Alfred Marshall: El Empresario y el Control en la Teoría Económica
Alfred Marshall es una figura clave en la historia del pensamiento económico, y su visión del empresario es un componente esencial de su teoría. Este artículo explora cómo Marshall entendía el papel del empresario en la economía, su influencia en la economía inglesa y su legado en la teoría de la empresa.
El estudio de la teoría económica de Alfred Marshall y su visión del empresario se basa en varios aspectos fundamentales. Se comienza con la base antropológica de la visión marshalliana de la Economía, y qué concepto de hombre manejaba. Una vez asentado ese principio, podremos examinar qué finalidad atribuye Marshall a la actividad económica del grupo empresarial. El siguiente paso lógico será analizar cómo eran los empresarios de su época y cómo los veía él.
La Influencia de la Calidad Empresarial
Marshall analizó la influencia de la calidad empresarial en el declive relativo de la economía inglesa entre 1870 y 1914. También examinó su organización interna y las relaciones con las asociaciones sindicales, así como los condicionamientos que impusieron algunos factores, como el tamaño de las empresas. Trataremos de formalizar una tipología de caracteres empresariales de acuerdo con la óptica marshalliana. En la parte fundamental del trabajo se trata de ordenar y dar sentido a las observaciones que realiza sobre la actividad de los empresarios. La naturaleza dual del pensamiento marshalliano encuentra su reflejo en esta distribución.
En el segundo capítulo se abordan aquellos aspectos que han quedado incorporados a la teoría económica. Son los que podemos encontrar en cualquier manual de Economía. Tienen en común un enfoque mecanicista recibido por Marshall de la tradición inglesa que se refleja en la incorporación del empresario como cuarto factor de la producción, sometido a las mismas reglas impuestas por el mercado. En el tercer capítulo, el punto de vista es el empresario en la teoría de la empresa o de las organizaciones. Más relacionado con conceptos biologistas y marcado por la influencia alemana, recoge aquellos aspectos que han encontrado su acomodo en los programas de estudios de las escuelas de negocios.
Para resumir, la visión de Marshall sobre el empresario es multifacética y abarca desde su papel como factor de producción hasta su influencia en la organización y el crecimiento de la empresa.
Evolución de la Empresa y el Empresario
Empresa y empresario son dos conceptos que durante toda la historia siempre han ido de la mano. En realidad, hasta bien entrado el siglo XX, la empresa era el empresario y el empresario era la empresa. Solo recientemente se ha separado la propiedad y el control de la empresa.
Empresa: Conjunto de factores productivos (humanos, técnicos y financieros) organizados y coordinados por la dirección de la empresa, dedicada a la fabricación y venta de bienes y servicios y que busca alcanzar ciertos objetivos. Estos objetivos los establece el empresario, persona que además coordina los factores productivos. Presta atención que en ningún momento se dice que el empresario sea el dueño de la empresa.
Ambos conceptos han tenido una evolución histórica muy similar, que vamos a proceder a explicar con detalle.
Fases Históricas de la Empresa y el Empresario
- Hasta el siglo XVIII: En la Edad Media el empresario era un simple artesano muy alejado del concepto de empresario que podamos tener hoy en día. Durante el mercantilismo, el empresario es más bien un aventurero (entrepeneur lo llamaron los franceses), comerciante que ya tenía relaciones con distintas partes del planeta que no deja de ser de empresario mercader sedentario pues rara vez viaja con sus mercancías. Se dedicaba a gestionar y controlar su negocio.
- Siglo XVIII: Seguía sin existir separación entre el concepto de empresa y empresario. En realidad no se puede hablar de empresa. Eran en su mayoría pequeños artesanos agrupados en gremios, con escasa producción. Con el comercio, se dan las primeras concentraciones de capital, gracias a lo cual aparecen las primeras sociedades anónimas que incluso comienzan a cotizar en una rudimentaria bolsa, con lo que podemos decir que aparece la semilla del capitalismo. Son empresas comerciales (las famosas Compañías de Indias), aunque comienzan a parecer las primeras fábricas.
- Revolución Industrial: Gracias a la Revolución Industrial, aparece la empresa industrial, la fábrica. Una instalación mecanizada con numerosa mano de obra y cuya función más importante es la productora. Aparece el capitalismo industrial.
