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De los orígenes de Henry Ford al portaaviones USS Gerald R. Ford: Una travesía histórica y militar

by Admin on 24/05/2026

La figura de Henry Ford, un empresario con una visión que trascendió su época, se entrelaza con la evolución de la industria automotriz y, de manera más contemporánea, con el poderío naval de Estados Unidos, personificado en el portaaviones USS Gerald R. Ford. Este artículo explora la vida y legado de Henry Ford, sus innovaciones y controversias, para luego abordar la presencia del portaaviones que lleva su nombre en Europa, destacando su relevancia estratégica y las reacciones que genera.

Henry Ford: Del Cuadriciclo a la Revolución Industrial

Henry Ford nació en 1863, en plena Guerra Civil americana. Desde temprana edad, demostró una notable habilidad para la mecánica, desarmando y volviendo a armar un reloj que le regalaron. La muerte de su madre lo hizo más independiente, y la visión de una máquina de granja que se movía sola despertó su pasión por los motores.

A los 16 años, emigró a Detroit para trabajar como aprendiz en una empresa de fabricación de barcos, centrándose en el estudio de los motores. Tres años después, al regresar a la granja familiar, se dedicó a la reparación de máquinas y conoció a su futura esposa.

Aunque su ideología nunca dejó de ser la de un "granjero del medio este" del siglo XIX, no encontraba satisfacción en el entorno agrícola. Se sintió atraído por los coches de gasolina que comenzaban a circular por las ciudades y en 1891 se trasladó con su esposa a Detroit para trabajar en la Edison Company, donde en dos años llegó a ser ingeniero jefe.

Se obsesionó con crear su propio motor de combustión hasta el punto de montarlo en su cocina la noche de Navidad, haciéndolo funcionar y llenando la estancia de humo. Partiendo de este motor, montó un cuadriciclo, dos bicicletas unidas con un motor, que circuló por primera vez en junio de 1896: era su primer coche.

Tres años después, consiguió un patrocinador para participar con un auto propio en una carrera, obteniendo así financiación para ser socio y jefe de mecánicos en la Detroit Automóvil Company. Sin embargo, esta experiencia duró un año debido a que la fabricación cuasi-artesanal de los coches no los hacía rentables.

No se rindió y se dedicó a las carreras para conseguir, mediante la fama, suficiente dinero para montar la Ford Motor Company. En 1903, a los 40 años, vendió su primer coche, un modelo A. En un año, vendería 500 y lanzaría el modelo B, más grande, potente y caro.

El Modelo T y la Cadena de Montaje: Un Coche para las Masas

Ford no estaba convencido del futuro de los vehículos de lujo. Creía que un auto no debería ser un signo de ostentación, sino de uso general: sencillo, fiable, resistente y lo suficientemente alto para transitar por caminos rurales. Con esta filosofía, nació el modelo T en 1908, cuyo éxito fue tan rotundo que la demanda superaba la capacidad de producción.

Un coche para las masas que no podía ofrecer en número suficiente no tenía sentido. Si contrataba más empleados y abría más fábricas, el coste se encarecería demasiado para el gran público. En aquel entonces, sus obreros construían 25 modelos T al día, un logro meritorio pero insuficiente.

Con la ayuda de sus ingenieros, creó la primera cadena de montaje móvil en 1913. Al año siguiente, un coche podía ser ensamblado en 93 minutos, lo que redujo los precios y popularizó aún más sus creaciones, permitiendo a su vez pagar mejor a sus empleados. De hecho, Ford fue criticado por la gran industria de entonces por haber comenzado la implantación de la semana de 40 horas y por establecer un salario mínimo.

Demostró que un pago así permitía a sus trabajadores comprar los mismos coches que producían, lo que era beneficioso para su negocio. De hecho, Ford denominó a este incremento en los salarios como una forma de compartir el beneficio. El famoso "salario de cinco dólares" -el doble del sueldo medio- se ofrecía a los hombres mayores de 22 años que hubiesen trabajado en la compañía durante seis o más meses.

En 1918, la mitad de todos los coches que circulaban por el país eran el modelo T de Ford. Hasta 1927 se construyeron 15 millones de unidades, un récord que ninguna otra marca batió en 45 años. Sin embargo, este mayor beneficio salarial se logró a costa de un enorme desgaste físico y psicológico del trabajador, ya que la cadena de montaje implicaba realizar una sola labor cientos de veces al día.

