Aspectos Psicológicos Clave en el Emprendimiento: Un Camino Hacia el Éxito y el Bienestar
El término "emprendimiento" tiene su origen en el francés entrepreneur, refiriéndose a la capacidad de una persona para realizar un esfuerzo adicional con el objetivo de lograr una meta determinada. En la lengua española, solemos llamar emprendedora a aquella persona que manifiesta una notoria determinación y capacidad para realizar cosas nuevas. Inicialmente, fueron las ciencias económicas las que se interesaron por estudiar y explicar el fenómeno del emprendimiento. Sin embargo, con el paso del tiempo, surgieron interrogantes que ya no podían ser abordadas solamente desde un enfoque económico, dando paso a una profunda exploración de los aspectos psicológicos del emprendimiento.
En los últimos años, los estudios sobre la capacidad emprendedora han incluido las características psicológicas de las personas que emprenden. Para que un proyecto empresarial tenga éxito, es necesario conocer las competencias emprendedoras de la persona o personas que van a estar al frente del mismo. En numerosas ocasiones se ha comprobado que una misma idea empresarial puede ser un éxito o un fracaso en función del emprendedor que la ponga en marcha, encontrándose así con personas que pueden convertir en éxito casi cualquier proyecto que inicien.
Más de la mitad de los proyectos emprendedores fracasan por la personalidad de las personas que los llevan a cabo. Si los emprendedores son necesarios para asegurar el desarrollo económico, es importante considerar cómo se pueden identificar. Los determinantes importantes del comportamiento emprendedor son los rasgos de personalidad que presentan los individuos.
¿El Emprendimiento es Innato o se Desarrolla?
Esta es una de las interrogantes más debatidas sobre el tema. Si bien existen algunos rasgos personológicos cuya expresión tiene un componente genético, no podemos decir que la personalidad, vista como constructo, sea “innata”. Su desarrollo depende de factores tanto biológicos, como psicológicos y sociales. De esta forma, las dimensiones de la personalidad se van consolidando en diferentes etapas de la vida. En este sentido, la formación tiene un papel clave en el desarrollo de las competencias emprendedoras. Un ejemplo son los grados universitarios de EDEM, con alumnos del Grado ADE y estudiantes del Grado en Ingeniería que han decidido emprender y desarrollar su propio futuro.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que el acto de emprender no solo se sustenta en factores como la motivación, la creatividad o la autovaloración, sino también en las competencias, conocimientos, experiencias y creencias, así como elementos relacionados con el entorno político, social y económico particular. El emprendedor se enfrenta a innumerables obstáculos que pasan por la falta de cultura emprendedora, falta de recursos y falta de conocimientos y consecuentemente inseguridad en el terreno empresarial. Todo esto constituye un reto permanente para los emprendedores, que se puede y se debe apoyar en la formación continua. Lo que sí está claro es que los emprendedores y su personalidad son claves para la economía.
Rasgos de Personalidad Clave en el Emprendedor
La literatura ha empezado a converger en un grupo determinado de rasgos de personalidad que, en mayor o menor medida, los investigadores están de acuerdo en considerar como integrantes de la personalidad emprendedora. A continuación, se detallan algunos de los más relevantes:
1. Locus de Control Interno
Las personas con un locus de control interno alto piensan que ellos son capaces de controlar los resultados, por lo que dedicarán más esfuerzo y persistencia hacia los resultados deseados, lo que, a su vez, debería ayudar a iniciar una aventura empresarial y a mantenerla exitosamente. Por el contrario, las personas con locus de control externo pueden ser más pasivas. Si uno piensa que no es capaz de controlar los resultados, no tiene razones para cambiar activamente su entorno y comenzar un negocio.
