La Batalla de Market Garden: Un Resumen Detallado
Tras el éxito del desembarco de Normandía y la liberación de Francia y Bélgica, los aliados idearon un atrevido plan para acelerar el fin de la guerra. Mediante un ataque quirúrgico a través de Holanda pretendían sortear las defensas de la Línea Sigfrido e invadir Alemania.
Ideada por el comandante en jefe británico, el mariscal Montgomery, la operación Market Garden pretendía hacerse con el control de la estratégica carretera que llevaba de Bruselas hasta Arnhem, abriendo un corredor a través de las defensas alemanas que les llevaría al otro lado del Rin. Para ello 41.000 paracaidistas capturarían los puentes que jalonaban la ruta (nombre en código Market), coordinados con el avance por la carretera de las divisiones acorazadas británicas (Garden).
Mapa de la Operación Market Garden. Fuente: Wikipedia
El Inicio de la Operación Sobre Holanda
La operación empezó la mañana del día 17 de septiembre con el despegue de cientos de aviones desde Inglaterra, una flota aérea que incluía planeadores cargados con jeeps y munición, además de cañones antitanque ligeros con los que hacer frente a los panzers alemanes en la zona de desembarco. El objetivo principal de la invasión era el puente sobre el Rin en Arnhem, que fue confiado a las divisiones aerotransportadas británicas y polacas, mientras que los cruces más al sur, en Eindhoven y Nimega serían atacados por los americanos.
Pese al riesgo de saltar en pleno día, la luz del sol permitió a los paracaidistas agruparse rápidamente en los puntos de salto, empezando de inmediato el ataque sobre los puentes. En el sur la cosa empezó bien: la división 82 de James M. Gavin se apoderó rápidamente de los cruces alrededor de Nimega, al tiempo que la 101 ocupaba Eindhoven.
Por desgracia en Arnhem polacos y británicos se toparon con una inusitada resistencia, fortalecida por la 2ª división panzer SS, que aunque identificada por la resistencia había sido ignorada por la inteligencia aliada. Debido a ello solo el 2º batallón del coronel John Frost logró llegar hasta el extremo norte del puente, donde al punto fue rodeado por los alemanes. Los británicos además estaban aislados del resto de fuerzas aliadas por el fallo de sus radios, de modo que debieron recurrir a palomas mensajeras para comunicarse.
Su situación era todavía más crítica debido a la falta de aviones, lo que obligó a dos tercios de sus efectivos a quedarse en Inglaterra la mañana del salto, a la espera de ser desplegados en una segunda oleada, y cuando al fin saltaron, los británicos fueron diezmados por el fuego enemigo. Formando una tercera oleada, los polacos quedaron en tierra debido a la niebla, de modo que no serían desplegados hasta al cabo de tres días, con los alemanes ya sobre aviso gracias a que habían capturado un maletín con los mapas de la operación.
La Carretera del Infierno
Mientras los aliados quedaban cercados en Arnhem, mucho más al sur empezaba el asalto blindado, con una barrera de artillería que arrasó las posiciones alemanas de la frontera belga. Esto obligó al cuerpo de ingenieros a traer desde retaguardia un pontón Bradley, provocando un retraso de dos días que permitió a los alemanes reaccionar; iniciándose un contraataque general sobre las zonas de salto aliadas y el corredor abierto a lo largo de la llamada “carretera del infierno”.
Pese a ello el avance prosiguió tan buen punto el pontón estuvo terminado el 19. Con el apoyo de los carros Sherman y Cromwell los paracaidistas de la 101 llegaron hasta Nimega, enlazando con sus camaradas y llegando a 400 metros del puente de Arnhem. Allí la ofensiva fue detenida por el fuego de los alemanes, quienes iniciaron un duro contraataque que les empujó de vuelta a la ciudad, dejando a británicos y polacos abandonados a su suerte.
