Autonomía y Liderazgo en Enfermería: Pilares para la Gestión del Cuidado y la Calidad Asistencial
En el entorno hospitalario, el servicio de enfermería representa la red más transversal y dinámica. Sin embargo, hoy nos encontramos ante un desafío estructural: líderes con una formación excepcional que se enfrentan a un estado de saturación que va más allá de la carga operativa. La enfermería en América Latina enfrenta una encrucijada crítica. El liderazgo en enfermería es un pilar esencial a fin de garantizar una atención de calidad en los servicios de salud.
Este documento tiene por objetivo efectuar una reflexión sobre la autonomía y el liderazgo en enfermería, y pretende iniciar un análisis con miradas al futuro sobre el estado del arte en el país, las limitaciones existentes y las estrategias que las enfermeras deberían considerar para potenciar un liderazgo y ejercicio autónomo del cuidado y su gestión.
La Evolución de la Autonomía en Enfermería
La historia de la enfermería da cuenta de una evolución importante en cuanto a profesión y disciplina. Lo anterior ha permitido la incorporación de conceptos hoy imperativos, entre ellos la autonomía y el liderazgo, los cuales no siempre fueron considerados con el mismo valor. Estos cambios significaron el posicionamiento de la enfermería como profesión autónoma, satisfaciendo las necesidades de cuidados y asumiendo la responsabilidad de liderar la gestión de los mismos en las personas, las familias, los grupos y la comunidad, conforme a los fundamentos históricos, filosóficos, científicos y legislativos.
Las características de sumisión, docilidad y carencia de cuestionamientos a las labores médicas se consideraban una impronta necesaria en la formación de las enfermeras. El cuidado era realizado de manera dependiente; "esta idea de cuidado va estrechamente unida a la obediencia y a la capacidad de ejecutar eficazmente las órdenes del médico".
De la Sumisión a la Posición Autónoma: Un Recorrido Histórico
Al efectuar un recorrido a través de la historia, se logra visualizar que los cuidados transitaron desde una etapa doméstica a una profesional, donde el cuidado basado en la experiencia y el conocimiento natural, se transforma en uno caracterizado por concepciones cristianas y religiosas, para pasar luego por una tecnificación de los cuidados. Finalmente, los cuidados de enfermería se convierten en una actividad profesional, momento en que se teorizó sobre este concepto. Lo anterior significó pasar desde un sitial de desconocimiento y sin identidad profesional, producido por la carencia de un cuerpo de conocimientos propios de la enfermería, a ubicarse en una profesión cuyo centro de estudio es el cuidado, acto de exclusiva responsabilidad de la enfermera.
El momento histórico internacional más importante para enfermería, en cuanto a autonomía y liderazgo se refiere, concierne a la etapa profesional de los cuidados, especialmente en la segunda mitad del siglo XX, periodo donde surge un fenómeno de búsqueda del cuerpo de conocimientos propios, destacando así los postulados en las filosofías, los modelos y las teorías de enfermería, convirtiéndola en una disciplina académica y en una profesión con su propio cuerpo de conocimientos. De esta manera, enfermería, por su concepción filosófica e histórica, se instala en una posición reconocida internacionalmente, distinguiéndola como profesión autónoma en el trabajo interdisciplinario y líder en la entrega de cuidados a las personas, familias y comunidades.
Marco Legal y Autonomía en Chile
Desde 1997, la legislación chilena reconoce la función de la enfermera, incorporándola por medio de la Ley 19.536 al Código Sanitario del país. El artículo 113 del Código señalado, da cuenta del rol social que la enfermera cumple en el país. Posteriormente, y como producto de la Reforma en la salud chilena, la Ley 19.937 de Autoridad Sanitaria establece la gestión del cuidado como requisito mínimo y común en la reorganización de los servicios de salud, hospitales y centros de atención ambulatoria, lo cual estructura la legalidad en la instalación de unidades responsables de dicha gestión.
Sumado a lo anterior, en el año 2007, y con la finalidad de hacer operativa la implementación de las unidades de gestión del cuidado, se aprueba la Norma General Administrativa 19, que establece el Modelo de Gestión del Cuidado para la atención cerrada. Con base en lo anterior, y por medio de la gestión del cuidado, las enfermeras deberán generar un modelo de gestión que permita dar cumplimiento a los tres deberes que establece la legislación (gestión del cuidado, ejecución de acciones derivadas del diagnóstico y tratamiento médico, y velar por la mejor administración de los recursos de asistencia para el paciente), especialmente en la gestión del cuidado, que corresponde al acto de exclusividad para la profesión de enfermería.
