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Comunicación

Actividad Empresarial y Profesional: Definición, Clasificación y Aspectos Fiscales

by Admin on 22/05/2026

En el ámbito de las actividades por cuenta propia, es fundamental comprender la distinción entre «Actividad Empresarial» y «Actividad Profesional». Esta diferenciación, más allá de ser una mera cuestión terminológica, tiene importantes implicaciones fiscales y organizativas. Las actividades económicas son aquellas que se realizan con el objetivo de producir o distribuir bienes o servicios.

Distinción entre Actividad Empresarial y Actividad Profesional

Una de las muchas cuestiones que conviene tener clara a la hora de desarrollar una actividad por cuenta propia es saber si dicha actividad está clasificada como «Actividad Empresarial» o si, por lo contrario, se trata de una «Actividad Profesional». Estas actividades están reguladas en el Real Decreto Legislativo 1175/1990, del 28 de septiembre y cada una de ellas se acoge a una sección específica de las tarifas del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).

Actividad Profesional

Se considera actividad profesional aquella que es realizada por una persona física de manera personal, directa y por cuenta propia. Implica el despliegue de habilidades, conocimientos y competencias específicas adquiridas a través de la educación formal, la formación profesional o la experiencia laboral. Suelen asociarse a abogados, arquitectos, notarios o veterinarios, entre otros. Si bien todos ellos encajan en esa fórmula, también caben en esa definición profesionales como los profesores y los agentes comerciales o de seguros, por ejemplo.

Aspectos Fiscales de la Actividad Profesional

La persona que vive de una actividad profesional incluye un porcentaje en concepto de retención del IRPF en las facturas para empresas u otros empleados por cuenta propia. Como norma general, se aplica un 15% de retención en cada factura. Sin embargo, para aquellos profesionales que estén en su primer año de actividad y los dos siguientes, se aplica una retención reducida del 7%. Los trabajadores que llevan a cabo una actividad profesional están exentos tanto de aplicar retención en las facturas que se corresponden a servicios dados a particulares como de presentar pagos a cuenta del IRPF. Respecto a la obligación de presentar pagos fraccionados Modelo 130, en la actividad profesional no es necesario si se cumple que más del 70% de sus ingresos están sujetos a retención, que se declaran en la declaración anual de IRPF.

Actividad Empresarial

La actividad empresarial es realizada por un/a empresario/a y necesita de una estructura, organización y gestión propias de una empresa para producir y distribuir bienes y servicios. Es un proceso con fines comerciales o industriales para el beneficio de cualquier empresa. Por lo tanto, la definición de actividad empresarial supone el desarrollo de cualquier compañía con el fin de conseguir aumentar sus ganancias y su potencial en un mercado competitivo. Las personas dedicadas a una actividad empresarial emiten facturas que no se hallan sujetas a retención.

La actividad profesional la lleva a cabo por una persona física, mientras que la actividad empresarial puede ser llevada a cabo por una persona física o una persona jurídica. Es posible que una persona jurídica o una entidad ejerza una actividad profesional. En esos casos, se constituyen Sociedades Limitadas Profesionales SLP (reguladas por la Ley 2/2007, de 15 de marzo, de sociedades profesionales) y los socios deben ser profesionales que ejerzan la misma actividad profesional que la sociedad.

Sociedades Profesionales | Giménez-Salinas Abogados

Sí, puede darse el caso de que una persona desarrolle actividad profesional y empresarial simultáneamente.

Clasificación de Empresas

El término empresa hace referencia a cualquier organización lucrativa que se encarga de producir bienes o prestar servicios para el mercado. Se trata de un concepto muy amplio en el que conviven muchos tipos de empresas. Esta clasificación de empresas permite entender mejor su estructura y funcionamiento, y se utiliza tanto a nivel académico como profesional para estudiar el tejido empresarial de un país.

Tipos de Empresas según su Tamaño

Una de las principales formas de definir a las empresas es según su tamaño, considerando el número de empleados y la facturación. Atendiendo a la definición que de cada una de ellas realiza la Unión Europea, los tipos de empresas según su tamaño son:

  • Microempresas: Son aquellas que tienen hasta 10 trabajadores y una facturación inferior a dos millones de euros.
  • Pequeña empresa: Se denominan así las sociedades con entre seis y 50 empleados y un volumen de negocio inferior a 10 millones de euros.
  • Mediana empresa: Las que no superan los 250 trabajadores ni los 50 millones de euros de facturación.
  • Gran empresa: Empresas de gran dimensión, con más de 250 trabajadores en plantilla y cuya cifra anual de negocio supera los 50 millones de euros.

En España, el formato más frecuente de empresa es el de microempresa (el 38,40 % del total) o pyme (pequeña o mediana empresa, que suman cerca de 3 millones de sociedades, el 61,42 % del total), según datos estadísticos de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa. Las grandes empresas solo suponen el 0,18 % del total (5.273 empresas de este tipo según las estadísticas de enero de 2023).

Tipos de Empresas según su Sector Económico

Otra manera de clasificar los tipos de empresas es según su sector económico:

  • Empresas del sector primario: Cuya actividad está relacionada con la agricultura, ganadería, pesca y la minería. Engloban, por tanto, actividades económicas relacionadas con la recolección o extracción y la transformación de recursos naturales con poca o ninguna manipulación.
  • Empresas del sector secundario o sector industrial: Empresas que se dedican a la transformación de materias primas en bienes manufacturados de consumo. También se incluyen aquí las empresas de construcción.
  • Empresas del sector terciario o del sector servicios: Son las que ofrecen servicios dirigidos a satisfacer las necesidades de la población. Esta tipología engloba subsectores como el comercio, las comunicaciones, la cultura, las finanzas, la hostelería, el ocio, el turismo o los servicios públicos.

