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Comunicación

Impacto de la Inflación: ¿Quiénes son los Más Afectados en el Capitalismo Contemporáneo?

by Admin on 22/05/2026

La inflación es un fenómeno económico de tremenda importancia que tiene efectos en todo el tejido económico de una sociedad. Expresado de la forma más simple, la inflación es la subida generalizada del precio de bienes y servicios de un país. Esta subida se produce en un marco temporal y afecta a una divisa en concreto. El efecto negativo que produce esta subida de precios es que cada vez se pueden comprar menos cosas con el mismo dinero.

Los bancos centrales observan muy de cerca la evolución de la inflación e intentan reaccionar adecuadamente ajustando la política monetaria para mantener un nivel adecuado de inflación. Los inversores, así como los bancos centrales y las empresas vigilan el nivel de la inflación constantemente. Atendiendo a nuestros ingresos, la inflación siempre afecta negativamente a nuestros bolsillos cuando crece más rápido que nuestras rentas: se reduce nuestro poder adquisitivo y con el mismo dinero podemos comprar menos productos. La inflación nos afecta a todos, pero no a todos de la misma manera: deja perdedores y ganadores.

La Inflación y sus Causas

Una de las formas de medir la inflación es a través del crecimiento del IPC o Índice de Productos de Consumo, al menos en lo que respecta a las familias. Las causas de la inflación son diversas:

  • Inflación de la demanda: El precio sube si la suma de los bienes producidos baja respecto a la suma de la demanda de dichos bienes. En algunos casos, de forma brusca dando lugar a cortes de suministro.
  • Inflación autoconstruida: Los salarios aumentan para mantener la capacidad adquisitiva tras una subida de precios, lo que puede llevar a aumentar algo los precios (aunque no tanto como el incremento del salario).
  • Inflación de costos: La más frecuente es la tercera, aunque todas funcionan a la par, a veces, retroalimentándose unas a otras. El impacto directo es un aumento de los costes, como pueda ser el coste energético de la refrigeración de un local.

Si la situación de subida de precios se prolonga, los consumidores inevitablemente reclamarán un aumento de salarios que compense, aunque sea parcialmente, su pérdida de poder adquisitivo. De esta forma acaba creándose un nuevo equilibrio de subidas de precios y salarios que puede prolongarse indefinidamente.

Inflación en el Contexto Contemporáneo: Un Análisis Detallado

Pese a que el mensaje que más se repite en el mercado es que la subida de inflación es transitoria, son muchos los datos que apuntan a que el reciente aumento de los precios podría acompañarnos durante más tiempo del previsto. La inflación de la zona euro ha subido a niveles que no se registraban desde hacía trece años, alcanzando el 5,4% en España, por ejemplo, y en EEUU ha subido hasta el 6,2% en octubre.

Si nos fijamos en las perspectivas a largo plazo de los mercados, se prevé que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2 % fijado por el BCE. Es importante, como inversores, mantener la perspectiva histórica de los niveles de inflación. Entre 2021 y 2022 hemos pasado de niveles entre 0% y 1% a más del 10% en España. La pandemia de la Covid, por ejemplo, redujo en 2020 la tasa de inflación hasta el 0,32%, nada que ver con el 8,4% que llegó a alcanzar en 2022, el nivel más alto desde 1985. Ya en 2023, la tasa de inflación empieza a moderarse ligeramente, bajando unas décimas del 4% previsto. En cualquier caso, como señala Marcos Luque, abogado en el área de Derecho Mercantil de Roca Junyent-Gaona, Palacios y Rozados Abogados, “la inflación es un fenómeno económico que está afectando gravemente no solo a los consumidores, sino que también tiene un impacto trascendental en la situación económica y financiera de las empresas."

La Curva de Phillips y el Empleo

Una inflación más alta puede crear empleo en el corto plazo ya que estimula el consumo. La curva de Phillips establece que un aumento del desempleo reduce la inflación, al igual que una disminución del desempleo se asocia con un incremento de la inflación. Sin embargo, para el largo plazo, la curva de Phillips tradicional no muestra esa correlación, se torna bastante inestable, sin que exista esa relación entre inflación y desempleo. No obstante, aunque su validez haya quedado en entredicho por la influencia de otros factores, la curva de Phillips ha sido, desde hace muchos años, un instrumento fundamental para comprender el comportamiento de la economía.