En Chile, el progreso autónomo de la profesión de enfermería evidencia un crecimiento y consolidación en términos de las facultades legales que respaldan el quehacer de las enfermeras. Es innegable que lo demandado por el legislador manifiesta el progreso autónomo en la profesión, lo cual es coherente con lo requerido a nivel internacional, pues necesariamente involucra la incorporación de conocimientos, actitudes y destrezas, las cuales antes no eran requeridas en las enfermeras.
Si bien la legislación ha incorporado aspectos que fortalecen el quehacer autónomo de enfermería, esto no necesariamente ha desarrollado en las profesionales la capacidad de liderar, condición necesaria en todas las enfermeras, pues la sociedad ha demandado a estas profesionales la gestión del cuidado. Después del análisis expuesto, y en razón de las condiciones legales que posee la enfermería en Chile, no es cuestionable que sea considerada una profesión autónoma. Lo que sí es discutible es si ella, con todos sus fundamentos históricos, filosóficos, científicos y legales, ejerce la autonomía y el liderazgo que la sociedad le ha conferido y los cuales demanda permanentemente.
La Real Academia Española ha definido, entre muchas otras acepciones, que autonomía es la "Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie". En este sentido, y para fines del actual análisis, se entenderá por autonomía en enfermería a la toma de decisiones, y la ejecución de actos del cuidar, en que no medie la necesidad de supervisión por parte de un profesional del equipo interdisciplinario. Para ello, la enfermera fundamentará su actuar con el conocimiento de su disciplina, y también se apoyará en otras que permitan un abordaje integral de la persona, la familia, el grupo o la comunidad receptora de dicho cuidado.
El Liderazgo en Enfermería: Un Componente Crucial
Para ejercer el liderazgo se requiere la aplicación del pensamiento crítico en la toma de decisiones, resolución de conflictos y también en la gestión del cuidado con estándares de calidad. El liderazgo como habilidad humana que fortalece la dirección y la gestión, se constituirá en la condición para que la enfermera y su equipo alcancen los objetivos del sistema de cuidados. Los profesionales de enfermería tienen numerosas oportunidades de liderazgo y una vez asumidas, potencian el desarrollo profesional y generan una gran satisfacción personal. Es imprescindible poder identificar estas oportunidades y saber demostrar la capacidad de mejora e innovación.
Tipos de Liderazgo en Enfermería
El liderazgo en enfermería en los servicios de salud cumple un rol clave en la coordinación y desempeño del equipo asistencial. Dependiendo del contexto y las necesidades del grupo de trabajo, se pueden aplicar diferentes enfoques de liderazgo, cada uno con sus características, ventajas y desafíos dentro del organigrama de enfermería de un hospital.
A continuación, se presenta una tabla que resume los tipos de liderazgo más relevantes en enfermería:
| Tipo de Liderazgo | Características | Contexto Ideal |
|---|---|---|
| Transformacional | Inspiración, empoderamiento, creatividad, compromiso, mejora continua. | Entornos que requieren constante adaptación y evolución (hospitales, atención primaria). |
| Autocrático | Estructura jerárquica, líder toma todas las decisiones sin involucrar al equipo. | Situaciones de emergencia, unidades de cuidados intensivos, quirófanos (rapidez vital, protocolos estrictos). |
| Democrático | Comunicación abierta, respeto mutuo, cooperación, desarrollo profesional, motivación del equipo. | Favorece la adaptabilidad y mejores resultados en la atención al paciente. |
| Laissez-faire | Delega la toma de decisiones al equipo, mayor autonomía. | Profesionales con alto nivel de experiencia y compromiso (requiere protocolos bien definidos y personal capacitado). |
| Situacional | Combina diferentes tipos según las circunstancias o necesidades. | Requiere capacidad de adaptación e inteligencia emocional para ser eficaz. |
| Transaccional | Los trabajadores acuerdan obedecer al líder y aceptan todas las tareas que les dice. | (No especificado explícitamente un contexto ideal, pero implica un intercambio de tareas y recompensas). |
| Carismático | (No se describen características ni contexto ideal en el texto original, pero implica la capacidad de inspirar y motivar a través de la personalidad del líder). | (No especificado) |
| Burocrático | Siguen las reglas rigurosamente y se aseguran que también lo hagan sus empleados. | (No especificado, pero implican entornos con alta regulación y procedimientos). |
Importancia y Desafíos del Liderazgo en Enfermería
El liderazgo en enfermería influye en la dinámica del equipo, impactando directamente en la calidad del cuidado y la seguridad del paciente. Adicionalmente, permite mejorar la comunicación, la toma de decisiones y la organización de los servicios de salud. Un buen liderazgo en este campo garantiza una atención más organizada y eficaz. Los líderes en enfermería son responsables de supervisar el cumplimiento de protocolos, optimizar los recursos disponibles y fomentar un ambiente de trabajo en el que la seguridad del paciente sea la prioridad, reduciendo los errores médicos, agilizando la toma de decisiones, mejorando la experiencia del enfermo.
