Abraham Lincoln: Un Modelo de Liderazgo Inspirador
Abraham Lincoln, el decimosexto presidente de los Estados Unidos, es una figura histórica cuyo liderazgo ha sido objeto de estudio y admiración. Su capacidad para guiar a la nación durante la Guerra Civil, su lucha contra la esclavitud y su habilidad para conectar con la gente lo convierten en un ejemplo de liderazgo adaptativo, inclusivo y transformacional. "Casi todas las personas son tan felices como preparan sus mentes para serlo", una frase que encapsula la mentalidad de un líder que enfrentó inmensos desafíos.
A diferencia de otros presidentes que fueron generales o gobernadores, Lincoln no contaba con experiencia dirigiendo equipos y, sin embargo, nadie cuestionó su liderazgo. Él nunca olvidó de dónde venía y que nunca recibió más de un año de educación formal. Este presidente, con menos experiencia de liderazgo que cualquier otro mandatario previo, logró consolidarse como un referente gracias a su talento y a su actitud de solidaridad.
Retrato de Abraham Lincoln, tomado el 8 de noviembre de 1863, once días antes de su famoso discurso de Gettysburg.
Lecciones Clave de Liderazgo de Abraham Lincoln
Fijándonos en el 16º presidente norteamericano, podemos extraer varias lecciones de liderazgo de las que se puede tomar nota:
1. Defender Bien las Posturas
- Lincoln conocía bien el juego de las transacciones políticas, entendiendo que, en última instancia, las democracias no se rigen por esas pequeñas maniobras, sino por las personas. "La opinión pública es todo en este país", dijo en forma rotunda en 1859.
- Esto significa que todo depende de que la opinión pública sea cortejada, formada y educada. Esto requiere que los líderes den su opinión y se expongan. Ayuda, por supuesto, si sus argumentos son claros y sus programas de gobierno razonables.
- Como abogado, Lincoln siempre fue consciente de los precedentes. La carrera de Lincoln durante su madurez fue una prolongada campaña para demostrar que sus posturas en temas como la esclavitud eran las mismas de los fundadores de la república.
2. El Humor Ayuda
- Lincoln había acumulado un sinnúmero de bromas e historias divertidas, muchas de ellas subidas de tono. Solía usarlas para distraer a las personas que sabía que no podía conformar de inmediato.
- Pero en un nivel más profundo, el humor de Lincoln servía para mantener todo en su justa proporción. La comicidad, con su giro vulgar, servía para recordarle a Lincoln y quienes lo escuchaban que la vida está llena de contratiempos y (peor aún) de vergüenzas. Nadie debería extrañarse ni sentirse agraviado o agredido por esto. No queda más que seguir adelante, con alegría si es posible.
- Aunque este presidente tenía muchas razones para estar triste, perdió varios hijos y se dice que padecía alguna variación del Síndrome de Marfán, siempre buscaba estar de buen humor y utilizaba sus experiencias como anécdotas.
3. Los Principios son lo Primero
- Lincoln formó parte de un partido que había extraviado sus principios, los Whig. Jamás volvería a estar en una situación similar. Cuando le llegó el momento de decidir entre ser abolicionista o demócrata no dudó. "Lo tengo decidido, porque creo que la esclavitud no es un tema sobre el cual se puede llegar a un compromiso exitoso".
- El discurso de Lincoln nunca fue veleta, sino que se mantenía en sus principios. Lincoln estuvo siempre convencido de sus principios y luchó por llevarlos a la práctica a lo largo de su trayectoria.
4. Ser Inclusivo
- Los principios no son cosas incorpóreas; necesitan hombres que las hagan realidad. Lincoln tenía una gran capacidad para hacer aliados. Pasó por alto las rivalidades para concentrarse en lo que él podía tener en común con hombres talentosos y combativos.
- Expresó su regla general en su discurso de Peoria en 1854: "Defiendan a quien defienda lo correcto. Defiéndanlo mientras esté en lo correcto y apártense cuando tome el rumbo equivocado".
- Durante la Guerra Civil norteamericana, Lincoln formó un gabinete compuesto por rivales políticos, en los que depositó su confianza. Un líder fuerte sabe cuándo debe apoyarse en los demás y es capaz de reconocer los éxitos de su equipo por encima de los suyos propios.
