a Valencia por etapas, encuadrado en el equipo del “Frente de Juventudes” y representando a Alicante. Se adjudicó no solo la prueba, sino también el Gran Premio de la Montaña, un título muy valorado en la época. Su carrera profesional, que abarcó desde 1945 hasta 1958, estuvo marcada por victorias de gran calibre:
- Su triunfo inesperado en la Vuelta a Cataluña (1945), a la temprana edad de veinte años.
- Su victoria absoluta en la Vuelta a España (1948), una carrera que él mismo consideraba "la más divertida de todas". Su icónica llegada al Santiago Bernabéu (entonces estadio de Chamartín) fue inmortalizada por las fotografías de los diarios deportivos.
- Su elocuente triunfo en la Barcelona-Pamplona (1951), una prueba de 437 kilómetros corrida tras moto en dos sectores, bajo un escenario dantesco a causa del viento en los Monegros. Ignacio Orbaiceta, montado en su motocicleta, contribuyó a esta sonada victoria.
La Conquista de la Esfera Internacional: El Tour de Francia
Aunque Bernardo Ruiz ya había conquistado buenos laureles en España, su verdadero prestigio lo alcanzó en la ronda gala, el Tour de Francia. El Tour, por su categoría, es la prueba por excelencia que siempre ha marcado la pauta de los acontecimientos ciclistas y constituye el trampolín de mayor proyección mundial. Fue él quien abrió las puertas a nuestro ciclismo, por entonces maltrecho por la escasa capacidad económica del país y la ausencia de patrocinadores.
Victorias en el Tour de 1951 y el Histórico Podio de 1952
En el Tour de 1951, ganó destacadamente dos etapas que finalizaban en Brive (10ª) y en Aix-les-Bains (21ª), victorias que no fueron nada fáciles. Como consecuencia, se clasificaría el noveno en la clasificación final.
Pero el hito más trascendental llegó en la edición de 1952. Por primera vez, a Ruiz le cupo el alto honor de ser el primer español en subir al podio, al conquistar un brillante tercer puesto. El vencedor fue el inolvidable ciclista italiano Fausto Coppi, con nada menos que 28 minutos de ventaja sobre el belga Stan Ockers. Tras Bernardo Ruiz, situado a 34 minutos, quedaron figuras de prestigio indiscutible como Gino Bartali, Jean Robic y Fiorenzo Magni.
Este Tour fue especial, con finales de etapa por primera vez en el Alpe d’Huez, Sestrières y el Puy de Dôme (en las tres cimas ganó Coppi), y etapas de hasta 350 kilómetros. Es el mismo Tour de la legendaria foto de Bartali y Coppi pasándose un bidón en la subida al Télégraphe. Una foto con trampa, por cierto: está recortada para dar mayor protagonismo a los dos italianos. En la versión completa aparece también Ockers, a la derecha de la imagen, y justo detrás se vislumbra levemente otra bicicleta, otro ciclista. Irreconocible, tapado por los dos actores principales. Era él, Bernardo Ruiz.
| Año | Competición | Logro Destacado |
|---|---|---|
| 1945 | Vuelta a Cataluña | Victoria Absoluta |
| 1948 | Vuelta a España | Victoria Absoluta |
| 1951 | Tour de Francia | Ganador de 2 etapas |
| 1952 | Tour de Francia | Tercer puesto en la general |
| 1955 | Giro de Italia | Ganador de 1 etapa |
Tour de France 1951 (21e étape)
Un Héroe en la Posguerra y el Emprendimiento de "El Pipa"
Bernardo Ruiz era un héroe inmensamente popular, y los detalles de su vida, su infancia en Orihuela y su llegada a Barcelona para abrirse camino en el ciclismo profesional, llenaban las páginas deportivas. Provenía de una familia represaliada en el franquismo por sus simpatías izquierdistas, con un padre agricultor que se presentaba habitualmente en el cuartelillo de la Guardia Civil.
Su éxito en el Tour le reportó jugosos contratos de exhibición y le solucionó la vida. Entre sus primeros caprichos, en París se compró un "haiga", un vehículo de importación, a poder ser norteamericano, encargado simplemente así: “Quiero el más grande que haiga”.
El ciclismo de su época era inimaginable hoy en día. Decía Ruiz en 1950 sobre las condiciones imprescindibles para disputar un Tour con dignidad: “Hacen falta tubulares, tu-bu-la-res (repite silabeando) que es el problema grave para los corredores españoles. Luego buenas máquinas, condiciones económicas, un buen director, dos masajistas, un periodista oficial que lleve nuestra campaña a la prensa española, imprescindible para nuestra moral, y que venga también una persona de prestigio que represente el pabellón hispano.” En aquellos tiempos, el corredor era su propio mecánico y Bernardo tenía habilidad para la mecánica, como la tuvo en su adolescencia para la agricultura.
Tras retirarse definitivamente en 1958 después de catorce largas temporadas, Bernardo pasó unos años como director deportivo, guiando a Ángelino Soler, el ganador más precoz de La Vuelta en 1961 con 21 años. Más tarde, "El Pipa", como así le llamaba su familia por su manía de chuparse el dedo, montó un establecimiento de motocicletas y bicicletas en su Orihuela natal, demostrando su espíritu emprendedor.
Reconocimientos y Legado
Bernardo Ruiz, el primer ciclista español en subir al podio del Tour, el primero en ganar una etapa en el Giro de Italia (1955) y el ganador de la Vuelta a España de 1948, fue un hombre único que marcó la historia del ciclismo en España.
A lo largo de su vida, recibió numerosos homenajes. En 2015, fue nombrado Hijo Predilecto de Orihuela, y la ciudad le dedicó el pabellón municipal y el jardín del parque de La Ocasara. En el día de su centenario, el 8 de enero de 2025, Orihuela le rindió un emotivo tributo en el auditorio La Lonja, donde su hijo leyó un discurso reivindicando la figura de su padre. "Me hacen llorar", dijo Bernardo, visiblemente emocionado, mientras el auditorio se ponía en pie en una ovación.
Bernardo Ruiz fue la primera leyenda de España, un pionero que, en años donde no había ciclistas gregarios ni tácticas de equipo y se recorrían carreteras de baches, abrió el camino a todo el ciclismo español. Después llegarían Bahamontes, Ocaña, Perico e Induráin, pero el nombre de Bernardo Ruiz siempre perdurará en la memoria como el ciclista que revitalizó el ciclismo español y nos abrió las esperanzas en la esfera internacional.