Un líder eficaz promueve la comunicación abierta y la resolución de problemas en conjunto, facilitando una mejor coordinación entre los profesionales. Esto, a su vez, mejora la cohesión grupal y la eficiencia en la prestación de servicios de salubridad. La gestión moderna de salud cuenta con líderes de enfermería que poseen una perspicacia estratégica y una sabiduría relacional de alto nivel. Cuando un gestor depende constantemente de una autoridad superior para resolver problemas de raíz, el sistema pierde agilidad. Es el momento de evolucionar la percepción de la dotación de enfermeros. El bienestar de un líder no se construye solo con la reducción de tareas, sino con la capacidad de generar impacto.
Frecuentemente, la dificultad para escuchar o brindar feedback en los equipos de enfermería se etiqueta simplemente como "estrés". Incluso el deseo de formación se ve limitado por propuestas educativas que no profundizan en las necesidades reales del entorno asistencial.
Liderazgo y gestion en enfermeria
Autonomía y Liderazgo en la Práctica Enfermera y la Formación
El Consejo Internacional de Enfermeras declara que: "la enfermería abarca los cuidados, autónomos y en colaboración, que se prestan a las personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o sanos, en todos los contextos, e incluye la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, y los cuidados de los enfermos, discapacitados, y personas moribundas. Funciones esenciales de la enfermería son la defensa, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la participación en la política de salud y en la gestión de los pacientes y los sistemas de salud, y la formación".
La deliberación en la toma de decisiones y la ejecución de la decisión, corresponden a un actuar autónomo de la profesión, especialmente en aquellas actividades de tipo independiente. En el amplio contexto de la asistencia sanitaria, el término "Autonomía en Enfermería" ocupa un lugar importante. La autonomía en Enfermería hace referencia al derecho del paciente a tomar decisiones informadas y voluntarias sobre su atención sanitaria. Para entender la Autonomía en Enfermería, es importante comprender los principios clave que la sustentan. Respetar la autonomía del paciente influye fundamentalmente en la práctica enfermera de forma significativa. La autonomía forma parte integrante de la ética enfermera.
Aunque el respeto a la autonomía es crucial, debe equilibrarse con el principio de beneficencia, cuyo objetivo es promover el bienestar de los pacientes. El papel de la enfermera en la promoción de la autonomía del paciente implica capacitar al paciente para que exprese sus preocupaciones, valores y preferencias. Por ejemplo, un paciente anciano puede querer renunciar a tomar medicación debido a creencias personales, culturales o religiosas. Pensemos en un paciente diabético. Como parte de la promoción de la autonomía, la enfermera podría proporcionar una educación completa sobre el estado del paciente, los medicamentos, las sugerencias dietéticas, etcétera.
Retos y Barreras para la Autonomía y el Liderazgo
Aunque la autonomía y la responsabilidad son fundamentales para la práctica de la enfermería, existen varios retos que pueden afectar a su aplicación. Por ejemplo, una enfermera puede encontrarse con un dilema ético cuando las creencias culturales de un paciente entran en conflicto con los planes de tratamiento recomendados. La adquisición y aplicación de habilidades de autonomía tienen profundas repercusiones en la práctica enfermera. Digamos que una enfermera que trabaja en un entorno de cuidados críticos demuestra autonomía no sólo atendiendo las necesidades físicas del paciente, sino también las psicológicas y emocionales. Ejercen la autonomía implicando al paciente y a su familia en las discusiones sobre las opciones de tratamiento y las decisiones sobre los cuidados.
Para comprender las relaciones de poder en la enfermería y cómo es vivenciado el liderazgo, resulta necesario considerar la relación existente entre control, subordinación y género. El género es uno de los articuladores de las relaciones de poder, entendiéndose como una construcción social que configura lo masculino y femenino, mediante roles y estereotipos. Se devela la existencia de relaciones de poder asociadas a categorías como profesión, género, diferencias generacionales y jerarquías administrativas, las que influencian el ejercicio del LE.
