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Comunicación

AdaLab: Impulso al Emprendimiento Social y Talento Femenino en Tecnología

by Admin on 20/05/2026

AdaLab es una joven startup social fundada por Rosario Ortiz e Inés Vázquez, dos profesionales con más de 10 años de experiencia diseñando y poniendo en marcha proyectos de formación e inserción laboral dirigidos a población vulnerable, principalmente en América Latina y Asia. En el año 2015, Rosario e Inés cruzaron sus caminos para transformarse en emprendedoras sociales, con la idea de utilizar toda su experiencia para hacer frente al desempleo juvenil en España. AdaLab es una comunidad y una experiencia transformadora, que se ha consolidado como el primer bootcamp de mujeres en España.

Hoy, tras varios años de intenso trabajo y mucho pivotar, AdaLab ha impulsado a más de 1.000 mujeres. Adalab se define como una empresa social que busca hacer frente de una manera innovadora al desempleo, al mismo tiempo que acompaña a las empresas en su proceso de crecimiento, aportándoles el talento digital que necesitan en cada momento. Adalab no tiene un fin lucrativo, pero sí aspira a ser autosostenible a través de los ingresos generados por los servicios prestados.

El Desafío: Brecha Digital y Empleo en España

Para diseñar AdaLab, lo primero que se hizo fue analizar el mercado laboral español. Se detectó una demanda cada vez mayor de nuevos perfiles relacionados con las tecnologías digitales que a las empresas les cuesta cubrir por falta de candidatos adecuados. Según la Comisión Europea, en 2020 habría en España 140.000 puestos de trabajo de este tipo no cubiertos. Resulta paradójico que existiendo esta oportunidad, España haya tenido una tasa de desempleo juvenil del 46%, lo que representa una enorme pérdida de talento.

El sector educativo español no está logrando adaptarse a tiempo a los cambios del mercado laboral motivados por la transformación digital que están viviendo las empresas. A esto se añade la mínima representación de las mujeres en el sector tecnológico, en torno al 25%, situación que se relaciona con la escasez de referentes femeninos y la existencia de estereotipos en los roles del género. Esta situación está impidiendo que las mujeres puedan aprovechar las oportunidades que brinda este sector.

En el contexto de la Cuarta Revolución Industrial, el mundo está cambiando y se estima que un 43% de los puestos de trabajo existentes actualmente en España tienen un riesgo elevado de ser automatizados a medio plazo. Además, un reciente informe del Foro Económico Mundial afirma que los cambios asociados a esta revolución tendrán un impacto más negativo en las mujeres, debido a su infrarrepresentación en puestos de trabajo con mayor crecimiento en los próximos cinco años, incluyendo los relacionados con la tecnología y la programación. Sin embargo, en AdaLab creen que aún hay tiempo de revertir esta tendencia, porque las empresas están cada vez más convencidas de que aumentar la presencia de mujeres en sus equipos es una oportunidad de crecer.

La Propuesta de Valor de AdaLab: Empoderamiento y Formación

AdaLab es la respuesta a estas problemáticas. Su programa integral de formación en el ámbito de la tecnología y la programación está destinado a mujeres desempleadas con dificultades para encontrar empleo. Dicho proyecto incluye la formación técnica y el desarrollo profesional, además de favorecer a la reducción de las barreras para la reinserción laboral.

Tal y como explica Inés Vázquez: “El valor diferencial de AdaLab es que se ofrece una formación que avanza al mismo ritmo que la tecnología”. Es por este motivo por el que su proyecto no solo contribuye a emplear a mujeres en situación de riesgo sino que además les brinda un futuro laboral muy prometedor. La misión de Adalab es cerrar la brecha de género en el sector tecnológico, a través de la captación de talento femenino en zonas de pocas oportunidades, la formación a estas mujeres en los perfiles digitales que a las empresas les cuesta cubrir, y la realización de un periodo de prácticas remuneradas en estas empresas, que concluye con la contratación de las alumnas.

