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Comunicación

La Dualidad de los Pavón: Empresarios entre la Destrucción y la Controversia en Sevilla

by Admin on 22/05/2026

La historia de la familia Pavón en Sevilla se entrelaza con el desarrollo urbano y la política local, presentando figuras que, aunque vinculadas por el apellido, dejaron huellas muy diferentes en la memoria colectiva. Desde el empresario Enrique Pavón, conocido por su impacto en el patrimonio arquitectónico de la ciudad, hasta el exalcalde Agustín Pavón, implicado en un escándalo de corrupción, los Pavón han sido protagonistas de eventos que marcaron épocas en la capital andaluza.

Enrique Pavón: El "Verdugo de Sevilla" y su Legado en la Demolición

El Boletín Oficial del Estado (BOE) recogió esta semana un particular obituario entre sus páginas: el de la empresa Derribos Pavón y el cierre de su hoja en el Registro Mercantil. El anuncio apenas es un mero formalismo administrativo, porque ni la empresa tenía ya la popularidad de hace cuatro décadas ni se pierde del todo, pues sigue operativa bajo el nombre de Itálica Demoliciones. Sin embargo, la referencia certifica el final de una época durante la que se perdió buena parte del patrimonio arquitectónico de Sevilla en pro de la fiebre por el desarrollismo. La llegada de los primeros centros comerciales y las tiendas modernas que desvirtuaron los bajos de los edificios residenciales se abrieron paso a golpe de piqueta. Todo aquello convirtió a Enrique Pavón, propietario de la compañía, en la bestia negra de una generación de cronistas entre mediados de los sesenta y finales de los setenta. Joaquín Romero Murube se refería a él con el sobrenombre del verdugo de Sevilla y Antonio Burgos lo mencionaba habitualmente como el derribista, apodos ambos que nunca molestaron al empresario, sino más bien lo contrario, por venir de quienes venían.

En el triste historial de encargos que le hicieron a Pavón está la demolición de todos edificios señoriales de la Plaza del Duque, donde se iban a instalar varios hoteles, y las grandes galerías comerciales de El Corte Inglés. La piqueta se ensañó con otros edificios históricos como el palacio del Marqués de Aracena y el hotel Madrid, en la Magdalena y hasta con el antiguo café de París, en la Campana, lugar que hoy ocupa una cadena de comida rápida. Enrique Pavón supo resistir la presión mediática y tomarse con humor aquellos ataques.

En 1989 la empresa que ahora se liquida pasó a la siguiente generación. Esa es la antigüedad que consta en el Registro Mercantil, pero ya para entonces el trabajo estaba fuera del Casco Histórico. Los desarrollos de Sevilla Este, Pino Montano, Nervión, Reina Mercedes y Heliópolis empezaban a acaparar el trabajo, aunque la fama de Derribos Pavón seguía intacta. No fueron pocas las voces de alarma que se oyeron cuando vieron colgados los carteles de la empresa en la fachada de San Telmo al inicio de su rehabilitación, pero para entonces las leyes de protección del patrimonio eran mucho más estrictas y el encargo se cumplió sin drama. Poco después los problemas de liquidez enturbiaron la trayectoria de la compañía, que cambió de nombre.

Un amigo recordaba a Enrique Pavón como "sevillano del alma, empresario derribista, que tuvo el honor de ser nombrado verdugo de Sevilla por Joaquín Romero Murube, un título equívoco porque expresaba toda la admiración y el cariño de su autor por el empresario. Fue tan sevillano que salvó para siempre la verdad de la Casa de Sánchez-Dalp, que tuvo que derribar... Nosotros pudimos hacer el mejor programa de televisión de nuestra vida, para la extinta Giralda TV, a finales del siglo XX, gracias a Enrique Pavón. Cuando los verdaderos verdugos de la Casa creyeron haber ganado la partida y celebraron el silencio que seguiría al derribo, no contaron con que Enrique Pavón había hecho minuciosamente, con inmenso cariño, el balance documentado de todos los elementos básicos de la Casa... Los mismos que generosamente nos cedió para nuestro programa de televisión, que ha quedado como testimonio permanente de aquella infamia que hicieron con el patrimonio sevillano gentes tenidas por decentes... Y desde entonces se conoce todo... todo menos quienes se llevaron los regalos que hizo Ramón Areces, presidente de El Corte Inglés a la ciudad, y que en su mayoría desaparecieron para provecho de la gentuza que anidaba en el Ayuntamiento de la ciudad."