Puente de Arnhem después de la batalla. Fuente: Wikimedia Commons
Un Puente Demasiado Lejano
En Arnhem los paracaidistas aún resistían valientemente pese a contar solo con poca munición, gracias a la pérdida de las zonas de salto donde se suponía que debían aterrizar los planeadores con los suministros. La bolsa formada por el resto de paracaidista británicos se vio reforzada por el salto sobre sus posiciones de los tardíos refuerzos polacos, pero aunque mantuvieron su posición durante algunos días, el 25 los tigers rompieron sus líneas y les hicieron prisioneros. Con la extinción de este último reducto terminó la operación Market Garden, un duro revés para los aliados en el que sufrieron 16.000 bajas, incluyendo a los 6.000 paracaidistas que se habían rendido en Arnhem.
Tras el desembarco de Normandía los aliados avanzaron rápidamente, liberando París con ayuda de la resistencia francesa y capturando Bélgica a los alemanes. Desde allí se intentó tomar Holanda con un ataque combinado del ejército y los paracaidistas en la operación Market Garden en septiembre, la cual terminó en un sonado fracaso que supuso grandes pérdidas a británicos y norteamericanos.
El 17 de septiembre de 1944 empezó Market Garden, una arriesgada operación ideada por Bernard Montgomery para llegar hasta Berlín y poner fin a la contienda. Septiembre de 1944 fue, en principio, un mes dulce para el ejército Aliado. Por un lado, el avance a través de Francia después del Desembarco de Normandía (acaecido el 6 de junio de 1944 ) se había hecho a buen ritmo tras ... aplastar las bolsas de resistencia germanas. Por otro, Berlín ya aparecía en el mapa como un objetivo plausible al que había que llegar cuanto antes.
Desde su puesto en el canal Mosa-Escalda, el teniente general Brian Horrocks, comandante del XXX Cuerpo de Ejércitos británico, dio orden de iniciar el ataque y pasar a la fase Garden, por la carretera que iba hacia el norte en dirección Valkenswaard-Eindhoven, una vez consumado el asalto aerotransportado. Trescientos cincuenta cañones arrasaron las posiciones alemanas en el reducido espacio de un kilómetro y medio por siete de profundidad. Por ahí, siguiendo la mencionada carretera, avanzaron los cientos de carros de combate y vehículos blindados que cruzaron la frontera holandesa.
Todo parecía ir bien pero, aguantando el intenso fuego, los alemanes contraatacaron desde posiciones bien camufladas a ambos lados de la carretera. Su resistencia fue mucho más dura de lo previsto. El general Horrocks había esperado recorrer los 19 kilómetros hasta Eindhoven en dos o tres horas, pero al anochecer solo había cubierto 10 kilómetros hasta Valkenswaard. La 101ª División norteamericana, en vista de que la vanguardia blindada de Horrocks no había llegado todavía a Valkenswaard, consideró que su objetivo más urgente era ocupar el puente del Son sobre el canal Wilhelmina, pero tuvieron un contratiempo importante cuando los alemanes lo volaron.
El plan era brillante, audaz y contundente. Se denominó Operación Market-Garden. Market era el elemento aéreo y Garden era el elemento terrestre. El 17 de septiembre las 101a y 82a Divisiones Aerotransportadas norteamericanas tomarían los puentes sobre el Son y el Canal Guillermina en Eindhoven, y sobre el Mosa y el Waal en Grave y Nimega, respectivamente; y la 1a División Aerotransportada británica (que incluía la I Brigada Paracaidista Independiente polaca), se haría con el puente sobre el Rin en Arnhem. Al propio tiempo el XXX Cuerpo británico (Horrocks) encabezado por los carros de combate de la División de Guardias avanzaría desde el Canal Mosa-Escalda por la carretera que une a lo largo de 96 Km. las localidades citadas.
