Antonio López y López: Biografía de un Empresario Español del Siglo XIX
Antonio López y López, un nombre que resuena en la historia empresarial española del siglo XIX, es conocido por su título nobiliario de Marqués de Comillas. Nacido en Comillas, provincia de Santander, el 13 de abril de 1817, su vida es un ejemplo de ascenso desde orígenes humildes hasta convertirse en uno de los mayores potentados de España.
Antonio López y López, Marqués de Comillas
Primeros Años y Emigración a Cuba
Huérfano de padre a los dos años, Antonio López tuvo que abandonar Comillas antes de cumplir los diez para trabajar con familiares en Andalucía. Vuelto a Comillas, en cuanto cumplió los catorce años ya podía intentar la aventura americana. Al parecer fue su paisano el naviero Fernández de Castro quien le proporciona un pasaje en el Reina de los Ángeles, desde Cádiz a Cuba. Desde 1831 y durante diez años trabaja de «mozo para todo» junto con otro emigrante paisano suyo, Manuel Calvo, ahorrando todo lo posible para poder afrontar un primer negocio: en 1841 los dos amigos fletan un «petache» de harina procedente de Santander hasta La Habana, y luego lo venden en Santiago de Cuba, transformando la inversión en un importante capital, que le permite ese verano volver por primera vez a Comillas, ya como un joven y prometedor «indiano». De nuevo en Cuba se estableció en Santiago, menos abastecida que La Habana, dedicándose al comercio de todo tipo de objetos: pacotillas, ropa, alimentos, &c.
En las Crónicas de Santiago de Cuba Emilio Bacardí apunta que Antonio López y López se inscribió en la matrícula de comerciantes de dicha ciudad en marzo de 1844. López había alquilado una de las casas de Andrés Brú Puñet, un catalán instalado en Cuba lustros antes, sita en la calle Santo Tomás, 26, donde instaló un baratillo o tienda de toda clase de géneros de inferior calidad.
Ascenso Empresarial en Cuba
Su escaso capital le forzó a buscar financiación externa tanto para la compra del género como para el desarrollo de su negocio. En total, en noviembre de 1847 la deuda de López con Valdés superaba los 20.000 pesos (o sea, las 100.000 pesetas). Entonces el de Comillas creyó llegado el momento de dar un giro en su camino: aprovechando las buenas relaciones que había tejido con Andrés Brú (el dueño del local) decidió pedirle la mano de una de sus hijas, movido tanto por la dote como por la posibilidad de convencer a su suegro para que financiase sus proyectos. Planificando el viaje a la península, transformó en noviembre de 1847 su particular Casa de Comercio en la sociedad colectiva Valdés y López.
La boda de Antonio López, celebrada en la ciudad condal en noviembre de 1848, permitió al cántabro, en efecto, sumar una dote de 9.000 pesos en efectivo (cifra que casi igualaba su propio patrimonio) e incorporar a su familia política como socios de su compañía: su suegro Andrés Brú Puñet como comanditario y su cuñado Andrés Brú Lassús como socio industrial. Regresó a Cuba en mayo de 1849 y semanas más tarde, concretamente el 24 de julio, Valdés se retiró de la firma santiaguera, quedando como socios los hermanos López, que nombraron entonces a la empresa Antonio López y Hermano.
Con un capital mayor, López pudo ampliar el horizonte de negocio de su empresa: incorporándose de forma intersticial en el negocio ilegal de la trata de esclavos, primero; y, después, en la compra de tierras de labor. El 2 de marzo de 1850 Antonio solicitó, junto con su antiguo socio Domingo Valdés, permiso para establecer una línea de vapores entre Guantánamo y Santiago de Cuba; servicio del que se ocupó el vapor General Armero. Todo parece indicar que ese buque fue utilizado para la introducción ilegal de esclavos en el oriente cubano. No en vano su puesta en marcha coincidió con un aumento del número de esclavos vendidos por Antonio López y Hermano.
