Ashoka: Impulsando el Emprendimiento Social a Nivel Global
El emprendimiento social ha surgido como un modelo que combina el desarrollo empresarial de ideas innovadoras con impacto social y la obtención de rentabilidad. También se le conoce como cuarto sector.
Cuando alguien se pregunta qué es el emprendimiento social puede encontrar la respuesta más acertada en esta frase de Muhammad Yunus, banquero, economista y líder social de Bangladesh. Además de todo ello, es Premio Nobel de la Paz por desarrollar el Banco Grameen, fundado en 1983 y que otorga microcréditos a los más necesitados para ayudarles a desarrollar la autosuficiencia financiera.
El término de emprendimiento social fue por primera vez empleado en los años 80 por Bill Drayton, el fundador de la ONG Ashoka, la red de emprendedores sociales más grande del mundo, para referirse a iniciativas innovadoras que tenían como finalidad generar un impacto social siguiendo los principios del emprendimiento.
¿Qué es Ashoka?
Ashoka es una organización internacional que apuesta por motivar a esas personas que quieren un cambio bueno para la sociedad. Ashoka es una organización sensibilizada con el emprendimiento social desde hace 40 años. “Somos la quinta ONG con más impacto del mundo y queremos poner cara y ojos al emprendimiento social”, explica Alexandra Mitjans, su directora hasta 2022.
Ashoka fue fundada en Estados Unidos en 1981, y en España en 2005. Se ha erigido como la organización de referencia en el campo del emprendimiento social y en la actualidad cuenta con una comunidad de más de 3.400 Emprendedores Sociales y 300 Escuelas Changemaker en todo el mundo.
Ashoka apuesta por una sociedad en la que todas las personas descubran su potencial para mejorar el mundo y se sientan con la capacidad para lograrlo con éxito. Para ello:
- Lleva desde 1981 ejemplificando esta actitud changemaker seleccionando a personas innovadoras que están mejorando la vida de millones de personas. Estos son los emprendedores sociales de Ashoka, una red mundial de 3.400 en 90 países, 32 de ellos en España.
- Está trabajando para generar demanda de un modelo educativo donde aprender a ser solucionadores activos sea una prioridad. Para ello cuenta con una red mundial de 300 Escuelas Changemaker, 7 de ellas en España.
- Trabaja con las empresas para que descubran su potencial de ser agentes de cambio a través de sus empleados y de un modelo de negocio unido al impacto social.
Ashoka está entre las top 5 ONGs del mundo, según NGO Advisor.
Nuestro compañero Miguel A. Luengo, miembro del BIT, presentó uno de los tres proyectos seleccionados por dicha organización. En el mundo mueren cada año un millón de personas a causa de la malaria, y cada día 600.000 personas son infectadas por los parásitos que la originan. El asturiano Miguel Luengo tuvo una idea brillante, que suena algo extravagante de primeras, pero es de una lógica aplastante: “Para diagnosticar la malaria hay que analizar una imagen durante 20 minutos con un microscopio. No hay suficientes especialistas para ver todos los casos. Pero la humanidad juega todo el rato a los videojuegos.
¿Qué hace un emprendedor social?
¡CÓMO EMPEZAR A EMPRENDER CON ÉXITO!
El emprendimiento social hace referencia a la creación de proyectos empresariales que tengan un impacto positivo en la sociedad y estén enfocados en solucionar problemas de tipo social, cultural o ambiental.
Alexandra Mitjans, directora de Ashoka, destaca que "algo bueno" que ha traído esta crisis es toda esa gente que "era muy consciente del impacto que podía tener y ha decidido activarse para resolver retos en sus comunidades". En estos tiempos de coronavirus, Mitjans dice que el emprendedor social "es alguien muy consciente de los retos que le rodea y hace de esos retos una obsesión, un motor de vida, y lo hace de una manera totalmente altruista e innovadora".
“Los negocios sociales son empresas creadas para resolver problemas... Si todos creemos en ello, desaparecerá la oscuridad”. El perfil de profesionales con una gran conciencia y motivación para ayudar a otras personas a través de una empresa está aumentando de manera vertiginosa en todo el planeta.