2. Autoeficacia
La autoeficacia se refiere a la convicción de que uno puede organizar y ejecutar efectivamente acciones para producir unos resultados. Refleja la percepción para realizar un trabajo o tarea concreta y afecta la elección de la acción y la cantidad de esfuerzo ejercido. La iniciativa empresarial conlleva importantes riesgos y dificultades, por lo que parece claro que los emprendedores necesitan altos niveles de autoeficacia. Dado que la autoeficacia predice la perseverancia ante dificultades y la efectividad personal, también se relaciona con la actividad emprendedora.
Curso del emprendedor: Autoeficacia emprendedora
3. Propensión al Riesgo
Los individuos con puntuaciones altas en esta dimensión estarán inclinados a comportamientos de alto riesgo, es decir, considerarán las alternativas cuyas consecuencias finales puedan alejarse de su marco de expectativas de resultados. Por su parte, los sujetos con baja propensión al riesgo, tenderán a comportamientos de bajo riesgo y evitarán las alternativas que puedan causar resultados que varíen mucho de sus expectativas. Es obvio que la actividad emprendedora implica, por definición, asumir riesgos de algún tipo. La propensión al riesgo es, junto con la proactividad y la innovación, una de las tres dimensiones de la llamada orientación emprendedora. En este marco, la propensión al riesgo se refiere a la disposición del sujeto a comprometerse con oportunidades bajo posibilidades de fracaso. La tolerancia y actitudes positivas hacia el riesgo predicen la formación de intenciones emprendedoras.
4. Proactividad
Esta se refiere a la tendencia a iniciar y mantener acciones que directamente cambian el ambiente circundante. Las personalidades proactivas identifican oportunidades y actúan sobre ellas, muestran iniciativa, realizan acciones directas y perseveran hasta que consiguen un cambio significativo. En contraste, las no proactivas fracasan en identificar y actuar sobre las oportunidades para cambiar cosas. La proactividad implica un énfasis en anticipar y prevenir problemas antes de que ocurran y una orientación a la acción que incluye una interpretación creativa de las normas y un alto nivel de persistencia y paciencia para operar el cambio. La proactividad es otra de las dimensiones indispensables en la denominada orientación emprendedora, lo que supone perseverancia, adaptabilidad y disposición para asumir la responsabilidad ante el fracaso. También se ha confirmado la relación entre la personalidad proactiva y el comportamiento emprendedor, tanto en empresas ya creadas como en la población general.
Otras características identificadas incluyen la creatividad, la originalidad, la capacidad para la innovación, la autonomía en la toma de decisiones, el liderazgo y la capacidad de planificación. Una de las formaciones de la personalidad que parece tener mayor relación con el emprendimiento es la autovaloración, ya que esta es responsable de la construcción de nuestros niveles de aspiración y de la predicción de nuestros éxitos y fracasos. Finalmente, la resiliencia, entendida como la capacidad para enfrentar, superar y obtener aprendizajes de situaciones adversas, es otro concepto estrechamente ligado a la autovaloración y considerado una característica de la personalidad de los sujetos emprendedores.
¿Qué Hace a un Emprendedor Exitoso?
Desde el punto de vista psicológico, el factor de éxito se sitúa en el desarrollo de las competencias necesarias para enfrentar las exigencias que implica emprender un negocio por cuenta propia. Estas competencias se dividen en:
- Competencias personales: Son aquellas habilidades, conocimientos y capacidades con las que cuenta la persona a la hora de emprender. Vienen siendo la base que sustenta el potencial emprendedor.
- Competencias de gestión empresarial: Son las que favorecen la sostenibilidad del proyecto de emprendimiento una vez puesto en marcha, y están directamente relacionadas con el manejo del mismo.
La idea principal es que contar con ciertos rasgos personológicos no nos convierte en un emprendedor, mucho menos en uno de éxito. Emprender es una actividad que es cada vez más buscada por las personas en el mundo. Es llevar a cabo un proyecto de cero, es proponer una intención y manifestarla.
