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Comunicación

Agencias de Calificación de Riesgo: Guía Completa sobre su Función e Impacto

by Admin on 19/05/2026

Las agencias de calificación de riesgos, también llamadas agencias de clasificación de créditos o agencias de rating, son empresas que emiten información sobre la calidad de la deuda y de sus emisores. Estas entidades independientes suministran una valoración del riesgo de crédito de una compañía o producto financiero a través de una serie de calificaciones, conocidas como 'ratings'. Su función principal es analizar la solvencia y la probabilidad de impago que tienen las empresas, fondos o emisiones de deuda pública ante sus obligaciones financieras. La valoración que realizan no solo nos permite conocer la capacidad de crédito de estos activos, sino que también influye en la percepción y la confianza que generan en los mercados.

¿Qué Califican y Por Qué Son Cruciales?

Las agencias de rating califican una amplia variedad de productos financieros o activos, incluyendo empresas, estados o gobiernos regionales (comunidades autónomas y estados federados), acciones, bonos del Gobierno, corporativos o municipales, valores respaldados por hipotecas, swaps de incumplimiento crediticio y obligaciones de deuda garantizada. La calificación o rating que estas atribuyen a la deuda mide la capacidad de su emisor, ya sea un país, gobierno o empresa, para afrontar el pago de dicha deuda y, por lo tanto, nos indica el riesgo que conlleva invertir en ella. Cuanto mayor riesgo de impago de un título o un emisor, peor calificación recibirá.

La decisión de contar o no con un 'rating' es, habitualmente, de la compañía calificada o emisora del producto. Sin embargo, para poder obtener financiación -por ejemplo, emitiendo en mercado o bien descontando activos en bancos centrales-, es condición necesaria contar con, al menos una o dos calificaciones concedidas por las principales agencias. Los clientes de las agencias son, por un lado, las instituciones y empresas que desean pedir dinero en los mercados, y, por otro, los inversores, normalmente institucionales, como los grandes fondos.

Dada la dimensión global de la economía actual, los inversores necesitan de estas agencias para guiar sus inversiones, ya que de no existir las agencias de calificación tendrían que estudiar caso por caso, lo que dificultaría enormemente su toma de decisiones. En ocasiones, los estatutos de algunos inversores, como fondos de pensiones, obligan a comprar deuda que tenga una calificación alta, "A", prohibiendo la inversión en deuda con calificación más baja. Esta es una demostración más de la importancia de la calificación.

Qué es y cómo funciona una Calificación de Riesgos

El Proceso de Calificación: Un Análisis Exhaustivo

Las agencias de calificación se caracterizan por trabajar de forma independiente, encargándose de recabar y analizar toda la información que pueda ser de utilidad a la hora de calificar a una compañía privada. Esto incluye su situación financiera (balance, cuenta de pérdidas y ganancias), información del mercado o del sector al que pertenece la empresa, y entrevistas con los directivos, entre otros. De esta manera, obtienen un conocimiento profundo antes de establecer un rating.

Las agencias de rating suelen tener analistas que recomiendan una calificación y luego un comité que vota sobre la recomendación. También pueden tener en cuenta datos macroeconómicos, datos proporcionados por una empresa, un banco o un gobierno que se esté examinando, o cualquier información de dominio público sobre el valor examinado para obtener una calificación. La etapa previa al comité sirve para evaluar si el proceso de calificación completo debe continuar: si no hay suficiente información disponible para dar una recomendación, se puede suspender el proceso de calificación.

Al comité se le proporciona un paquete de revisión que contiene las conclusiones de los analistas y la justificación de la calificación recomendada. A esta determinación se llega mediante el voto de los miembros del comité, que se eligen en función de su experiencia y antigüedad. No obstante, los distintos organismos pueden tener criterios ligeramente diferentes para seleccionar a los miembros del comité. Detrás de estas notas hay un estudio exhaustivo de la situación económica presente y futura de la institución o empresa analizada y calificada.