Regreso a España y Consolidación Empresarial
La epidemia de cólera que invade la isla de Cuba en 1853 aconseja la vuelta definitiva de la familia a la península, y junto con Luisa Brú y los tres hijos que ya tienen (María Luisa, Isabel y Antonio) se instalan en Barcelona, en el palacio de Puertaferrisa, frente a las Ramblas. Al poco de llegar, el 15 de mayo de 1853, nace Claudio López Brú, su cuarto hijo. Una vez establecido en Barcelona, la primera de sus actividades navieras consistió en la compra en subasta pública del transporte de correo entre la península y la isla caribeña, para lo que adquirió en Amberes los barcos París y Ciudad Condal, los primeros de una naviera que, al fallecer, contaba con catorce vapores, algunos de los más lujosos de la época.
En 1857 constituye en Madrid la sociedad «Antonio López y Compañía», con sede social en Alicante y Barcelona, con seis socios de los que cuatro son gerentes (Antonio López, su hermano Claudio, Patricio Satrústegui y su hermano Joaquín M. Satrústegui), aunque los estatutos precisan que «el jefe de las casas será D. En 1859-1860 la naviera de Antonio López comienza a ser un aliado militar del gobierno, prestando sus barcos para el traslado de soldados a las campañas bélicas de África. Y en 1861 logra el transporte de la correspondencia ultramarina de España, entre la península y Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, servicio recién privatizado que requerirá la actividad de nueve vapores de hélice. En 1864, a propuesta del Ministerio de Marina, se le otorga la Gran Cruz de Isabel la Católica.
El Marqués de Comillas y su Influencia Política
El próspero naviero tendrá ocasión de mejorar sus negocios y sus relaciones políticas en la «guerra de los diez años», que se desencadenó en Cuba en octubre de 1868. Fueron más de mil los viajes que la naviera realizó al servicio de la guerra civil que mantenían los españoles en Cuba, realizando entre la metrópoli y la isla unos cuatrocientos mil pasajes de soldados... facilitando al Estado el pago de los servicios prestados mediante cómodos plazos. Introducido también en el terreno de la banca (en 1870 tenía Antonio López 12.000 acciones en el banco catalán Crédito Mercantil), fundó y presidió en 1876 el Banco Hispano Colonial (al que aportó 10.250.000 pesetas, un 13,7% de su capital inicial), para prestar al gobierno el apoyo económico en Cuba contra los independentistas.
En 1881 alcanzaba Antonio López su plenitud como empresario e influyente personaje público: dio su nombre al Antonio López, un modernísimo buque de casco de acero y con luz eléctrica, pero se lo quitó a su naviera, transformada en la Compañía Trasatlántica; pasó a presidir el Crédito Mercantil; gracias al oportuno aviso de Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, creó la Compañía General de Tabacos de Filipinas, que al poco se aprovechó del desestanco decretado por el Ministro de Ultramar; incrementó su presencia en la Compañía Ferroviaria del Norte, de la que era vicepresidente desde 1878; adquirió acciones en el coto minero de Aller (operación que tuvo que cerrar su hijo y heredero), apostando por el futuro de la minería asturiana; y, sobre todo, logró que la familia real aceptase su invitación para pasar el mes de agosto en su pueblo natal, en Comillas.
Antonio López tuvo contratado a su servivio al sacerdote y poeta Jacinto Verdaguer Santaló (1845-1902), navegando un par de años como capellán en barcos de su naviera y luego atendiendo en su casa como presbítero. El poeta catalán le dedicó agradecido L'Atlántida.
El protagonismo alcanzado en el verano de 1881 por el Marqués de Comillas animó al jesuita Tomás Gómez a dirigirse a su paisano, en el mes de septiembre, para proponerle fundar en Comillas un «Seminario de Pobres», proyecto que culminaría en la Universidad Pontificia de Comillas. Puede verse con más detalle esta relación en la entrada dedicada a Tomás Gómez.