5. Trabajo Duro
- Cuando fue nombrado candidato del Partido Republicano, Lincoln cautivó a los reporteros al analizar la situación económica de cada Estado y, aunque en su fuero personal tendía a ser fatalista, no dejó que eso detuviera su trabajo para ser nominado o electo.
El Liderazgo de Lincoln en la Práctica
Inteligencia Emocional y Empatía
El presidente Lincoln fue consciente de la importancia de establecer lazos con su electorado. Desde el primer día trató de obtener el respeto de los que le conocían y durante su presidencia, los ciudadanos podían ir a verlo a la oficina. Lo que distingue a los líderes es su alto grado de inteligencia emocional y empatía hacia los demás.
Lincoln, según Doris Kearns Goodwin, poseía una gran inteligencia emocional, siendo capaz de mostrarse tanto misericordioso como inmisericorde, orgulloso y seguro de sí mismo y humilde, paciente y persistente, teniendo la capacidad de mediar entre las distintas facciones al tiempo que defendiendo los valores de sus conciudadanos.
Comunicación
Gran parte del éxito de Lincoln a lo largo de la historia fue su capacidad para comunicar y conectar con los demás. El emblemático presidente de Estados Unidos fue un reconocido narrador, que conseguía involucrar a la audiencia en sus historias y en la visión de sus proyectos. Para ser un líder es fundamental erigirse en buen comunicador y saber transmitir con claridad y cercanía los mensajes.
Como uno de los grandes escritores estadounidenses y ciertamente el mejor que ha ocupado la Casa Blanca, su habilidad para la palabra fue una herramienta fundamental en su liderazgo.
Habilidades Sociales
Además de la empatía y la inteligencia emocional, saber relacionarse con los demás es propio de los buenos líderes y sus capacidades de persuadir y dirigir equipos. Lincoln era una persona muy simpática, reconocida por sus chistes y gestos amables. Él siempre encontraba la manera de romper el hielo en una conversación.
Motivación
La motivación posiblemente es la lección más característica de extraer de un líder. Compartir y contagiar la pasión por un proyecto es vital para lograr el apoyo del equipo y aunar esfuerzos para conseguir los objetivos y alcanzar las metas. Lincoln estuvo siempre convencido de sus principios y luchó por llevarlos a la práctica a lo largo de su trayectoria.
Inspirar Confianza
Para que un líder lo sea realmente es importante que transmita un mensaje positivo. Abraham Lincoln siguió su consejo y trató siempre de inspirar confianza a sus votantes a través de una actitud optimista. En la reciente película sobre Lincoln dirigida por Steven Spielberg, la entonces Primera Dama le dice a su esposo: “nadie es tan querido como tú por el pueblo. No malgastes ese poder”.
Aceptar Críticas y Consejos
Lincoln fue un político abierto a las críticas y al debate. Enriqueció su liderazgo mediante el diálogo con la sociedad norteamericana de la época y se sirvió de la opinión de los demás para corregir errores y mejorar su imagen. El presidente norteamericano aceptaba consejos pero siguió también su propio instinto siempre que lo creyó conveniente.
Cuando se sentía muy enfadado con un colaborador, Lincoln escribía lo que él llamaba una “carta caliente” en la que liberaba toda su ira. Luego la guardaba hasta que se había tranquilizado y podía contemplar los hechos con una mirada más clara.
Lincoln y la Guerra Civil
«Absolutamente, el liderazgo de Lincoln era el arma secreta del Norte. Se suele admitir que el Sur tenía un potencial militar superior pero el Norte tenía un liderazgo civil superior, fundamentalmente por Lincoln. El gran desafío del Norte era permanecer unido.»
Burlingame considera clave la elección de Lincoln para que la Unión sobreviviera: «Cualquier otro presidente podría haber aceptado la secesión. Buchanan no hizo nada para recuperar a los estados rebeldes a la Unión porque decía que carecía de mecanismos constitucionales.»
La Proclamación de Emancipación
Hay quien piensa que la Proclamación de Emancipación fue una jugada estratégica... «Lincoln odiaba la esclavitud desde su infancia. No hay más que leer sus discursos, otra cosa es que considerara que carecía de instrumentos constitucionales para erradicarla: 'Si la esclavitud no es mala, nada es malo' dijo. Pensaba que el Gobierno federal no podía abolir la esclavitud en un estado, era inconstitucional.»