AdaLab busca minimizar las barreras de entrada. Por ello, no requiere experiencia técnica previa. Desde AdaLab se hacen visibles los referentes femeninos a través de la creación de una red de mentoras compuesta por mujeres profesionales que apoyan a las alumnas en todo momento. La segunda barrera se aborda creando un programa exclusivo y atractivo para mujeres, donde la tecnología no sea concebida como un campo solo de hombres. Además, la mayoría de mujeres jóvenes a las que se dirige AdaLab no cuentan con los recursos financieros para acceder a iniciativas formativas innovadoras que les ofrezcan oportunidades laborales de calidad. Para ello, AdaLab no quiere que existan barreras económicas de entrada para poder tener una formación de calidad, y por eso financia el coste de la formación a través de las empresas que ofrecen prácticas y un sistema de becas, como las subvenciones eCare, que cubren hasta 2.000 € de la matrícula. Su corta duración y su estructura centrada en la empleabilidad atraen a mujeres que no pueden comprometerse con programas académicos largos.

Proceso Formativo y Requisitos

El perfil de alumna que buscan debe cumplir una serie de requisitos, entre ellos que tengan los estudios obligatorios completos, que estén motivadas y con intención de aprender un nuevo oficio, y que en el momento de ingresar en la formación estén desempleadas. La labor de selección que realiza el equipo es admirable, sometiendo a las alumnas a determinados filtros (tutoriales, test, pruebas psicotécnicas) que culminan con una entrevista personal.

Cada promoción de AdaLab cuenta con 40 alumnas, divididas en turnos de mañana y tarde, que disponen de una formación presencial durante 13 semanas de 6 horas diarias. Estas horas se complementan con 4 horas de media de trabajo en casa, gracias a que disponen de todos los contenidos subidos a una plataforma online. El programa incluye orientación profesional personalizada y apoyo para la preparación laboral.

Al terminar el curso base, la alumna es autónoma para realizar trabajos de maquetación (HTML5, CSS3, Flexbox, diseño responsive, SASS, animaciones, sistemas de grid y maquetación por componentes). Cuenta además con fuertes conocimientos de vanilla JavaScript (estructuras de control, estructuras de datos, funciones), conoce las nuevas características de ES6 y es capaz de crear SPAs sencillas con React. También sabe trabajar con control de versiones con Git y cuenta con experiencia en el desarrollo de proyectos usando metodologías ágiles.

Impacto y Resultados Medibles

Más de 1.000 mujeres valientes e inconformistas ya se han formado en tecnología con AdaLab. Los resultados hablan por sí solos: entre el 90 % y el 95 % de las graduadas de Adalab consiguen un empleo en los meses siguientes a la finalización del programa. Estas mujeres trabajan ahora como desarrolladoras web junior, analistas de datos y profesionales digitales en empresas nacionales e internacionales, a menudo en puestos remotos o híbridos. Además, han conseguido elevar los sueldos anuales de sus alumnas hasta los 16.000 euros de media. Más allá del empleo, las participantes adquieren un sólido conjunto de habilidades, desde lenguajes de programación como JavaScript y Python, hasta el trabajo con herramientas de datos y la aplicación de metodologías ágiles.

AdaLab en Datos Clave

Aspecto Dato Relevante
Fundadoras Rosario Ortiz e Inés Vázquez
Año de Fundación 2016
Mujeres Formadas (total) Más de 1.000
Tasa de Empleabilidad Post-Programa Entre el 90% y 95% de las graduadas
Duración Bootcamp (presencial) 13 semanas (6 horas diarias)
Empresas Colaboradoras Más de 350 (incluyendo Amazon, BBVA IT, Cabify)
Sueldo Anual Medio (graduadas) Hasta 16.000 euros
Becas Disponibles Hasta 2.000 € (becas eCare)
Formación Ofrecida Desarrollo Web (Front-End) y Análisis de Datos

El Camino Emprendedor de AdaLab y sus Alianzas Estratégicas

En el año 2016, muy al principio de su andadura, esta startup consiguió lanzar su idea gracias al reconocimiento de dos premios de emprendimiento social: #Eres Impulso, de Font Vella y el Programa B-Challenge, organizado por Ship2B y la Fundació Sabadell. Fue en ese mismo año cuando Rosario e Inés conocieron a su tercer socio, Israel Gutiérrez, experto en programación. Con una primera propuesta de valor, el equipo de AdaLab lanzó un primer curso piloto con solo tres alumnas que al cabo de los tres meses consiguieron empleo. Este pequeño éxito no solo confirmaba el programa de AdaLab y sus posibilidades, sino que además lo lanzaba hacia una dirección muy emocionante.