El martes 16 de enero de 1883 falleció en Barcelona el primer Marqués de Comillas, tras sentirse indispuesto al terminar su habitual partida al tresillo. Al tenerse noticia de éste, los ayuntamientos de Cádiz, Santander y Barcelona, que fueron las ciudades que más directamente se beneficiaron de sus empresas, tomaron acuerdos para perpetuar su memoria.
Además, Antonio López tuvo un papel fundamental en el final de la Primera República y en la restauración monárquica de 1874. Por este motivo, el rey Alfonso XII agradeció sus servicios otorgándole el título de Marqués de Comillas y el nombramiento como Grande de España.
Antonio López, primer Marqués de Comillas, ordenó la construcción del Palacio de Sobrellano, construidos por el arquitecto catalán D.
Controversias y la "Leyenda Negra"
Una vez fallecido creció la leyenda negra en torno a su persona, fomentada en buena medida por el odio activista de un cuñado suyo, que pretendió envilecer su biografía atribuyendo a la trata de esclavos el despegar inicial de sus negocios navieros caribeños.
Respecto a la veracidad de las acusaciones que recaen sobre el Marqués, existen como de costumbre, varias versiones. Por un lado algunos autores consideran que la raíz de la leyenda del comillano como traficante de esclavos está en Pancho Brú. Hijo de Andrés Brú, cuentan que Pancho acusó al ya Marqués de Comillas, de haberse aprovechado de la buena voluntad de su padre para conseguir que dejara sus negocios en manos del comillano, de obligarle a trabajar desde muy niño, aún siendo el hijo de su socio, de haber sido el culpable de que su padre le desheredara en beneficio de Luisa, esposa de Antonio, de ser un analfabeto y un «negrero». Dicen también que las acusaciones de Pancho son consecuencia de la envidia que el cántabro le provocaba al haber conseguido la confianza de su padre.
Hay de todas formas muchos indicios para creer que Antonio se dedicó a este 'negocio': en algunas de sus empresas tuvo dotaciones de obrajes como pago; en la primera estatua construida en Comillas en su honor, que fue destruida durante la guerra y reconstruida posteriormente, aparecían dos personas negras a sus pies; algunos dicen que niños, otros que mujeres; en su villa natal el peso de esta leyenda ha sobrevivido durante más de un siglo. Y aunque no se conoce documento alguno que pueda demostrarlo, todos estos factores inclinan a pensar que el tráfico de esclavos fue una de las actividades que enriquecieron al Marqués. Una entre tantas, pero no la principal.
Raquel C. Sánchez, autora de la biografía, Antonio López y López, primer Marqués de Comillas, explica que aunque leyendas y hechos suelan mezclarse en la historia, “existen muchos indicios para creer que Antonio se dedicó a este 'negocio'”.
Siempre se supo que el empresario cántabro se dedicó a la compraventa de esclavos criollos, lo cual era completamente legal en aquella época. Sin embargo, como cualquier negocio, la esclavitud también tenía límites. En su libro, La controvertida historia de Antonio López, marqués de Comillas, se explica como funcionaba este tráfico ilegal de esclavos.
Antonio López recurría a la corrupción de los funcionarios españoles, quiénes facilitaban la documentación necesaria a unos esclavos recién traídos de África.
“Compran negros de ambos ‘secsos’ en partidas y sueltos al contado los señores Antonio López y hermano”. El anuncio, publicado en el ‘El Redactor de Santiago de Cuba’, añadía la dirección a los interesados: calle de la Marina, número 38.
A Estados Unidos, dice, se calcula que llegaron capturadas en África y trasladadas a la fuerza unas 390.000 personas. A Cuba, con idéntico sistema y propósito, unas 900.000.
En medio de la polémica por la estatua, el historiador Martín Rodrigo, profesor titular de Historia Contemporánea en la UPF, se sintió interpelado. Él había investigado años antes para su tesis la vertiente empresarial del personaje, e incluso publicó una biografía en el año 2000, hoy descatalogada.