- Segunda Revolución Industrial (principios del siglo XX): Traería la producción a gran escala, con una evidente mejora de la tecnología. Empiezan a aparecer las grandes empresas de la época, algunas de las cuales han sobrevivido hasta la actualidad (como el caso de Ford). Surgen las primeras técnicas de dirección y organización empresarial y debido a las necesidades ingentes de capital, los bancos comienzan a tener un lugar decisivo como prestamistas de dinero.
- Poco antes de la II Guerra Mundial: El área más importante de la empresa ya no es en general, la productora, sino la financiera. Muchas sociedades anónimas empiezan a estar controladas de alguna forma por las entidades financieras. Empiezan a surgir importantes empresas internacionales cuyo mercado ya no es el nacional.
- Siglo XX (1930 en adelante): En esta época, el capitalismo y el empresario se desarrollan en distintas vertientes.
Teorías Modernas del Empresario
- Teoría del empresario-riesgo de Knight: Según este economista norteamericano, no se puede ser empresario sin asumir riesgos. El empresario tiene que pagar los factores productivos para poder producir bienes y servicios (salarios, de materias primas, etc.). Sin embargo, el empresario no sabe con certeza si podrá vender sus productos. Por tanto, el empresario está asumiendo un riesgo, ante la posibilidad de perder parte o todo su dinero aportado. Así, para Knight, el beneficio es por tanto, la recompensa por asumir ese riesgo.
- Teoría del empresario innovador de Schumpeter: Schumpeter consideraba que ser empresario era un innovador y por tanto, el motor del cambio tecnológico y del crecimiento de la economía, ya que sus innovaciones, aunque posteriormente sean copiados por la competencia, produce desarrollo tecnológico. Este proceso fue bautizado por Schumpeter como “Destrucción creativa”.
- Teoría del empresario como tecnoestructura de Galbraith: Galbraith observó que ya las grandes empresas necesitaban mucho capital para su funcionamiento lo que hacía necesaria la entrada de numerosos socios que en muchos casos, no necesitaban ni tenían la preparación adecuada para su dirección. El poder ha ido pasando de las personas (por la propiedad que tienen de estas) a las organizaciones empresariales. Por tanto, las grandes empresas delegan la dirección en un conjunto de profesionales que son expertos en sus diferentes áreas.
- Teoría del empresario como descubridor de oportunidades de Kirzner: Israel Kirzner, destaca que la esencia del empresario es su permanente 'estado de alerta' para descubrir nichos de mercado, o sea, necesidades no detectadas y no cubiertas hasta entonces.
Funciones del Empresario
Una vez has estudiado la evolución histórica y las teorías sobre el empresario, vamos a ver las funciones que este tiene en la empresa:
- Gestionar y dirigir los recursos humanos en la empresa.
- Establecer los objetivos de la empresa.
- Coordinar los factores productivos.
La evolución de la empresa
Sistemas Productivos Locales y Distritos Marshallianos
La eliminación de barreras comerciales y la integración de mercados nacionales individuales en áreas de libre comercio han permitido un enorme aumento en el comercio y las transacciones financieras internacionales. Este desarrollo ha dado lugar a nuevas tendencias de aglomeración de la actividad económica, diversas en cuanto a las reglas de la competencia, a la colaboración en la producción y a las modalidades de generación e intercambio de conocimientos, en las que prevalecen nuevas formas de organización productiva a nivel local, con una tendencia a aglutinar empresas y a integrar sistemas productivos locales (SPL).
Los sistemas productivos locales han adquirido importancia por su papel en la generación de innovaciones y de nuevo conocimiento. Los llamados “distritos marshallianos”, son organizaciones productivas localizadas geográficamente y con autonomía en la generación y aplicación de nuevas tecnologías, que parten del aprovechamiento de conocimientos locales y, en ocasiones, de carácter tradicional. Alfred Marshall, a finales del siglo XIX, notó cómo la presencia conjunta de empresas de un mismo sector y en la misma área creara una “atmósfera industrial” de “mutua confianza y conocimiento” capaz de sostener e impulsar a la industria local.