Fuente: Wikimedia Commons

Evolución del Capitalismo: Del Neoliberalismo al Tecnofeudalismo

El capitalismo ha cambiado de tal manera que la etiqueta «neoliberalismo» ha quedado obsoleta. El creciente protagonismo económico y político de las grandes empresas tecnológicas y de gestión de activos ha transformado el capitalismo contemporáneo de varias maneras. Lo más importante es que ha traído el predominio de la renta sobre el beneficio, de la apropiación sobre la producción.

El neoliberalismo está con nosotros desde los años ochenta. Yo utilizo el concepto principalmente para referirme a dos cosas: en primer lugar, una era en la historia del capitalismo, que comienza con las elecciones de Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos; en segundo lugar, el predominio de un paquete de políticas económicas que incluye la liberalización del comercio internacional, la privatización de los servicios públicos y la flexibilización de los mercados laborales. Los estudiosos parecen insinuar cada vez más que el término neoliberalismo ha pasado de moda. El capitalismo ha cambiado demasiado desde la década de 1980 y esto exige una conceptualización diferente de su articulación contemporánea.

El Auge del Capital en la Nube y la Gestión de Activos

Una clave para entender la última transformación del capitalismo contemporáneo puede encontrarse en la exploración de los vínculos entre lo que Varoufakis denomina «capital en la nube» y los omnipresentes gestores de activos. En Tecnofeudalismo: Lo que mató al capitalismo (2023), Varoufakis sostiene que el uso de la inteligencia artificial y las redes digitales y algorítmicas ha transformado la naturaleza y el poder de determinadas bolsas de capital. Ha surgido una nueva forma de capital -lo que él denomina «capital en la nube»- que tiene el poder de subyugar la producción capitalista a sus propias necesidades y lógica.

Mientras que el capital tradicional (o «terrestre», como lo llama Varoufakis) sólo puede explotar a los trabajadores, el capital en nube también puede explotar a los consumidores, así como a otros capitalistas que no posean capital en nube. Como afirma Varoufakis, los consumidores son explotados porque su tiempo de ocio está siendo explotado por las grandes tecnológicas para obtener beneficios. Una gran parte de los datos personales que compartimos en todas estas plataformas acaba formando lo que Shoshana Zuboff (2019) denomina un «excedente conductual» (es decir, el excedente de datos sobre el comportamiento de los consumidores acumulado por encima de lo necesario para mejorar la experiencia del consumidor).

Varoufakis señala que cada vez que interactuamos con un servidor digital, como Alexa, entrenamos de hecho a su algoritmo para que reconozca nuestros hábitos y preferencias y nos ofrezca buenas recomendaciones. Pero al final llega un momento, tras una inevitable generación de confianza, en que Alexa empieza a explotar nuestro perfil de consumidor para cambiar nuestros hábitos y preferencias, promoviendo productos que de otro modo no compraríamos. En resumen, la producción de capital en la nube no depende únicamente del trabajo asalariado (el de las personas empleadas directamente por empresas como Google o X), sino también del trabajo no asalariado de los consumidores. En consecuencia, mientras que las empresas capitalistas tradicionales como General Motors y General Electric gastan alrededor del 80% de sus ingresos en salarios, las grandes empresas tecnológicas acaban gastando sólo alrededor del 1%.

El capital en nube también tiene la capacidad de explotar a otros capitalistas que no lo poseen, sustituyendo los mercados por feudos en nube. Varoufakis sostiene que las plataformas de comercio electrónico como Amazon no son mercados. Para él, los mercados son instituciones públicas que albergan interacciones espontáneas y descentralizadas entre consumidores y productores. En cambio, los feudos en la nube aíslan al comprador del comprador, al vendedor del vendedor, de modo que sólo el algoritmo tiene el poder de conectarlos. Entrar en Amazon es como entrar en una ciudad donde todo es propiedad y está controlado por una sola persona, aquí Jeff Bezos. Contrariamente a la naturaleza pública y abierta de los mercados, esto describe un arreglo institucional privatizado de centralización.