​Henry Ford y el Fordismo: La Historia de la Línea de Montaje que Cambió el Mundo

A continuación, una tabla que resume algunos hitos clave de la producción del Modelo T:

Año Evento Clave Impacto
1908 Lanzamiento del Modelo T Democratización del automóvil, éxito masivo.
1913 Implementación de la cadena de montaje móvil Reducción drástica del tiempo de fabricación y los costos.
1914 Reducción del tiempo de fabricación a 93 minutos por coche Popularización masiva y aumento de salarios para los empleados.
1918 El Modelo T representa la mitad de todos los coches en circulación en EE. UU. Dominio del mercado automotriz.
1927 Fin de la producción del Modelo T Se construyeron 15 millones de unidades, un récord duradero.

La Personalidad y Controversias de Henry Ford

Henry Ford era un hombre físicamente fuerte, familiar y abstemio, que no disfrutaba hablando en público. Poseía una ideología muy conservadora, incluso para su época, y era un gran aficionado al country. Su personalidad combinaba una curiosa mezcla de idealismo y fanatismo que, en varias ocasiones, lo llevó a la burla pública.

Durante la Primera Guerra Mundial, enarboló la bandera del pacifismo y fue manipulado por un heterogéneo grupo que utilizó su fama, organizando un viaje en un “barco de la paz” a Europa con la ingenua idea de detener la guerra solo con su gesto. Sin embargo, esto no restó el apoyo de sus fábricas a su país cuando Estados Unidos entró en la guerra, con sus modelos T siendo utilizados como ambulancias.

Su carácter autoritario lo llevó, en 1919, a comprar todas las acciones que no poseía de su compañía a un precio elevadísimo, obteniendo así las manos libres para sus ambiciosas ideas. Buscó en la aviación la misma fórmula del Ford T: un avión pequeño y barato que popularizara el volar. Aunque no alcanzó el éxito del sector automovilístico, el Ford trimotor para 12 pasajeros contribuyó a ese objetivo.

También produjo tractores, financió escuelas y fundó un periódico propio. En este medio, Henry Ford mostró su peor cara, utilizándolo para difundir ideas antisemitas con episodios absurdos de conspiraciones judías en contra del mundo (llegó a acusarlos de inventar el jazz). Esta afinidad ideológica llevó a que Hitler durante años colgara la foto de Ford en la pared y basara varias secciones de Mein Kampf en sus escritos; Ford es el único estadounidense mencionado en su libro y llegó a ser condecorado por el dictador germano.

Construyó el que entonces fue el mayor complejo industrial del mundo: La Rouge, una planta en Michigan formada como una máquina gigantesca de 2 millones de metros cuadrados y, en ese momento, 80.000 empleados.

La competencia del Chevrolet de General Motors (que por primera vez lo llevó a despedir empleados) convirtió a él y a su hijo en dos de los fundadores de la actual sociedad de consumo. Ambos entendieron que, una vez cubiertas las necesidades de coches, era necesario convencer a los usuarios de que los cambiaran por un modelo mejor y más moderno, aunque el viejo aún funcionara. ¿Cómo? Construyendo continuamente modelos nuevos, primando el estilo sobre la utilidad. Edsel, su hijo, con quien tenía una relación difícil debido al autoritarismo de Henry, lo convenció de retomar el antiguo modelo A con una línea moderna… fue un éxito. A la edad en la que otros se jubilan y gracias en parte a su hijo, Henry Ford volvía a hacer el milagro de reinventar su compañía.

La enorme fortuna de Ford lo mantuvo a salvo de la crisis bursátil de 1929. Junto a su amigo Edison y a pesar de su aversión a los discursos, hizo una declaración por la radio afirmando que la depresión solo se solucionaba con trabajo y ambición. Su forma de enfrentar la crisis fue ingenua: creyó que con buenas intenciones y optimismo sería suficiente, apoyó la política inactiva del presidente Hoover y, de hecho, durante los tres primeros años mantuvo empleos, subió salarios y bajó los precios de sus coches… Pero finalmente las ventas cayeron tanto que tuvo que despedir trabajadores y reducir salarios, sufriendo en la planta de Rouge una reyerta de protesta obrera que llevó a la muerte de hasta nueve manifestantes.