La Tradición Familiar y la Semana Santa

La calle Parras es para muchos el camino más corto entre el cielo y la tierra. Es, incluso, el paraíso las mañanas de cada Viernes Santo, cuando pasa por allí la Macarena. Ese 'fundamentalismo' macareno, la devoción más intensa, tiene uno de sus grandes referentes en el número 29 de esta angosta vía, en una casa incluida ya en la historia y la leyenda de la señera cofradía, la de Enrique Pavón. El famoso empresario de derribos se marchó hace cinco años, pero su viuda, hijos y nietos mantienen parte de aquella tradición de esperar al Señor de la Sentencia y a la Esperanza a la vuelta desde la Catedral con una fiesta que servía para congregar a familia, amigos, artistas, saeteros, toreros o empresarios. Ya no hay fiesta como tal, pues la ausencia del patriarca duele de manera especial y «no puede ser ya lo mismo». Pero Antonia Solís, 'la señora de Pavón', como la conocen todos, regresa cada Semana Santa a su balcón con la familia para recibir con emoción a la Macarena.

«Mi marido -explica Antonia- tenía una manera de ser muy especial, se daba mucho a todo el mundo y acabó conociendo y haciendo amistad con mucha gente famosa de Sevilla. Era muy buena persona y le gustaba invitar a casa a todo el mundo. Yo le decía, con sorna, que cuando se miraba al espejo terminaba invitándose a sí mismo. Era íntimo amigo de Miguel Loreto, de Luis León, del 'Pelao', del 'Melli'... Por eso en casa terminaban reuniéndose muchos artistas las mañanas de Viernes Santo para esperar a la hermandad. Aquí han estado Lola Flores, Juana Reina o Curro Romero. Y cantaron saetas Manuel Mairena, el 'Rerre' o Pastora Soler, que es amiga y fue la última que lo hizo. Venían artistas muy buenos y lo pasábamos muy bien. Sin Enrique, todo es muy diferente, ya no es lo mismo, claro está. Le echamos mucho de menos, pero no se falta al balcón para ver la cofradía, aunque ya no sea igual para nadie».

Recuerda la 'señora de Pavón' que esta costumbre familiar tuvo su origen en la parada que hacían los 'armaos' en tiempos en los que aún lo tenían permitido. «Enrique no partía pie con la Macarena y preparábamos toda la casa para que los 'armaos' pararan y tomaran algo. Las mujeres nos vestíamos de mantilla y los 'armaos', desfilaban incluso delante de casa, era algo precioso. Comían aquí, se dejaban listas unas mesas grandes y entraban y salían por grupos. Se formaba una fiesta inolvidable. Una tía mía que vivía en Francia me llamó incluso diciendo que me estaba viendo por televisión, que aquello se estaba retransmitiendo incluso». Esa recepción a los romanos macarenos fue concitando cada vez más interés. Se fue corriendo la voz y la cita en casa de Pavón era ya un punto fijo en la agenda cofrade de la ciudad en las mañanas de Viernes Santo. «A las seis de la madrugada llegaban los camareros que terminamos contratando y ya a esa hora la gente se agolpaba en la acera de la casa para esperar la cofradía. Enrique era como era y se asomaba a la puerta para invitar a aguardiente o chocolate a todo el público que iba saludando en la calle, aunque no conociera a ninguno». «Todo se convirtió en una tradición que hemos continuado. Ahora es de otra forma, pero al menos la cita anual en el balcón con la familia no falta. Allí se paran los dos pasos como siempre y allí los esperamos -destaca Solís-. Hay que estar, hay que estar cada año, claro que sí. Son seis hijos, doce nietos y una bisnieta, todos macarenos como lo era Enrique desde pequeñito. Mi hijo Antonio ha estado muchos años saliendo de 'armao', de hecho. Siguiendo la estela de su padre, que se fue con la túnica de la hermandad puesta». Antonia saca fuerzas para mantener cada año viva esta tradición. «Aunque hay tristeza por los que no están, la Esperanza nos da el impulso que necesitamos. Ella es mi vecina y también es como una segunda madre para mí. Creo que cuando me ve entrar -señala en tono jocoso- me pregunta en silencio que por qué estoy otra vez allí pidiéndole. '¿Otra vez aquí, Antoñita?', dirá al verme, jeje.