Impacto en los Trabajadores y la Democracia Social

En cuanto al efecto del capital en nube sobre los trabajadores, Varoufakis da a entender que su capacidad de supervisión y control totales conduce a una explotación aún mayor del trabajador, más de lo que podría esperar el capitalista tradicional. Esto se ejemplifica en los almacenes de Amazon, donde la tecnología portátil y los algoritmos trabajan incansablemente para optimizar los objetivos de embalaje, exprimiendo a los trabajadores del almacén hasta el punto del colapso. En lugar de responder ante un jefe, los trabajadores responden ante un algoritmo que rastrea todos sus movimientos. En el contexto del neoliberalismo, esto equivale a un mayor desempoderamiento de los trabajadores, un patrón que ha sido evidente durante las últimas décadas. La creciente diferencia entre la productividad obrera y su compensación salarial en EE.UU. Nancy Fraser (2022) llama a este fenómeno el auge del «trabajador híbrido», un trabajador que es al mismo tiempo explotado y expropiado.

Varoufakis afirma que la llegada del capital en nube implica la imposibilidad de la democracia social, al menos tal y como se concebía a finales del siglo XX. No está nada claro cómo regular las plataformas de las grandes empresas tecnológicas. La regulación de los precios es imposible, ya que ofrecen sus productos de forma gratuita, mientras que la regulación antimonopolio es difícil de aplicar, ya que la razón de ser de una plataforma es su capacidad para realizar economías de escala. Ya se trate de una plataforma de alquiler de apartamentos o de taxis, el principal producto que una plataforma ofrece tanto a compradores como a vendedores es el acceso a una amplia red de compradores y vendedores. Además, bajo el tecnofeudalismo los trabajadores están estrechamente vigilados para impedir su acción colectiva, mientras que los consumidores están físicamente aislados, lo que dificulta la organización de boicots.

El Capitalismo de Gestión de Activos

Mientras que el análisis del orden social actual como «tecnofeudal» centra la atención en el poder social de las plataformas y las grandes empresas tecnológicas, el diagnóstico del «capitalismo de gestión de activos» nos invita a tener en cuenta el fenomenal auge de las empresas de gestión de activos. Benjamin Braun y Brett Christophers (2024) comienzan con algunos hechos estilizados. Los llamados Tres Grandes gestores de activos (BlackRock, Vanguard y State Street) poseían alrededor del 13,5% de todas las empresas del S&P 500 en 2008, porcentaje que ha aumentado hasta el 22% en la actualidad. Varoufakis (2023) añade que son los mayores accionistas del 90% de las empresas de la Bolsa de Nueva York.

Además, los gestores de activos controlan conjuntamente 126 billones de dólares de recursos financieros, con un total de 526.000 millones en ingresos, mientras que sus beneficios se estiman en unos 200.000 millones al año (equivalente al PIB de Grecia) (Braun & Christophers 2024). Los gestores de activos utilizan su inmenso acceso a los recursos financieros para influir activamente en el comportamiento de otros capitalistas. En el caso de los gestores de activos «convencionales», como los Tres Grandes, gran parte de esos activos proceden de planes de seguros, fondos de pensiones y fondos soberanos que buscan a alguien que invierta sus enormes sumas de capital. Debido a su enorme tamaño, los gestores de activos tienden a poseer un importante capital que implica un control sustancial sobre la política de la empresa.

Fuente: Statista

Los Estados también son rehenes de las preferencias políticas de los grandes gestores de activos. Especialmente en el Sur Global, donde los países dependen de bonos denominados en divisas para financiar sus servicios estatales, los gestores de activos pueden afectar directamente a su acceso al mercado de bonos soberanos. Por lo tanto, se convierten en árbitros de la capacidad crediticia, la solvencia y, en última instancia, también de la soberanía de una serie de países. Además, muchos Estados dependen cada vez más de los gestores de activos a la hora de diseñar y aplicar sus propias políticas, por ejemplo en lo que respecta a la transición ecológica e incluso a la provisión de bienes públicos básicos. No sólo eso, sino que la dependencia estatal y el debilitamiento (o la inexistencia total) de la soberanía monetaria, junto con el inmenso acceso a los recursos, implican que los gestores de activos también tienen capacidad para presionar directamente a los gobiernos.

📈 INVERSIÓN, BANCA y TIPOS de interés, ¿cómo se relacionan? - Value School

Empresarios vs. Rentistas: ¿Quién Gana con la Inflación?

El término rentista nació en la Francia de los siglos XVII y XVIII para hacer referencia a los receptores de «rentas» agrícolas. Sin embargo, desde principios del siglo XX, debido principalmente a la influencia de Keynes, se utiliza para referirse a quienes, de forma pasiva (i.e., sin ejercer ninguna función productiva) reciben ingresos. Tradicionalmente se ha considerado que en el capitalismo sólo existen dos clases: los capitalistas y los trabajadores. Keynes y los keynesianos tienden a pensar que existen al menos tres: rentistas, empresarios y trabajadores.