El resultado es Un hombre, mil negocios. La controvertida historia de Antonio López, marqués de Comillas (Ariel), un pormenorizado repaso a la vida del naviero y financiero barcelonés del siglo XIX, el que fue Marqués de Comillas, amigo del rey Alfonso XII y uno de los empresarios más ricos e influyentes de Catalunya y España.
En el capítulo cubano, proporciona nuevos detalles y documentos sobre su empresa dedicada a la venta de esclavos y añade toda la luz posible a su papel como negrero, con numerosos indicios que le vinculan a una actividad que, pese a estar prohibida desde 1821, supuso hasta 1867 el desembarco ilegal de cientos de miles de personas en Cuba. De los 900.000 que se estima que desembarcaron en la isla, según Rodrigo, 600.000 lo hicieron en ese período, con una notable participación de capitales catalanes en esas empresas.
Palacio de Sobrellano en Comillas, construido por orden de Antonio López
Legado y Reconocimientos
El barrio de Comillas de Carabanchel debe su nombre al título nobiliario de Antonio López, antiguo propietario del suelo sobre el que ahora este barrio se asienta. Por este motivo, el rey Alfonso XII agradeció sus servicios otorgándole el título de Marqués de Comillas y el nombramiento como Grande de España.
En su pueblo natal, Antonio López, primer Marqués de Comillas, ordenado la construcción del Palacio de Sobrellano, construidos por el arquitecto catalán D.
Antonio López, como muchos otros indianos, no se olvidó de sus paisanos, y al final de su vida quiso que se le recordase como gran benefactor en su tierra natal. Los recuerdos de su dificil infancia y su temprana horfandad le inclinan a la construcción de un colegio de segunda enseñanza para niños pobres. Finalmente, y a propuesta de su paisano, el jesuita Tomás Gómez Carral, que estaba buscando una nueva ubicación para el seminario de La Guardia donde ejercía de docente, financia la construcción de un seminario-escuela para niños pobres.
El 20 de mayo de 1883, cuatro meses después del fallecimiento de Antonio López, se colocaría la primera piedra del edificio en lo más alto de la colina de la Cardosa, siendo inaugurado a principios de 1892.
El grandioso complejo de la Universidad Pontificia de Comillas. El Seminario Mayor es el edificio mas antiguo y de mayor valor arquitectónico. Su construcción fue dirigida desde el principio por Joan Martorell y levantado bajo la dirección de su discípulo Cristóbal Cascante, interviniendo también Puig i Cadafalch además de otros importantes artistas del modernismo catalán.
| Año | Evento |
|---|---|
| 1817 | Nacimiento de Antonio López en Comillas. |
| 1844 | Establecimiento en Santiago de Cuba. |
| 1848 | Matrimonio con Luisa Brú y asociación con su familia. |
| 1853 | Regreso a España y establecimiento en Barcelona. |
| 1876 | Fundación del Banco Hispano Colonial. |
| 1883 | Fallecimiento de Antonio López en Barcelona. |
Homenajes y Retiro de la Estatua
En 2018, el Ayuntamiento de Barcelona retiró la estatua de Antonio López y López, primer marqués de Comillas. En Carabanchel Antonio López es homenajeado con una calle y un barrio, Comillas, en honor al título nobiliario otorgado por Alfonso XII.
La estatua de Antonio López fue descabalgada de su pedestal el 4 de marzo de 2018 porque alguien que comerció con esclavos, como se subrayó durante la parranda organizada para celebrar tan simbólico acto, no merece honores en Barcelona. La plaza, vaya, continúa dedicada aún a Antonio López.
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, le pidió a Colau que lo donasen a Comillas, donde aseguraba que sí iban a quererlo, pero la alcaldesa se negó. Con todo, el primer Marqués de Comillas sigue teniendo estatuas en distintas ciudades españolas, entre ellas su pueblo natal, y todavía da nombre a la plaza de Barcelona donde se ubicaba el monumento, la Plaça Antonio López.
La historia de Antonio López y López, primer Marqués de Comillas, es un relato complejo de éxito empresarial, influencia política y controversia moral. Su legado sigue siendo objeto de debate en la sociedad española actual.