Tipos de Empresas según su Actividad

Más en concreto, las sociedades también se pueden clasificar según su actividad:

  • Empresas industriales: Son las que se dedican a la extracción de recursos o a su transformación en bienes manufacturados. Cualquier fábrica que produzca bienes de equipo o bienes de consumo entra en esta categoría.
  • Empresas comerciales: Estas empresas no producen nada, sino que son intermediarios (mayoristas o minoristas) que venden al público bienes o servicios. Por ejemplo, una tienda de ropa o un concesionario de coches.
  • Empresas de servicios: Son aquellas que ofrecen bienes no tangibles que satisfacen necesidades del consumidor o de otras empresas. En esta modalidad se enmarcan los servicios de transporte, de telecomunicaciones, financieros, legales, de asesoría, mantenimiento, etc.

Según datos del INE, en 2020 había en España 206.898 industrias, 463.176 empresas de la construcción, 787.719 comercios y 2.246.289 del resto de servicios.

Tipos de Empresas según su Ámbito de Actuación

Otra manera de clasificar los tipos de empresas es atendiendo a su ámbito de actuación:

  • Empresas locales: Actúan únicamente en el mercado local. Un ejemplo sencillo: un bar o una peluquería.
  • Empresas regionales: De mayor dimensión que las locales, son aquellas cuyas ventas se circunscriben al ámbito de una o varias regiones.
  • Empresas nacionales: Son las que operan en un único país o mercado.
  • Empresas multinacionales: Aquellas que disponen de filiales en varios países pero tienen centralizada la toma de decisiones en una sede central, normalmente en el país de origen.
  • Empresas trasnacionales: Las que realizan actividades a nivel internacional; disponen de matrices y filiales en varios países, lo que implica un control más descentralizado que en el caso de las multinacionales.

Tipos de Empresas según su Propiedad

Finalmente, y dependiendo de quién sea la propiedad del capital que se aporta a la empresa para su constitución, se habla de:

  • Empresas públicas: Pertenecen al sector público. Para ser considerada una empresa pública más del 50 % de las acciones o participaciones deben estar en manos de un organismo del sector público.
  • Empresas privadas: Pertenecen a personas físicas o jurídicas privadas, cuyo fin es obtener un beneficio económico con su actividad.
  • Empresas mixtas: Combinan capital de aportación pública y privada.

Ramas de Actividad Empresarial

En el ámbito empresarial nos podemos hacer una pregunta ¿Es posible que una empresa desempeñe distintas actividades? La respuesta es sí. Lo importante de las ramas de actividad es que permiten diversificar la actividad de una empresa porque no tienen que estar todas relacionadas con el mismo sector. Podemos encontrar diferentes clasificaciones para distinguir las distintas ramas de actividad que pueden existir. Entre ellas, tenemos la clasificación realizada por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la secretaría de la ONU de 1948, que establecieron 21 categorías.

Mientras se cumpla con su definición, una sociedad puede llevar a cabo diferentes ramas de actividad. No importa si no existe una relación o semejanza. La ley permite que un negocio tenga dos o más ramas de actividad. Debido al régimen fiscal ventajoso que existe, la adquisición de una rama de actividad resulta muy rentable. Uno de los métodos para realizar una aportación de una rama de actividad es un aumento de capital. Por otra parte, en el caso de una aportación no dineraria, el aportante no reduce su capital. La aportación no dineraria es aquella que no consiste en una cuantía líquida de dinero, sino en un bien o derecho que tiene un valor económico concreto.

Alta en el IAE y Epígrafe

Cada vez son más las personas que se lanzan a ejercer una actividad por cuenta propia. Todos ellos han tenido que pasar por el proceso de hacerse autónomos, obviamente, aunque dependiendo de sus circunstancias particulares habrán hecho más o menos trámites. En todo caso, hay uno que resulta inevitable: darse de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Para realizar esa gestión correctamente resulta crucial elegir el epígrafe del IAE que, de manera más fidedigna, se aproxime a tu actividad. Que te decantes por uno u otro tendrá después implicaciones, sobre todo fiscales.

Elegir de forma adecuada el epígrafe que te corresponde en el IAE supone, de entrada, que encasilles tu trabajo como actividad empresarial, profesional o artística. A pesar de que siempre conviene analizar cada caso de forma minuciosa, las diferencias entre actividad empresarial y profesional carecen de relevancia en algunos sentidos. Sin embargo, tienen un papel fundamental en la elección del epígrafe del IAE en el que finalmente enmarques tu actividad. Así que, desde el punto de vista fiscal, se diferencia igualmente la actividad profesional de la empresarial.

Prevención de Riesgos Laborales

Centro de trabajo: cualquier área, edificada o no, en la que los trabajadores deban permanecer o a la que deban acceder por razón de su trabajo. Estas definiciones son importantes para poder garantizar la correcta efectividad de la coordinación de actividades empresariales y los objetivos que marca el art.3 que encontramos en la ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales y que señala como de obligado cumplimiento. Objetivos que tienen como fin eliminar y/(o minimizar los riesgos laborales derivados de la concurrencia de actividades empresariales.

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