Una vez más se demostró que postergar las medidas impopulares necesarias solo lleva a que sean más radicales… y más impopulares. El bache lo superó de nuevo con creatividad y con la unión entre padre e hijo: el Ford V8, que con 2 cilindros más que el Chevrolet y mucho más rápido (tanto que recibió elogios de criminales como Dillinger y Clyde, a quienes tanta velocidad ayudó en sus delitos), se convirtió en un nuevo éxito de ventas.

Pero con la crisis y los conflictos sociales, algo cambió en Henry Ford. El que en su día fue famoso por las subidas de sueldo, empezó con tácticas como acelerar la cadena de montaje para aumentar la producción, colocaba a supervisores que se comportaban como matones, empeoró las condiciones laborales y rechazó -incluso violentamente- la entrada del sindicalismo -que sí había conseguido implantarse en GM y Chrysler- en La Rouge. En abril de 1941, un trabajador estalló y se declaró en huelga a voz en grito, contagiándose rápidamente a toda la planta. Esto, y la intercesión de su mujer en el conflicto, llevó a que Henry Ford permitiera al fin los sindicatos en Ford.

En la Segunda Guerra Mundial, Ford fabricó jeeps, camiones de transporte, tanques… ayudó con el bombardero B-24, y se convirtió en el tercer contratista de defensa del país. Esta importancia estratégica llevó a que el gobierno presionara, tras la inesperada muerte de Edsel Ford cuando estaba gestionando la compañía de su padre, convaleciente de un infarto, para que el anciano de 80 años no retomara el control, puesto que no se fiaban de sus capacidades. Así pues, en 1943, Henry Ford II -su nieto- asumía la dirección de la compañía. Eso fue para el abuelo como una muerte en vida, si bien su fallecimiento no llegó hasta 1947. Su entierro fue un acontecimiento nacional. Moría una persona del siglo XIX que revolucionó el siglo XX.

El empresario Henry Ford, junto a uno de sus vehículos. | WIKIMEDIA

El USS Gerald R. Ford: Un Gigante Naval en la Escena Europea

La bahía de Palma amanecerá con un visitante tan imponente como polémico: el USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y moderno del mundo, hará escala durante varios días en Mallorca. El portaaviones nuclear estadounidense “Gerald R. Ford”, considerado el navío de guerra más grande del mundo, quedó bajo el mando de la OTAN para participar en unas maniobras en el mar de Noruega, informó este lunes la Alianza Atlántica.

El portaaviones, que llegó el pasado 24 de mayo a aguas del fiordo de Oslo, quedó desde el viernes bajo mando aliado con el objetivo de realizar una serie de actividades de seguridad marítima y adiestramiento planeadas con las Fuerzas Navales de Ataque y Apoyo de la OTAN (SFN, por sus siglas en inglés) en el mar de Noruega, indicó en un comunicado la organización. Se trata de un despliegue “programado” del portaaviones estadounidense, precisó la Alianza, que indicó que las actividades en las que participará junto a otras capacidades de países aliados tendrán lugar a lo largo de la próxima semana con Noruega como anfitrión.

“Esto demuestra la capacidad de la Alianza para integrar las capacidades de alto nivel de un portaaviones estadounidense de primera clase, sus escoltas de grupo de ataque y su ala aérea embarcada”, apuntó la OTAN.

El Gerald R. Ford mide 333 metros de largo y 41 de ancho, y puede albergar hasta 90 aviones y helicópteros. El grupo de ataque está formado por su buque insignia y homónimo, el portaaviones de clase Ford USS Gerald R. Ford (CVN 78), el Ala Aérea del Portaaviones Ocho (CVW 8), el Escuadrón de Destructores Dos (DESRON 2), el crucero de misiles guiados de clase Ticonderoga USS Normandy (CG 60) y el destructor de misiles guiados de clase Arleigh Burke USS Ramage (DDG 61).

Según explicó la Alianza, la cooperación y la transición del Gerald R. Ford al mando de la OTAN refuerzan la interoperabilidad de las fuerzas aliadas y la agilidad de las estructuras de mando y control de la organización transatlántica. “Este traspaso de autoridad constituye una muestra tangible y transparente de las capacidades avanzadas en operaciones ‘omni dominio’ y del compromiso defensivo de la Alianza en toda el área de responsabilidad del comandante supremo aliado en Europa (SACEUR)”, afirmó la Alianza.