Escalas de Calificación y su Significado

Los 'ratings' son notas que funcionan con códigos alfabéticos, de acuerdo con una escala delimitada y estable en el tiempo. Aunque no son totalmente homogéneos entre las distintas agencias, se asemejan lo suficiente como para poder determinar de forma inmediata la calidad crediticia de un emisor o producto. Las calificaciones se realizan de forma alfabética y varían generalmente desde la letra A hasta la D. Cada nota puede estar acompañada de números o signos, dependiendo de la agencia y de la calificación que se adjudique.

Existe una barrera que divide a los ratings en dos grandes grupos: el grado de inversión y el grado especulativo. En el grado de inversión se encuentran las valoraciones de activos más solventes y con poco riesgo, mientras que en el grado especulativo se sitúan las notas más bajas y el riesgo de impago de los activos valorados es más probable. El grado de especulación implica una menor calificación que tiene incidencia negativa en el coste y las posibilidades de financiación.

Cuando consultamos el rating de un activo podemos observar calificaciones tanto para una inversión a corto plazo como a largo plazo. Sin embargo, lo habitual es que tomemos como referencia este último. De entre todas las calificaciones, la AAA es la que menor probabilidad de impago presenta. Por contra, si invertimos nuestros ahorros en activos con valoraciones comprendidas entre las notas BB+ y D, el riesgo será más elevado y probablemente estemos invirtiendo en los conocidos "bonos basura" o de baja calificación crediticia. Estos se caracterizan por tener las valoraciones más bajas y un elevado nivel de riesgo, como consecuencia de su alta volatilidad.

Ejemplo de Escala de Calificación Crediticia (Generalizada)

Dentro de cada uno de estos dos grandes grupos se presentan las calificaciones atribuidas que según cada agencia pueden expresarse con diferentes letras o números. A continuación, una tabla generalizada que ilustra estas escalas:

Categoría Calificación Típica Descripción del Riesgo
Grado de Inversión AAA / Aaa Máxima calidad, riesgo mínimo de impago.
AA+ / Aa1 Muy alta calidad, muy bajo riesgo de impago.
AA / Aa2 Muy alta calidad, muy bajo riesgo de impago.
AA- / Aa3 Muy alta calidad, muy bajo riesgo de impago.
A+ / A1 Alta calidad, bajo riesgo de impago.
BBB+ / Baa1 Calidad media, bajo riesgo de impago.
BBB- / Baa3 Calidad media, riesgo de impago moderado.
Grado Especulativo (Bonos Basura) BB+ / Ba1 Calidad especulativa, riesgo moderado de impago.
BB / Ba2 Calidad especulativa, riesgo significativo de impago.
BB- / Ba3 Calidad especulativa, riesgo significativo de impago.
B+ / B1 Altamente especulativa, riesgo considerable de impago.
B / B2 Altamente especulativa, riesgo considerable de impago.
B- / B3 Altamente especulativa, riesgo considerable de impago.
CCC+ / Caa1 Riesgo sustancial de impago.
CCC / Caa2 Riesgo sustancial de impago.
C / Ca Próximo o en impago.
D En impago.

Estas valoraciones crediticias no son estáticas y pueden ser revisadas y modificadas en cualquier momento. La calificación puede mejorar o empeorar a lo largo del tiempo en función de la evolución de la solvencia del ente calificado.

Las Principales Agencias de Rating Globales

Aunque hay multitud de agencias de calificación, las principales agencias de calificación de riesgo, conocidas como "Las Tres Grandes", son Moody's, Standard & Poor's (S&P) y Fitch Ratings. Estas controlan alrededor del 95% de las calificaciones crediticias de los mercados financieros. Otras agencias de rating que desempeñan funciones similares son Dunn and Bradstreet, DBRS y Bureau van Dijk.