Beneficios Psicológicos de Emprender
Emprender puede ser muy saludable y beneficioso siempre que lo hagamos con prudencia y consciencia. A continuación, se detallan 3 aspectos que podemos desarrollar si emprendemos un negocio propio:
- Aumenta la autoestima: Emprender en lo que nos gusta puede llevarnos a sentirnos más seguros de nosotros mismos ya que iremos desarrollando capacidades nuevas y estaremos constantemente trabajando en nuestra resiliencia. Superando desafíos día a día, nos fortaleceremos internamente, aumentando nuestra autoestima.
- Mayor autoconocimiento: Al lanzarnos a ser independientes, tendremos que superar obstáculos, aprender habilidades nuevas, conectarnos con personas; esto generará algo sumamente importante para nuestra vida: experiencia. La experiencia es la fuente más rica de autoconocimiento. Sabremos de qué estamos hechos y ampliaremos nuestra consciencia constantemente, conociendo qué nos gusta, qué nos hace bien, cómo somos ante diferentes situaciones, en pocas palabras, nos conoceremos un poco más a cada momento de emprender.
- Flexibilidad: La flexibilidad siempre estará relacionada con la salud, opuesta a la rigidez. Emprender nos obligará a adaptarnos a un montón de cambios, eso permitirá que seamos más flexibles como personas y así, poder adaptarnos a la única constante de la vida: el cambio. Poder transformarnos, dependiendo de las circunstancias, nos dará fortaleza y firmeza ante las adversidades, eso forjará un carácter fuerte y resiliente. Generará lo necesario para salir adelante de momentos difíciles no solamente con nuestro negocio, sino gestionar nuestras emociones para la vida personal.
Riesgos Psicológicos del Emprendimiento
Más allá de los retos económicos y logísticos, hay desafíos psicológicos significativos que se esconden detrás del "glamour" aparente del emprendimiento. Estos desafíos pueden tener un impacto profundo no solo en los emprendedores sino también en sus familias y amigos cercanos. Los más comunes son, como cualquier proyecto que nos requiera mucho esfuerzo y energía, sufrir de estrés y ansiedad. Emprender puede tener sus subidas y bajadas y en muchas ocasiones, especialmente al principio, pueden haber más bajadas que subidas.
La Psicología del Emprendimiento estudia los factores psicológicos que influyen en la capacidad de una persona para iniciar y gestionar un negocio. Rasgos como la autoeficacia, la resiliencia y la tolerancia a la ambigüedad explican el estado de ánimo y bienestar emocional de los emprendedores. Sin embargo, su ausencia o debilidad puede llevar a:
- Inseguridad: La falta de confianza en la propia capacidad para alcanzar objetivos puede generar sentimientos de inseguridad.
- Desánimo: La percepción de que no se puede lograr el éxito puede resultar en una falta de motivación y un sentido de desánimo.
- Frustración: Sin la capacidad de recuperarse de las adversidades, los emprendedores pueden experimentar altos niveles de frustración cuando enfrentan obstáculos.
- Ansiedad: La constante preocupación por los fracasos y la falta de habilidad para manejar el estrés asociado con las adversidades acabará en altos niveles de ansiedad.
- Estrés: La incapacidad para manejar la incertidumbre puede generar altos niveles de estrés (cortisol).
- Paralización: La ambigüedad y la falta de claridad pueden llevar a la parálisis por análisis, donde el emprendedor se siente incapaz de actuar debido a la sobrecarga de información y la incapacidad de prever resultados claros.
A largo plazo, si no se evalúan estos rasgos de forma científica para tener un conocimiento objetivo, y se trabaja sobre ellos adecuadamente, no solo afectará al proyecto, equipo, inversores, familia, sino que lo peor es que existen muchas probabilidades de que afecten negativamente a la salud mental. La acumulación de inseguridad, frustración, ansiedad y estrés puede llevar al agotamiento y al deterioro del bienestar emocional.