La última vez que la OTAN asumió el mando de un grupo de ataque de portaaviones estadounidense fue en marzo de 2023, durante el despliegue programado del USS George H. W. Bush en el Mediterráneo y su participación en el ejercicio Neptune Strike.

El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford en Oslo (Javad Parsa/NTB/via REUTERS)

Un Despliegue Estratégico en el Mediterráneo

No se trata de una visita rutinaria. Este buque de guerra, con más de 330 metros de eslora, dos reactores nucleares bajo cubierta y una tripulación de más de 4.500 marineros, llega a aguas baleares en un momento marcado por la guerra en Gaza y la escalada de tensiones en todo el Mediterráneo oriental. El Gerald R. Ford, pieza clave de la Marina estadounidense, transporta además cerca de 90 aeronaves de última generación, lo que convierte su presencia en un mensaje inequívoco de poder militar.

Washington ha intensificado su despliegue naval en la región tras el estallido de la nueva ofensiva israelí sobre Gaza, que ha dejado miles de víctimas civiles. La Casa Blanca busca disuadir a Irán y a sus aliados, al tiempo que muestra a Turquía, Rusia y otros actores regionales que Estados Unidos mantiene capacidad de reacción inmediata.

El portaaviones partió de su base en Norfolk (Virginia, EE. UU.) el 24 de junio de 2025 rumbo a Europa, acompañado por destructores y la fragata española Canarias. Tras integrarse en la Sexta Flota, con cuartel general en Nápoles, participó en julio en los ejercicios Neptune Strike 25-2, junto a marinas de Italia y España en el mar Jónico. Su ruta incluyó escalas en Marsella y operaciones en el mar del Norte antes de regresar al Mediterráneo occidental, donde Palma se convierte ahora en uno de los hitos de su despliegue anual.

La presencia de este buque en aguas baleares no es casual. La región mediterránea se ha convertido de nuevo en escenario prioritario para la OTAN: desde el conflicto en Gaza hasta los movimientos de Rusia en el norte de África, pasando por la inestabilidad en Líbano o Siria, múltiples focos de tensión se solapan en un tablero geopolítico frágil.

Fascinación y Rechazo en la Isla

La escala del portaaviones ha generado sentimientos encontrados en Mallorca. Por un lado, el sector comercial y hostelero ve la llegada de miles de marines como una oportunidad económica. “Son días en los que se consume más en bares, tiendas y ocio nocturno”, reconocen algunos empresarios locales. También hay quienes sienten curiosidad por contemplar de cerca un gigante naval que difícilmente pasa desapercibido en la bahía.

En el otro extremo, colectivos pacifistas, ecologistas y partidos de izquierdas como Més per Mallorca y Esquerra Unida han expresado su rechazo. Denuncian que “Mallorca no puede ser escaparate militar en plena guerra en Oriente Medio” y alertan del riesgo de normalizar la presencia de armamento nuclear en un entorno turístico y densamente poblado. Se ha convocado, de hecho, una manifestación de protesta durante la estancia del Gerald R. Ford.

Una Relación Larga y Polémica con el Puerto de Palma

La llegada del Gerald R. Ford revive una tradición con más de setenta años de historia. El puerto de Palma acogió por primera vez a portaaviones estadounidenses en 1952, con las visitas del Taraway y el Midway. Durante décadas, la presencia de la Sexta Flota en la isla fue frecuente, hasta el punto de que en los años setenta y ochenta era habitual ver gigantes navales fondeados frente a la catedral.

Sin embargo, tras el final de la Guerra Fría y el cambio de escenarios estratégicos, las visitas disminuyeron notablemente. A ello se sumaron protestas ciudadanas cada vez más críticas con la imagen de Mallorca vinculada a maniobras bélicas.

Desde el año 2000, solo unos pocos portaaviones han recalado en la isla:

  • George Washington (2000)
  • Enterprise (2001 y 2011)
  • Theodore Roosevelt (2005)
  • Dwight D. Eisenhower (2012)
  • Harry S. Truman (2014 y 2022)
  • Abraham Lincoln (2019)

Ahora, la visita del USS Gerald R. Ford coloca de nuevo a Mallorca en el mapa estratégico del Mediterráneo, aunque lo haga en un contexto de guerra y gran controversia.

Varias personas a bordo del portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford en el Mar del Norte, frente a Dinamarca (Hakon Mosvold Larsen/NTB/via REUTERS)

tags: #barco #ford #con #empresarios #usa #a

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