Moody's

Moody's (MCO) fue fundada en 1909 y cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE), siendo parte del índice S&P 500. Moody's da calificaciones tanto para la calidad de la inversión como para la calidad especulativa, con una calidad de inversión que va de Aaa a Baa, y una calidad especulativa que va de Ba a C. Moody's añade modificadores numéricos de 1, 2 y 3 a sus clasificaciones desde Aa hasta Caa, donde el número 1 indica que la calificación está en el extremo superior de la clasificación, el 2 en el medio y el 3 en la parte inferior. Los participantes de mercado pueden optar por comprar bonos, acciones u otros valores clasificados desde Aaa a Baa3 directamente, ya que a estos se les da la menor probabilidad de riesgo crediticio y el reembolso de una inversión inicial es muy probable.

Standard & Poor's (S&P)

Standard & Poor's (S&P) fue fundada en 1941 y es una subsidiaria de S&P Global, cotizando también en la Bolsa de Valores de Nueva York y siendo un componente del S&P 500. S&P utiliza un sistema de calificación ligeramente diferente al de Moody's. Con las calificaciones de S&P, es probable que los participantes de mercado prefieran comprar bonos o préstamos con calificación AAA a BBB- directamente porque la probabilidad de que el prestatario no incumpla sus obligaciones de préstamo es más alta. Estas inversiones pueden ser más adecuadas para los participantes de mercado con un mayor apetito de riesgo o que prefieren valores ligeramente más volátiles. Los bonos y otros valores con calificación BB+ o inferior se conocen como de alto rendimiento, porque los riesgos son mayores que los de los valores de grado de inversión, pero también lo son los posibles rendimientos.

Fitch Ratings

Fitch Ratings fue fundada en 1914 y es una subsidiaria de Hearst Communications. Fitch Ratings asigna los mismos modificadores que S&P (“+” o “-”) a sus calificaciones para denotar una calificación de mayor calidad dentro de la misma categoría, de AA a CCC. Las calificaciones especulativas de Fitch pueden indicar rendimientos más altos, pero el riesgo de incumplimiento es mucho mayor.

El Impacto y la Evolución de las Calificaciones

Las decisiones de las agencias de 'rating' tienen una repercusión elevada. La mejora o el empeoramiento de una calificación suele tener efectos inmediatos sobre los pagos de intereses de la deuda calificada: si la modificación es positiva se pagarán menos intereses y, al contrario, si es negativa. Además, la calificación determina el apetito por la deuda. Una calificación AAA supondrá mayor atracción por la deuda, mientras que una calificación "C" o "D" (los conocidos bonos basura) provocará una huida de los inversores que procurarán deshacerse de su deuda vendiéndola en los mercados secundarios a precios menores a los que pagaron y que, de ser recomprada, lo es por inversores especulativos.

Aunque las calificaciones que realizan estas agencias no son vinculantes, pueden ayudarnos en la toma de decisiones. Si, por ejemplo, estamos interesados en invertir en banca o comprar acciones de alguna compañía de telecomunicaciones, podemos consultar qué entidades tienen mejores calificaciones. Además, es importante comprobar la evolución que tiene el rating asignado y ver si se mantiene de forma estable o si varía con frecuencia debido a posibles aspectos negativos o hechos inesperados. Antes de cambiar una calificación, las agencias anuncian que está en revisión con una perspectiva positiva o negativa. En España, actualmente estamos viendo el proceso contrario, en que las calificaciones van mejorando debido a la mejora de las expectativas económicas.

Beneficios para las Empresas: Impulso a la Financiación y Credibilidad

Todas las grandes empresas están calificadas porque esta herramienta financiera les aporta grandes ventajas. Para las PYME y las midcaps, obtener una calificación puede ser aún más transformador. Un equipo internacional de analistas se dedica al análisis crediticio de empresas europeas y trabaja con compañías de todos los tamaños, desde las de gran capitalización hasta las PYME, proporcionando análisis de crédito a emisores y/o inversores. Las agencias pueden calificar otras clases de activos, como financiación estructurada, financiación de proyectos, instituciones financieras, así como ratings soberanos y subsoberanos. Gracias a sus metodologías públicas y específicas, pueden proporcionar ratings "a corto plazo" o "a largo plazo" para aprovechar los mercados de capitales.

