Afirmaciones Machistas en el Ámbito Empresarial y el Desafío de la Maternidad
En el panorama empresarial actual, persisten afirmaciones y actitudes ancladas en modelos obsoletos que no solo menoscaban la valía profesional de las mujeres, sino que también las discriminan por el simple hecho de ser madres. Esta realidad, que afecta a muchas mujeres en España, revela una brecha entre la legislación y la práctica, impactando directamente en la conciliación y el avance profesional femenino.
La Brecha entre la Normativa y la Realidad de la Conciliación
A pesar de la aprobación de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres en 2007, cada año un centenar de empresas son sancionadas por incumplir los derechos de las mujeres en relación con la conciliación y la protección de la salud de embarazadas y lactantes. Las más afectadas suelen ser mujeres jóvenes entre 25 y 35 años con formación básica. Aunque en grupos socioprofesionales con estudios superiores la discriminación no siempre es "literal", el hecho de solicitar una jornada reducida o permisos de conciliación puede llevar a un "apartamiento" por parte de mandos y compañeros.
En España, las jornadas laborales extensas de 12 horas son la norma, y quienes no se ajustan a este sistema son a menudo "mal vistos". Esta "discriminación blanda" por carga familiar no es exclusiva de las mujeres, pero estadísticamente, ellas la solicitan en mayor proporción, lo que impacta en su proyección y en las tareas que se les encargan. En un mundo ideal, tener hijos no debería ser un peaje ni algo sobre lo que dar explicaciones constantemente. De hecho, en muchos países europeos no lo es. Sin embargo, en España aún persiste un juicio de valor implícito que favorece el trabajo presencial prolongado sobre la calidad concentrada en el tiempo.
La Productividad y la Corresponsabilidad: Un Cambio de Paradigma Necesario
La productividad no se mide por horas sentadas en una silla o por permanecer hasta altas horas en la oficina; se mide por resultados. Hay mujeres que, para poder llegar a tiempo a recoger a sus hijos al colegio, son infinitamente más efectivas en sus trabajos, despachando en seis horas lo que otras hacen en doce. Estas mujeres, a menudo madres que trabajan y atienden sus hogares, demuestran que el compromiso con la familia no disminuye su valía profesional.
La sociedad necesita asumir que el hecho de parir no convierte a una mujer en un estorbo, sino en una necesidad básica para la supervivencia de la especie. Es fundamental que la sociedad española luche por permisos de maternidad más largos y por una verdadera corresponsabilidad en el cuidado de los hijos y las tareas del hogar. Cuando una madre reclama tiempo para estar con sus hijos, no está reclamando tiempo para limpiar la casa, sino para la crianza temprana. Es crucial distinguir entre la corresponsabilidad en las tareas domésticas, donde debe existir igualdad absoluta, y los espacios maternos en la crianza temprana, donde prima la diferencia si la madre así lo elige (como en la lactancia materna).
La Revalorización del Trabajo Reproductivo y la Carga Mental
El trabajo doméstico es fundamental, aunque tradicionalmente no se le haya concebido como tal, siendo designado como "el trabajo del amor". Sin embargo, esta visión idílica oculta las violencias que padecen las madres en silencio. En muchas ocasiones, la mujer es la única responsable del cuidado de los hijos y las tareas del hogar, incluso cuando ambos progenitores trabajan. Este ideal de madre perfecta perpetúa el machismo y prohíbe a las madres quejarse de la maternidad.
Es un error asociar indiscriminadamente maternidad y tareas del hogar. Cuando los hombres se incorporan a la crianza, a menudo no lo hacen a las tareas del hogar, lo que mantiene la carga mental y física en la madre. Padres que cuidan desde el juego y el parque, pero no gestionan la vestimenta, la comida, la limpieza, la agenda escolar o la salud emocional. Es necesaria una verdadera corresponsabilidad en el hogar para que la maternidad pueda liberarse. El valor que se le otorga a la maternidad en esta sociedad patriarcal y capitalista es, en realidad, superficial y pocas veces se materializa, siendo más un "trampantojo" publicitario que una realidad tangible.