La siguiente tabla resume algunos de los motivos más comunes para emprender y los riesgos psicológicos asociados:
| Motivos para Emprender | Riesgos Psicológicos Comunes |
|---|---|
| Independencia (libertad de tiempo y económica) | Estrés y ansiedad por la incertidumbre |
| Cambiar la realidad (innovación, impacto social) | Sobrecarga de trabajo y agotamiento ("burnout") |
| Aprendizaje (finanzas, marketing, autoconocimiento) | Miedo al fracaso y auto-crítica |
| Sociabilizar (networking, nuevas experiencias) | Aislamiento social y soledad |
| Seguir la pasión (monetizar un hobby) | Frustración y desánimo ante los obstáculos |
Estrategias para Enfrentar los Retos Psicológicos
Es crucial que los emprendedores manejen estos retos de manera consciente y que adopten una postura proactiva respecto al bienestar emocional y la salud de sus relaciones. Esto es esencial no solo para el éxito del negocio, sino también para garantizar la satisfacción y el equilibrio en todos los aspectos de la vida.
Parte 1: El Emprendedor
Retos Psicológicos del Emprendimiento
- Estrés y Ansiedad: La incertidumbre inherente al mercado, combinada con la carga de tomar decisiones críticas y la constante presión para cumplir o superar expectativas, puede resultar abrumadora. Este estrés crónico no solo conduce a la ansiedad, sino que también deteriora significativamente la capacidad para tomar decisiones efectivas, incrementando además la tendencia a evitar riesgos. En situaciones donde se pida generar métricas para aspectos aún no desarrollados o poco claros, es fundamental no dejarse llevar por la preocupación. En su lugar, debemos enfocarnos en realizar una investigación exhaustiva sobre la necesidad real detrás de la solicitud.
- Sobrecarga de Trabajo: Es común que los emprendedores trabajen más horas de las que serían saludables, particularmente durante las etapas iniciales de los negocios. Este exceso de dedicación puede tener consecuencias severas, como el agotamiento, también conocido como «burnout». Este fenómeno se manifiesta a través de un profundo cansancio emocional, un proceso de despersonalización y una notable disminución en la satisfacción personal.
- Aislamiento Social: El aislamiento es un problema significativo que muchos emprendedores enfrentan. Dedicar demasiado tiempo al trabajo puede llevar a descuidar las relaciones personales y sociales, resultando en sentimientos de soledad y, en algunos casos, depresión.
- Miedo al Fracaso: El miedo al fracaso es particularmente agudo en el mundo del emprendimiento, donde los fracasos no solo son públicos sino también tangibles. Este temor puede llegar a ser paralizante, y con frecuencia está intrínsecamente ligado a la propia identidad como emprendedores.
Estrategias para Enfrentarlos
- Establecer Límites Claros: Es crucial establecer límites claros y saludables entre la vida laboral y personal. Este proceso incluye aprender a decir «no» a demandas excesivas y saber cuándo y cómo delegar responsabilidades a otros.
- Mantener una Red de Apoyo: Construir y sostener una red de apoyo confiable, que incluya a otros emprendedores, es esencial para navegar por los retos del emprendimiento. Esta red no solo proporciona un espacio para el desahogo emocional, sino que también ofrece consejos prácticos y una comprensión profunda de los desafíos comunes.
- Priorizar el Cuidado Personal: La integración de actividades saludables y gratificantes, como el ejercicio físico, la dedicación a pasatiempos y la calidad del tiempo compartido con seres queridos en la rutina diaria, puede tener un impacto extraordinariamente positivo en el bienestar general.
- Asesoramiento Profesional: El asesoramiento profesional es una herramienta invaluable que no debe ser subestimada, especialmente cuando se trata de manejar el estrés y otros desafíos emocionales. Un terapeuta puede ayudar a identificar las raíces de los problemas, ofreciendo técnicas y estrategias personalizadas.