Pensando en términos de clases sociales, rápidamente nos damos cuenta de que siempre hay ganadores y perdedores; y con los tipos de interés nominales ahora en o cerca del 5 % en todo el mundo, es demasiado evidente quienes son los ganadores. Los tipos de interés suponen el coste de financiación para empresas y hogares, y un ingreso para los rentistas. En los años ochenta, tras décadas de tasas de interés bajas, los bancos centrales de todo el mundo, bajo la influencia del presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, elevaron los tipos de interés a niveles sin precedentes. En el mundo moderno, tales cambios en los tipos de interés nominales ya no apuntan genuinamente a la estabilidad del mercado financiero, sino que supuestamente se dirigen a influir en la tasa de inflación.

Existe una relación negativa entre la tasa de interés real y la tasa de salario real promedio anual después de impuestos. El tipo de interés es, por tanto, una variable distributiva. Subir tipos implica que una de las tres clases sociales, los rentistas, se queda con una parte del pastel superior, a costa de las otras dos (empresarios y trabajadores). El movimiento actual hacia tasas de interés reales más altas es un caso clásico del déjà vu. No cabe duda de que se trata de una mala noticia tanto para la economía como para la distribución de la renta.

El Empresario frente a la Inflación

La inflación tiene consecuencias para las empresas al afectar, a menudo de forma negativa, sobre su beneficio y ventas. Si no se traslada la subida del coste al precio de venta, entonces implicará una reducción de beneficios empresariales, dado que el aumento del coste entra directamente en el margen de beneficio. Los sectores más afectados por la inflación, generalmente, son aquellos que tienen un alto componente de costes variables, como la energía, los alimentos, el transporte, la construcción y la industria manufacturera.

  1. Seguirá soportando subidas en sus compras de materias primas como el acero inoxidable, la arena, el cemento o el hormigón. Algunos de estos materiales sufrieron el año pasado una variación anual cercana al 20%.
  2. También aquí se espera que se mantenga la escalada de precios en determinados productos.

Sin embargo, aunque generalmente se analiza como elemento inherentemente negativo, la realidad es que la inflación es un fenómeno complejo que puede hacer que muchas empresas ganen una ventaja competitiva. Por ejemplo, aquellas compañías que antes tuviesen bajos costes operativos con respecto a la competencia, verán magnificada esta ventaja. Las empresas con deuda a largo plazo también podrían beneficiarse, dado que la deuda disminuye en periodos inflacionarios. Eso sí, la deuda a corto plazo les penalizará. Los retornos reales de las empresas son los retornos nominales menos la inflación.

Como en cualquier otro escenario, las empresas pueden orientar su estrategia para hacer frente a las nuevas condiciones. Una estrategia proteccionista del coste puede ser útil a corto plazo aunque tiende a penalizar a largo. Una forma de reducir los gastos es poner el foco en aquellos productos y servicios más rentables, así como en los que faciliten dichas ventas. Para eso es imprescindible conocer, mes a mes, coste, precio de venta y beneficio de cada producto. Si se cuenta con capacidad económica suficiente, un periodo inflacionario puede ser interesante de cara a realizar inversiones que reduzcan futuros costes. Apostar por la digitalización, la ciberseguridad o la automatización son casi siempre, y a la larga, decisiones adecuadas.

El Rentista y la Inflación

Los últimos repuntes de la inflación debidos a la recuperación económica de la pandemia han puesto a todos los participantes de los mercados en alerta. De estos, han surgido defensores de diferentes tendencias, desde una inflación puntual hasta una vuelta a los niveles de los años 70 y de manera sostenida. Como se puede comprobar en la tabla, los repuntes de inflación suelen beneficiar a los retornos de los activos reales, como el oro y las commodities, pero dependiendo de la situación económica, podemos encontrar retornos mayores en la Renta Variable o en la Renta Fija.

Tabla de Retornos de Activos en Periodos Inflacionarios

Periodo Económico Activo Comportamiento con Inflación Alta Comportamiento con Inflación Baja
Aumento drástico de la inflación (ej. años 70) Oro y Commodities Mejor comportamiento N/A
Crecimiento económico con inflación moderada (post-crisis financiera) Renta Variable y Fija N/A Crecimiento
General Activos Reales (Oro, Commodities) Beneficiados N/A

Cuando las expectativas de crecimiento disminuyen y la inflación repunta, lo normal es que se produzca una migración de dichos activos hacia los activos reales, como el oro, que históricamente ha funcionado como activo refugio frente a la inflación, o las commodities, que se ven beneficiadas por el aumento de los precios. Sin embargo, con respecto al oro, considerado hace años como valor refugio en situaciones inflacionistas, lo cierto es que sus credenciales cada vez están menos claras y que la interacción entre el precio del oro y la inflación es cada vez menor.

