Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo: Un Resumen Esencial
El liderazgo ha generado una considerable literatura a lo largo de la historia. No es para menos si se tiene en cuenta el papel que cumplen los líderes en cualquier proyecto humano y del impacto que sus decisiones pueden tener en quienes les rodean. Es por eso que no resulta nada fácil definir al líder ideal.
En su lugar, el escritor norteamericano John C. Maxwell ofrece un curso educativo de 21 semanas que abarca 21 leyes de liderazgo con base en lecturas bíblicas. Se trata de una larga lista de principios que, a su juicio, garantizan un modelo de liderazgo sólido en cualquier circunstancia. Quizás por el hecho mismo de ser el autor de muchos libros como éste, su redacción es clara y adecuada para el propósito de educar e inspirar a otros, en particular a los que comparten su fe cristiana.
En cada capítulo, Maxwell hace una breve introducción de un nuevo principio y luego aporta lecturas diarias y significativas del Viejo y del Nuevo Testamento para la semana de trabajo. Se centra más en fomentar la meditación y la introspección que en presentar un trayecto detallado hacia la grandeza del liderazgo. Al quinto día de considerar cada principio, Maxwell lo invita a usar un ejercicio de autoevaluación en su sitio de red para ayudarlo a comprender el principio más profundamente.
A continuación, exploramos cada una de estas leyes:
- Ley del límite: Tu capacidad para ejercer el liderazgo establecerá los límites de tu carrera profesional. El límite del crecimiento como persona o en el trabajo está condicionado por el nivel de liderazgo. El talento, la inteligencia y la perseverancia para conseguir el éxito son importantes, pero sin la habilidad del liderazgo no se puede llegar lejos.
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“La ley del techo” - Todos fijan un límite - un techo - para su desempeño. La pregunta es si su techo está hecho de piedra o si usted puede levantarlo. Para algunos, el techo es un límite mental autoimpuesto. Quizás no se les ocurra a estas personas que pueden hacer más. Otros le temen a los riesgos que implica mover los límites actuales más allá.
- Ley de la influencia: El valor de un líder viene determinado por el número de personas sobre las que es capaz de influir de manera decisiva. El verdadero liderazgo no puede transmitirse, necesita ganarse. La verdadera medida de tu liderazgo es la influencia. La gente sigue a aquellos cuyo liderazgo se respeta. Los que tienen menos habilidades siguen a los que tienen más. Cuanto mayor sea la habilidad de liderazgo que una persona tiene, más rápidamente se da cuenta si hay o no liderazgo en otros.
Cuando Josué recibió la orden divina de guiar a los Niños de Israel hacia la Tierra Prometida, al principio el nuevo rebaño de fieles no acogió su liderazgo con mucho entusiasmo. El pueblo sólo reconocía a Moisés como su líder y no quería que éste renunciara y le traspasara el manto del líder a Josué.
- Ley del proceso: El liderazgo más exitoso nunca llega de manera repentina. Es el resultado de un proceso relativamente largo durante el cual el líder ha “madurado” sus habilidades y competencias. El liderazgo requiere maduración.
- Ley de la navegación: Los líderes deben ser capaces de ver más allá de lo que tienen justo delante de ellos. Ponerse al timón de una embarcación es relativamente sencillo si esta se encuentra ya en alta mar. Un líder necesita tener visión de futuro y ser capaz de planificar y de ejecutar lo planeado.
- Ley de E. F. Hutton: “Cuando el verdadero líder habla, las personas escuchan”. La persona con el título o la que maneja la reunión, puede que no sea el verdadero líder. El auténtico liderazgo depende de la influencia. Aquel a quien escuchan es el verdadero líder del grupo.
La frase no es de Maxwell sino de E. F. Hutton, un financiero estadounidense del s. XX, pero no necesita excesivas aclaraciones. El liderazgo es conocido y respetado por todos, de ahí que se preste atención a cualquier intervención de quien lo detenta.
- Ley del terreno firme: Los trabajadores ven en los líderes una suerte de punto de referencia al que pueden acudir siempre que lo necesiten. La confianza es la base del liderazgo y su activo más valioso. Es necesario, por tanto, que el líder sea cercano y que genere confianza entre los empleados. Claro que esto no siempre es fácil de conseguir, por lo que los líderes deben ser cuidadosos a la hora de conservar la confianza de sus subordinados.
- Ley del respeto: Ser respetado no equivale a ser temido. La gente sigue a aquellos cuyo liderazgo se respeta. Los líderes que generan temor entre los equipos que están a su cargo no ejercen su rol de manera efectiva, puesto que someten a los empleados a altos niveles de tensión y esto puede impactar negativamente en los resultados.
