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Comunicación

El Camino del Emprendedor al Empresario: ¿Cuándo se da el Salto?

by Admin on 17/05/2026

En el fascinante mundo de los negocios, los términos "emprendedor" y "empresario" suelen usarse indistintamente, generando confusión. Sin embargo, existen diferencias fundamentales que marcan el momento en que una persona pasa de ser la fuerza creativa detrás de una idea a la figura responsable de dirigir una organización. Este artículo busca desglosar estas distinciones, ofreciendo una visión clara sobre cuándo se es empresario.

Del Emprendedor al Empresario: Una Transición Necesaria

Una vez que el emprendedor ha desarrollado su idea de negocio, el siguiente paso es crear una empresa para así poder producir el bien o servicio que después venderá. Para producir este bien se necesitan una serie de factores productivos: trabajadores, materias primas, máquinas, etc. Sin embargo, el hecho de adquirir estos factores no es suficiente, sino que es necesario que alguien los organice hacia un objetivo común. Se hace necesaria la figura del empresario.

EL EMPRESARIO es la persona que se encarga de administrar y coordinar los diferentes elementos de una empresa para conseguir unos objetivos. No tiene por qué ser el creador de la empresa.

Diferencias Claves Entre ser Emprendedor y Empresario

Diferencias entre Emprendedor y Empresario

Aunque en muchas ocasiones los términos “emprendedor” y empresario se usan de igual modo, no debemos confundirlos. En el mundo del emprendimiento, muchos términos suenan parecido y la gente suele confundirlos. Por eso, hemos elaborado esta guía exhaustiva sobre la diferencia entre emprendedor y empresario. A continuación te vamos a detallar qué características tienen cada uno de los perfiles por separado, antes de zambullirnos en las diferencias que tienen entre todos.

¿Qué es un Emprendedor?

Aunque en internet puedes encontrar numerosas definiciones de emprendedor, lo cierto es que su figura se puede definir como aquella persona que encuentra una idea de negocio, la hace realidad y consigue desarrollarla para que dure durante un largo tiempo. Sobre este perfil podemos decir que reúne características intrínsecas como la independencia, el liderazgo y el ímpetu, aunque por supuesto son rasgos que pueden variar de un emprendedor a otro.

El emprendedor es aquél que tiene la iniciativa de emprender cosas, no necesariamente tiene que ser montar una empresa. Puede ser emprendedor el que propone, crea o lidera un proyecto dentro de una empresa o dentro de una institución pública.

¿Qué es un Empresario?

Digamos que el empresario es un emprendedor con una vuelta de tuerca más: en este caso se trata de un perfil que dirige una empresa, sea esta del tamaño que sea. En cuanto a sus rasgos, son iguales a los del emprendedor, ya que iniciar un negocio con varios empleados también requiere altas dosis de independencia, liderazgo e ímpetu.

Cuando ese emprendedor sí que se decide a constituirse como empresa y empieza a contratar a sus primeros trabajadores, ya podría denominarse empresario. A partir de ese momento su vida va a cambiar, pero no por ser emprendedor, sino por ser empresario.

La siguiente tabla resume las diferencias clave entre ambos roles:

Emprendedor Empresario
Función principal Identifican una oportunidad de negocio y desarrollan una idea, reuniendo los recursos necesarios para llevarla a cabo. Se centran en administrar y coordinar la empresa para conseguir unos objetivos.
Enfoque Se enfocan en crear y desarrollar una idea para que esta tenga éxito. Potencian una idea para que esta sea rentable y así obtener beneficios.
Riesgo Asumen mayor incertidumbre y riesgo, ya que al crear una nueva empresa no hay garantías de éxito. A menudo deben invertir gran cantidad de dinero y tiempo. Si llegan a una empresa ya establecida pueden conseguir beneficios de manera más inmediata con un riesgo mucho menor.
Cualidades Suelen ser muy creativos, apasionados y con gran motivación. Suelen perseverar y no se desaniman con los fracasos. Suelen tener grandes habilidades de liderazgo, comunicación, negociación y de gestión de equipos.