El lanzamiento y el crecimiento de Adalab como una iniciativa de aprendizaje no ha estado exento de retos. Uno de los primeros obstáculos fue superar los estereotipos sociales que asocian las carreras tecnológicas con los hombres o con personas que tienen títulos universitarios formales en informática. Muchas de las mujeres a las que Adalab quería llegar carecían de confianza en su capacidad para triunfar en los campos técnicos. Otro reto importante era la accesibilidad financiera, ya que muchas candidatas potenciales procedían de situaciones económicas precarias y no podían permitirse el coste de la formación. Además, era fundamental ganarse la confianza de los empleadores, quienes al principio se mostraban reacios a contratar a desarrolladores junior que no procedían de vías tradicionales. Adalab superó este obstáculo alineando sus bootcamps con las necesidades actuales del sector, incorporando proyectos del mundo real y ofreciendo orientación profesional para garantizar que los graduados estuvieran preparados para el mundo laboral.

Para Inés, «lanzar una startup social es muy parecido a coordinar una oficina de una ONG en otro país», un mensaje optimista para todo un sector de profesionales que muchas veces no ve fácil la transferencia de sus capacidades y el regreso a su país. Un modelo como el de AdaLab no se sostiene sin alianzas estratégicas. AdaLab trabaja en alianza con la Fundación eCare y tiene un acuerdo con Google for Startup Campus para realizar la formación en sus instalaciones en Madrid. Además, genera alianzas con las empresas que buscan perfiles digitales, con las organizaciones de acción social que trabajan con colectivos en riesgo de exclusión, con los y las profesionales que serán parte de la comunidad AdaLab, con las familias de las alumnas para que las apoyen durante todo el proceso y, por supuesto, con las "Chicas AdaLab", que son las auténticas protagonistas de este proyecto.

AdaLab en el Ecosistema Digital e Inspiración Femenina

En España, en los últimos años, son varias las iniciativas que se han puesto en marcha para ampliar la presencia de la mujer en el sector tecnológico, como numerosos grupos y meetups para mujeres profesionales en el sector digital y tecnológico como Girls that UX, Tech & Ladies, o Agile Girls. Las grandes empresas tecnológicas también se han tomado muy en serio la necesidad de aumentar la presencia femenina en estas profesiones, como por ejemplo el caso de Microsoft, que ha incluido como parte de su personal el perfil de Technical Evangelist, centrado precisamente en dar a conocer el potencial y las posibilidades que este sector tiene.

La apertura del Campus Madrid de Google ha supuesto la creación de un ecosistema en torno al cual se aglutinan emprendedores y tecnología, y las mujeres también tienen un papel clave en él, a través de Campus for Women, una iniciativa específica para mujeres emprendedoras relacionadas con la tecnología. Sin embargo, para llegar a gente diversa, hay que utilizar canales diversos y adaptar las iniciativas a los diferentes contextos.

El nombre AdaLab se inspira en Ada Lovelace, nacida en 1815 y considerada la primera programadora de ordenadores. Entre sus notas sobre la máquina calculadora se encuentra lo que hoy se reconoce como el primer algoritmo de programación para ordenadores, a pesar de que fue concebido por Ada cien años antes de que se fabricase el primer ordenador. Esta figura histórica refuerza el compromiso de AdaLab con la visibilidad y el empoderamiento de las mujeres en la tecnología.

¡Ada Lovelace! La primera mujer programadora.

tags: #adalab #emprendimiento #social #información

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