Es en este contexto en el que algunos de los conceptos marshallianos de la competencia cobran nuevo interés en el análisis de los sistemas productivos locales, en particular, sus nociones sobre la difusión del conocimiento y las economías externas. En particular, permiten indagar sobre las causas que llevan a las empresas a aglomerarse en distritos industriales y se pueden encontrar conceptos enriquecedores para el análisis y lineamientos para definir estrategias de desarrollo regional.
La Importancia de los SPL
La importancia de estas modalidades organizacionales, dada su capacidad de adaptación al cambio y su creatividad, ha dado lugar a un gran interés por abordar el estudio del desarrollo industrial desde un enfoque local. Existe una visión muy difundida que considera que las pequeñas y medianas empresas se encuentran generalmente en desventaja en la competencia global frente a las grandes compañías multinacionales (CMN). Sin embargo, a partir de la crisis del modelo industrial fordista, han surgido fórmulas de organización de la producción alternativas a las estructuras integradas verticalmente y bajo el control financiero, comercial y tecnológico de las grandes corporaciones.
Existe evidencia que muestra que pequeñas empresas organizadas localmente pueden sobreponerse a restricciones como el difícil acceso a tecnología, a insumos, a mercados, información y conocimiento, crédito y servicios externos, y que “en las últimas décadas, la innovación se crea cada vez más y en mayor medida en forma de vinculaciones o redes, eso es, en un entorno en el que la empresa es uno más entre diversos actores que la impulsan, crean o transfieren...” (Jasso, 2004, p. 122).
Tipologías de Sistemas Productivos y Redes de Empresas
La tipología de sistemas productivos y redes de empresas es muy variada. Michael Porter (1998) define a los clusters como concentraciones geográficas de empresas interconectadas, proveedores especializados, proveedores de servicios, empresas de industrias relacionadas e instituciones asociadas, como universidades, agencias certificadoras y asociaciones comerciales. El concepto crucial, de acuerdo con Porter, es que operan en campos específicos y compiten entre sí, pero a la vez cooperan entre sí.
Existen en los SPL, sin embargo, externalidades que son totalmente diferentes de las ventajas comparativas (“efectos de país”) generadas por el atractivo del ambiente general en el cual la compañía está ubicada, y conocimientos que son generados y reproducidos al interior del SPL. Otras clasificaciones propuestas distinguen a los SPL a partir de criterios como las dimensiones de las empresas, las relaciones entre las mismas, su orientación tanto hacia el interior como hacia el exterior de la red, el tipo de tecnología, etc.
Una clasificación sencilla, basada en las relaciones con la red, distingue entre distrito industrial marshalliano, distritos hub-and-spoke, y plataformas satelitales (Markusen, 1996). Otra tipología distingue entre distritos tecnológicos, clusters regionales o milieux, y distritos industriales estándar (Camisón, 2003).
En el presente trabajo nos referiremos a los distritos industriales marshallianos o estándar. Se trata de redes compuestas por empresas pequeñas y medias especializadas sectorialmente, que establecen relaciones de “co-ompetencia” (cooperación y competencia simultánea) basadas en relaciones de confianza, coordinadas a través del involucramiento de instituciones locales. La mayor parte están integrados por industrias pertenecientes a sectores maduros, de tipo industrial o artesanal. El ejemplo más conocido es el de los distritos industriales italianos, que se han desarrollado a partir de la década de 1970 en diferentes ramas industriales caracterizándose por la existencia de sistemas de pequeñas y medianas empresas con gran capacidad para la exportación y de adaptación a las crisis económicas. Estas empresas se localizan en áreas limitadas territorialmente, particularmente en algunas ciudades pequeñas o de tamaño medio en el centro y noreste de Italia (como Prato, Módena o Carpi).
Los recientes análisis sobre SPL industriales, en particular los distritos industriales italianos, tuvieron la importante consecuencia de que se discutieran dos temas de gran interés: por un lado, las posibilidades y ventajas competitivas de formas novedosas de organización económica basadas sobre redes de colaboración interempresarial, y la importancia de aspectos socioculturales sobre el desempeño económico, tales como la confianza, la reciprocidad, las pautas de comportamiento común, los conflictos locales, los valores compartidos y sus consecuentes sanciones sociales.