Cuándo Coinciden y Cuándo no Coinciden los Roles

En ocasiones emprendedor y empresario no coinciden, algo que sucede cuando una persona desarrolla una idea, pero luego le deja la gestión a otra persona que tenga experiencia en la administración de empresas. Por ejemplo, en 1976 Steve Jobs vio que había una oportunidad de negocio en el hecho de que los ordenadores no estaban al alcance de las familias, y solo podían ser adquiridos por empresas. A partir de ahí desarrolló su idea de crear ordenadores personales (PC) y creó Apple Computers. Luego, una vez creada la empresa, para dirigirla contrató a John Scully, que en ese momento estaba dirigiendo Pepsi. Así, el emprendedor que tuvo la idea y la desarrolló fue Steve Jobs. El empresario que dirigía la empresa era John Scully.

En otras ocasiones emprendedor y empresario pueden coincidir, algo que ocurre si una persona desarrolla una idea y luego la lleva a cabo al crear y dirigir una empresa. Amancio Ortega desarrolló la idea de crear una tienda de ropa a bajo precio con diseños que cambiaban cada pocas semanas y durante mucho tiempo él mismo llevó la administración de la empresa. Así, Ortega fue al mismo tiempo emprendedor y empresario. Otro ejemplo es Estefi Martínez (Pedrita Parker) que creó y dirige una empresa en la que vende productos (agendas, tazas, etc.) con sus diseños de viñetas.

La Evolución del Rol: De la Operativa a la Estrategia

Creo que la parte “emprendedora inicial” es la más chula, aquella en la que la energía es máxima, aquella en la que te quieres comer el mundo y nada te frena, aquella en la que todo es futuro aún teniendo la incertidumbre en su estado más alto.

Pero según esa idea emprendedora va tomando forma, a medida que crece en estructura y en trabajadores, a partir de tener que hacer frente a contrataciones y, queramos o no, a despidos, algo va cambiando dentro de la persona que ha iniciado el proyecto como emprendedor. Poco a poco las cosas empiezan a verse de otra manera y la responsabilidad va aumentando. Poco a poco vas comprendiendo que hay que delegar todo el trabajo operativo en el equipo que estás construyendo, porque para eso buscas rodearte de gente mejor que tú en todo (o por lo menos es lo recomendable). Poco a poco vas viendo como tu “criatura” va tomando una forma, que no siempre es la que esperabas, pero que no tiene por qué ser algo malo el hecho de que sea diferente a lo que soñaste. Y poco a poco sientes cierta nostalgia de cuando todo pasaba por tus manos y eras parte activa de la “creación”.

Cuando la empresa crece es necesario apartarse de la operativa para liberar el talento de tu propio equipo. Desligarte de la acción para no ser un techo en la calidad final de lo que produces (ya sea producto o servicio). Buscar el foco estratégico, la “visión” y el sueño ideal, convirtiéndote en un director de orquesta que ya no toca ningún instrumento pero que debe ayudar a que todo tenga armonía.

Cuando sientes que ya no haces falta en el proceso creador ni en la operativa es cuando más sientes que lo único que puedes hacer para sumar valor es convertirte en un facilitador de bienestar, de actitud, de positividad, de energía, de motivación y de emoción.

La Responsabilidad y el Impacto del Empresario

Y miras atrás y descubres todo lo que ha ocurrido desde el principio hasta este momento. Te acuerdas de que todo empezó desde cero, sin nada más que ilusión y ganas. Intentas visualizar el camino y entender cómo ha ocurrido y piensas que sería imposible repetirlo. Y recuerdas todo lo que has sufrido, las noches enteras sin dormir, las horas y horas de trabajo intenso, los miedos y frustraciones por las cosas que salían mal pero también las alegrías por las cosas que salían bien.

Y recuerdas alegremente cada contratación como un pequeño ladrillo en la construcción de tu castillo. Y recuerdas amargamente cada despido o cada persona que se iba, por el motivo que fuera, como un pequeño fracaso propio en ese camino.

Y miras al futuro y piensas -¿y a partir de ahora qué?- y descubres que es lo mismo pero de diferente forma. Ahora más arropado, ahora más fuerte, ahora más seguro.

Es una verdadera pena que ahora mucha gente diga que es emprendedor para no decir que es empresario. Es una pena que cuatro “monas” estén corrompiendo ese término tan bonito que únicamente quiere decir que “empresario es el que tiene una empresa”. ¿Hay algo malo en ello? ¿Es más guay decir emprendedor?

Al final, para emprender, existen muchos caminos diferentes.

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