Los aparatos de radio no funcionaron y los batallones quedaron aislados entre sí y desconectados del mando de la operación (General Browning). Los SS ocuparon las zonas señalizadas por los paracaidistas para el lanzamiento de suministros, con lo que una parte de éstos cayeron en manos alemanas. También cayó en manos alemanas una carpeta con los planos de la operación que un soldado rescató de un planeador siniestrado, lo que permitió a Bittrich adelantarse al lanzamiento de la Brigada polaca. Cuando ésta, al tercer día, se lanzó fueron recibidos a tiros por los alemanes, sin que los paracaidistas británicos pudieran avisarles.
El 21 septiembre, la 1ª Brigada paracaidista polaca saltó sobre Driel y, al día siguiente, el XXX Cuerpo logró enlazar con ellos. Los polacos quisieron cruzar el Rin en ayuda de la 1ª División, pero el intento acabó en desastre. El 24 septiembre se llevó a cabo el último intento de reforzar a la 1ª División. Otro de sus batallones intentó cruzar el río en Arnhem, pero los paracaidistas británicos fueron barridos por el fuego enemigo, hasta que finalmente el general Urquhart ordenó retirarse para evitar ser aniquilados.
La creencia de que la guerra estaba a punto de terminar resultó, como se ha podido comprobar, un fiasco. Un público que desde mucho tiempo antes de que comenzase la ‘batalla’ se agolpaba alrededor de las vallas instaladas en la explanada principal del parque. Y es que en la ciudad complutense hemos visto muchas recreaciones. A nadie le extraña ya ver los personajes que cada año llenan el centro de la ciudad durante el Mercado Cervantino.
17 de septiembre de 1944Pese a que las primeras fases de la operación tuvieron éxito, la captura del puente en Arnhem resultó ser un obstáculo insuperable. Hoy se cumplen 80 años del inicio de la Batalla de Arnhem, un episodio fundamental en la Segunda Guerra Mundial que ocurrió del 17 al 26 de septiembre de 1944. Un enfrentamiento que formó parte de la Operación Market Garden, un ambicioso plan aliado que buscaba acabar con la guerra antes de Navidad de 1944.
Arnhem, una pequeña ciudad en los Países Bajos, se convirtió en el foco de la operación. El objetivo de las fuerzas aliadas era asegurar el puente sobre el Rin, el último obstáculo antes de penetrar en el corazón industrial de Alemania, el Ruhr. Si los aliados lograban capturar este puente intacto, podrían acortar la guerra considerablemente.
Puente de Arnhem. Recreación multiépoca. Murcia 2010
El 17 de septiembre de 1944, miles de paracaidistas fueron lanzados sobre Arnhem y sus alrededores. Las fuerzas aerotransportadas, conocidas como la 1ª División Aerotransportada Británica, bajo el mando del General Robert Urquhart, tenían la misión de capturar y retener el puente de Arnhem hasta la llegada del XXX Cuerpo británico, que avanzaba desde el sur.
La operación encontró dificultades desde el principio. Las fuerzas aerotransportadas quedaron aisladas debido a una serie de errores de planificación, problemas de comunicación y el inesperado despliegue de unidades de élite alemanas en la zona. Las divisiones Panzer alemanas, bajo el mando del general Kurt Student, estaban mejor organizadas y equipadas de lo que los aliados anticipaban, complicando los avances.
A pesar de la valentía de las tropas británicas, que resistieron durante días sin suficiente apoyo ni suministros, el puente de Arnhem no pudo ser tomado por completo. El 21 de septiembre, las fuerzas británicas que resistían en la ciudad estaban completamente rodeadas, y tras varios días de encarnizados combates, tuvieron que retirarse. La batalla terminó oficialmente el 26 de septiembre, con una dolorosa derrota para los aliados.
El fracaso en Arnhem significó que la guerra en Europa Occidental se prolongaría varios meses más. En lugar de un rápido avance hacia Alemania, los aliados tuvieron que replegarse y reorganizarse. El crudo invierno de 1944-1945 y la resistencia alemana en las Ardenas prolongaron el conflicto.