La Atmósfera Industrial
No es nuestra intención hacer una exposición de la teoría de Alfred Marshall, ni indagar en qué medida su teoría de la empresa haya sido condicionada por la necesidad de incorporar el papel que debe cumplir un modelo de empresa en el contexto del equilibrio económico general y de la teoría de la distribución neoclásica. A lo más, nos aventuraremos a suponer que tal condicionamiento constituía un obstáculo para la libre utilización de la abundante información empírica contenida en su obra. En una recuperación de los conceptos marshallianos es necesario tener presente una fuerte tensión entre dos propósitos fundamentales de la teoría. Por una parte, un requisito de realismo y eficacia interpretativa que obliga a Marshall a reconocer formas competitivas diferentes de la competencia perfecta y, por la otra, la condición -impuesta por la ortodoxia del equilibrio general- de coherencia teórica, y que requiere de una teoría de la empresa que pueda ser insertada sin contradicciones en la teoría del equilibrio económico.
Marshall se basó más en argumentos prácticos e intuitivos que en el formalismo matemático de la escuela del equilibrio general; trató de incorporar el tiempo, además de la estructura institucional e industrial y los fenómenos del mundo real, tales como la incertidumbre, el dinero y los ciclos financieros. En la búsqueda de realismo, Marshall se convierte en un heterodoxo. Su concepción biológica del equilibrio de largo plazo antecede al evolucionismo moderno, pero contrasta profundamente con una concepción mecánica del equilibrio económico general. En su teoría de la empresa transcurre un tiempo real, histórico, a diferencia del tiempo virtual del equilibrio walrasiano. En este tiempo histórico en el que las empresas nacen, alcanzan su plenitud y después decaen y mueren, cambian los datos del problema -las funciones de costo- y las funciones de oferta se vuelven irreversibles.
La competencia perfecta de Marshall realmente no era tan perfecta, en virtud de los “mercados especiales”, o de las empresas que cuentan con el suficiente poder para impedir que los precios bajen por temor a arruinar los mercados y despertar el odio de los demás competidores (Marshall, 1890). La preocupación por la coherencia con la teoría general no es algo que preocupara demasiado a Marshall, y es precisamente de su afán empírico, en contraste con los principios del equilibrio general, de donde surgen los conceptos de mayor valor heurístico. Su principal objetivo consistió en representar las condiciones reales de la economía, más que las condiciones idealizadas de los teóricos continentales del equilibrio general. Partidario de una mayor flexibilidad en el análisis, resumía su pragmatismo: “Todos los instrumentos para el descubrimiento de las relaciones entre causa y efecto que están descritas en los tratados del método ci...”
Factores de Producción y Teoría de la Empresa
En este primer tema nos centraremos en la empresa y en la figura del empresario, hablando de sus componentes, funciones u objetivos y de cómo ambos conceptos han ido evolucionando históricamente. Terminaremos hablando de un concepto en auge en los últimos años como es la Responsabilidad Social Corporativa.
El conjunto de personas de carácter técnico que dirigen una empresa se llama Tecnoestructura, término que fue acuñado por Galbraith. Hasta bien entrado el siglo XX, el empresario siempre era el dueño de la empresa. Según Knight, el beneficio del empresario era por su carácter arriesgado. La teoría del empresario como Tecnoestructura la propuso Galbraith.
| Época | Concepto de Empresario | Características de la Empresa |
|---|---|---|
| Edad Media - Mercantilismo | Artesano, Aventurero, Comerciante | Pequeños artesanos, gremios, escasa producción, sociedades anónimas comerciales (Compañías de Indias) |
| Revolución Industrial | Propietario de la fábrica | Fábrica, instalación mecanizada, numerosa mano de obra, producción industrial |
| Segunda Revolución Industrial | Innovador, gestor (incipiente) | Producción a gran escala, grandes empresas, surgimiento de técnicas de dirección |
| Mediados del S. XX (pos-1930) | Innovador (Schumpeter), Asumidor de riesgos (Knight), Tecnócrata (Galbraith), Descubridor de oportunidades (Kirzner) | Grandes empresas, separación propiedad/control, influencia financiera, empresas internacionales |