Contar con un rating puede significar:

  • Agilizar la obtención de financiación: Con los informes de calificación, las empresas tienen la oportunidad de presentar una información exhaustiva y bien estructurada, que ayuda a los bancos a tomar sus decisiones de crédito y fijar el tipo de interés. En ocasiones, las pymes no entregan a los bancos una información financiera y empresarial de calidad para que pueda ser analizada para la concesión de los préstamos.
  • Atraer inversión o financiación alternativa: Una calificación permite demostrar la solvencia de una empresa ante gestoras e inversores institucionales que invierten en capital o proveen financiación alternativa (deuda privada, emisiones de bonos o pagarés). Conocer esos factores antes de iniciar el proceso puede suponer una ventaja competitiva a la hora de entablar negociaciones con los financiadores.
  • Ganar y retener grandes clientes: Una calificación crediticia positiva constituye un sello de calidad para acceder a las grandes cadenas de suministro. Las grandes corporaciones demandan proveedores solventes que puedan garantizar su permanencia en el medio y largo plazo.

Como firme defensor de las finanzas sostenibles, el análisis crediticio se beneficia de la experiencia en ESG (Environmental, Social, and Governance), ofreciendo una visión más completa del riesgo.

Críticas y Regulación tras la Crisis de 2008

¿Son infalibles las agencias de calificación? Como ha demostrado la historia reciente, no lo son y han cometido errores que les han acarreado la crítica severa de instituciones, como la Comisión Europea, y de los analistas. Muchos analistas del mercado coinciden en que las agencias de rating contribuyeron a la crisis financiera de 2008. “Las tres grandes” clasificaron erróneamente varios préstamos e hipotecas basura, conocidas como de alto riesgo o subprime, como de calidad de inversión AAA, AA, A o BBB. Se descubrió que estos préstamos no tenían ningún valor después de que estallara la burbuja inmobiliaria de EE. UU.

Para explicarlo adecuadamente, debemos ver qué pasó exactamente para causar la crisis financiera de 2008. Ya en 1999, los bancos empezaron a vender un número cada vez mayor de hipotecas de alto riesgo a los clientes. Todo préstamo clasificado como tal se vende generalmente a consumidores con una calificación crediticia baja o con ahorros inferiores a la media. Sin embargo, muchos bancos e instituciones financieras agruparon estas hipotecas de alto riesgo en un único valor respaldado por hipotecas (MBS, por sus siglas en inglés). A muchos de los valores respaldados por hipotecas se les asignó una calificación de BBB o superior. Además, si una agencia de rating no otorgaba una calificación alta, los bancos o las compañías podían simplemente acudir a la competencia para obtener la calificación que deseaban. Sin embargo, muchas de estas hipotecas de alto riesgo eran hipotecas de tasa ajustable (ARM), cuyos tipos de interés empiezan siendo pequeños para luego subir de forma constante con el tiempo. Al otorgar a estos valores respaldados por hipotecas calificaciones de grado de inversión, las agencias de rating les pusieron su sello de aprobación, lo que hizo que los participantes de mercado creyeran que no estaban expuestos a niveles excesivos de riesgo crediticio.

Aumento de la Regulación

Tras la crisis financiera de 2008, se aumentó la regulación relativa a las agencias de rating, siendo esto más notable en EE. UU. La legislación creó requisitos para evitar que ningún banco creciese tanto como para quebrar, así como para revisar los rescates bancarios de la Reserva Federal (Fed) y vigilar los derivados de alto riesgo.

Las agencias de rating están reguladas por diferentes organizaciones dependiendo de la zona geográfica:

  • En la Unión Europea, la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) regula las agencias de rating.
  • En el Reino Unido, esta función la desempeña la Autoridad de la Conducta Financiera (FAC, por sus siglas en inglés).
  • En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En nuestro país en la actualidad hay un debate alrededor de las calificaciones que hacen a determinadas empresas o entidades solventes, que se contaminan por el llamado "riesgo país".

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