Aunque la Operación Market Garden no logró su objetivo estratégico, demostró el coraje y la capacidad de las tropas aerotransportadas aliadas. Arnhem se convirtió en un símbolo de heroísmo frente a la adversidad. La resistencia de los paracaidistas británicos, especialmente en la ciudad, es recordada como un ejemplo de valentía militar.
Monumento a la Operación Market Garden en Arnhem. Fuente: Wikimedia Commons
Ochenta años después, Arnhem sigue siendo un lugar de recuerdo. Cada año, en septiembre, los veteranos, descendientes y ciudadanos de los Países Bajos y otros países se reúnen para honrar a quienes lucharon y cayeron en esa cruenta batalla. En este aniversario especial, los actos conmemorativos incluyen ceremonias, saltos de paracaidistas en honor a los soldados originales, y visitas a los cementerios de guerra, donde descansarán muchos de los que dieron sus vidas en aquellos intensos días.
La Batalla de Arnhem fue un momento decisivo en la Segunda Guerra Mundial, no solo por su impacto militar, sino también por el sacrificio de las tropas aliadas. A 80 años de su desarrollo, sigue siendo un ejemplo de la complejidad de la guerra y del valor humano en medio de las más difíciles circunstancias.
A finales del verano de 1944 todos los países de los Aliados daban por hecho que la Segunda Guerra Mundial terminaría en Europa antes de la Navidad. Los Aliados vivieron unas semanas de dudas y discrepancias acerca de cómo actuar en el Frente Occidental después de la caída de Bélgica. El general Dwith Eisenhower en calidad de comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Aliada deseaba a ser posible concluir la guerra en Europa antes de la Navidad de 1944 o a lo sumo en Enero de 1945, pero antes de eso iba a ser necesario traspasar las impenetrables fortificaciones de la «Línea Sigfrido» que protegían las fronteras de Alemania desde los Países Bajos hasta la neutral Suiza.
El problema era que los suministros tardaban mucho en llegar desde los puertos de Normandía, únicos utilizables, a más de 500 Km. de distancia. Casi una quinta parte de la gasolina a transportar era consumida por los propios camiones que recorrían la ruta de los suministros, denominada Red Ball Highway.
Horrocks había prometido llegar al tercer día, pero habían transcurrido 9 días y la División de Guardias no llegaba; estaba atascada en la carretera al sur de Nimega. La 1a División de Paracaidistas luchó con tenacidad y heroísmo pero fue casi destruida; el II SS Panzer Korps también era tenaz y tenía mayor número de soldados y un armamento mucho más potente. Tanto los paracaidistas que ocuparon las proximidades del puente, en Arnhem, como los que resistían todavía en las cercanías de Oosterbeek (unos 6.000) cayeron prisioneros; aproximadamente otros 1.500 murieron. El resto, unos 2.000, tuvo que repasar el Rin, de noche, con medios improvisados, y con ayuda de la Brigada polaca que, por su parte, tuvo unas 500 bajas mortales.
Las consecuencias estratégicas del fracaso fueron importantes. Los Aliados volvieron a la estrategia combatir a lo largo de todo el frente, avanzando todos los Grupos de Ejército al mismo tiempo y apoyando mutuamente sus flancos. El curso bajo del Rin fue abandonado como objetivo y, tras sangrientas batallas (el estuario del Escalda, el bosque de Hürtgen, las Ardenas) se atacó el curso medio (el puente de Remagen), al que se llegó en marzo de 1945. La guerra se prolongó hasta mayo.
Las consecuencias humanitarias fueron dramáticas. En represalia por la ayuda que la población de Arnhem había prestado a los paracaidistas y por la actividad de la Resistencia clandestina holandesa, el sátrapa nazi de los Países Bajos, el Reichskommissar Seyss-Inquart, bloqueó la llegada de alimentos a la zona. Durante los meses siguientes, unos 4.000 holandeses murieron de inanición. El Príncipe Bernardo de los Países Bajos, marido de la Reina Juliana, comentó: "Holanda no puede permitirse el lujo de ser liberada dos veces".