El 22 de julio de 1862 el presidente Abraham Lincoln convocó una sesión especial de su gobierno para informarle del borrador preliminar de la declaración de emancipación. En la misma les comunicó que aceptaba sugerencias pero que la decisión estaba tomada y que la responsabilidad sobre la misma era suya. Consiguió convencer a su dividido gabinete, a un ejército escéptico y a sus compatriotas divididos utilizando una serie de estrategias.
El alcance de la proclamación era impresionante ya que prometía la libertad a 3,5 millones de personas de color que en ese momento vivían esclavizadas. Aunque Abraham Lincoln había señalado antes de presentar la proclamación que la decisión ya estaba tomada, aceptaba que sus colaboradores expresasen sus opiniones tanto a favor como en contra. Como les conocía bien, estaba preparado para contestar a sus objeciones.
Aunque Lincoln tenía tomada la decisión, supo escuchar cuando William Seward planteó la pregunta de cuándo sería el momento adecuado de aprobar la propuesta y aceptó la recomendación de éste de esperar hasta que la Unión volviese a cosechar victorias en el campo de batalla. Durante dos meses esperó hasta que las tropas del general Lee se retiraron de Maryland y Pensilvania tras su derrota en la batalla de Antietam.
El 31 de diciembre de 1862 Lincoln reunió a su gabinete para una última lectura de la proclamación. Los efectos del liderazgo transformador de Lincoln se vieron claramente en el cambio del punto de vista de los soldados en relación con la emancipación. En los primeros 18 meses de la guerra sólo 3 de cada 10 soldados reconocían estar dispuestos a arriesgar sus vidas por la emancipación, la mayoría luchaban exclusivamente por preservar la Unión. La respuesta de las tropas se apoyaba en la profunda confianza y lealtad que Lincoln había generado entre los soldados de todos los rangos desde el comienzo de la guerra. Éstos le consideraban como uno de los suyos y llevaban su imagen al campo de batalla.
La Proclamación de Emancipación, un hito en la lucha contra la esclavitud.
Un Gabinete de Rivales
En sus interacciones diarias con su equipo, Lincoln no dejaba lugar para comportamientos mezquinos ni resentimientos personales. Fomentaba los argumentos y discusiones internas pero se preocupó de informar a sus colaboradores que se sentiría muy afectado y no consentiría que se atacasen entre ellos en público. Los estándares de decoro que solicitaba se basaban en el entendimiento de que todos ellos estaban inmersos en un reto demasiado importante como para justificar conductas maliciosas.
El liderazgo de Lincoln se apoyaba en la atención especial que prestaba a las múltiples necesidades de los complejos individuos que formaban su gobierno. Lincoln nunca seleccionó a los miembros de su equipo en función de que le gustasen o disgustasen. La historiadora Doris Kearns Goodwin, al estudiar el gabinete que armó Lincoln, acuñó la expresión "Equipo de Rivales".
ABRAHAM LINCOLN: Sobre el LIDERAZGO
El Legado de Lincoln
Por otra parte, «Lincoln consideraba la Guerra Civil un medio para reivindicar la democracia, no solo para mantener unido al país. Quería demostrar al mundo que la democracia funcionaba». Él reivindicó los derechos de voto para los negros por primera vez, a finales de la guerra, el 11 de abril de 1865.
El Monumento a Lincoln en Washington D.C., un tributo duradero a su figura.
Burlingame medita un poco y define a Lincoln con cuatro categorías: "psicológicamente maduro, políticamente astuto, magnánimo y encantador". La gente lo adoraba, lo admiraba, lo respetaba, y lo quería, sí, también lo quería... Lincoln quería ser recordado como una persona que hizo cosas buenas. Este deseo le llevó a luchar toda su vida para ayudar a sus seres queridos.
La figura de Lincoln se yergue con tintes extraordinarios no sólo sobre la historia de Estados Unidos, sino sobre la universal. Este libro del gran historiador César Vidal es una exposición de los acontecimientos más relevantes de la existencia de Lincoln, la guerra entre los Estados, la Proclama de Emancipación y sus desdichas familiares, mostrando cómo se vieron impregnados de manera decisiva por su fe. Vidal se detiene de manera especial en sus discursos y escritos y en los testimonios de personas que vivieron a su lado y que dieron fe de lo que Lincoln hacía.