Parte 2: Compañeros y Seres Queridos
El Impacto en las Relaciones
- Desbalance Emocional: El estrés del emprendedor no solo le afecta personalmente, sino también a sus relaciones más cercanas, manifestándose en irritabilidad, retraimiento emocional e incluso depresión.
- Conflictos por Tiempo y Atención: El tiempo y la energía dedicados al nuevo negocio pueden dejar poco espacio para interactuar con la familia y amigos, lo cual a menudo conduce a conflictos y resentimientos.
- Preocupaciones Financieras: La inestabilidad financiera que frecuentemente acompaña las etapas iniciales de un emprendimiento puede ser una fuente significativa de estrés para la pareja o familia, especialmente cuando el negocio no genera ingresos de manera predecible.
Consejos para Manejar la Relación
- Fomentar la Comunicación Abierta: Mantener una comunicación abierta y honesta sobre los desafíos, expectativas y necesidades emocionales es fundamental en cualquier relación, especialmente cuando uno de sus miembros está inmerso en el emprendimiento.
- Involucrarse en el Negocio: Comprender los desafíos específicos del negocio puede fomentar una mayor empatía y apoyo dentro de la relación.
- Priorizar el Tiempo Juntos: Dedicar tiempo de calidad juntos es vital para asegurar que la relación no se vea eclipsada por las exigencias del negocio.
- Apoyo Mutuo y Comprensión: Es esencial reconocer y validar los esfuerzos y desafíos de cada uno dentro de la relación. Crear un entorno de apoyo mutuo puede mitigar significativamente el impacto del estrés empresarial y personal.
El Capital Psicológico como Herramienta para el Éxito
Tradicionalmente, la psicología se dedicó a atender la patología del ser humano. Sin embargo, en 1998 Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi propusieron la psicología positiva, que se centra en el estudio de los rasgos positivos del ser humano. El capital psicológico, desarrollado por Fred Luthans, Carolyn Youseff-Morgan y Bruce Avolio en 2004, es un estado de desarrollo psicológico positivo individual, compuesto de cuatro componentes, conceptualizados como recursos psicológicos positivos, esto es como fortalezas y capacidades para alcanzar fines específicos de manera exitosa:
- Autoeficacia: Tener confianza para asumir los retos y esforzarse para alcanzar el éxito en tareas que son desafiantes o difíciles.
- Optimismo: Hacer atribuciones positivas sobre el éxito obtenido en el presente y el que se tendrá en el futuro. El optimismo no es esperar pasivamente a que se concrete un escenario ideal, sino que ocurre cuando nos motivamos, basándonos en la realidad y en entender que nuestras acciones pueden mejorar el futuro.
- Esperanza: Perseverar hacia aquellas metas que la persona se ha planteado y modificarlas o redireccionar el camino para el logro, cuando sea necesario. Se entiende como una emoción que nos motiva a lograr algo o como una habilidad para imaginar situaciones próximas y, por ende, desarrollamos alternativas de solución ante los obstáculos.
- Resiliencia: Ser capaz de levantarse ante las caídas o adversidades que nos han intentado derrotar o desviar de nuestras metas; es recuperarse de las malas rachas e incluso resurgir con nuevas fuerzas para tener el resultado deseado.
Estos recursos psicológicos son susceptibles de desarrollarse y de modificarse de manera relativamente fácil, porque se conciben como respuestas-estado, es decir, que dependen de que uno mismo las emita, bajo determinadas circunstancias, las podemos aprender e incrementarlas. El desarrollo de estos componentes en las personas puede darse a partir de la experiencia previa, la motivación para conseguir la meta deseada o el deseo de conseguir mejores resultados en el proyecto.
Para desarrollar y hacer propias cada una de las características del capital psicológico, podemos observar cómo respondemos a los retos que se nos presentan, recordar qué hicimos en las situaciones en las cuales logramos superar exitosamente los obstáculos y replicar dichas acciones en contextos similares. También se puede escuchar la retroalimentación de otras personas para descubrir los puntos fuertes y las áreas a desarrollar.