Las enfermeras narran que en generaciones más experimentadas predomina un perfil paternalista. Se reconoce que el LE históricamente ha estado subyugado a la profesión médica, tanto en atención hospitalaria como ambulatoria. Se les ha encasillado a labores técnico-administrativas, influenciado por la formación recibida, mientras que los cargos directivos han sido ocupados por médicos. Aseveran que la relación entre médicos y enfermeras ha estado marcada por la subordinación de la enfermería, a causa del poder imperante que han tenido los médicos en los cargos directivos. Aquello genera percepción de baja valoración profesional y frustración, pues las jefaturas ejercidas por médicos reconocen el aporte de enfermería al desarrollo de tareas directivas, sin embargo, las contribuciones de enfermeras líderes son invisibilizadas o atribuidas al equipo, lo que genera cuestionamientos sobre por qué la enfermería ha tenido que históricamente estar validándose con el equipo médico.
Al mismo tiempo, se devela la percepción que ser mujer es un obstáculo para el desarrollo del LE, lo que emana de manera transversal en participantes enfermeras, titulados e integrantes del equipo de salud, y se adiciona a las barreras descritas por ser una profesión no médica. Aquella situación se refleja en las relaciones interpersonales dentro del equipo al momento de ejercer el liderazgo, narrando que varones presentan mayores habilidades comunicacionales, de adaptación y para resolver conflictos, reciben un trato más afable y comprensivo por parte del equipo de salud e incluso, experimentan un juicio social diferente frente a errores cometidos, lo que contribuye a su validación como líderes.
Formación y Desarrollo de Habilidades de Liderazgo
Incorporar el concepto de autonomía a la formación de enfermería es esencial para garantizar el desarrollo de enfermeras competentes, éticas y compasivas. La formación y la instrucción que se imparten durante la educación de enfermería sirven de base sobre la que las enfermeras construyen sus prácticas profesionales. La autonomía desempeña un papel importante en la configuración de los programas de educación en enfermería. Influye en el diseño del plan de estudios, los métodos de enseñanza, las evaluaciones de los estudiantes y la experiencia general de aprendizaje.
Cuando el principio de autonomía se entreteje en el tejido educativo de un programa de enfermería, se prepara a los estudiantes para desenvolverse con confianza y ética en el a menudo complejo entorno de la asistencia sanitaria. Desarrollar habilidades de autonomía en la formación de enfermería implica esfuerzos intencionados para diseñar planes de estudio y estrategias de enseñanza que fomenten el pensamiento independiente, la toma de decisiones y la defensa del paciente. Por ejemplo, un plan de estudios de enfermería podría incluir un escenario de paciente simulado en el que un enfermo terminal está decidiendo entre continuar el tratamiento o pasar a los cuidados al final de la vida. Se pediría a los estudiantes que se enfrentaran a esta compleja situación, teniendo en cuenta los deseos del paciente, el consejo médico y las directrices éticas.
Los cuidados al paciente pueden mejorar significativamente cuando las enfermeras han sido formadas en un sistema educativo que valora e incorpora la autonomía. Una enfermera autónoma, por ejemplo, puede observar a un paciente temeroso al que se le ha recomendado una intervención quirúrgica. En lugar de descartar el miedo, la enfermera podría entablar un diálogo con el paciente, comprender sus preocupaciones y proporcionarle información adicional. Tal vez podrían sugerir buscar una segunda opinión si ello ayuda a aliviar la ansiedad del paciente.
Se requiere que la formación de pregrado incluya aprendizajes vinculados al ejercicio del LE, consolidando este concepto en los currículums, planes de estudio y perfiles de egreso. El desarrollo del liderazgo en enfermería es un proceso continuo que requiere compromiso, aprendizaje y praxis, trabajando en diversas habilidades. La combinación de formación académica junto a experiencia práctica posibilita a los líderes en enfermería generar un impacto positivo en su equipo y en la calidad del cuidado brindado a los pacientes.
Con el objetivo de fortalecer el liderazgo en enfermería, es esencial adoptar diversas estrategias que posibiliten mejorar la gestión del equipo y la toma de decisiones. Una de las principales es la formación continua mediante cursos, talleres o programas especializados en la dirección de equipos y recursos. Un liderazgo bien preparado influye directamente en la optimización de los servicios de salud. Además, desarrollar habilidades de comunicación y toma de decisiones es vital para liderar con éxito. Un buen líder en enfermería debe fomentar un ambiente de confianza y colaboración, optimizando la coordinación entre los profesionales de salud. El liderazgo es fundamental para la generación de confianza, comodidad, redes de apoyo emocional, fortalecimiento de identidad y de autoestima.