“Un emprendedor social no es una empresa social, y eso hay que diferenciarlo. Nosotros trabajamos también con ONG emprendedoras y promovemos el trabajo de personas que están impactando en la vida de miles de ciudadanos. Mitjans menciona la labor de Francisco Díaz, de Autofabricantes, un proyecto de investigación colectiva que busca generar soluciones alternativas y accesibles en código abierto en torno a la diversidad funcional. Desarrolla asistencias técnicas personales y trabaja en la generación de conocimiento libre para mejorar su autonomía y calidad de vida, utilizando la fabricación digital e involucrando en procesos de coproducción a familias, usuarios, técnicos y a cualquier persona que quiera participar.
Las iniciativas emprendedoras educativas se han convertido en un modelo de emprendimiento social en mayúsculas. Hoy el modelo que domina la educación y la manera de enseñar se basa en la transferencia de información del profesor al alumno. Uno de los muchos proyectos que se han desarrollado es la plataforma digital colaborativa Atlas de la Diversidad, que comanda Narcís Vives. Presenta un nuevo paradigma de aprendizaje que utiliza aplicaciones tecnológicas para que los maestros exploren técnicas educativas innovadoras y conecten con otras escuelas.
“Al principio presentamos una propuesta a la Unión Europea para llegar a 1.500 escuelas de distintos países. Queríamos promover una forma de aprender muy vinculada al territorio y así fundamos Atlas de la Diversidad. Hemos generado un banco de datos creado por los propios alumnos que es un retrato de los diferentes problemas sociales de sus comunidades. Esa base de datos está formada por documentos multimedia que contienen información sobre leyendas, recetas de cocina, cómo son los mercados de la zona o cuáles son los topónimos. Han participado 1.500 escuelas de 21 países y hemos conseguido nuestro objetivo: que los alumnos trabajen de forma colaborativa y en red. El proyecto ha recibido muchos reconocimientos internacionales.
Características del emprendimiento social
Lo que caracteriza al emprendimiento social es que, al tiempo que el proyecto empresarial debe ser económicamente sostenible, debe ser también socialmente responsable y sostenible desde un punto de vista medioambiental. Los emprendedores sociales buscan crear empresas y organizaciones que sean capaces de introducir cambios sociales sistémicos y generar riqueza y desarrollo en los territorios en los que se asientan.
A diferencia de un emprendedor tradicional, que prioriza que su idea innovadora se convierta en un negocio rentable, un emprendedor social se enfoca en que su proyecto mejore la calidad de vida de las personas y las comunidades, y sea sostenible a largo plazo. Evidentemente, necesitará que el proyecto genere ingresos que permitan mantener las operaciones, pero la prioridad será lograr esa transformación social o impacto medioambiental.
En el emprendimiento social el objetivo social o ambiental es prioritario, forma parte de la misión y de la visión de la empresa.
El auge del movimiento del emprendimiento social se debe al enorme cambio en la mentalidad de la sociedad que se ha producido en los últimos años. Por eso surgieron lugares donde se podían pulir las habilidades de emprendimiento social de los ciudadanos. Uno de ellos fue el Centro de Innovación Social de Stanford, una de las primeras iniciativas que puso en marcha la universidad. Hoy es promotor y referencia en el desarrollo de ideas y proyectos para mejorar el mundo.
Ejemplos de emprendimiento social
Los proyectos de emprendimiento social pueden aplicarse en muchos sectores, como la educación, la salud, el medio ambiente o el desarrollo comunitario. Son los más típicos, pero no los únicos.
Un ejemplo destacado de empresa vinculada a los principios del emprendimiento social es Patagonia. Creada hace 50 años, su lema “Estamos en el negocio para salvar nuestro planeta” define la conciencia medioambiental de la marca textil estadounidense.
También puede encuadrarse dentro del emprendimiento social Auara, una empresa de agua mineral que dedica el 100 % de sus dividendos a un fin social, en concreto, financiar proyectos de acceso a agua potable.
Too Good To Go. Esta aplicación lucha contra el desperdicio alimentario conectando consumidores con establecimientos que tienen excedentes de comida que se ofrecen a la venta a un precio más bajo.