Semana Santa de Andalucía | Capítulo 1: La Herencia

Agustín Pavón: El Escándalo del Soborno en Camas

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 14 meses de cárcel y al pago de una multa de 15.000 euros al exalcalde de Camas (Sevilla) Agustín Pavón (IULV-CA), al exconcejal del PP Antonio Enrique Fraile, al exedil del PA José del Castillo y al empresario Eusebio Gaviño por el presunto intento de soborno a la concejal del Ayuntamiento Carmen Lobo para que votara a favor de determinados puntos en el pleno municipal. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado íntegramente la sentencia de la Audiencia de Sevilla que en diciembre pasado condenó al ex alcalde de Camas Agustín Pavón, a los ex ediles Antonio Enrique Fraile y José del Castillo, y al empresario Eusebio Gaviño a 14 meses de prisión y al pago de una multa de 15.000 euros por el intento de compra de la voluntad de la ex concejal Carmen Lobo.

Agustín Pavón, ex alcalde de Camas por IU, junto al empresario Eusebio Gaviño y los ex concejales del PP y del PA Antonio Enrique Fraile y José del Castillo, intentaron sobornar a la ex edil de IU Carmen Lobo y le llegaron a ofrecer importantes cantidades de dinero y hasta un apartamento en la playa para que votase a favor de determinados proyectos urbanísticos. Fueron los acusados los que, según el veredicto conocido esta jueves, tomaron la iniciativa de contactar con Lobo y, a través de Gordo, ofrecerle dinero a cambio de su voto en el pleno municipal.

Detalles del Intento de Soborno

Según el veredicto, la primera de estas entrevistas se mantuvo en julio de 2005 en un restaurante de Sevilla, mientras que la segunda se efectuó en agosto de 2005 en casa de Gaviño, con la presencia de Gordo y de los cuatro acusados. Sobre este último encuentro, el jurado consideró probado que, "tras una serie de reproches mutuos, entre todos llegaron al acuerdo de que Gordo convencería a Lobo para que, a cambio de un beneficio económico para él y para Lobo, no determinado y que cambiaría según los proyectos llevados al Pleno para su aprobación, ésta última votara favorablemente su aprobación" en dicho pleno. Así, los contactos entre el empresario y Gordo "se sucedieron a lo largo de los días siguientes en forma tal que, convencido" el exmilitante de IU "de la firmeza y seriedad de los propósitos" del acusado, compareció el 8 de septiembre de 2005 ante la Policía "para denunciar una posible trama de corrupción política".

Clave fue la reunión que mantuvieron los condenados con Gordo en el domicilio de Gaviño en torno al 18 de agosto de 2005 y cuyo contenido grabó el denunciante en un mp3. La sentencia señalaba que los testimonios de Lobo y Gordo fueron considerados como creíbles a pesar de las "desavenencias" de los testigos con Agustín Pavón y de que la grabación realizada por Carmen Lobo recogiera "expresiones interpretables como interés en pillar al señor Pavón (alea jacta est, al principio, y Ay Agustín te la voy a meter hasta los gavilanes, al final)", un enfrentamiento que el magistrado Javier González recuerda que fue reconocido por las propias acusaciones y que "no implicaba necesaria o automáticamente su falta de credibilidad".

Para el juez, existía prueba de cargo suficiente del intento de compra de la voluntad de la concejal, tanto por las declaraciones de los dos denunciantes, como por las grabaciones realizadas por Gordo y Lobo, que "corroboran las versiones de ambos testigos de cargo, quedando avaladas por las pericias", sobre todo por el análisis de voz realizado por los especialistas del Área de Acústica del Departamento de Ingeniería del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil", que estudiaron las voces de los acusados y pusieron de manifiesto la similitud de las voces, salvo en el caso de Antonio Enrique Fraile por "problemas técnicos".

El juez argumenta que las grabaciones que realizaron los dos denunciantes de las reuniones donde se produjo el presunto intento de soborno "corroboran" las versiones de los denunciantes, que "quedan avaladas" por la prueba pericial realizada por el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, que rechaza cualquier tipo de "manipulación" de las grabaciones. Según las fuentes consultadas por Europa Press, el juez pone de manifiesto que el jurado "consideró creíble los testimonios" de Lobo y de Gordo pese a "las desavenencias de los testigos con algunos de los acusados --Pavón en especial-- y no obstante recoger la grabación realizada por Lobo expresiones por ella vertidas interpretables como interés en 'pillar' a Pavón", citando en este punto las frases 'alea jacta est' y 'ay Agustín te la voy a meter hasta los gavilanes'.

A ello se suma, precisaba entonces la sentencia de la Audiencia, la presencia de los ex ediles Del Castillo y Fraile dando vueltas alrededor de la Taberna Medieval, donde el empresario Eusebio Gaviño hizo entrega a Lobo de un "regalo", un sobre con 12.000 euros, y de una nota manuscrita por Fraile en la que se explicaban los puntos del orden del Pleno del 12 de septiembre de 2005.