El primer periodo muestra cómo el aumento tan drástico de la inflación provocó un mejor comportamiento del oro y de las commodities, mientras que, en el último periodo, lo que ha sucedido es justo lo contrario, desde la crisis financiera hemos experimentado un crecimiento de la economía, pero con una inflación muy moderada y baja. Determinar por lo tanto cuáles van a ser los ganadores en cada momento es algo complejo y que no depende únicamente del crecimiento y la inflación, sino que entran en juego siempre otras variables, algunas incluso difíciles de medir, como el sentimiento de los inversores o la situación del mercado.

Los llamados cloudalistas y gestores de activos son rentistas por excelencia. Están en el negocio de tomar, no de hacer. Se benefician de la propiedad y el control -en lugar de la producción- en condiciones de competencia limitada. Brett Christophers (2020) sostiene la misma opinión, sugiriendo que las rentas de plataforma...

Sectores más Resilientes a la Inflación

Es por ello que desde el equipo de gestión de Welzia Management buscamos activos y sectores que ofrezcan a nuestros clientes una mayor resistencia ante futuras subidas de inflación o persistencia en el tiempo. Bellobí enumera aquellos sectores que tradicionalmente han dado muestras de convivir mejor con la inflación en el corto plazo. El primero corresponde a las Administraciones públicas, las grandes deudoras de la economía.

  • El sector energético, en el que se incluyen compañías de petróleo y gas, es uno de los que mejor resiste la inflación, algo lógico debido a que los ingresos de las compañías energéticas están ligados a los precios de la energía, un componente clave de los índices de precios (IPC).
  • Por su parte, las empresas del sector financiero tienden a tener un comportamiento positivo en escenarios de subida de inflación controlada, debido a que sus flujos de caja están concentrados en periodos de corto plazo.
  • Por último, las materias primas son uno de los activos que mejor comportamiento tiene en periodos inflacionistas, de hecho, la subida en los precios de las materias primas (acero, níquel, aluminio…) es uno de los factores que ha provocado la subida de los índices de precios.

En línea de lo comentado, a lo largo de 2021, tanto en los fondos de inversión como en las posiciones de los clientes de Welzia Management hemos ido rotando las carteras hacia estos sectores más resilientes a las presiones inflacionarias. Ejemplo de ello es la composición actual de la cartera del fondo Welzia Coyuntura, nuestro fondo de inversión mixto con sesgo europeo, dónde contamos con compañías como Air liquide, que tiene en sus contratos la capacidad de trasladar el incremento de costes energéticos a sus clientes. Otra compañía con gran poder de fijación de precios que tenemos en cartera es Novo Nordisk, líder en el segmento de las insulinas y con una cuota de mercado del 50%. También hemos incrementado el peso en el sector financiero en compañías como BNP Paribas y BBVA. En las asignaciones de renta fija de la cartera, podemos protegernos de la inflación invirtiendo en bonos ligados a la inflación y bonos flotantes. Con este posicionamiento esperamos poder aportar una mayor diversificación y control del riesgo de las carteras ante un escenario inflacionista en los meses restantes del año y a lo largo de 2022.

Conclusión

Es innegable que el auge del capital en nube y de los gestores de activos son dos fenómenos fundamentales que estructuran el capitalismo contemporáneo. Aunque las dos críticas del capitalismo contemporáneo analizadas dirigen nuestra atención hacia fenómenos diferentes, las implicaciones que se pueden extraer de ellas tienen mucho en común. De hecho, ambas implican una mayor concentración de capital y poder en manos de unos pocos, así como una desigualdad cada vez mayor. Muchos han considerado que el advenimiento del neoliberalismo y la financiarización vienen de la mano del retorno de la figura del rentista. Por ejemplo, Harvey (2024) argumenta que la financiarización y la monopolización desataron al rentista moderno que no produce nada excepto beneficios monetarios a través de la propiedad de activos o la especulación financiera. Parece que lo que está en proceso de sustituir al neoliberalismo está empeorando aún más las cosas.

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