- Ley de la intuición: Por definición, la intuición no puede aprenderse ni imitarse. Sin embargo, se trata de una de las cualidades más valoradas en cualquier líder. Los verdaderos líderes tienen fortaleza en su carácter, construyen buenas relaciones y saben sobre su trabajo. El liderazgo requiere de preparación y de una buena estrategia a largo plazo. Con todo, muchos de estos planes acabarán resolviéndose de manera exitosa gracias a la intuición de los líderes.
- Ley del magnetismo: El líder no necesita convencer a los demás para que realicen una determinada tarea o para que se embarquen con él en un nuevo proyecto. Generalmente tú vas a atraer a personas que tienen cualidades similares a las tuyas. Sencillamente, comunica sus planes y el resto de los profesionales se suman a su iniciativa por puro magnetismo.
- Ley de la conexión: Los líderes no pueden ocuparse solamente de las cuestiones económicas o laborales, también deben establecer una conexión con sus empleados a nivel emocional. Para poder comunicar efectivamente tu mensaje, es imperativo conectar con las personas a un nivel emocional. Identificar correctamente el estado de ánimo de los trabajadores y pulsar las teclas correctas para maximizar su rendimiento es fundamental en el liderazgo del s. XXI.
- Ley del círculo interno: Los líderes trabajan mejor cuando se rodean por un círculo muy cercano y no necesariamente numeroso de colaboradores. Para hacer una organización más efectiva necesitas buscar líderes fuertes y colocarlos en tu círculo interno. Estos trabajadores coinciden plenamente con el criterio del líder y saben cómo responder a sus estímulos.
- Ley de la entrega de la responsabilidad: Cualquier profesional que haya desempeñado cargos de especial responsabilidad sabe lo difícil que puede llegar a ser la delegación de parte de sus tareas. Por consiguiente, deben escoger cuidadosamente a sus colaboradores y confiar en su valía.
- Ley de la reproducción: Una de las conductas negativas más comunes entre los líderes es el recelo ante la posibilidad de que surja un liderazgo más potente en su entorno de trabajo y que implique, finalmente, su sustitución. Construir nuevos líderes es esencial para el desarrollo de la organización.
- Ley del convencimiento: ¿Qué sucede primero? ¿Los empleados siguen al líder porque acierta o porque están convencidos de que va a acertar? Cuando los seguidores están perdidos, siempre buscan al líder primero. Sin embargo, para llegar a este estadio es necesario haber desarrollado plenamente una imagen de seguridad y efectividad que “convenza” al resto del equipo.
- Ley de la victoria: La búsqueda del triunfo es consustancial al liderazgo. Todas las estrategias del líder van encaminadas a alcanzar los objetivos previstos y, si cabe, a mejorarlos. Paralelamente, los líderes se preocupan por la mejora de sus equipos, lo cual contribuye a una mayor realización de los empleados a su cargo.
- Ley de la inercia: Poner en marcha un nuevo proyecto o tomar las riendas de un equipo de profesionales recién formado no es precisamente sencillo. Eso sí, cuando el proyecto está en marcha, conviene evitar que aminore el ritmo de trabajo o que se pierda la ambición y/o la motivación de los empleados.
- Ley de las prioridades: No todas las actividades que se realizan en una empresa son igualmente prioritarias en un momento dado. El líder debe jerarquizar las tareas a completar en función de su relevancia para el proyecto.
- Ley del sacrificio: Quizá deban encajar una pérdida de responsabilidades o el empeoramiento de sus condiciones laborales. El sacrificio es constante en el liderazgo. Es un proceso continuo, no un pago único.
- Ley de la oportunidad: Los líderes están obligados a aprovechar las oportunidades cuando estas se presenten. Por lo tanto, los líderes han de tomar la decisión correcta cuando se den las circunstancias más apropiadas. Lógicamente, en más de una ocasión fallarán los tiempos o la decisión no será tan acertada como se había pensado.
- Ley del crecimiento explosivo: Para sumar al crecimiento, hay que conducir a seguidores. Los líderes que desarrollan seguidores hacen crecer su organización una persona a la vez.
- Ley del legado: Para concluir, resulta imposible no pensar en cuál será el legado que dejará el líder tras su paso por la empresa. Será entonces cuando se compruebe si su legado es una empresa mejor, igual o peor que la que recibió.
John Maxwell es uno de los orientadores y escritores que más han investigado y escrito sobre el tema del liderazgo. A lo largo de su carrera, ha publicado un total de 80 obras, centradas principalmente en esta capacidad.