La sentencia descarta la versión de las defensas, que habían insistido en que hubo un delito provocado y una trama-trampa para arrebatar la alcaldía a Pavón. "Ningún atisbo hay, ningún principio objetivo de prueba hay de que fueran los repetidos testigos de cargos quienes captaran la voluntad de los acusados entrando de lleno así en el delito provocado. Ni de la existencia simultánea de una trama-trampa organizada por el PSOE, que se pretendió demostrar con la aportación de unas fotografías de esos testigos y la letrada de la señora Lobo con miembros de dicho partido, y que fue tomada en un establecimiento público un año después de los hechos", aseveraba la resolución, que añadía que al haberse celebrado dicha reunión en un bar pone de manifiesto que "no debió ser muy clandestina".

La Condena y sus Implicaciones

La Audiencia de Sevilla condenó a 14 meses de prisión al ex alcalde de Camas, Agustín Pavón, a los ex ediles Antonio Enrique Fraile y José del Castillo, y al empresario Eusebio Gaviño por un delito de cohecho, por haber intentado sobornar a la concejal Carmen Lobo para que cambiara su voto en determinados plenos municipales. La sentencia les impuso la misma pena de inhabilitación, 14 meses, y el pago de una multa de 15.000 euros, una petición levemente inferior a la que solicitaron el fiscal Anticorrupción y la acusación que ejerce el PSOE (18 meses de prisión y 24.000 euros) porque el magistrado tuvo en cuenta los siete años que han transcurrido hasta que el caso ha sido enjuiciado, aunque formalmente no se ha apreciado ninguna circunstancia atenuante de dilaciones indebidas.

De igual modo, el magistrado rechaza la atenuante de dilaciones indebidas planteada por las defensas de Fraile y Del Castillo, aunque a la hora de imponer la pena señala que "el tiempo transcurrido" desde la comisión de los hechos "no puede dejarse de tener en cuenta", de modo "que no se observan razones para imponer las penas en su mitad, aunque tampoco en el mínimo", optando por imponer 14 meses de cárcel y 15.000 euros de multa.

En cuanto a la atenuante de dilaciones indebidas, el juez asevera que "tan sorpresiva y sorprendente petición no parece justificada", argumentando que "han sido los recursos de las partes los que determinaron que un rollo incoado en 2007 se enjuiciase" en 2012. El fallo llegó después de que el jurado popular declarara culpables por unanimidad a los cuatro acusados, en un veredicto que otorgó credibilidad a las declaraciones de los denunciantes, la ex edil Carmen Lobo y el ex militante de IU Francisco Gordo, "con independencia de las motivaciones personales" que éstos pudieran tener, y también a las grabaciones que realizaron de sus reuniones con los procesados.

Tabla de Condenados y Penas

Acusado Cargo/Ocupación Pena de Cárcel Multa Delito
Agustín Pavón Exalcalde de Camas (IULV-CA) 14 meses 15.000 euros Cohecho (intento de soborno)
Antonio Enrique Fraile Exconcejal del PP 14 meses 15.000 euros Cohecho (intento de soborno)
José del Castillo Exedil del PA 14 meses 15.000 euros Cohecho (intento de soborno)
Eusebio Gaviño Empresario 14 meses 15.000 euros Cohecho (intento de soborno)

Tras la condena, Lobo permaneció como concejal no adscrita, por lo que esta situación "generó" un "fuerte enfrentamiento" con Pavón, al que, al estar el equipo de gobierno en minoría, "le era imposible adoptar" medida alguna que precisara la aprobación del pleno municipal, por lo que "desde entonces se encontraba en una situación de práctica paralización".

El ex alcalde de Camas y los otros acusados habían solicitado al TSJA la repetición del juicio al considerar que el objeto del veredicto presentado al jurado por el magistrado que enjuició el caso vulneró el derecho de defensa, por cuanto las preguntas que se planteaban al tribunal ciudadano sólo contenían la versión de las acusaciones y no incluía la de los políticos imputados, por lo que el objeto del veredicto -las preguntas que se plantean a los ciudadanos- estaba "incompleto" y ello impedía una "deliberación crítica" por parte del jurado. La sentencia de la Audiencia de Sevilla consideró que ni hubo delito provocado ni una "trama-trampa" para arrebatar una alcaldía. Sólo fue un intento de comprar el voto de una concejal.

tags: #Antonio #y #Enrique #Pavón #empresarios

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