Rompiendo el Techo de Cristal: La Necesidad de Mujeres en Puestos de Dirección
La presencia de mujeres en puestos de dirección es crucial para generar un verdadero cambio en el paradigma laboral. Necesitamos más mujeres directivas que entiendan lo que se necesita, lo que se reivindica y por lo que se lucha. Mujeres líderes que empaten, abran el camino, apuesten por la diversidad, y luchen por la igualdad de oportunidades y derechos. Mujeres que no cuestionen la valía de otras mujeres por ser madres y que entiendan la flexibilidad.
El estudio de "Mujer directiva en España" de Price Waterhouse revela que el 60% de los universitarios son mujeres, pero solo el 5% llega a la presidencia y el 8% a la dirección. Este hecho se explica en parte porque el círculo de confianza en el ámbito empresarial está formado por personas "iguales" o "parecidas" (en edad, género, clase social). Si este círculo está liderado prácticamente por hombres, ¿cómo van a romper las mujeres el techo de cristal? ¿Cómo van a crecer profesionalmente si se les sigue preguntando cómo se van a organizar siendo madres? La diversidad mejora la productividad, y hasta que las mujeres no ostenten estos puestos, el verdadero cambio no se producirá.
La Maternidad y la Carrera Profesional: Un Equilibrio Desafiante
La maternidad, aunque no disminuye las capacidades profesionales, obliga a reconducir las expectativas. No es posible estar "a tope" en dos proyectos a la vez, al menos en términos de horas. Las organizaciones que no ofrecen flexibilidad horaria o jornadas reducidas para la atención de los hijos, pierden la oportunidad de contar con excelentes profesionales comprometidas.
En muchos casos, el compromiso con el cuidado de los hijos, ya sea por parte de hombres o mujeres, ralentiza la carrera profesional durante un tiempo. Sin embargo, la vida es larga y los hijos crecerán, permitiendo retomar el ritmo. La maternidad penaliza en el mercado laboral y empobrece a las madres. Los avances en esta materia no han sido significativos: desde 1989, las bajas por maternidad siguen estancadas en 16 semanas, mientras que las bajas de los padres han aumentado. Es imperativo que la sociedad y las empresas redefinan las jornadas laborales, apuesten por la flexibilidad y eduquen en corresponsabilidad para que ser jefe no signifique renunciar a la vida personal y familiar.
Cinco Errores Frecuentes en el Discurso Feminista sobre la Maternidad
El debate sobre la maternidad dentro del feminismo a menudo se ve obstaculizado por el uso de conceptos divergentes, lo que impide un lenguaje común. Algunos de los errores conceptuales más frecuentes son:
- Unir maternidad y matrimonio: El concepto "esposa-madre" sigue utilizándose en la teoría feminista, a pesar de que las maternidades son diversas y no siempre se dan dentro del matrimonio heterosexual. Es fundamental percibir la relación de verticalidad y no de igualdad entre ambas instituciones.
- Unir maternidad y tareas del hogar: Si bien la crianza implica el cuidado de la vida, no significa que sea exclusivamente una actividad doméstica. La defensa de la corresponsabilidad no debe usurpar los espacios maternos. Es importante revalorizar el trabajo doméstico como una actividad imprescindible para la vida.
- No reconocer la sexualidad materna: La maternidad conlleva procesos que forman parte de la sexualidad femenina (embarazo, parto, puerperio, lactancia). Existe una libido maternal que se enfrenta a la sexualidad falocéntrica. La leche materna es un fluido sexual, y el amamantamiento puede ser orgásmico, lo que sigue siendo un tabú.
- Hacer de la maternidad un discurso vacío de realidad (falacia de la maternidad intensiva): Considerar que las madres que deciden dedicar tiempo a la crianza están bajo los efectos de una ideología intensiva las despoja de su capacidad de agencia. La sociedad actual no impulsa a criar, sino a delegar y externalizar, y ve la dependencia infantil en términos despectivos.
- Pensar que la maternidad es un mandato patriarcal: Gracias al derecho al aborto y otras luchas feministas, las mujeres pueden elegir libremente. El valor que se le otorga a la maternidad en esta sociedad patriarcal y capitalista es superficial y abstracto, un producto de marketing. La realidad es que las madres no tienen poder en esta sociedad; son apartadas de espacios, sin derechos ni recursos.
Para lograr un verdadero avance, es necesario eliminar estos errores conceptuales que han construido pensamiento, teoría e incluso leyes, permitiendo a las feministas hablar el mismo lenguaje.
